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Mi vida, mi libertad de Ayaan Hirsi Ali – Apuntes Breves

Posted by Raul Barral Tamayo en Viernes, 29 de mayo, 2009



Me crié en Somalia, Arabia Saudí, Etiopía y Kenia. Vine a Europa en 1992, cuando tenía veintidós años, y fui elegida diputada al Parlamento holandés. Hice una película con Theo y ahora convivo con guardaespaldas y circulo en coches blindados.

Así resume Ayaan Hirsi Ali el camino que la llevó desde su infancia africana a convertirse en una afamada diputada y escritora de éxito, en “Europea del año 2006” y en una de las mujeres más influyentes del mundo.

Educada en la confesión musulmana, empezó a rebelarse muy pronto: contra la obligación de rezar cada noche por la muerte de todos los judíos, contra el matrimonio forzoso y contra la perspectiva de que su única función en la vida deba consistir en traer hijos al mundo.

Tras conseguir el estatuto de refugiada en Holanda, su ímpetu y fuerza de voluntad la llevaron a estudiar Ciencias Políticas, a convertirse en diputada al Parlamento y a ser reconocida como una de las políticas más respetadas en el ámbito internacional. Después de un intento fallido de retirarle la ciudadanía neerlandesa, en 2006 se trasladó a Estados Unidos, donde prosigue su lucha por los derechos de las mujeres musulmanas, por los valores de Occidente y por la libertad.

En esta espléndida autobiografía, Ayaan Hirsi Ali ahonda en los acontecimientos que han perfilado el drama de una vida ejemplar, y lo hace con una contundencia que no dejará a nadie indiferente.

Algunas de las cosillas que aprendí leyendo este libro que no tienen porque ser ni ciertas ni falsas ni todo lo contrario:

  • Este libro está dedicado a mi familia y también a los millones y millones de mujeres musulmanas que han tenido que rendirse.
  • Ésta es la historia de mi vida. Es un relato subjetivo de mis recuerdos personales, tan cercano a la realidad como me ha sido posible. Es la historia de lo que he vivido, de lo que he visto y de por qué pienso del modo en que pienso.
  • Yo ya había decidido trasladarme a Estados Unidos antes de que se desatara el debate en torno a mi ciudadanía neerlandesa.
  • Buyeri clavó una carta de cinco páginas en el pecho de Theo van Gogh. La carta era para mí.
  • Los apellidos te harán fuerte. Son tu linaje. Si los honras, te mantendrán viva. Si los deshonras, te abandonarán y morirás sola.
  • Los niños somalíes deben memorizar su estirpe: eso es lo más importante.
  • Siempre que un somalí se encuentra con un desconocido, ambos se preguntan mutuamente: “¿Quién eres?”. Se remontan a sus antecedentes familiares por separado, hasta que encuentran un ancestro común.
  • Si uno comparte un abuelo, o incluso quizás un tatarabuelo de octava generación, con un somalí, ambos están unidos por un lazo, como si fueran primos. Son miembros de la gran familia que forman un plan. Se ofrecen mutuamente alimentos y hospitalidad.
  • En Somalia, los niños pequeños aprenden pronto a permanecer alerta ante la traición. Hemos de ser fuertes, inteligentes, desconfiados; debemos obedecer las reglas del clan.
  • Si una niña pierde la virginidad, no sólo traiciona su propio honor, sino que también daña el del padre, sus tíos, hermanos y primos. No hay nada peor que ser la causante de semejante catástrofe.
  • En cierto modo, mi abuela vivía todavía en la Edad de Hierro. No existía ningún sistema de escritura entre los nómadas.
  • Para mi abuela si tus vallas de espino no eran lo bastante fuertes, los leones, las hiena y los zorros te robaban los animales; tu marido se casaría con otra, a tus hijas les robarían la virginidad y tus hijos serían tachados de inútiles.
  • La violación era mucho peor que la muerte, pues manchaba el honor de todos y cada uno de los miembros de la familia.
  • Maniobra qworegoys: colocarse de un salto detrás del hombre, agacharse, meter la mano entre sus piernas debajo del sarong y tirar fuerte de sus testículos, agachar la cabeza y encajar los golpes en la espalda y procurar mantenerse en esa postura hasta que el atacante se desmayara.
  • En el desierto las mujeres nómadas no iban tapadas. Trabajaban, y resulta difícil trabajar bajo un velo largo.
  • Mi madre tenía derecho al divorcio conforme a la ley musulmana. La única manera de solicitarlo era si su marido hubiera sido impotente o la hubiera dejado en la indigencia.
  • Una baarri honra a la familia de su marido y la alimenta sin preguntar ni quejarse. Baarri es un animal de labor abnegado, cordial y bien instruido.
  • Si eres una mujer somalí tienes que aprender a decir que Dios es justo y lo sabe todo y que te premiará en el más allá. Tal vez, la familia de tu marido apreciará tu obediencia y llegará el día en que tu esposo te tratará como a una igual.
  • Las madres nómadas han de intentar transmitir a sus hijas esa cualidad y esa fuerza que se llama baarri.
  • La costumbre de la mutilación genital de las mujeres es anterior al islam. En Somalia, donde casi todas las niñas están mutiladas, esta práctica se justifica siempre en nombre del islam. Los imanes nunca desaconsejan esta práctica: mantiene puras a las muchachas.
  • Son muchas las niñas que mueren durante o después de la ablación, a causa de la infección. Pero esta práctica también provoca otras complicaciones que causan enormes dolores, que pueden llegar a prolongarse durante toda la vida.
  • En Arabia Saudí todo lo malo era culpa de los judíos.
  • “Tal vez los keniatas desciedan de los monos, claro. Pero los musulmanes no”. Su madre.
  • Si eres musulmana, te desvaneces hasta que casi no queda nada tuyo dentro de ti. Te somete; ése es el significado literal de la palabra “islam”: sumisión.
  • Si Dios era compasivo, ¿por qué entonces los musulmanes tenían que rehuir a los no musulmanes, o incluso atacarles, para establecer un Estado basado en las leyes de Alá?.
  • El Corán dice que “los hombres mandan sobre las mujeres”. Conforme a la ley y en todos los detalles de la vida cotidiana, sin duda valíamos menos que ellos.
  • Vi que todo lo que había dicho Boqol Som estaba escrito en una edición inglesa del Corán. Las mujeres deben obedecer a sus maridos. Las mujeres valen la mitad que un hombre. Hay que maar a los infieles.
  • El Corán es la palabra de Alá y está prohibido refutarla.
  • Casi todos estos pensadores mulsumanes coincidían en que en el momento que una niña alcanza la pubertad, todas las partes del cuerpo, salvo la cara y las manos, deben estar cubiertas cuando se hallan en compañía de cualquier hombre que no sea un pariente directo y cuando están fuera de casa, porque su piel desnuda haría que los hombres sintieran involuntariamente un frenesí incontrolable de excitación sexual.
  • Pero no todos los pensadores convenían en qué partes de la cara y las manos de una mujer eran tan seductoras como para tener que taparlas.
  • La ablación no elimina tu deseo o capacidad de sentir placer sexual.
  • Si eres una mujer somalí que está sola, eres como un trozo de grasa de oveja al sol. Las hormigas y los insectos te asaltarán, y no podrás moverte ni esconderte; te comerán y te desharás hasta no ser más que una mancha de grasa. Y mi abuela nos advertía que si eso ocurría, sería por culpa nuestra.
  • En el Corán hay un mandamiento por el que las mujeres tienen que estar en todo momento disponibles sexualmente para sus esposos. La fuerza y la violación no ha lugar porque es un fiel musulmán.
  • “Tener amigos infieles es pisar terreno resbaladizo, si puedes trabar buenas amistades honestas con infieles siempre que no sigas su camino”. Mi padre.
  • Para mí los policías eran opresores que se limitaban a pedir sobornos.
  • La primera vez que me caí de la bicicleta me sentí libre.
  • Ni siquiera sabía que en Holanda se celebraban elecciones. “¿Sobre qué votaban?”, pensé.
  • Lo primero era aprender neerlandés.
  • Mis pecados no tenían final. Había humillado a mis padres, rechazado a un buen marido, descuidado mis oraciones diarias; llevaba ropa de hombre y me había cortado el pelo. Mi padre me había maldecido y ahora estaba condenada.
  • “Si le dices a un holandés que algo es racista, te dará lo que desees”, dijo Hindi. Novoy a negar que existencia discriminación en Holanda, pero la acusación de racismo también también se emplea como estratagema.
  • Ni por un instante imaginé que podía existir un marco moral para la humanidad que no fuera religioso.
  • Si uno renegaba de Dios, no podía tener una moralidad. De ahí que las palabras “infiel” y “apóstata” sean tan monstruosas para un musulmán: son sinónimas de inmoralidad en su versión más extrema.
  • La represión sexual sólo conduce a la hipocresía y la mentira, estrategias que corrompen al ser humano, y además no nos protege de los embarazaos indeseados y la enfermedad.
  • Esa obsesión por denunciar el racismo, en realidad era un mecanismo de acomodo por el que la gente dejaba de sentirse inepta y exteriorizaba las causas de su infelicidad.
  • La historia de Europa era una crónica fascinante que comienza en el caos. Aprendieron a ser imaginativos y tenaces. A negociar. Que la razón es más poderosa que la fuerza. Sobre todo, aprendieron a transigir.
  • Aquí casi todas las cosas eran laicas. En todas partes se mofaban de Dios.
  • Mientras volvía a casa en bicicleta pensé: “He aquí por qué Somalia tiene una guerra civil y Holanda no”. Los que viven en Holanda admiten que la violencia es mala.
  • De donde venimos, la agresión es una táctica de supervivencia: enseñamos a nuestros hijos a golpear primero.
  • El multiculturalismo holandés no funcionaba, en tanto que privaba a muchas mujeres y niños de sus derechos.
  • A mí me parecía que en lo tocante a la creación de Estados, eran las teorías de los infiles, de los occidentales, las que proporcionaban mejores respuestas.
  • Cuantos más libros occidentales leía, más quería leer.
  • En ocasiones me parecía agotador tener que discernirlo todo por mí misma, en lugar de confiar en las orientaciones claras y cómodas de la doctrina y en reglas detalladas. Había momentos en que la falta de limitación de las libertades en Holanda me daba miedo.
  • Los holandeses parecían vivir en el paraíso y solían calificar de crisis cualquier problema insignificante.
  • Era inherente al islam, pues se trataba de una religión que nunca había pasado por un proceso de ilustración que llevara a la gente a poner en tela de juicio su enfoque rígido de la libertad individual.
  • Mohamed Atta los había instruido sobre el modo de “morir como buenos musulmanes”. Empleaba la oración que todos los musulmanes pronuncian en el momento de morir: piden a Alá que les acompañe en el camino hacia Él. Lo leí y lo reconocí. Tanto el tono como el contenido de esa carta me eran familiares. Eso no era simplemente el islam, era el verdadero núcleo. Creía que estaba entregando su vida a Alá.
  • La pobreza no es el origen del terrorismo; los pobres de solemnidad no pueden mirar más allá de su próxima comida.
  • Los oradores apoyaban la premisa de que Occidente necesitaba otro Voltaire.
  • Si los inmigrantes musulmanes estaban tan retrasados con respecto a otros grupos, ¿acaso no era posible que uno de los motivos fuera el islam?
  • En mi opinión, el Estado holandés debía suspender de inmediato la subvención de las escuelas basadas en el Corán.
  • Las escuelas musulmanas rechazan los valores de los derechos humanos universales. No tienen cabida la libertad de expresión ni de conciencia. Las cosas se aprenden de memoria, no se pregunta.
  • Pensé que era hora de lanzar un debate sobre la financiación de las escuelas confesionales.
  • En el islam uno es el esclavo de Alá.
  • Toda vida estriba en resolver problemas, dice Popper. No hay absolutos; el progreso viene a través del pensamiento crítico.
  • El islam era como una jaula mental.
  • Califiqué a Mahoma de hombre cruel que reclamaba el poder absoluto y que mutilaba la creatividad al limitar la imaginación a lo que estaba permitido. Según nuestros criterios occidentales, Mahoma es un hombre perverso y un tirano.
  • El Corán ordena los castigos a las mujeres. Sienta las bases de la legitimidad del abuso, de modo que los que lo perpetran no sienten vergüenza alguna y no se ven acosados por su conciencia ni su comunidad.
  • Quería que los laicos no musulmanes dejaran de autoengañarse con que “el islam es paz y tolerancia”.
  • Titulé la película Submission Part I porque la sumisión al islam origina otras muchas formas de sufrimiento.
  • Yo Acuso, una recopilación de mis ensayos.
  • La gente suele preguntarme cómo se vive estando amenazada de muerte. Es como enterarse de que se tiene una enfermedad crónica. Puede recrudecerse y matarte, o puede que no.
  • Para aquellos que viven en la anarquía y la guerra civil, como ocurre en el país donde nací, Somalia, la muerte está en todas partes.
  • Siempre es difícil hacer la transición a un mundo moderno.
  • Arabia Saudí es el lugar de origen del islam y su quintaesencia.
  • Las ilusiones en torno a una tolerancia pacífica del islam no pueden ocultar esta realidad: todavía cortan manos, todavía lapidan y esclavizan a mujeres, tal como decidiera el profeta Mahoma siglos atrás.
  • Mantiene una mentalidad feudal basada en los conceptos tribales del honor y la vergüenza. Se basa en el autoengaño, la hipocresía y la doble moral.
  • Sé que uno de esos mundos es mejor que el otro. No por sus llamativos artilugios, sino por sus valores.
  • El mensaje de este libro es que en Occidente estaríamos equivocados si prolongáramos innecesariamente el dolor de esa transición elevando culturas llenas de fanatismo y de odio por las mujeres a la altura moral de un respetable modo de vida diferente.
  • Lo que me empuja a la acción es mi preocupación por la opresión de las mujeres en el islam.
  • La hermana Asisa solía advertirnos de la decadencia de Occidente: de los países europeos corruptos, licenciosos, pervertidos, idólatras, avaros, sin alma. Para mí, en cambio, es mucho peor la corrupción moral de los países islámicos. En esas sociedades, la crueldad es implacable y la desigualdad es la norma.
  • Los musulmanes no necesitan seiscientos años de reforma para cambiar el concepto de igualdad y de derechos individuales.
  • Cuando abordé a Theo para que me ayudara a realizar Submission, quería transmitir tres mensajes: el primero es que los hombres, e incluso las mujeres, pueden levantar la vista y hablar a Alá; el segundo es que la interpretación rígida del Corán en el islam de hoy genera un sufrimiento intolerable para las mujeres; el tercer mensaje está en la frase final de la película: “Ya no volvería a someterme”.
  • Han llegado a decirme que Submission es una película demasiado agresiva. La crítica que hace del islam es por lo visto tan dolorosa que los musulmanes no la pueden resistir.

Enlaces relacionados:

Terrible testimonio vital de una mujer nacida en Somalia, cuenta su transición de una vida musulmana en una jaula mental a la libertad de Occidente.

La verdad es te hace ver que la cultura mulsumana es bastante mas peligrosa de lo que creemos entender, el islam es paz pero solo entre mulsumanes y eso si no eres mujer claro …

MUY recomendable, supongo que la amenaza de muerte por sus pacificos congeneres cuando mataron al director Theo Van Gogh seguira activa.

Te hace apreciar eso que das por descontado y no valoras al haber vivido toda tu vida en el mundo occidental.

raul

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5 comentarios to “Mi vida, mi libertad de Ayaan Hirsi Ali – Apuntes Breves”

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