Raul Barral Tamayo's Blog

Pasen Y Vean [R]

¡Sálvese quien pueda! de Javier Nart – Apuntes Breves

Posted by Raul Barral Tamayo en Jueves, 25 de octubre, 2012


© Javier Nart, 2003.
Editorial: Ediciones B.

“La guerra es un lugar donde jóvenes que no se conocen y no se odian se matan entre sí por la decisión de viejos que se conocen y se odian, pero no se matan”, me dijo Erich hartmann, as de ases de la aviación, con 352 derribos en la Segunda Guerra Mundial.

A lo largo de veinticinco años he discurrido entre guerras, conflictos y desastres como fotógrafo y corresponsal. Tragedias que los hombres hacemos a los hombres. Y he sido testigo de la máxima crueldad y también de la máxima solidaridad.

En estas páginas he plasmado mis experiencias, mis recuerdos, mis sentimientos. Aventuras y desventuras cuando el dolor se atempera con el humor. Aunque el humor sea relativizar la propia vida, en la antesala de la muerte. En muchas ocasiones la tragedia es la mueca más brutal que produce el esperpento.

De Líbano a Laos, de Camboya a Nicaragua, de Irán a Palestina, de Rhodesia a Guinea Ecuatorial, de Chad a Yemen, de Libia a Micronesia, países, paisajes y paisanajes que conocí, que viví. Mis esperanzas y desesperanzas. Un libro de guerras, de tantas guerras que fueron demasiadas, profundamente antibelicista. La fascinación por la violencia sólo es patrimonio de los miserables o de los ignorantes.

“La guerra es bella pero incómoda”, refiere cínicamente un dicho italiano. Los pragmáticos latinos, como el experimentado piloto germánico, tenía razón.

Javier Nart nació en Laredo (Cantabria). Desde hace cincuenta y cinco años aprendiz en el vivir, el conocer y el entender. Lector de experiencias ajenas, practicante de las propias. Fotógrafo y corresponsal de guerra que fue. Abogado que es. Pasajero de la vida. Y narrador por escrito de lo que vio. Cuentista de historias verdaderas que no de cuentos,. Escéptico optimista, practica la felicidad con más deseo que esperanza. Casi nada en todo, que es mejor que todo casi en nada.

Algunas de las cosillas que aprendí leyendo este libro que no tienen porque ser ni ciertas ni falsas ni todo lo contrario:

  • Solamente se tiene lo que se es.
  • Roosevelt: “Cierto que son unos hijos de puta, pero son nuestros hijos de puta”.
  • Nos tienen cogidos por donde más duele. Por los huevos (estratégicos).
  • Curiosa naturaleza la nuestra que coloca nuestra capacidad de supervivencia o nuestra esperanza en un “piloto automático” que discurre con suficiente eficacia cuando nuestras constantes se hallan bajo mínimos.
  • Conciencia ética, un hazmerreír en el imperio de la praxis.
  • En la represión del franquismo también establecía categorías y yo era fina carne descarriada de la alta clase social y no un hijoputa obrero comunista. Así que hubo más ruido que nueces.
  • La CIA, como Dios, está en todas partes.
  • Interviú era un disparate empresarial y mediático por el que las gentes razonables no daban dos duros, ni cinco minutos de vida. Era parte fundamental de la llamada “prensa canallesca”, de la que me honro haber sido miembro. En la redacción, no se respetaba ni lo más sagrado. El problema no estaba en las tetas, sino en el llamado “triángulo de las Bermudas”, zona erógeno-erótica que debía intuirse pero no mostrarse. Tenía su sede en el lugar más atípico, absurdo e imposible que pueda imaginarse: en la parroquia barcelonesa de La Madre de Dios de la Medalla Milagrosa. Concretamente sobre la vivienda del señor cura. Base logística de publicaciones guarrindongas Lib, Blancanieves y los Siete enanitos viciosos, Tarsán, El sexo de Susana Estrada y Penthouse.
  • Poniendo siempre un punto de distancia, de escepticismo, entre lo que leía y lo que mi sentido común me apuntaba como la posible verdad.
  • La verdad, si es encontrable, es dialéctica, de contornos imprecisos y no se halla ni en lo que te narran ni en lo que vives.
  • Aún hoy paso por el matiz de mis experiencias la ciencia ajena y trato de encontrar un punto de equilibrio entre uno y otra.
  • Víctor Hugo: “la vida es un viaje, la idea el itinerario”.
  • La experiencia es madre de la ciencia y nadie nace enseñado.
  • La guerra, como tantas otras cosas, es una cuestión de sentido común que, ya se sabe, es el menos común de los sentidos.
  • Algunos de sus “amigos” eran peores que sus enemigos. Han muerto más palestinos a manos de sus hermanos árabes que de los odiados israelíes.
  • Abu Yihad: “Entre revolucionarios no deben darse las gracias. La solidaridad no es un deber sino una necesidad”. Los hechos demostrarían que no eran solamente palabras.
  • Desde entonces el chaleco de pescador se transformó en la universal prenda de los fotógrafos. Fue mi humilde contribución a esta profesión.
  • Líbano. El epítome perfecto de esa inmensa tontería, hoy políticamente correcta, que se llama multiculturalidad y que determina la bondad de la adscripción de cada cual a su identidad de origen mantenida y reproducida en el gueto interno de una sociedad dividida, sin mezcla, en compartimentos estancos. Negativo racismo horizontal que no mestizaje fecundo.
  • El Líbano fue una herencia envenenada que dejó Francia, victoriosa-vencida tras la Segunda Guerra Mundial.
  • Refrán popular: “Yo contra mi hermano, los dos contra nuestro vecino y, todos juntos, contra el extranjero”. El caos estructurado.
  • Había decidido que mis reportajes no debían alterar lo que siempre entendí como mi línea vital estratégica: mi profesión de abogado. Así que yo era corresponsal de guerra en vacaciones y fines de semana: una guerra en Navidad, otra en Semana Santa, mas dos en verano y aquellas que podía cubrir aprovechando los puentes entre semana o bien decidiendo pragmáticamente que como nunca me ponía enfermo podía programar, digamos, quince días al año a mi elección.
  • Mis pleitos y mis casos. Actividad resumible en cómo complicar la vida de mis adversarios y facilitársela a los propios.
  • El fulano no me mentía, se creía su propia historia. La historia que le habían contado sus mandos. La historia que le facilitaba, que le animba, le justificaba disparar sobre sus semejantes, fueran éstos militares o civiles. Odios provocados y propagados por todos los malnacidos capitostes para que todos los imbéciles a sus órdenes hagan el trabajo sucio. Una historia universal en el tiempo y en el espacio.
  • La guerra era, seguía siendo ante todo, un negocio.
  • Nunca tomé notas, mis reportajes eran efímeros por inmediatos, y la memoria me era suficiente.
  • Una victoria de unos. Una derrota de otros. Una tragedia para todos.
  • ¿No te pesa el arma, Mustaf? Pesa más la muerte.
  • No hay peor enemigo que el agente provocador.
  • Nunca pude entender ni admitir la rara fascinación que tanto progre de salón experimenta ante la presencia de los niños guerreros como “ejemplo de conciencia patriótica o social”. Entrenar, utilizar a un niño en la enseñanza o el uso de la muerte es un acto contra natura, una monstruosidad intolerable, ya sea en nombre de la revolución, de la patria, de Dios. O del diablo.
  • Winston Churchill: “La democracia es el peor sistema político del mundo, con exclusión de todos los demás”.
  • En ocasiones la mejor invitación, la única, no es la que te dan sino la que te tomas.
  • Alguna experiencia me había enseñado que tan radicales afirmaciones generalmente responden a la más perfecta incompetencia. Pero siempre es bueno dar un margen de confianza, aunque se tenga la absoluta certeza de su inutilidad.
  • No hay peor tonto que el que no quiere aprender ni mejor engañado que el que se deja engañar.
  • Las armas en manos del pueblo no es otra cosa que el pueblo férreamente militarizado, implacablemente controlado por el mando.
  • No hay nada más árido, pacato e hipócritamente puritano que un régimen marxista.
  • Diez años de independencia, de doctrinarismo, de incompetencia máxima en la gestión, habían convertido a Maputo en un área fantasmagórica de calles semivacías por donde de vez en cuando circulaba algún coche o camión. Maputo no era cualquier país del mundo, era rigurosamente el culo del mundo. Nada había en ninguna parte. En ocasiones uno llegaba a pensar que lo único que podía estar en venta era el propio comerciante.
  • El sentido del humor es escaso en todas las dictaduras.
  • Nadie hoy en África plantea la reestructuración de las viejas entidades perdidas: maldicen el reparto europeo pero en absoluto lo ponen en tela de juicio.
  • Portugal y España tienen rotundas diferencias en sus procesos coloniales con el británico, holandés, francés, no digamos con el belga. Tanto materiales (en peor) como humanas (en mejor).
  • Francia, Gran Bretaña, en menor medida Holanda y la nada más absoluta en el caso de Bégica, dejaron estructuras e infraestructuras, servicios de sanidad, de educación, red de comunicaciones. Aunque para estos imperios, fuertemente impregnados de racismo condescendiente o radical, los indígenas solamente fueran parte útil del paisaje como las bestias y los recursos minerales o vegetales. Y tras la colonia quedaron estados, que no países, ciertamente artificiales y de difícil viabilidad aunque de mejor futuro que una atomizada tribalidad del África anterior.
  • Las ex colonias de Brasil o incluso el rompecabezas hispanoamericano ha dado lugar a países estructurados. Existen como naciones más allá del Estado, de la administración, en unos criterios culturales, de costumbres, de formas de vida, de lengua portuguesa o española que es asumida como propia.
  • Portugal y España “romanizaron” sus conquistas haciendo tabla rasa de lo que allí encontraron. Arrasaron las formas y los medios que se oponían a los suyos. Como los árabes en España, se fundieron y confundieron con país, paisaje y paisanaje.
  • La vida es un cúmulo de casualidades y causalidades.
  • maktub, como dicen los rifeños (“todo está escrito”).
  • Sabio refranero: “Todo hombre es tonto al menos cinco minutos al día. La sabiduría consiste en no rebasar el límite”.
  • El viento seco nos obliga a llevar la hatta (turbante árabe) envolviéndonos completamente la cabeza, el rostro. El cuerpo también está cubierto como protección del viento, de la arena, actuando la tela a modo de eficaz “botijo”. Las ropas reciben el sudor, lo mantiene y, evaporándolo lentamente, refrescan el cuerpo. Es fundamental evitar la deshidratación que haría perder agua y sales. En el Sahara solamente van con las piernas y los brazos al aire los turistas mentecatos con afanes de bronceado.
  • En el desierto nunca se abandona al compañero de viaje, amigo o desconocido.
  • Buscando desesperadamente alguna excusa que apaciguara mi miedo. Ese miedo viscoso y penetrante que atrapa como garra por las entrañas cuando la naturaleza me dice, me grita, que en cualquier momento puede acabar, puede concluir mi vida. La única que tengo.
  • La guerra es universal, ecuánime, en el dolor.
  • Surbascar era en realidad Shurba al askar, “sopa de soldado”. Los franceses habían inutilizado el pozo tirando cadáveres al interior. Y, yo, literalmente me estaba bebiendo a un combatiente. Lo que es la naturaleza. Más allá del asco, mis tripas lo asimilaron sin mayores escrúpulos. Y sin la más elemental descomposición. Lo que no mata, engorda.
  • En política la coherencia es rara avis.
  • Guinea Ecuatorial en el día de su independencia tenía el nivel de vida, sanitario, educacional más alto (tras Sudáfrica) de todo el Continente Negro con una renta per cápita de 260 dólares anuales.
  • Los africanos decían que Inglaterra “pegaba y pagaba”, que Francia “pegaba y no pagaba” y que España “ni pagaba ni pegaba”. Precisa definición de los diferentes procesos coloniales.
  • En ocasiones la única alternativa es la de los borrachos fracasados, beber para olvidar.
  • Cuando ni la vida tiene importancia, la historia, el arte, no pasa de ser irrelevante anécdota.
  • La guerra derrumba los límites que la civilización, que la cultura, ha creado al ejercicio del poder absoluto. Del absoluto poder.
  • La ética en el comportamiento es un compuesto de impulsos íntimos y determinaciones exteriores, sociales. El bien hacer tiene un fuerte componente de ausencia de impunidad.
  • La guerra arranca al ser humano de su entorno y de su equilibrio, imbuyéndole de un credo brutalmente tribal en el que el grupo lo es todo y el enemigo nada. Un credo en cuyo nombre deberá realizar actos que en su vida normal le repugnarían, le resultarían monstruosos: matar.
  • El patriota pasará a ser, sin tránsito, un eficaz y frío asesino.
  • hanna Arendt: “Semilla de crueldad que germina en el género humano en circunstancias favorables”.
  • La guerra libera, junto con lo mejor, también lo bestialmente peor del ser humano.
  • La frontera entre la ética y el crimen es en ocasiones tan tenue como el propio límite del precipicio, el límite difícil y heroico de la propia moral. Frente al abismo embriagador de la total impunidad, del total crimen.
  • Y la persona que pasó sin tránsito de la normalidad a la aberración volverá, concluido el cataclismo, a su anodina vida anterior como si todo hubiera sido una pesadilla. Conciliando perfectamente sus asesinatos, violaciones, torturas, con su impecable, intachable, razonable conducta presente.
  • Ni gozaron ni padecieron de sus crímenes. Simplemente ejecutaron, actuaron sin odio, sin sentimientos. Sin conciencia. “Cumplían órdenes”, así se justificaron ante el Tribunal que los juzgó. Un libro estremecedor recoge su barbarie. Su título más que un nombre, es una definición: Gente corriente.
  • El español es envidioso por naturaleza.
  • William Faulkner: “Se puede confiar plenamente en los hijos de puta. No cambian jamás”.
  • En un mundo de ortodoxia, la heterodoxia es un crimen imperdonable. Tanto como tener razón a destiempo.
  • Las personas vemos lo que queremos ver, no lo que realmente se nos presenta ante los ojos.
  • El País Vasco era entonces un lugar en el que tras cada asesinato por ETA el comentario casi general era “algo habrá hecho”. Allí el miedo era una baba viscosa que ahogaba conciencias y dignidades. La cínica praxis determinaba mirar para otro lado, no complicarse la vida. la víctima era un referente incómodo al que se debía evitar, ignorar. Hoy el terror sigue siendo parte del paisaje en esas tierras.
  • Más allá de mecanismos y objetos, calibro el orden, la disciplina, la entrega de los hombres palestinos. Una misma actitud que había constatado en los guerrilleros sandinistas, chadianos, saharauis. Esa cosa difusa, metafísica, inaprensible y fundamental que se llama fe en la causa. Estar dispuesto a morir por ella.
  • El oficio más viejo del mundo, digan lo que digan, no es el de las putas sino el de los combatientes. El viejo y sórdido oficio de la guerra.
  • ¿Qué sentido tiene que aprendan a desfilar correctamente? Que aprendan a obedecer automáticamente, que pierdan su individualidad, que la voz de mando sea una orden que se ejecute sin dudar.
  • Alessando manzoni: “Manda quien puede, obedece quien quiere”.
  • Siempre había sido escéptico sobre la capacidad de victoria de la resistencia palestina a través de la lucha armada. Entendía que era una respuesta tan directa e inmediata como ineficaz para el objetivo de liberación nacional que se había marcado. Incluso entendía que la actividad guerrillera era un error ya que “justificaba” la reacción del todopoderoso Israel.
  • Carece de sentido enfrentarse al adversario en el terreno en el que es radicalmente superior.
  • Nicolás de Maquiavelo: “No hay que atacar el poder si no tienes la seguridad de destruirlo”.
  • Comandante general Aaron Yarib, jefe de Inteligencia del Ejército Israelí: “No es posible luchar contra el vientre de las madres palestinas”.
  • Crueldad extrema que tiene su impecable lógica: hacer la vida tan imposible, tan insufrible, que sea preferible el exilio. “No será necesario expulsarlos, se irán solos”, es el pensamiento estratégico del más que sangriento general Sharon, “democrático” primer ministro del muy “democrático” Estado de Israel.
  • Israel, sociedad “democráticamente” enferma, corrompida en la soberbia de la prepotencia militar.
  • Clásica cita: “Crearon un cementerio y le llamaron paz”.
  • Me asquea la pasiva complacencia cómplice del mundo occidental ante la sistemática violación de los derechos humanos más básicos a manos de quienes se autodefinían como la “única democracia de Medio Oriente”: el Estado de Israel.
  • Todos los regímenes dictatoriales practican la tortura.
  • Emil Zola: “Cuando más duramente se oprime la verdad, más fuerza toma y la explosión será terrible”.
  • Más allá de explicaciones macropolíticas, estratégicas, mitománico-religiosas, de exquisiteces culturalistas, filosóficas o metafísicas, se halla la brutal realidad de un pueblo aplastado por un eficaz y cruel invasor que les oprime y les expolia. Todo lo demás es accesorio, adjetivo.
  • La más tenebrosa organización que han conocido los tiempos modernos: los khmeres rojos. Habían sido desde su nacimiento una incógnita dentro de un misterio.
  • Para algunos el más radical método de acabar con el virus es matar al enfermo. Hay quien lo define como pragmatismo, yo lo llamaría simplemente crimen.
  • Napoleón: “La guerra se hace con tres elementos: dinero, dinero y dinero”.
  • Responsable sanitario: “Cuando hay decisión el hombre lo puede todo”.
  • la máxima monstruosidad de la guerra es el dolor de quienes no pueden entender la razón por la que son víctimas de soledad, angustia, terror, mutilación o muerte: los niños.
  • Fundamentalmente, la guerra es dolor, corrupción, destrucción física y moral.
  • La vida es un tránsito a través de aquellas gentes que mereció la pena haber conocido.
  • “Revolucionarios” libios pretendiendo explicar lo inexplicable: “Cuando el hambre aprieta ni el culo de los muertos se respeta”.
  • Aaron Yarib: “La Intifada es un proceso que sólo puede ser resuelto mediante soluciones políticas, no mediante el uso de la fuerza”.
  • Serra y Manglano, dos personas con quienes la sociedad tiene una deuda pendiente, dígase lo que se diga: con el primero la reforma de un ejército que de postfranquista pasó a democrático, con el otro el haber definitivamente desmontado las tramas involucionistas que minaban nuestras fuerzas armadas.
  • Bucear es como ir al psiquiatra pero muchísimo más barato y divertido.
  • Hubo un día en que el miedo, el cansancio, el sentido común, o todo a la vez, me hicieron ver que había cumplido suficientemente con mi cuota de irresponsabilidad, de suerte, de disparates. Y colgué mis cámaras de fotos, mi ya casi harapiento chaleco multibolsillos inaugurado entre carcajadas veinte años antes en Beirut.
  • Yo intento ser todo lo que puedo. En esa tarea he empeñado mis cincuenta y cinco años. Con resultado ambivalentes. Con palmas y pitos, que dirían los aficionados a los toros.
  • Cuanto hice jamás lo sentí como distinto ni distante, sino como propio.
  • Tengo por norte la solidaridad. Y una máxima cristiana, yo que me declaro ateo, que es un alfa y omega del vivir en esperanza: hacer a los demás lo que espero que ellos me hagan a mí.
  • Mantengo que es un deber material, no sólo moral, el restar, raer, roer un resto de justicia, de dolor, de miseria.
  • La vida sin libertad y sin justicia, o sin pugnar o luchar por ellas, es convertir la existencia en un acto de estadística inútil.
  • No se debe cerrar los ojos ante la opresión o el crimen y no hay nada remoto o ajeno porque todo nos es propio y directo más allá de artificiales fronteras, banderas o culturas.
  • La libertad es la capacidad de discrepar sin temor a las represalias.
  • El poder es un consecuente relativo, no dimanante de indiscutibles teologías divinas o humanas.
  • No existen absolutos que justifiquen el sufrimiento humano, llámense esos “absolutos” la patria, la religión o la revolución.
  • Creo que cuando la opresión asfixia, la violencia es medio legítimo. El último sólo y exclusivamente cuando todos los demás no fueron posibles. Lucha armada, insurección como medio, no como fin.
  • La legítima lucha armada contra ocupante o represor repugna ética y prácticamente al terrorismo.
  • La violencia en democracia es fascismo, totalitarismo.
  • Ante todo, no todo vale. Quien no cuida los medios prostituye los fines y confunde su justa lucha con la injusta del opresor.
  • Nunca existió el “buen salvaje” de Juan Jacobo Rousseau, como tampoco existió el arcangélico guerrillero, puro y duro “buen revolucionario”.
  • El opder que ni se discute ni se limita no es otra cosa que tiranía.
  • Todo proceso armado conlleva el germen de la deriva militarista.
  • La victoria no es la razón, ni la derrota el error.
  • La libertad no es secuestrable bajo la excusa de su supuesta defensa. Estafa idéntica que también practican en nombre de la democracia los gobiernos occidentales primando la seguridad sobre la libertad. Cuando aquélla carece de sentido sin ésta.
  • No hay atajos para el cambio social que no pasen por el propio cambio interno … y por un desconfiado control de nuestros “libertadores”.
  • La admisión del liderazgo como agente de nuestras esperanzas conduce indefectiblemente al abuso en el poder, a la decepción en el iluso.
  • No entiendo la vida como un plano vacío. Sin aristas ni riesgos. Sin triple salto mortal. Y con red.
  • No comprendo ni la apatía ni la pasividad. Ni el pasar sin ser, antípoda del ser pasando. Ni la cobarde aceptación de la vida entendida como discurrir anestesiado en hastío confortable.
  • La ausencia del dolor no es la felicidad, es el nirvana. Es simplemente la nada absoluta. El vacío.
  • Es más fácil comprar seguridad al alto precio de nuestra libertad. Prisioneros en los muros que día a día nos construimos.
  • El fracaso no está en no llegar sino en no salir.
  • Sigo siendo un impenitente optimista histórico, creyente en la bondad dialéctica del género humano, en la mejora de nuestra conciencia, en el avance del sentimiento solidario universal.
  • Entendiendo la felicidad como mi adecuación, mi conformidad rebelde a mis propias limitaciones.
  • Sigo siendo una sombra de lo que nunca fui.
  • Mohamed Sultani: “Libertad es no conformarse con la ignorancia”.

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