Raul Barral Tamayo’s Blog

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Yo vencí la anorexia de Nieves Alvarez – Apuntes Breves

Publicado por raulbarraltamayo en Viernes, 6 de Febrero, 2009

“Nadie sabía en casa que yo quería ser modelo, pero era lo que más deseaba en el mundo. Pensé que podía serlo cuando aún no había cumplido los quince años, y ese deseo coincidió con el inicio de mi enfermedad.”

Así comienza Nieves Álvarez, una de las modelos españolas más cotizadas del mundo de la pasarela, su rotundo testimonio sobre una de las enfermedades más dramáticas de nuestro tiempo: la anorexia nerviosa. Y es que, como muchas jovencitas, Nieves tenía conciencia de que, para alcanzar su anhelado sueño debía cumplir con una máxima del mundo de la moda: estar muy, muy delgada.

Un objetivo que pronto se tornaría en obsesión y que, entre los quince y veintiún años, sumiría a la joven modelo en un oscuro y dramático trance. Nada ni nadie le importaba, ni la familia, ni los amigos … Nada, salvo bajar de peso, no comer, hacer ejercicio y no comer. Un círculo vicioso que pudo acarrear nefastas consecuencias, una vida que la llevó casi hasta las puertas de la muerte y que, ahora, con su crudo relato, logra por fin exorcizar.

A través de su voz autorizada y de los numerosos lazos que la unen con el universo de la moda, el testimonio de Nieves constituye una confesión esclarecedora y relevante sobre cómo y por qué surge esta terrible enfermedad. Una auténtica llamada de alerta que quiere prevenir a la sociedad sobre el nocivo impacto que implica la imposición de unos enfermizos cánones estéticos, en un problema que ya ha sido declarado de salud pública.

Algunas de las cosillas que aprendí leyendo este libro que no tienen porque ser ni ciertas ni falsas ni todo lo contrario:

  • Pensé que podía ser modelo cuando aún no había cumplido los 15 años, y ese deseo coincidió con el inicio de mi enfermedad.
  • Lo que más me gustaba de aquellas mujeres que yo veía en la televisión era el glamour que las rodeaba, un mundo que yo imaginaba lleno de elegancia, sonrisas y lujo.
  • Mi madre pensaba que la moda es sinónimo de prostitución.
  • Una compañera de clase también quería ser modelo y yo encontré en ella a la confidente perfecta.
  • Ella me controlaba y yo, obediente, hacía todo lo que me decía para no engordar, de forma que dejé de comer pan, cuando tenía hambre comía fruta y hacía flexiones por la noche.
  • Me dejé llevar por los consejos de las revistas en las que venían dietas y recomendaciones.
  • El médico miró a la enfermera y se echó a reír. Pero ¿alguien cree que una cosa tan guapa va a tener anorexia?. Ésas son cosas de mamá.
  • Yo estaba felix porque el médico me había dado la razón: no estaba enferma, lo que ocurría es que mi madre estaba obsesionada y demasiado pendiente de nosotros.
  • Ese miedo a la gordura me atenazaba a pesar de que siempre he sido muy alta.
  • Cuando empecé a adelgazar, cada kilo que perdía era como una victoria. Me sentía mejor y mejor y mejor hasta que me obsesioné brutalmente.
  • Si alguna vez mi peso aumentaba, aunque fuera en 100 gramos, lo vivía como algo dramático, me entristecía y me sentía vacía e inútil.
  • Cada año nos hacían una revisión médica y cuando el médico comparó mi peso con el del año anterior comentó que pesaba menos, pero nada más.
  • Me faltaba poco para cumplir los 16 años cuando se me retiró la regla.
  • El diagnóstico era anorexia y la doctora recomendó a mi madre que me llevara a una terapia, pero todavía no le dijo que yo podía morir.
  • Los médicos dicen que las niñas enfermamos de anorexia por razones muy variadas, pero las más comunes son haber tenido una infancia triste y dura, problemas con la madre, la separación de los padres o una necesidad imperiosa de reclamar la atencion. Pero yo tuve una infancia feliz.
  • Lo que marcó mi infancia y mi adolescencia fue que yo me sentía inferior a los demás.
  • No consigo recordar el nombre, ni siquiera cómo era el edificio, pero no se me olvida una profesora, una monja, que me machacó. Yo tenía 6 años y todavía la recuerdo.
  • Mi historia, como la de tantas, es la típica del patito feo.
  • Mientras soñaba con ser modelo seguía perdiendo peso, pero nunca era suficiente, siempre me veía gorda. Para mí no había huesos suficientes.
  • La anorexia es como una religión en la que tú impones tus propios mandamientos y reglas y los cumples a rajatabla porque cuando estás delgada piensas que lo tienes todo.
  • No dices de pronto voy a comer y comes. Es un proceso muy lento, con recaídas, en el que no dejas de pensar que si te comes una tortilla engordarás 10 kilos.
  • Cuando eres anoréxica te estorbas a ti misma, no quieres ver a nadie, sólo quieres estar en tu mundo, en el que no dejas entrar a nadie.
  • El director de la agencia me habló muy claro y me dijo que si quería ser modelo debía tener un aspecto sano, que mi piel no era bonita, tenía demasiadas ojeras y estaba demasiado delgada.
  • La primera sesión de fotos para Telva cambió mi vida, no exagero.
  • Creo que el mundo de las modelos se debe normalizar y ser un trabajo como cualquier otro porque durante unos años ha habido excesos de todo tipo: las modelos eran divas intocables.
  • En ese apartamento había modelos para todos los gustos y con todos los problemas imaginables.
  • El único postre irresistible para mí es una tarta de hojaldre y crema que hace la pastelería El Burgueño, en Medina del Campo.
  • Mentiría si digo que como de todo y que no engordo. Soy modelo y me tengo que cuidar y hacer sacrificios que yo acepto porque esta profesión me gusta por encima de todo.
  • No se dejen engañar por determinados mensajes sobre que la delgadez es belleza. Es falso. Cada uno tiene una anatomía diferente y la belleza está en otras muchas cosas.
  • No he conocido a ninguna compañera que sufra la enfermedad, pero sé que a algunas les ha pasado, sé que hay modelos anoréxicas.
  • Para ser modelo tienes que estar delgada, pero también tienes que comer y mantenerte sana.
  • Tampoco voy a ocultar que si cambiara la moda y las modelos tuviéramos que engordar, estaríamos felices.
  • La moda tiene culpa, y much, pero no es la única responsable. La culpa la tenemos todos, ya que es la sociedad que hemos construido la que ha impuesto este prototipo de belleza y éxito.
  • Cuando entendí que la moda es caprichosa, que puedes atravesar épocas en las que no se lleven chicas como tú y que por eso no se acaba el mundo, me relajé y volví a sentirme contenta.
  • Al principio es suerte, porque se trata de estar en un sitio y que llegue alguien y te diga: te ha tocado a ti y te voy a hacer de oro. Luego puedes trabajar una vez por suerte, pero después ya todo se basa en la profesionalidad y la seriedad.
  • La anorexia nerviosa tiene cura, se puede salir de ella, por muy difícil que parezca. Las fuerzas están dentro de una, sólo hay que buscarlas y encontrarlas.

Enlaces relacionados:

Pequeño pero interesante libro que te introduce un poco en el mundillo de las modelos y en la problemática de la anorexia. Recomendable.

raul


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