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Cómo dominar el tiempo de Jean-Louis Servan-Schreiber – Apuntes Breves

Posted by Raul Barral Tamayo en Lunes, 8 de diciembre, 2008


El autor es periodista y editor de L’Expansion, la más importante revista francesa de actualidad económica.

Ello, unido, al hecho de que es padre de cuatro hijos, le convierte en un hombre extremadamente ocupado. Es lógico, entonces,  que se haya planteado el problema de cómo darle la vuelta a la tortilla y conseguir que seamos nosotros quienes dominemos el tiempo, y no al revés.

Partiendo del lema de que el tiempo es más que el oro, es vida, el autor incide en la necesidad de considerar el problema del tiempo como un reto que el hombre debe encarar con la máxima urgencia.

Las encuestas demuestran que la gente se queja más por la falta de tiempo que por la escasez del dinero, los espacios verdes o la libertad.

El hombre moderno ha solucionado los problemas de la salud, el bienestar material, la velocidad. la comunicación, el espacio y, últimamente, el cuerpo.

Su próxima conquista es la más necesaria: el tiempo. No será fácil, porque la ciencia y la técnica no pueden ayudarle, pero el combate vale pena. Las metas son preciosas: la serenidad, la eficacia, y algún día, quizás, la sabiduría.

Algunas de las cosillas que aprendí leyendo este libro que no tienen porque ser ni ciertas ni falsas ni todo lo contrario:

  • El buen  uso del tiempo, como las demás cosas importantes en la vida, no se enseña en la escuela.
  • Hoy la mayoría de nosotros sufrimos la enfermedad del tiempo y no sabemos cómo curarla.
  • El tiempo, más que dinero, es vida, no podemos resignarnos a un estado de cosas que atenta contra nuestra eficiencia y serenidad.
  • La paradoja del tiempo es que son muy pocos los que consideran que tienen suficiente, cuando en realidad cada uno dispone de él en su totalidad.
  • La vida material de esta compleja sociedad nos exige mayor rendimiento que a nuestros antepasados.
  • La primera y fundamental rotura del espejo del tiempo natural fue con el surgimiento de las fábricas y las minas; la medida del día ya no la daba la luz solar sino la entrada y salida de la fábrica.
  • Michel Serres: “A partir de ahora todo el mundo tiene reloj y nadie tiene tiempo. Cambie éste por aquél: entregue su reloj y recupere su tiempo.”
  • Tenemos la mitad de trabajo y el doble de días de descanso que nuestro antepasado campesino.
  • El dominio del tiempo es asunto nuestro, somos los únicos responsables.
  • Para cualquier ser humano existe una estrecha vinculación entre su empleo del tiempo y el sentido que le da a su vida.
  • El progreso nos brinda las herramientas para ganar tiempo y a la vez aquellas que absorven ese excedente.
  • neurosis: cuando una persona inteligente comete una estupidez.
  • Meditamos más en el empleo de nuestro dinero, bien renovable, que en el de nuestro tiempo, irremplazable.
  • Dedicamos migajas de nuestro tiempo a una multitud de placeres, en lugar de aprovechar realmente los que nos convienen.
  • Lo que más fracciona nuestro tiempo, hasta el punto de atomizarlo, es la interferencia permanente del tiempo de los demás.
  • Se calcula que cada uno de nosotros llega a conocer a alrededor de mil personas.
  • Lautréamont: “El hombre puede soportar cualquier situación, con tal de que no dure más de un segundo.”
  • La impaciencia crónica tiene consecuencias nefastas para nuestra capacidad de concentración.
  • Gastamos mucho dinero en consultores para que se ocupen de problemas que nosotros en muchos casos conocemos mejor que ellos, habiendo renunciado a meditar sobre ellos.
  • Es raro encontrar una persona que ande escasa de tiempo y a la vez demuestre alegría de vivir.
  • Seguimos el ritmo de tres tiempos: el tiempo natural, el tiempo social y el tiempo vivido, este último es el nuestro.
  • Sólo se ha constatado que el ejemplo de nuestros padres nos indica la manera de vivir las horas, tal como sucede con la afectividad y los valores morales.
  • La tiranía del horario a niños de diez años es conspirar contra toda posibilidad de organización personal ulterior.
  • Es durante la infancia cuando vivimos nuestra relación más profunda, natural e íntima con el tiempo.
  • Los animales viven exclusivamente en el presente.
  • El hombre occidental ha olvidado su presente.
  • El dominio del tiempo permite pasar de un estado de tensión penosa a uno de serenidad y, a la vez, de mayor eficiencia.
  • La libertad no nace del fusil sino de la organización.
  • Sólo una larga práctica de las diversas duraciones nos permite interiorizar el tiempo requerido para hacer las cosas.
  • Generalmente, sin saberlo, incosciencia o falta de reflexión, nosotros mismo nos privamos de gran parte de nuestro tiempo.
  • Habitualmente hacemos:
    • Lo agradable antes que lo desagradable.
    • Lo que se hace rápidamente antes que lo que se hace lentamente.
    • Lo fácil antes que lo difícil.
    • Lo sabido antes que lo nuevo.
    • Lo urgente antes que lo importante.
    • Lo que nos imponen antes que lo que elegimos.
  • No es de extrañar que demoremos cualquier tarea lo más posible, incluso que la dejemos para último momento.
  • Existe ciertamente la ley de menor esfuerzo.
  • En el seno de cada bestia de carga se oculta un niño perezoso que posee un método instintivo para evitar el exceso de trabajo sin perder la apariencia de llevar una carga de quince toneladas.
  • Al común de los mortales les basta un stock regular de ideas, un banco adecuado de experiencias y un mínimo de buen sentido para afrontar la mayoría de las situaciones.
  • Pasar de la rutina a la concentración es como saltar de una cinta transportadora lenta a otra más rápida.
  • Trabajamos sin retroceso. Eso está bien para un cañón. No para un cerebro.
  • Ladrones externos de tiempo: llamadas, colegas, disponibilidad obligatoria, visitas, personal de escasa formación, jefes, almuerzos, reuniones, trámites, reparaciones, niños, limpieza, diligencias, etc …
  • Ladrones internos de tiempo:
    • Objetivos y prioridades confusas y cambiantes.
    • Falta de planificación del trabajo diario.
    • Trabajos en curso no terminados.
    • Ausencia de plazos autoimpuestos.
    • Tendencia a tomar demasiadas tareas, al perfeccionismo.
    • Falta de orden, oficina mal organizada.
    • Confusión y superposición de responsabilidades.
    • Incapacidad para delegar tareas.
    • Detallismo excesivo.
    • Postergar la solución de conflictos.
    • Resistencia al cambio.
    • Intereses dispersos y demasiado numerosos.
    • Incapacidad para decir “no”.
    • Falta de información, comunicaciones deficientes o excesivas.
    • Excesiva lentitud o precipitación en la toma de decisiones o tomarlas en comité.
    • Fatiga, deterioro físico.
  • Quien sea honesta consigo mismo comprenderá al releer la lista de ladrones “externos”, que muchos de ellos no son sino “internos” disfrazados.
  • No existen muchos factores externos a los cuales echarles la culpa por lo que la solución depende esencialmente de nosotros mismo, disponemos de un amplio margen de maniobra.
  • El beneficio del que llega siempre tarde es llamar la atención.
  • La impuntualidad suscita un estado de excitación, de angustia artificial, preferible a la falta de todo estímulo. ¿Perderé el avión?¿Me mataré con la moto?
  • La falta de tiempo es también una excelente barrera para huir de los otros, para evitar la intimidad.
  • Frecuentemente actuamos como si fuera ilícito hacernos tiempo para nosotros mismos antes de satisfacer las necesidades de los demás. Lo cual significa nunca.
  • El doctor Kahler, psicólogo, señala los cinco mandamientos más comunes que condicionan nuestra actitud con respecto a la acción: “apresúrese”, “sea perfecto”, “hágame el favor”, “inténtelo otra vez” y “sea fuerte”.
  • Los “apresúrese” creen que cualquier cosa que se pueda hacer escogiendo previamente el momento oportuno no puede ser importante ni seria.
  • Los “sea perfecto” nunca terminan de afinar los últimos detalles.
  • Los “hágame el favor” suelen decir sí cuando piensan no y asumen una serie de actividades que no les corresponden.
  • Los “inténtelo otra vez” piensan que todo es duro difícil.
  • Los “sea fuerte” no necesitan a nadie.
  • El dominio de una nueva actividad supone tres etapas: la motivación, que nos hace aspirar a determinados objetivos; la voluntad, para superar la desorientación y el desaliento; finalmente, la interiorización total.
  • Precisión, economía de medios y ausencia casi total de esfuerzo: el dominio es el hermano de la elegancia.
  • Los verdaderos dominadores del tiempo saben tomar distancia, y por eso, a su serenidad constante, agregan disponibilidad para los demás, intereses múltiples y un toque de humor.
  • Nuestras carencias: no nos conocemos lo suficiente, no conocemos bien el tiempo, nos dejamos abrumar por nosotros mismos y por los demas, no meditamos lo suficiente sobre la manera como empleamos nuestro tiempo.
  • Guillermo de Orange: “Quien no sabe adónde va, nunca tendrá viento a favor.”
  • No se puede dominar el tiempo si no se sabe qué es lo que se quiere: a grosso modo o en detalle, de una vez o por etapas.
  • La mayoría de nuestras tensiones y caídas se deben al desfase entre nuestro tiempo vivido y el tiempo social.
  • El dominio del tiempo no es una actitud intermitente. Si no se aplica las venticuatro horas del día, es un engaño.
  • El amo de su tiempo es aquel que ha asimilado una serie de conceptos clave:
  • Sabe en todo momento en qué va a emplear su tiempo.
  • Es consciente de sus falencias y desviaciones y sabe aprovecharlas.
  • Ha desarrollado un instinto y experiencia del tiempo que requiere cada acto y etapa de su vida.
  • Sólo vive un tiempo: el suyo.
  • Libera su memoria de los “qué” en beneficio de los “cómo” y “por qué”, porque posee memorias anexas que le permiten no olvidar nada.
  • Cada día se concentra en la forma cómo empleará su tiempo en función de los objetivos que desea alcanzar.
  • Todos coincidimos en que la única verdadera riqueza es, después de la salud, el tiempo.
  • El dinero no vale nada en relación al tiempo.
  • El primer objetivo del dominio es evitar la sensación de que el tiempo es como una soga que aprieta el cuello.
  • El control y administración del tiempo mejora la coordinación y concatenación de las tareas, pero no garantiza lo esencial, es decir, una visión de conjunto, incluso un sentido.
  • Para algunos espíritus, hacer bien las cosas es tan o más importante que el solo hecho de hacerlas.
  • Sólo se domina bien aquello de lo cual se ha tomado la debida distancia.
  • Si bien no podemos alterar el curso del tiempo, contamos con un recurso fundamental: por nuestro cerebro, podemos adelantarnos a él.
  • No nos creamos más meritorios de lo que somos, reconozcamos nuestro deseo de triungar en la vida, porque si hay algo seguro es que nadie lo hará por nosotros.
  • Charles A. Garfield, cuatro características comunes de unos mil doscientos “realizadores”: se esfuerzan “por amor al arte”, en función de elevados objetivos propios; asumen los riesgos con confianza; antes de actuar, repasan mentalmente las acciones y sucesos que se producirán; saben muy bien cuánto deben descansar, evitan el estrés, no se dejan abrumar por los detalles y son maestros en el arte de delegar tareas.
  • El método de prepararse para lo “peor” permite desactivar la angustia.
  • En nuestra época, quien quiera estar entre los mejores en algún terreno debe aceptar, por falta de tiempo, ubicarse entre los menos buenos en otros.
  • El dominio del tiempo empieza por el de la memoria.
  • Prefiero quedar bien con poca gente que fallarle a una multitud.
  • Las verdaderas urgencias son escasa. Los errores de previsión abundan.
  • Lo peor del estrés no es que mata, sino que impide gozar de la vida.
  • Los individuos que tienden a sufrir estrés hacen demasiadas cosas en poco tiempo y se exasperan y enojan con los demás y con ellos mismos. Estos tipos no son necesariamente más eficientes que otros.
  • Mi “cita con el tiempo”, todas las mañanas antes del desayuno, visualizo toda la jornada.
  • El dominio del tiempo no es someterse diariamente a una prueba contra reloj.
  • Si son pocos los que se preparan a priori, son menos todavía los que hacen el balance a posteriori.
  • Cotejar lo sucedido con lo previsto vale más que cien páginas de teoría sobre la mejor manera de aprovechar el tiempo.
  • Dedicarle tiempo al tiempo.

Enlaces relacionados:

Aunque no lo parezca por el sinnúmero de comentario que he anotado el libro es minúsculo, pequeño pero matón :); interesante libro.

raul

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10 comentarios to “Cómo dominar el tiempo de Jean-Louis Servan-Schreiber – Apuntes Breves”

  1. […] Cómo dominar el tiempo, Raul Barra Tamayo […]

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  4. Me gustaría compartir 5 de mis consejos favoritos para administrar el tiempo

    1. Divide las grandes tareas en partes más pequeñas, incluso minúsculas, y empieza ya.

    2. Evita las interrupciones no deseadas y gestiónalas rápida y educadamente.

    3. Concentra las tareas del mismo tipo: por ejemplo, todas las compras en una misma salida, todas las llamadas o cartas, etc.

    4. Archiva bien todos los papeles que vas a necesitar o que prevés que podrás necesitar en el futuro.

    5. Ten siempre despejada tu superficie de trabajo para que nada te distraiga cuando te concentres en cada asunto. Déjala perfectamente ordenada al final del día.

  5. […] dentro de la colección encontré en 658.5421 / S491  un librito sobre como dominar el tiempo y lo estuve revisando, luego busque más […]

  6. mariel said

    Excelente texto, antes el tiempo se media con la luz, ahora el tiempo nos mide a nosotros y no tenemos tiempo para ver la luz

  7. […] dentro de la colección encontré en 658.5421 / S491  un librito sobre como dominar el tiempo y lo estuve revisando, luego busque más información en […]

  8. […] Cómo dominar el tiempo de Jean-Louis Servan-Schreiber. […]

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