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Mi vida de Earvin “Magic” Johnson – Apuntes Breves

Posted by Raul Barral Tamayo en Viernes, 13 de febrero, 2009


“Durante todo el tiempo que puedo recordar, mi vida siempre fue el baloncesto, ser miembro de un equipo, triunfar y ganar campeonatos. Y no darme nunca por satisfecho con mi juego… Tan pronto como me di cuenta de que Dios me dio talento para este deporte, tomé la determinación de ir tan lejos en él como me fuera posible. Y lo hice. Hasta la tarde de un viernes del otoño de 1991, cuando me encontré sentado al otro lado de la mesa del médico del club en Los Ángeles. ¡Zas! Cuando el médico me dió la noticia, me di cuenta de que todo lo que había realizado en mi vida no era nada en comparación con la batalla que estaba a punto de comenzar”.

En esta autobiografía Earvin “Magic” Johnson escribe sobre su propia vida, su familia y sus amigos, su sorprendente carrera en el mundo del baloncesto y su valiente lucha contra el virus que causa el sida; y lo hace con la espontaneidad, el encanto y la valentía que han hecho de él una de las figuras más queridas del deporte de nuestro tiempo. Mi vida ofrece una visión nueva y reveladora sobre la legendaria carrera del gran jugador de baloncesto. Nos introduce en su temporada de campeón en el Michigan State, en sus años de “Showtime” con los Lakers y sus más recientes triunfos con los All-Star en 1992 y con el “Dream Team ” en los Juegos Olímpicos de 1992 en Barcelona. Magic escribe con sencilla sinceridad sobre sus compañeros de equipo, entrenadores, amigos y rivales. Entre ellos Kareem Abdul-Jabbar, Pat Riley, Larry Bird, Michael Jordan e Isiah Thomas.

Mi vida es, también, un libro profundamente personal. Con su inimitable franqueza, Magic refleja sus años de muchacho en East Lansing, Michigan, la soledad de sus primeros años en Los Ángeles, sus relaciones con diversas mujeres, sus viajes y su lucha contra el VIH y por la aceptación consciente del sida. También escribe con emoción y ternura sobre su esposa, Cookie, a la que conoce desde que era estudiante universitario.

Algunas de las cosillas que aprendí leyendo este libro que no tienen porque ser ni ciertas ni falsas ni todo lo contrario:

  • Cuando al principio, el doctor Michael Melman me explicó que me había contagiado del VIH, no sabía bien de qué me estaba hablando. No acababa de entender exactamente cuál era el mal que padecía.
  • “Diles que eres portador del VIH. Recuerda que no tienes SIDA”.
  • Me siento enormemente agradecido por la vida que he venido disfrutando. Me he divertido, he disfrutado de muchos buenos momentos y he gozado de más éxito y prosperidad material que cualquier persona podría esperar. Hasta recientemente no pensé en el significado de estas cosas.
  • Magic, es quien soy en la pista de baloncesto. Aquí, en este libro, soy Earvin.
  • Yo crecí en ese tipo de familia negra que mucha gente añora en la actualidad.
  • Los chicos y las chicas sabíamos que, de hacer algo que estuviera mal, podíamos recibir una bronca de cualquier adulto que se hallase cerca de nosotros. Lo que no evitaba que nuestros padres nos castigaran de nuevo al volver a casa.
  • Nací el 14 de agosto de 1959, el mediano de siete hermanos.
  • Mi original apodo (June Bug) desapareció hace mucho tiempo, lo que me complace.
  • Cuando pienso retrospectivamente de qué modo influyó en mí la televisión lo que me viene a la memoria no es un programa, sino un anuncio del jabón Camay que mostraba a una señora joven, alta y elegante que parecía vivir en un castillo y estaba a punto de meterse en una gran bañera empotrada. Por alguna razón, aquella bañera gigantesca ejercía sobre mí una atracción poderosa. Así que decidí que cuando me hiciera mayor viviría en una gran mansión con una bañera como aquella.
  • Con tantos críos que alimentar, a mis padres no les quedaba mucho dinero disponible para cosas superfluas. Siempre tuvimos comida suficiente, pero eran muchas las cosas que yo deseaba y que, simplemente, no podía tener.
  • Papá no era partidario de que a nadie se le diera algo que no se hubiese ganado con su trabajo.
  • A los diez años, yo ya tenía mi propio negocio. Quitaba las hojas caídas y limpiaba los jardines de los vecinos o apartaba la nieve de sus aceras en el invierno.
  • Mi padre odiaba tener que pedir dinero prestado y con frecuencia, nos advertía de los peligros de contraer deudas.
  • El jugador favorito de mi padre rea Wilt Chamberlain.
  • Mi padre me enseñó a enfrentarme con éxito contra todos los obstáculos y a no abandonar nunca.
  • No sé exactamente cuándo llegué a comprender que el baloncesto era para mí más que un juego o cuándo el mundo exterior comenzó a ser importante para mí. Debió ser cuando cumplí los diez años.
  • Siempre tuve dudas de mí mismo, lo que resultó ser una ventaja: me hizo mantener bajas mis esperanzas y eso, a su vez, me impulsaba a trabajar como un loco para mejorar continuamente.
  • Algunas personas tienen la impresión de que sólo los blancos están en contra de la integración obligatoria y que la mayor parte de los negro la apoyan. Eso no era así en Lansing. Odiábamos la integración racial y nadie la odiaba más que yo.
  • Ningún niño negro quería asistir a una escuela que hasta entonces había sido exclusivamente blanca.
  • Fred Stabley, Jr., uno de los redactores deportivos del Lansing State Journal, acudió a nuestro vestuario. Oye Earvin. Creo que deberías tener un apodo. ¿Qué te parece Magic?.
  • Magic Johnson. En Lansing, a la mayor parte de la gente le gustó el apodo, pero no a mis padres. Papá estaba convencido de que sería un medio seguro para que la gente acabara desengañada de mí, porque el calificativo de “mágico” era demasiado para que un jugador fuera siempre digno de él. Mi madre, como la mujer religiosa que es no quería que yo olvidase que mis dones y capacidades procedían de Dios. Eso de “mágico” sonaba en sus oídos como una blasfemia.
  • Cuando los alumnos blancos y negros de Everett comenzamos a encontrarnos un poco más a gusto unos con otros, cada grupo comenzó a emplear los modismos coloquiales y la forma de hablar del otro grupo.
  • Por lo general no me gusta insistir en las cosas que hago mal, pero con los patines hice una excepción, porque cuando uno es verdaderamente malo y se cae las chicas vienen a cogerte de la mano y te ayudan a levantarte.
  • La misma lección que tuvo que aprender Michael Jordan en la NBA durante los últimos años de la década de los ochenta. Su rendimiento personal fue realmente sorprendente, pero, en los primeros años, los Bull no ganaban. Michael se dió cuenta de ello y cuando el equipo empezó a llevar el peso del partido el conjunto de Chicago pasó a ser el mejor en todo el baloncesto mundial.
  • Debía aprender qué clase de pase podía ser recogido por cada jugador, y, más aún, qué era lo que cada jugador podía aprovechar más ventajosamente.
  • No basta con conocer a cada jugador de tu equipo, sino que hay que estar familiarizado con los jugadores de todos los demás equipos que habrán de enfrentarse con nuestros hombres.
  • Siempre se debe seguir empleando la táctica que mejor se sabe.
  • Mis mayores satisfacciones me las produjeron mis partidos con el equipo universitario.
  • Mi impetuosidad era muy distinta del estilo más bien frío y reservado que impera en la NBA.
  • Mis compañeros de equipo y mis entrenadores siempre me llamaron el Gamo.
  • Muchas de esas faltas me eran señaladas, simplemente, porque yo era nuevo en la liga profesional. Los árbitros y demás responsables no quieren admitirlo así, pero cada novato tiene que pagar la novatada, mientras que, por el contrario, son muy pocas veces que los árbitros cortan el juego de las grande estrellas.
  • Una de las razones por las que tuve tanto éxito en la NBA fue porque Michael Cooper hacía de defensa frente a mí en los entrenamientos y no me dejaba hacer el vago.
  • Una de las cosas a las que el novato se acostumbra más difícilmente es a la increíble duración de la temporada de la NBA y a la agotadora que resulta.
  • En el campeonato universitario hay partidos en los que uno puede relajarse, pero la NBA es una batalla constante. No es sólo cuestión de talento y clase: esos jugadores defienden su pan.
  • Entre todas las cosas excitantes que me sucedieron cuando me incorporé a los Lakers, la más sorprendente y maravillosa fue el verme convertido en compañero de juego del gran Kareem Abdul-Jabbar. Kareem “era” los Lakers.
  • Kareem se despertó una mañana para enterarse de que había perdido virtualmente todo su dinero. Todos los atletas profesionales deberían aprender del desastre financiero de Kareem, pero algunos no lo hacen. Son muchos los jugadores que están al borde de la ruina cuando se retiran.
  • El estar lesionado me abrió realmente los ojos. Entonces, por primera vez, me sentí vulnerable. Comprendí que todas aquellas buenas cosas que me salieron al paso podían desaparecer con la misma facilidad.
  • Una de las cosas buenas que tiene la NBA es el gran número de buenas amistades que se establecen entre blancos y negros, aunque, generalmente, las más firmes surgen entre individuos de la misma raza.
  • La NBA tiene su propio sistema de valoración que mide casi todas las cosas que pensarse puedan. Los únicos jugadores que de modo consistente obteníamos más de 700, éramos Larry Bird y yo. Naturalmente, esto fue así antes de que Michael Jordan se convirtiera en una auténtica potencia en la liga.
  • Ningún otro equipo levantaba tanto mi ánimo y me daba tantas ganas de entregarme a fondo al enfrentarme a él como los Celtics de Boston en la década de los ochenta.
  • Los Celtics siempre fueron conocidos por hostigar a sus oponentes fuera de la pista. Y, en ocasiones, sus fans los ayudaban.
  • Durante mi carrera en la NBA he jugado contra cientos o quizá hasta miles de jugadores. Muchos eran buenos. Unos pocos muy buenos. Sólo un puñado de ellos se merecen el calificativo de excepcionales, de grandes jugadores. Pero, entre todos los grandes, no hubo otro que lo fuera tanto como Larry Bird. Tardamos mchos años en hacernos amigos.
  • Sus limitaciones físicas no hacen más que aumentar mi respeto hacia él. Larry Bird aprendió a hacerlo todo.  Al igual que yo, lo hacía al viejo estilo. Trabajo y trabajo, y después, más trabajo. Para la mayoría de los jugadores, el baloncesto es un empleo. Para Larry es la vida.
  • Cooper y Bird eran los peores malhablados de la liga y durante todo el partido su enfrentamiento también era verbal.
  • Larry podría llegar a una pista de baloncesto en cualquier barrio negro y se integraría perfectamente. Me enteré de que en French Lick había un gran hotel para turistas en vacaciones y que sus empleados negros solían reunirse para jugar al baloncesto cada tarde durante su hora de descanso, Larry, que tenía unos trece años, solía acudir allí al salir de la escuela.
  • En la NBA se cuenta un chiste viejo que, posiblemente, también se podría aplicar a otros deportes. Pregunta: ¿Qué lo más difícil antes de salir para un desplazamiento? Respuesta: No sonreír al darle el beso de despedida a la esposa.
  • Cuando se juega en la NBA, siempre hay mujeres esperándonos a lo largo de toda la ruta. La mayor parte de esas chicas tenían entre veinte y treinta años.
  • Uno de mis compañeros de equipo sí tenía una mujer en cada ciudad. Eso, sin embarbo, no era común. Para la mayoría de los jugadores, el baloncesto ocupa el primer lugar.
  • Yo disfruto haciendo que las mujeres puedan realizar sus fantasías sexuales, pero a veces no hay más remedio que establecer un límite.
  • No soy un héroe porque contraje el VIH. Y no cogí el virus por ser una “mala persona” o un “sucio” que, por alguna misteriosa razón, se merecía ser contagiado. Nadie “se merece” contagiarse del VIH.
  • Los Lakers éramos más que un equipo: éramos una familia. Cuando alguien tenía un hijo, o moría un padre o una madre, todos estábamos presentes.
  • El poder viene de la propiedad, y en tanto que los negros no lleguen a poseer mayor número de empresas y a dar su apoyo a esas empresas, las cosas no cambiarán.
  • Francamente, no comprendo cómo hay jugadores que no participan en obras de caridad ni se ocupan de los asuntos sociales de sus comunidades.
  • El baloncesto no es el mejor medio para hacer carrera, al contrario, quizá la senda más difícil que podría elegirse. Hay 27 equipos en la NBA y cada equipo cuenta con 12 jugadores. Esto significa que en un momento dado hay sólo 324 jugadores en la liga profesional. Existen 1800 jugadores seniors de baloncesto en los colegios universitarios que son lo suficientemente buenos para poder pasar a la NBA.
  • La comunidad negra tiene ya suficientes jugadores de baloncesto. Y suficientes jugadores de béisbol y de fútbol americano. Pero hay otras profesiones en las que sí debiéramos estar más representados. Necesitamos más maestros, más abogados, más médicos, etc… Es más fácil acceder a cada una de estas profesiones que entrar en la NBA.
  • Las personas negativas pueden agotar vuestras energías muy rápidamente.
  • El racismo existe, pero con frecuencia es utilizado como una excusa.
  • El Gobierno no os salvará. Los líderes negro no os salvarán. Tú eres el único que puede establecer la diferencia entre el fracaso y el triunfo.
  • Cualquiera que sea tu sueño, trata de hacerlo realidad.

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Curioso libro que te descubre un poco los entresijos del mundillo del baloncesto americano y la NBA, en mi opinión un fanático de la NBA lo disfrutaría especialmente.

raul

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5 comentarios to “Mi vida de Earvin “Magic” Johnson – Apuntes Breves”

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