Mi vida de niña soldado de China Keitetsi – Apuntes Breves
Publicado por raulbarraltamayo en Lunes, 6 de Julio, 2009
En el mundo hay 300.000 niños soldado. China Keitetsi fue uno de ellos.
Rechazada por su padre y maltratada por su abuela y su madastra, China se escapó a los ocho años de casa y cayó en manos del indisciplinado y vengativo Ejército Nacional de Resistencia de Y.K. Museveni, que andaba haciendo estragos por todo el país.
Al principio pensaba que todo era un juego, pero pronto descubrió la cruda realidad. La niña tuvo que aprender a sobrevivir y se convirtió en una guerrillera temible, tomó parte en matanzas atroces y vio crecer en combate a muchos de sus pequeños camaradas. Para colmo, ella, al igual que las demás niñas soldado, tenía que mantenerse a disposición de cualquier oficial al que se le ocurriese exigir sus favores y fue sometida a mucha vejaciones.
Al cabo de diez largos años consiguió finalmente salir de ese infierno. Aquí relata sus terribles experiencias.
Ésta es la historia de una niña soldado, una extraordinaria historia de valor y de ánimo indomable.
Algunas de las cosillas que aprendí leyendo este libro que no tienen porque ser ni ciertas ni falsas ni todo lo contrario:
- Mi padre se daba cuenta del sufrimiento, pero estaba demasiado atrapado en su propia vida y por necesidad desesperada de ser el centro de todo.
- Llegué a tal punto que dejó de importarme el trato que recibiía en casa. Nada en el mundo me importaba, excepto escapar de mi penosa condición.
- Me dije que ese amor de los animales era diez veces más puro que cualquier sentimiento que yo hubiese visto entre humanos.
- Su afecto y sus atenciones no lograron abrirse paso hasta mi corazón, porque estaba demasiado drío y mi desconfianza era infinita.
- Era una niña con experiencia militar. No sabía hacer nada, excepto ser soldado, así que decidí alistarme otra vez.
- A partir del grado de brigada, todos tenían derecho a gozar de nuestros favores. No podíamos negarnos si no queríamos ser acusadas de insubordinación.
- El NRA nos daba las armas, nos enviaba a hacer la guerra por ellos, nos enseñaba a odia, a matar y a torturar.
- Dios concede un buen corazón a los que no tienen otra cosa que ofrecer.
- El soldado que hablase con un periodista o contase cualquier cosa a un civil cometía un delito.
- El encierro en los calabozos de la policía militar era muy temido, porque muchas veces no se salía de allí con vida.
- Kashilingi se había portado mal conmigo, pero cuando vemos que una persona va a morir dan ganas de llorar aunque no sepamos bien por qué.
- Quien me apreciara de verdad me admitiría tal como yo era.
- Cuesta años familiarizarse con un país extranjero donde todo es diferente.
- Para mí el mundo al que acababa de llegar era como una imagen del cielo (Dinamarca).
- Yo nunca había visto, ni esperaba llegar a ver, que una persona de raza blanca tuviera que dedicarse a hacer la limpieza para ganarse la vida.
- En Dinamarca miran la vidade otra manera. Hasta los animales tienen sus derechos.
- Lo mejor era que no estaba obligada a actuar por cuenta de otros, ni contra mi propia voluntad.
- Yo acarreaba todavía el temor a tener que seguir viviendo el resto de mi vida con esa desesperación, que es la marca que queda en casi todos los soldados.
- Para mí es una especie de última humillación el tener que relatar los abusos vergonzosos y la indefensión que padecíamos.
- Los abusos y las humillaciones son para el alma como las cicatrices que llevo en el cuerpo, y que no desaparecerán mientras viva.
- Las guerras continúan, y estoy convencida de que muchos niños necesitan todavía la ayuda que podamos aportarles.
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