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Frases Llenas

La vida eterna de Fernando Savater – Apuntes Breves

Posted by Raul Barral Tamayo en Lunes, 12 de enero, 2009


En pleno siglo XXI, época tecnológica y supuestamente materialista, las creencias religiosas vuelven a estar en el centro del debate ideológico y político. Despiertan pasiones, conmueven a multitudes, encumbran a ciertos líderes y provocan atentados terroristas. Los partidarios de la ciencia pura y dura se escandalizan, otros en cambio consideran que algún tipo de fe sobrenatural es indispensable para soportar la vida y sobre todo la certeza de la muerte. En cualquier caso, Dios se abre paso a codazos de nuevo hasta el proscenio del teatro mundial.

Este libro trata de la religión o más bien de las religiones: en qué consiste creer; en qué creemos o no creemos y qué vinculación guardan estas creencias con la más importante y central de todas, el afán de inmortalidad. Pero también se habla de la verdad, de la diferencia entre credulidad y fe, de las vías no dogmáticas del espíritu, de las implicaciones políticas que tienen las ortodoxias fanáticas, del papel de la formación religiosa en la educación de las democracias laicas, etcétera… Y también –quizá sobre todo– de cómo puede vivirse cara a lo inevitable, sin concesiones al pánico ni excesos de esperanza.

Estas reflexiones perplejas acerca de la vida eterna van dedicadas fraternalmente a todos los que no creen en ella.

Algunas de las cosillas que aprendí leyendo este libro que no tienen porque ser ni ciertas ni falsas ni todo lo contrario:

  • Algunos cínicos coincidirán en que el único secreto que sirve de peana a las creencias sobrenaturales es su utilidad social como calmante de las iras y desasosiegos populares.
  • Heidegger: “Ateo es el que no piensa”. Pueden ser muy inteligentes, pero pensar es a fin de cuentas pensar en lo último.
  • La tentación dogmática consiste en ofrecer respuestas “canceladoras” como las de la ciencia a preguntas que no son científicas.
  • La ciencia progresa, mientras que la filosofía y la teología deben contentarse en ahondar.
  • Richard Feyman: “Lo que no está rodeado de incertidumbre, no puede ser verdad”.
  • De todas las mentiras, las que más me escandalizan son las que dan explicaciones fraudulentas sobre procesos naturales o acontecimientos históricos.
  • Es preciso distinguir bien al charlatán del embustero. Este último conoce la verdad, la valora pero la oculta y la desfigura para obtener algún tipo de ventaja.
  • Harry G. Frankfurt: “El charlatán no rechaza la autoridad de la verdad, como hace el embustero, ni se opone a ella. No le presta ninguna atención en absoluto. Por ello la charlatenería es peor enemiga de la verdad que la mentira”.
  • Creer significa asumir que algo es verdad.
  • Una gran mayoría de nosotros tiene algún tipo de creencia paranormal, es decir, que viola alguna regla o principio científico, sea de tipo religioso o profano.
  • La extensión y mejora de la educación hace por lo general disminuir el influjo de las creencias religiosas tradicionales, pero no altera y a veces hasta parece estimular el número de creyentes en otros fenómenos paranormales de corte más “laico” como la parapsicología, los ovnis, los sistemas de sanación fantásticos, las hipótesis históricas descabelladas, etc.
  • La fe puede ser muy útil, pero no transformará en posible lo que resulta imposible para nosotros, queramos o no.
  • La “voluntad de creer” surge de flaquezas y angustias humanas sobradamente comprensibles, que nadie puede ni debe condenar con insípida ignorancia.
  • La incredulidad proviene de un esfuerzo por conseguir una veracidad sin engaños y una fraternidad humana sin remiendos trascendentes que en conjunto me parece aún más digna de respeto.
  • Los menos incautos han buscado con ahínco no sólo la supervivencia sino también la permanente lozanía.
  • Aunque otras funciones de la religión vayan haciéndose superfluas o anticuadas, la oferta de inmortalidad sigue garantizándole una cuota importante de interés popular.
  • Jim Bakker: “Tenemos un producto mejor que el detergente o los automóviles. Tenemos la vida eterna”.
  • En ocasiones se asegura que las creencias religiosas responden al muy extendido y humano miedo a la muerte.
  • David Hume: “El único punto de la teología en el cual hallaremos un casi universal consenso entre los hombres es el que afirma la existencia de un poder invisible e inteligente en el mundo”.
  • Feuerbach sostiene en sus obras que la razón psicológica de la creencia en Dios es el conjunto insatisfecho de los deseos humanos.
  • El error de los ateos: niegan que exista la divinidad antropomórfica de la religión popular, a la que consideran con buenas razones una insostenible ficción proyectada en lo infinito por los humanos a imagen y semejanza suya. En efecto, no hay tal Dios… porque Dios es algo mucho mayor y totalmente distinto, algo que por decirlo así “no nos puede caber en la cabeza”.
  • Lo que preocupa por encima de todo a cada ser humano es evitar su propia y personal perdición.
  • ¿En qué creen los que creen?.
  • Ser cristiano supone saberse en la verdad y no callar o fingir respetar los errores ajenos, aunque estuviesen respaldados por usos, costumbres e instituciones.
  • Mortal no es el que muere, sino quien ve venir la muerte… incesantemente.
  • Todo nos parece poco para defendernos de la muerte que nos ronda: posesiones, honores, vasallaje, cualquier forma de preeminencia que nos anteponga y nos sobreponga a los demás.
  • Las religiones que hablan de castigos y premios ultramundanos desvalorizan conjuntamente la muerte como un mero tránsito y la vida terrenal como simple campo de pruebas para exaltar un más allá en el que se juzgará nuestro comportamiento de acuerdo con ciertas leyes establecidas.
  • La apostasía y la herejía han sido castigadas con la muerte tanto por judíos y cristianos como por musulmanes.
  • Las religiones son amalgamas de creencias inverificables diversas, supersticiones, leyendas, pautas morales, cuentos edificantes, tabúes y profecías que inspiran la cotidianidad de personas de todas las clases sociales, con estudios o sin ellos, cultas o ignorantes, etc.
  • La misma fe que para algunos es un estímulo poético que espiritualiza su vida hacia una más  amplia y más comprensiva humanidad, funciona en otros casos como un oscurantismo fanático que impulsa al exterminio y a la persecución implacable de los semejantes.
  • En el Antiguo Testamento las exhortaciones al genocidio son tan frecuentes que más que escandalizar, aburren.
  • Lo que les falta a la mayoría de los musulmanes no es una religión mejor sino un gobierno mejor, es decir, más desantendido de las directrices religiosas y más preocupado por las libertades civiles.
  • El islamismo no tiene por qué ser en esencia más refractario a la democracia liberal que el catolicismo, o para el caso, que el comunismo o el socialismo.
  • Chesterton advirtió que, lejos de no creer en nada, quienes abandonan la fe ortodoxa en Dios pasan a creer en cualquier cosa. Lo que no señaló, quizás, dándolo por supuesto, es que estas creencias alternativas y variables guardan la arbitrariedad enigmática del culto tradicional sin ofrecer al menos sus orientaciones socializadoras.
  • Todos, incrédulos y piadosos, cristianos y musulmanes, orientales y occidentales, vivimos en la única civilización existente, la tecnocientífica.
  • El sentido de lo sagrado no se ha “perdido” sino que más bien ha sido “extirpado”.
  • La solución más frecuentada culturalmente para alcanzar la inmortalidad simbólica es buscar el amparo vivificador del grupo de pertenencia.
  • Mark Twain: “La fe es creer en lo que sabemos que no hay”.
  • A mi juicio hay algo peor que la fe y es la incredulidad.
  • Lo característico de la credulidad es su carácter acrítico y su fondo siempre interesado.
  • No sólo no es cierto que la religión sea un buen refuerzo de la ética, sino que la verdad es más bien lo contrario.
  • Las iglesias que logran más respeto y audiencia son las que mejor acomodan sus pautas tradicionales a la salsa moral de las sociedades democráticas.

Enlaces relacionados:

No me gustó el libro la verdad, estuvo a un pelo de ir a la lista de libros que se me atragantaron, me costó seguir el hilo en muchas ocasiones, libro demasiado denso e intelectual para mi actual yo y mis circunstancias.

raul

Una respuesta to “La vida eterna de Fernando Savater – Apuntes Breves”

  1. […] La vida eterna de Fernando Savater. […]

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