Cuando en una noche despejada miramos al infinito balcón del cielo, ante nuestros ojos se despliegan multitud de astros. No seremos capaces, sin embargo, de distinguir su naturaleza, puesto que, salvo alguna que otra manchita pálida, los apreciaremos tan sólo como meros puntos de distinto brillo. Por eso, para explorar con mayor detalle y profundidad la Bóveda Celeste, necesitamos el Telescopio, una herramienta característica de los aficionados a la Astronomía.
En la actualidad, con el abaratamiento de los costes de producción, la adquisición de un telescopio (que hace no mucho era un lujo) está al alcance de todos y, de hecho, es un instrumento que suele estar presente en muchos hogares.
Pero, ¿sabemos manejarlos correctamente?, ¿le sacamos el mejor partido? ¿nos movemos con soltura por el cielo?¿conocemos la diversa y abundante gama de objetos celestes que el firmamento pone a nuestro alcance?, ¿somos capaces de registrar para la posteridad alguna de las más hermosas joyas siderales? Precisamente el presente libro pretende dar respuesta a esta y otras preguntas.
Se ha concebido con la clara intención de que el lector aprenda a manejar a fondo el telescopio y se vaya adentrando con firmeza en las profundidades de la esfera celeste, tanto visual como fotográficamente.
Si a simple vista siempre hay algo en el cielo nocturno que suscita nuestro interés, y si ya unos prismáticos son capaces de abrir nuevas y fascinantes posibilidades, ¿qué nos deparará, entonces el telescopio?
En la maleta de todo astroaficionado que se precie, habrá siempre tres cosas: un entusiasmo a raudales, un telescopio, y un ir al encuentro de un cielo para ver y guardar. Éstos han sido, también, los pilares del presente libro: el primero está en el fondo de cada palabra; los otros dos, son la propia materia.
Pedro Arranz García tiene una dilatada experiencia como astrónomo observador, habiendo realizado multitud de campañas tanto de planetas como de meteoros, asó como la campaña de GRBs de 1993. Es colaborador de SOMYCE y escribe asiduamente en la revista Tribuna de Astronomía. Tiene un amplio reconocimiento nacional e internacional en el campo de la astrofotografía, donde ha cosechado dos primeros premios, tres segundos y un tercer premio, así como varios accesits.
A Jorge García le “picó” el gusanillo de la Astronomía a los 13 ó 14 años; en la actualidad, cuenta con 25. Pertenece a la Agrupación Astronómica de Madrid desde 1989 y ha sido miembro de su Junta Directiva como Vocal de Observaciones. Es asiduo colaborador de la revista “Tribuna de Astronomía”.















