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Brother Ray de Ray Charles – Apuntes Breves

Posted by Raul Barral Tamayo en Viernes, 9 de enero, 2009


La singladura vital de Ray Charles (1930-2004) es, sin duda, una de las más extraordinarias de cuantas surcan el panteón de los grandes mitos de la música popular afroamericana. En Brother Ray es el propio artista quien, conversando con David Ritz, desgrana, con su característica y desinhibida energía, la crónica de su peripecia vital.

El relato arranca con los trágicos recuerdos de su accidentada infancia, sus primeros tientos profesionales y se centra en el largo y tortuoso camino que recorre hasta su consagración como uno de los grandes de la música popular de todos los tiempos; sin soslayar algunos de los episodios más oscuros de su vida (como la adicción a la heroína y sus siempre difíciles relaciones con las mujeres).

Una pobreza turbadora, la ceguera, la pérdida de los suyos y el abrasivo e inmisericorde racismo de la época confieren a la personalidad del artista una serie de rasgos que marcarán el desarrollo de su carrera profesional y la estructura de su carácter.
Con todo, Ray Charles fue aclamado mundialmente como uno de los grandes genios de la música norteamericana a los 32 años. Al combinar intuitiva y caprichosamente el gospel con el jazz, el blues y el country, dio con los ingredientes de lo que acabaría por conformar, y denominarse posteriormente, música soul.

A lo largo de una carrera profesional que se prolongaría durante más de medio siglo, Ray Charles siempre mantuvo las riendas de su vida personal y profesional bajo su control, sin consentir ningún tipo de injerencia o de consejo sobre lo que debía hacer o dejar de hacer con su carrera artística, y menos aún con su propia vida.

Tal como rezaba la reseña del Chicago SunTimes, Brother Ray es un relato no exento de “cierta candidez, rebosa sinceridad, en ocasiones se antoja incluso sonrojante, pero es con frecuencia muy hilarante, de una envolvente calidez, muy conmovedor y profundamente humano, como su música”.

Algunas de las cosillas que aprendí leyendo este libro que no tienen porque ser ni ciertas ni falsas ni todo lo contrario:

  • Todo lo que llegué a ver en mi vida fue el campo.
  • Éramos pobre con p mayúscula, incluso en comparación con otros negros de Greensville.
  • Por extraño que parezca yo tenía dos madres.
  • Las dos reglas principales de Mamá: “no mendigues” y “no robes”.
  • Nací con la música en mí pues ninguno de mis parientes sabía cantar ni tocar algún instrumento.
  • ¿Qué músico influyó más en mí cuando era niño? Wylie Pitman.
  • La primera tragedia que vivió fue la muerte de su hermano menor a los cinco años. Resultó ser una de las últimas cosas que vió.
  • Unos pocos meses después de que mi hermano menor se ahogara, empezaron a lagrimearme los ojos. No segregaban lágrimas de verdad, sino una sustancia más espesa, una mucosidad.
  • Tardé dos años en quedarme ciego del todo. Perdí la vista poco a poco. Supongo que por eso no llegué a estar muy asustado.
  • No me dí cuenta de la importancia del tema de la raz hasta muchos años después. Cuando empecé a salir de gira como músico, descubrí que no podía mear donde quería.
  • Las matemáticas y la música eran las materiasen las que sacaba mejores notas.
  • Mamá nunca dejaba que me saliera con la mía sólo porque fuera ciego. Me trataba como a un niño normal. Y yo me comportaba como un niño normal.
  • La mayoría de las madres se moriría antes de permitir que su hijo ciego diese vueltas por ahí en una bicicleta.
  • Si la gente del Sur era ya de por sí anticuada, los negros del Sur lo eran por partida doble.
  • En mis tiempos y en el lugar donde vivía te enseñaba a respetar a los mayores. Los adultos por su parte también respetaban a los chicos.
  • Los pequeños aprendíamos a cuidar nuestros modales, pero, al menos por lo que recuerdo, los mayores daban buen ejemplo.
  • Yo era el producto de la estricta educación sureña, aunque tenía algo de rebelde y de inquieto, comprendía el significado de las normas.
  • Nunca he tenido remordimientos a causa del sexo. Jamás lo he considerado un pecado o algo por el estilo.
  • Si me encontraba en una parte de la ciudad que no conocía y tenía que llegar a algún sitio, le pedía a alguien que me guiara. Me fijaba en el camino que seguíamos, prestaba atención a los cambios en los sonidos y memorizaba la mayor cantidad posible de detalles. No contaba los pasos; eso habría resultado demasiado complicado. Al poco tiempo, ya era capaz de hacerlo sólo.
  • Cuando paseaba por aquellas ciudades, mis pasos no eran vacilantes ni cautelosos siquiera. Al contrario, me movía con toda soltura. Creo, que por lo general, andaba un poco más deprisa que otras personas, ciegas o videntes.
  • Dudo que alguien haya dejado en mí una huella tan profunda como Nat Cole.
  • Aprendí a conducir motocicletas en Tallahasse. Llegué a conocer bastante bien la ciudad, y pronto tuve la suficiente confianza para moverme en moto arriba y abajo. Estaba llena de subidas y bajadas, y me encantaba enfilarlas a toda velocidad.
  • Sé que cuesta imaginar a un adolescente ciego dando vueltas por ahí con una moto. Siempre había sido muy inquieto y tenía mucha fe en mi capacidad para no romperme el cuello.
  • Siempro digo que quiero probarlo todo al menos una vez.
  • También aprendí mecanografía.
  • Mayo de 1945, mamá había muerto. Nada me había causado tal impacto en la vida; ni la muerte de George, ni el hecho de quedarme ciego, ni ninguna otra cosa.
  • Otra de las máximas de mi madre: “La vida tiene dos caras”. Hay alegría y dolor, júbilo y sufrimiento.
  • A pesar de mis temores exacerbados y del terrible dolor que me había producido la muerte de mamá, notaba una sensación nueva: una creciente fe… en mí mismo.
  • Estoy seguro de que nací con talento musical, pero siempre he sentido la necesidad de perfeccionar mis aptitudes.
  • La música era el único medio que concebía para ganarme la vida.
  • Mamá decía que hay que confiar en la rectitud de todo el mundo. Yo estaba de acuerdo con eso. Más adelante aprendí a permanecer vigilante, por si esa rectitud se torcía.
  • Mamá me decía a menudo: “Nunca dejes de ser honrado, y aprovecha lo que tienes”.
  • Yo aprendía de todos, no sólo de los pianistas y cantantes.
  • Comprendí lo importante que es mantener el tempo. En mi opinión, no hay lección más importante que ésa.
  • Mi voz nunca cambió drásticamente. Resulta difícil de clasificar, no se puede considerar tenor, porque no es lo bastante alta, ni barítono, poruqe no es lo bastante grave.
  • No sólo eludía los conflictos raciales, sino que evitaba meterme en peleas entre negros y blancos.
  • Mi único objetivo era complacer al público y seguir comiendo.
  • Llegué a conocer bastante bien el sistema de autobuses de Seattle, tenía un truco: permanecía atento para cuando el bus pasara por un bache determinado, de este modo sabía que la siguiente parada sería la mía.
  • Tomé drogas con regularidad durante 16 o 17 años. No animaría a nadie a empezar a tontear con ellas. Pero a muchos les sorprenderá saber que no tengo ninguna historia horrible que contar.
  • Nadie me obligó a consumir drogas. No fue culpa de la sociedad, ni de un camello, ni de mi condición de ciego, negro y pobre. Fue sólo culpa mía y no me arrepiento.
  • La primera vez me chuté por curiosidad. Una vez que empecé, no vi motivo para dejarlo.
  • Si hubiese sido testigo de los efectos negativos de la heroína no me habría metido.
  • Mis relaciones con las mujeres no fueron nunca muy difíciles.
  • Fui dejando las imitaciones (Nat Cole y Charles Brown) poco a poco y empecé a a trabajar mi propio estilo.
  • Si descubro que una mujer bebe mucho, no me quejo, ni trato de cambiarla: simplemente me las piro.
  • Mi madre decía: “¿Me guardas un secreto, amigo? Mejor me lo guardas si no te lo digo”.
  • Siempre pienso que soy capaz de hacer cualquier cosa que se me meta en la cabeza.
  • En aquella época no se sacaba tanta pasta con la música como ahora, al menos si eras negro.
  • Soy capaz de cualquier cosa para protegerme en situaciones peliagudas.
  • En la Atlantic me permitían grabar cualquier cosa que quisiera.
  • Nunca he tenido un productor propiamente dicho que me supervise. Siempre me he producido a mí mismo.
  • No busqueis la página en la que os diga: “Y aquel fue el día en que lo conseguí”. No. Progresé lentamente. Seguro, pero muy, muy lento.
  • Lo curioso de mis éxito es que yo no los buscaba. Evidentemente, yo quería que todos los temas fueran éxitos.
  • La abundancia separa a la gente. La pobreza la une. Tú tienes un poco de azúcar y yo no, dame un poco. A lo mejor, el mes que viene tú no tienes harina, y entonces compartiremos la mía.
  • En los viejos tiempos, los antros donde actuábamos eran en su mayoría demasiado peligrosos para siquiera apaciguar a la gente. Lo único que se podía hacer era tocar y rezar.
  • No me gusta fanfarronear, pero la verdad es que había tenido muchas relaciones. Al ser una estrella de la música negra, conocía chicas todas las noches.
  • Yo fui una de las primeras personas contra las que se interpuso una demanda por negarse a actuar ante un público segregado. Y creo que la nuestra fue la primera banda que consiguió la integración en espectáculos musicales organizados en sitios como Nashville o Baton Rouge.
  • Nunca me quedaba en la piel: si conocía a un hombre o a una mujer, quería llegar al interior. Dejarse influenciar por el color o el tono de la piel es una idiotez que se interpone en tu camino.
  • Había tres reglas fundamentales en la orquesta: no toleraría ninguna pelea en la que alguna chica pudiese resultar herida, ni admitiría las palizas a las mujeres; en cuanto a mí, les advertí a las chicas que estaban allí para cantar; como Patt, la Raelett más joven, sólo tenía 15 años y, por lo tanto, era menor, los chicos tenían prohibido ponerle la mano encima.
  • No me acuesto con una mujer si pienso que solamente quiere hacerlo porque soy su jefe.
  • Si una chica está con otro miembro de la banda, la dejo en paz.
  • El tiempo crea los problemas y el tiempo los soluciona.
  • Hallelujah creo que fue el primero de mis discos que gozó de algo de popularidad entre los blancos.
  • Como no puedo ver a la gente bailar, el furor del baile siempre me ha resbalado.
  • Cuando llegó 1956, trabajábamos unos 300 o 315 días al año, y desde entonces hasta ahora (1978), el ritmo no ha decaído.
  • Algo importante sobre mí y las drogas: nunca perdía el control, ni siquiera justo después de un pico.
  • A veces, los periodistas me piden que transmita un mensaje a los jóvenes sobre las drogas, y yo no tengo nada que decirles. Lo único que digo es que cuando era pequeño me meaba en la cama, pero cuando me percaté de que se me irritaba la piel y el frío que me entraba cuando me daba el aire helado, dejé de hacerlo.
  • Mucha gente no se cree que me afeito solo.
  • Me preguntan cómo me fiaba de la calidad de la droga, si no la veía. No existen reglamentos oficiales que nos permitan saber qué estamos fumando. La ceguera no tiene nada que ver, porque en el tema de las drogas, todos estamos ciegos.
  • Incluso en los garitos de moda he visto camerinos tan asquerosos que no metería en ellos ni aun perro.
  • En un local de lujo de Nueva York los cuartos para los artistas estan tan sucios que tuve que pagar una habitación en el hotel de al lado para cambiarme.
  • Siempre he tocado para la gente, no para los sitios.
  • Nunca hago pruebas con público antes de grabar una canción, porque siempre he sido mi propio servicio privado de pruebas.
  • Me gusta la música clásica. Pero no estoy seguro de que sea el súmmum de la música, como piensa tanta gente.
  • La música clásica ya está escrita. Es una cuestión de interpretación. Pero en el jazz, amigo, ahí hay que ir componiendo mientras tocas. Y encima, has de estar pendiente de los cambios de acorde.
  • El jazzista es como un bateador en su base. Un cabrón le va a lanzar a 150 por hora una pelota que puede venir recta, curva, con efecto hacia fuera o hacia dentro. Este pobre hombre tiene que decidir en una décima de segundo si batear o dejar pasar la bola. Si eso no requiere concentración, ya me diréis qué la requiere.
  • Llamar genio a alguien no es ninguna tontería, y yo nunca habría empleado esa palabra para referirme a mí mismo. Creo que soy bastante bueno en mi trabajo, pero nunca me he considerado un genio.
  • Cuando me incorporé a la ABC, no cambió nada, y los que piensan que el cambio de discográfica tuvo alguna influencia en mi música no saben lo que dicen. En la ABC hacían lo mismo que en Atlantic: me dejaban en paz. Seguía siendo yo el que cortaba el bacalao.
  • Más o menos en septiembre de 1961, dejé soñar y pude hacer realidad mis sueños: monté una big band.
  • En 1959, vi que me podía permitir una avioneta y me compré una: una Cessna 310. Tal vez parezca un despilfarro, pero yo nunca he considerado un despilfarro algo que necesito o que me hace ilusión de verdad. Pensé que me vendría bien no tener que viajar en automóvil noche y día, corriendo de actuación en actuación.
  • Muchas de las personas que me rodean opinan que soy un tacaño, o ahorrador. Y tienen razón.
  • Sólo compro lo que necesito y sólo contrato a gente en casos imprescindibles. No me gusta el exceso de carga.
  • Puedo afirmar con sinceridad que soy capaz de vivir con 250 o 300 dólares a la semana, incluso hoy día.
  • Me conformo con poco, porque empecé sin nada. Aprendí a apañármelas con lo mínimo y no lo he olvidado.
  • En 1961 el dinero ya no me preocupaba.
  • Monté mi propia gran orquesta cuando creí que me lo podía permitir.
  • Desde el principio mis progresos han sido lentos, pero seguros. Nunca me he levantado a cero para luego irme a la cama por la noche a mil.
  • Tampoco me gusta hacer planes demasiado rígidos, ni tampoco soy un gran negociador.
  • No permito que nadie me obligue a cantar o grabar música que no me salga de dentro.
  • No dejo que nadie decida por mí.
  • En los negocios, me ciño a los puntos básicos, voy al grano enseguida.
  • Cuanto más volaba, más aprendía sobre aviones, hasta que llegué a convencerme de que habría sido capaz de hacer aterrizar uno, en caso necesario. A lo mejor me cargaba un ala, pero creo que habría conseguido poner el cacharro en tierra.
  • Cuando tengo algo cerca durante mucho tiempo, acaba por despertar mi curiosidad.
  • Escribir requiere disciplina y es necesario mantenerse en el estado de concentración adecuado. Escribí mientras me fue necesario, pero cuando desapareció la necesidad, dejé de hacerlo.
  • Para cantar siempre estoy de buen humor.
  • No quiere acusar a nadie de pagar o cobrar por promocionar una canción en la radio, pero sé de sobra que pasa y va a seguir pasando siempre.
  • Mucha gente tiene la idea equivocada de que fue la ABC la que me obligó a grabar música country.
  • No estoy contra el marketing. Pero todo eso viene después de que el artista haya terminado su producto. No me gusta usar los trucos en el producto en sí.
  • El único músico cuya opinión me ha importado ha sido Lucy Millindet. Es el tío que me dijo que no daba la talla para su banda.
  • Siempre me guío por las ventas, no por las opiniones de otros músicos. Calibro mi éxito en función de cuántas personas vienen a mis conciertos y compran mis discos.
  • No me interesaban las compras fastuosas y me parecía bien hacer como si el dinero de los derechos no existiera. Principalmente, vivía de lo que ganaba en las giras. ¿Qué más me hacía falta? No se puede dormir en más de una cama, comer más de una comida y tirarse a más de una mujer al mismo tiempo.
  • Nunca me ha importado mucho ser cabeza de cartel. Además, si el tío me paga lo que yo pido, sé que mi nombre no va a ir enterrado.
  • Siempre he sido un solitario y eso no lo cambiaron ni la fama ni el dinero.
  • Los chicos dicen que soy reservado hasta el punto de resultar antisocial.
  • Soy tímido. No me siento cómodo con más de tres o cuatro personas en la misma habitación y si no las conozco bien, estoy incómodo de verdad.
  • No me quejo de tener fans; sólo digo que mi naturaleza no me permite relacionarme con ellos.
  • Mis únicos vicios eran las drogas y las mujeres y sólo me entregaba a ellos cuando razonablemente me los podía permitir.
  • Si no reservas algo de pasta para los impuestos a lo mejor acabas sin futuro.
  • En el tema de las mujeres siempre he estado fuera de control.
  • A veces me pregunto si las familias pueden soportar tanta competencia entre hombres y mujeres.
  • Creo profundamente que los hombres tenemos una tendencia natural a la poligamia.
  • No estoy hecho para reprimirme sexualmente, pocos seres humanos lo están. Y cuando lo están, cuidado: normalmente descargan su frustración en otra cosa o en otra persona.
  • No me gusta acabar el día sin compañía femenina.
  • No estoy ni en contra ni a favor del aborto. Eso es cosa de la mujer.
  • No me gusta las gomas y no las uso, por lo tanto me vio obligado a vivir con las consecuencias.
  • No conseguí integrar muy bien a todos aquellos niños en mi vida. Viven en lugares muy distantes y llevan sus propias vidas. Están fuera de mis rutinas diarias. Incluso los chicos que tuve con B, los que mas veía, han crecido con un padre ausente.
  • El matrimonio se inventó cuando los hombres quisieron una manera de guardar su propiedad dentro de un cercado.
  • Para mí, al menos la mitad del placer de follar es sentir el orgasmo de la mujer.
  • Yo nunca he visto las diferencias que cuentan entre las mujeres blancas o negras, europeas u orientales.
  • Se supone que la heroína te deja impotente, aunque a mí no me ha pasado nunca. Estoy seguro de que si me hubiera pasado hubiese dejado el vicio inmediatamente.
  • Para mí, el sexo es un estimulante que supera cualquier otra cosa que me corra por el cuerpo.
  • Mentiría si dijera que desengancharme fue una pesadilla o el peor trago de mi vida. Durante unos días, me sentí mal. Eso es lo máximo que puedo decir.
  • A mí en particular me resultó más duro dejar el tabaco. A todas horas hay alguien echándote el humo del cigarrillo a la cara. Es imposible eludir la tentación del tabaco.
  • La ginebra me relaja. El porro hace que me vuelva más afable. Y entre eso y un poco de café solo y bien cargado, me las arreglo de maravilla.
  • No me desenganché porque me estuviera matando, tal vez estaba, tal vez no, sino porque amenazaba con romper mi familia e incluso ocasionar que yo acabara pudriéndome en una celda.
  • La cárcel es el peor sitio donde puedes meter a un adicto. El amor puede ser de gran ayuda. Mucho más que el castigo.
  • No me gusta la violencia; no creo en la violencia. Sólo me pongo violento si alguien me trata violentamente a mí.
  • Considero que los judíos fueron los primeros defensores de la causa negra en Estados Unidos, sobre todo en una época en que nadie decía ni pío al respecto.
  • Nunca he dilucidado si soy conservador o progresista.
  • Opino que obtener algo a cambio de nada mina la integridad de la gente.
  • De todos los políticos, mi favorito era Hubert Humphrey.
  • Durante 30 años vi a muchos blancos imitar o apropiarse de mis canciones y las de otros músicos negros. Mutilaban los temas pero acababan vendiendo por casualidad más copias de las que vendían las versiones negras a propósito.
  • No llevo joyas porque son caras y no sirven para nada.
  • Doy salida a mis sentimientos a través de mis canciones. Escarbo un poco en la tristeza, un poco en el dolor, y lo exteriorizo.
  • No estoy seguro de cuál es mi religión.
  • No conozco las respuestas, pero tengo fe en un ser supremo.
  • Creo en Dios porque creo en la vida… y os aseguro que con esa razón me basta.
  • El mundo es un lugar tan ordenado, tan perfectamente equilibrado que dudo mucho que haya surgido por casualidad.
  • Soy como Job y los judíos: le rezo directamente a Dios, sin intermediarios.
  • Mi relación es con el Ser Supremo, no con Jesús.
  • No sabemos dónde estábamos antes de venir al mundo, así que ¿por qué preocuparnos por lo que ocurrirá cuando nos larguemos?.
  • Me cuesta imaginarme a Dios diciéndoles a ochocientos o novecientos millones de personas: “Bueno, vosotros no creíais en mí, así que vuestros culos arderán y sufrirán los tormentos del infierno para toda la eternidad”.
  • Yo dependo del oído para muchas cosas. Veo el mundo a través de mis oídos.
  • No me tomo demasiado en serio las discapacidades personales. Puedo hacer casi todo lo que hace un tipo vidente, e incluso cosas que él no es capaz de hacer. Aún así nunca olvido mis limitaciones.
  • La gente subestima a los ciegos. Los ciegos no tienen por qué vivir asustados.
  • La ceguera se puede sobrellevar perfectamente. Pero la ceguera sumada a la sordera es harina de otro costal.
  • Aprender a vivir con una minusvalía es duro pero aprenderlo en la madurez sería un infierno.
  • Considero que la Biblia es esencial. Describe a los hombres y las mujeres tal como son. Me  demuestra que no hemos cambiado demasiado.
  • Dejad que la gente sea como es.
  • No estoy muy seguro de que haya habido un gran progreso en el terreno de la música, pese a la invención de tantos instrumentos nuevos y pese a todos los cursos universitarios que se dan hoy día.
  • Para convertirte en estrella tenías que dejar fuera de juego a tantos músicos que por fuerza tenías que ser bueno.
  • Os aseguro que lo que realmente hay que saber no se aprende en los libros. Tienes que salir ahí fuera para que te machaquen. Tienes que morder el polvo dos o tres veces. Entonces empezarás a comprender lo que es la música.
  • No me interesa en absoluto conocer el futuro. No quiero adelantarme a lo que va a pasar. Me conformo con seguirle el paso al presente.

Enlaces relacionados:

La verdad es que la vida de este hombre es impresionante, yo no se qué hubiera pasado si no hubiera sido ciego, da miedo solo pensarlo, no hubiera tenido límites :).

raul

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3 comentarios to “Brother Ray de Ray Charles – Apuntes Breves”

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