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Memorias de un Exorcista de José Antonio Fortea – Apuntes Breves

Posted by Raul Barral Tamayo en Jueves, 9 de julio, 2009


Este apasionante libro es el resultado de una vida no menos apasionante. Sus páginas rezuman la sorprendente cantidad de vivencias de alguien que ha sentido el cielo y el infierno. Ha crecido en una pequeña localidad provinciana y ha recorrido las más grandes urbes de la civilización. Ha visto con tristeza el interior de las favelas brasileñas más paupérrimas y también sus pies han pisado las suaves moquetas blancas de poderosísimas casas. Alguien de una cultura enciclopédica al servicio de la Iglesia en uno de los campos más extraños que pueden existir: el de la demonología.

Se trasluce en la obra un hombre renacentista al que le encargaron hacer una tesis sobre el exorcismo, y cómo esa tesis le cambió la vida. Su libro es una inmersión en el mundo de la Iglesia, en el mundo real del clero.

Lejos de las obras de ficción, que nos presentan una imagen artificial del ambiente eclesiástico, sus memorias están plagadas de los infinitos detalles que ha ido anotando en su cuaderno de recuerdos. Todo lo cual hace de sus Memorias una obra veraz y bellísima. Con independencia de las creencias de cada uno, la obra supone la inmersión del lector en la mente y las vivencias de un intelectual al que los caminos de la vida le llevaron al sacerdocio.

El padre José Antonio Fortea se ha convertido en uno de los más brillantes exorcistas del mundo, es considerado uno de los mejores demonólogos del momento.

Algunas de las cosillas que aprendí leyendo este libro que no tienen porque ser ni ciertas ni falsas ni todo lo contrario:

  • El cine ha tenido una influencia inmensa en mí.
  • Si me preguntaran cuáles habían sido los grandes recuerdos de mi adolescencia, creo que una nada despreciable parte de ellos serían cinematográficos.
  • Vivía las películas con mucha más intensidad que mi propia vida. Me sigue pasando.
  • Si Barrio Sésamo era el alimento para los niños un poco cortos de raciocinio, la Warner parecía empeñada en hacer dibujos animados para la élite intelectual.
  • Los que más trabajan en el mundo son los empresarios.
  • En aquella época, los niños éramos más niños. Ahora los chavales tienen el colmillo más retorcido.
  • El fascismo de cualquier clase, el poder absoluto, siempre, ¡siempre!, encuentra colaboradores.
  • En aquella época, la primera comunión suponía en todas las familias una cosa importante: que te regalaban tu primer reloj de pulsera.
  • Confieso que todavía menos influencia dejó mi confirmación en mi vida.
  • No recuerdo ni un solo sermón de ningún cura, ni un solo párrafo de ellos, de los escuchados hasta que cumplí los quince años.
  • La religiosidad en mi familia se limitaba a la asistencia a los funerales, bodas y primeras comuniones. El tema de la religión no se sacaba nunca en casa.
  • Mis notas fueron muy normales, pero que muy normales, hasta entrar al seminario.
  • Una vez que empecé la carrera de Teología me puse a estudiar de lo lindo, con un hambre atrasada de años.
  • Mi cambio llegó cuando estaba en segundo de BUP. Un día como otro cualquiera de pronto sentí que era un egoísta y una mala persona. Me entró un gran arrepentimiento y vi que la Iglesia era el camino por donde iría progresando hacia la virtud.
  • En mi caso no hubo evolución, sino irrupción repentina de la gracia.
  • El gremio de brujos, videntes y santones está ocupado al cincuenta por ciento por locos y dementes, y al otro cincuenta por estafores y embaucadores; aunque soy consciente de eso, doy fe de haber comprobado que hay un reducido número de ellos que tiene verdaderos e indudables dones.
  • Una de las vacas sagradas del naturismo: “El animal es el mejor laboratorio de la naturaleza. Comerse a ese animal es comer todos los productos que él ha elaborado asimilando los vegetales.”
  • Siempre he sido partidario de la igualdad de los sexos. Lo de pegar a una chica no me planteaba ningún problema ético.
  • Estoy seguro que los escrúpulos eran una tentación del Demonio, porque aparecieron de golpe, duraron casi un año, y después desaparecieron bruscamente.
  • Toda predicación hace que mi mente comience un vuelo hacia las angélicas alturas.
  • No había pensado hacerme sacerdote antes de los quince años y puedo asegurar que la primera vez que se me ocurrió tal cosa, no me hizo ninguna gracia, ni la más mínima. Dicho con claridad: no quería ser sacerdote.
  • El pensamiento que me animó a hacer las maletas y trasladarme al seminario fue éste: si Dios ha creado tantos placeres, tantos goces, tanttas cosas que disfrutar, qué será lo que el Creador de todos esos goces habrá preparado para recompensar a aquellos que renuncien a esas satisfacciones por amor a Él.
  • La idea del ciento por uno, he aquí el razonamiento que me llevó al sacerdocio.
  • Un pedazo de cielo fueron los cinco años que estuve en Pamplona.
  • Estaba contentísimo y me hallaba rodeado de chicos que lo único que buscaban era la perfección.
  • A mí la actividad sacerdotal concreta me daba lo mismo. El mío era un sacerdocio muy cristocéntrico.
  • La devoción a la Virgen me resultaba fría.
  • Hay teclas del alma que si no se pulsan en la infancia ya no suenan nunca.
  • Tres libros me influyeron de un modo completamente decisivo en los esquemas de mente: las obras completas de santa Teresa de Jesús, la Subida al Monte Carmelo, de san Juan de la Cruz, e Historia de un alma, de santa Teresa de Liseaux.
  • Si quieres cambiarlo, inténtalo, persuádelo, convéncelo, pero presionar a una persona hasta llevarla a sus límites, aunque sea con un buen fin, no tiene ninguna justificación.
  • Así aprendí latín, dedicando cada día del verano dos o tres horas a traducir y memorizar lo traducido.
  • En realidad no perdí ningún amigo, pues nunca los tuve. En cuestión de amistad debo admitir que la fortuna no me ha sido propicia.
  • Cuando hablas con un testigo de Jehová no hay esgrima teológica. Ante un testigo, desenvainas tu florete, lo agitas, lo flexionas en el aire, y de pronto tu adversario saca una porra y se lanza a ti a la carrera. Si ellos tomaran el poder, las cazas de brujas se tornarían tan comunes como los partidos de fútbol.
  • El dominio del latín fue la llave que me permitió leer casi cualquier obra occidental escrita desde la caída del Imperio romano hasta el nacimiento de la Modernidad.
  • Sin ninguna duda, conocer las lenguas clásicas te hace más conservador en todos los terrenos, y en el teológico especialmente.
  • Cualquier cultivador del conocimiento de la historia se sienta a ver pasar la revolución; pero es difícil que contraiga la fiebre de la pasión por demolerlo todo.
  • Hay que poner coto a la ambición de saber, igual que a las demás drogas, porque es un estupefaciente que, exactamente como otro cualquiera, llega a eclipsar la vida.
  • El ultraconservadurismo, en todas las religiones del mundo, es una deformación que nace de la soberbia y de la rigidez de espíritu.
  • La obediencia no cuesta nada cuando tu superior es un hombre prudente y santo. Se prueba realmente si eres obediente o no cuando el que te manda ni es prudente ni santo.
  • No sabrás si eres obediente hasta que no seas puesto a prueba.
  • Me alegro de haber estudiado en una universidad que me hizo reaccionario y retrógrado, en vez de hacerlo en un seminario que en los años setenta era un ejemplo de todas y cada uno de las desviaciones posconciliares.
  • Me alegro profundamente de que el matrimonio arrebatara del ejercicio sacerdotal a la mayoría de sacerdotes de esos profesores. Mejor casados que en las parroquias, extendiendo aquellas ideas.
  • El posconcilio fue la etapa más negra de la Iglesia en el plano estético.
  • El retiro claustral, en cierto modo, es la escuela de Dios.
  • Siempre había soñado que me ordenaría en una gran catedral gótica, con un soberbio órgano sonando.
  • Parte del poco afecto con el que recuerdo mi ordenación se debe a la ineludible fealdad de la parroquia en la que me ordené.
  • Podría llegar a perdonar a ciertos cardenales renacentistas que hayan tenido algún hijo natural, pero jamás podré perdonar a determinados obispos que aprobaran la erección de esos desatinados recintos sacros.
  • Nada en este mundo me produce mayor emoción espiritual que celebrar misa privada en un templo desierto, a la luz de las velas.
  • En todo cocido siempre hay un par de garbanzos oscuros.
  • Así que decidí que en la jura de bandera optaría por mover los labios sin decir nada. Al final, ni moví los labios.
  • Es curioso observar que los oficiales militares de todas las épocas siempre han mirado afectuosamente a la Iglesia, por considerarla como una especie de ejército sacro.
  • Si un recién ordenado no tiene una obediencia perfecta, una disponibilidad absoluta, un deseo ardiente de trabajar, la experiencia demuestra que el tiempo por venir será progresivamente peor.
  • Creo que no debería ordenarse a nadie que no tenga un espíritu en verdad ardiente en el deseo de servir al Señor.
  • Es curiosa la afición de los pobres a atesorar toda la chatarra del mundo.
  • Pocos lugares hay en todo el templo parroquial tan cargados de misterio como el espacio comprendido entre el tejado y las bóvedas de las naves de la iglesia.
  • Dos son los principios generales del comportamiento humano a los que se enfrenta el párroco:
    • Cuanto menos creyente es una persona, más importancia da en materia de religión a las cosas accidentales, y menos a las verdaderamente esenciales.
    • La gente que menos pisa la Iglesia es la que más exige el día que decide honrarnos con su presencia.
  • Somos prisioneros de nuestra concepciones preconcebidas.
  • El Altísimo es comprensivo con los pecados de la carne, con las debilidades, con la fragilidad; pero nunca deja sin venganza los pecados de la blasfemia, ni aquellos que se cometen contra sus ministros sagrados.
  • El mejor modo de cambiar de obispo es agobiar a la nunciatura con alabanzas de todo tipo.
  • Un día tuve una ocurrencia.  Pensé que podría escribir algo acerca del Demonio. Aquel escrito era una recopilación de las distintas citas de la Sagrada Escritura sobre el Demonio, con una breve explicación y poco más.
  • No tenía ni idea de que aquella ocurrencia me iba a cambiar la vida.
  • El obispo me mandó que hiciera la tesina sobre ese tema.
  • Estados Unidos es el país más religioso del mundo.
  • Después de haber leído un ingente número de páginas sobre el Demonio, me dediqué a ir visitando a exorcistas.
  • Casi todo mi conocimiento tanto en terreno teórico como en el de la experiencia, se lo debo fundamentalmente al humilde padre Grabiele Amorth, exorcista de la diócesis de Roma.
  • Dios nos está dando lecciones continuamente.
  • La opinión de la Iglesia es que el sexo no es una materia ni sucia ni indigna, ni siquiera es una materia tabú.
  • Dios invita a los hombres a gozar del mundo en el que les ha puesto.
  • El deleite y el placer de las cosas de este mundo no son malos, pero el sacrificio es perfecto. Absteniéndose ese amor se transfigura.
  • En mi opinión el Señor creó el sexo por dos razones: para que los hombres gozaran y para animar a los padres a tener hijos.
  • Los procesos espirituales dentro del alma son tan reales como los biológicos para el médico.
  • El seminario debería añadir tres temas en su programa de formación: cómo cuidar la voz, la oración mística y la posesión diabólica.
  • Poca gente mora en los pueblos, y bastante mal avenida.
  • Sólo he conocido un paciente que se moría y que supiera que se moría.
  • Hay quien tiene su mente sedada durante toda su vida.
  • A base de ver enfermos semana tras semana, hasta el cura, sin ser especialista, va adquiriendo la capacidad natural de discernir qué enfermo tiene aspecto de estar consumiendo sus últimos días.
  • La mayor parte de los enfermos, que pronto darán cuenta de sus actos, pasan sus últimos momentos viendo la televisión.
  • El anticlericalismo de este país es mucho mayor de lo que la gente se piensa.
  • Mi experiencia es que a los millonarios y a los políticos no les hace mucha gracia eso de tener que someterse a los criterios de cada parroquia.
  • Para saber si alguien está poseso se hace una oración sobre la persona. Si está posesa, perderá la consciencia de un modo peculiar.
  • Primera persona que examino, y primer caso de de posesión. La estadística no estaba funcionando, en ese momento, me pareció una ciencia muy poco fiable.
  • Siempre he sido muy comprensivo con los sacerdotes que se han enamorado de alguna mujer y han abandonado el ejercicio del sacerdocio. Y he sido tan comprensivo porque si esta chica hostigadora de treinta y tantos años llega ser joven, de dieciocho, rubia, de ojos azules, cuerpo escultural, cara de beldad nórdica y carácter dulce y bondandoso, entonces …
  • Es curioso, si les dices que están posesos se quedan tan felices. Pero como le digas que lo suyo es mental, se marchan echando chispas. Todo el mundo, absolutamente todo el mundo, prefiere estar endemoniado a estar majara.
  • El cine es una de mis grande pasiones.
  • ¿Por qué fue poseído nuevamente? Si la persona no se acerca a Dios, si no escoge el camino de la Luz, el Demonio intenta entrar de nuevo.
  • Mi particular canon forteniano, mi particular selección, he aquí las obras superlativas cuyo orden en la lista no es premeditado:
    • Memorias de Adriano.
    • El nombre de la rosa.
    • Si una noche de invierno un viajero.
    • La Regenta.
    • Las tentaciones de San Antonio.
    • La familia de Pascual Duarte.
    • El coronel no tiene quien le escriba.
    • Madame Bovary.
    • El general en su laberinto.
  • No hay nadie como Bach, y todo está detrás de Bach.
  • En general, creo que la mejor música de nuestra época se está escribiendo en las bandas sonoras.
  • Si podía necesitarse fortaleza para resistir una enfermedad, si podía necesitarse carácter para luchar contra las dificultades, mucha más energía se precisaba para resistir el embate de un exceso de tiempo.
  • Es sorprendente lo gráfico que puede ser el Demonio a la hora de abrir la boca para proferir deshonestidades.
  • No había ningún otro exorcista en España y mi nombre cada vez resultaba más conocido.
  • He hablado mucho con el Demonio, cada semana. Pero, gracias a Dios, no he recibido ataques directos extraordinarios.
  • ¿Qué he aprendido de tanta conversación con el Demonio? Lo horrible que es la condenación eterna.
  • El infierno es un estado del alma, un estado de tal melancolía, de tal tristeza, que no tienes ganas de nada.
  • Cada espíritu se convierte en su propio torturador, que una y otra vez se echa en cara haber llegado a ese estado, pese a disponer de libre albedrío.
  • No es el Demonio el que me preocupa, sino yo mismo, cargado de debilidades, consciente de mi fragilidad.
  • Siempre defiendo a los psiquiatras, pues todos los enfermos dicen que sus médicos son unos carceleros.
  • Nunca pensé que nuestra libertad, tan defendida por tantos derechos si uno comete un delito, estuviera tan indefensa ante un mero y simple fallo psiquiátrico.
  • “Nosotros, los psiquiatras, nunca nos equivocamos. Si alguien dice lo contrario, es que está loco.”
  • El pueblo fiel, tan sencillo como iletrado, piensa que un sacerdote se puede confesar a sí mismo. No, desgraciadamente no.
  • Cuando un sacerdote ha de confesarse tiene que sentarse en el sillón y empezar a descartar presbíteros de una especie de lista mental.
  • Pocas cosas en este mundo se hacen con tan detenido esmero y ponderación como la elección del confesor por parte de un sacerdote.
  • La vanagloria… Resulta difícil sustraerse a ella. Sobre todo les resulta difícil a los demás, pues yo soy un hombre sencillo.
  • Otra ocupación que puede distraerme una tarde lluviosa de domingo, es mirar qué se dice de mí en Internet.
  • Al principio de la vida nos enseñan las etiqutas. Al final, aprendemos a irlas quitando.
  • Lo que más vale de este libro no es su contenido, sino su portada.
  • Hay gente que nace para ser pájaro y hay gente que nace para ser árbol.
  • Sólo un niño puede abandonarse al juego pensando únicamente en el ahora más inmediato.
  • Lo que verdaderamente me hace disfrutar es escribir.
  • La vida célibe de un sacerdote, que se pasa todo el día trabajando con cosas invisibles, es una vida heroica, tiene que serlo y no puede ser de otra manera.
  • Por la Iglesia, creo en Dios.

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Recomiendo su lectura.

raul

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