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El espejismo nuclear de Marcel Coderch y Núria Almirón – Apuntes Breves

Posted by Raul Barral Tamayo en Lunes, 10 de agosto, 2009


La nueva campaña a favor de la energía nuclear va tomando fuerza en Occidente; sus ecos se oyen también en España. Frente a ella, El espejismo nuclear prueba con datos y argumentos inapelables que la persistente propaganda pronuclear sólo reproduce caducos eslóganes de los años setenta, ocultando que:

  • La energía nuclear ha sido el mayor desastre económico de la historia.
  • Después de más de medio siglo de era nuclear, todavía no están resueltos los inconvenientes básicos de costes, seguridad y proliferación, y no sabemos cómo gestionar los residuos radiactivos, peligrosos durante milenios.
  • Aunque construyéramos centrales nucleares a un ritmo frenético, no podríamos siquiera sustituir el parque actual antes de 2050, y por tanto no solucionaríamos las inminentes crisis del petróleo y del cambio climático.
  • La energía nuclear genera electricidad, así que no solventa la dependencia del petróleo para el transporte.
  • Para mitigar el cambio climático y el declive del petróleo hay opciones menos costosas y menos arriesgadas.

Ésta es una obra tan oportuna como incisiva y demoledora. Hacía falta actualizar la crítica antinuclear y ofrecer al público no especializado un sólido análisis de por qué apostar por esta energía generaría más y peores problemas de los que se asegura que se desean remediar.

Algunas de las cosillas que aprendí leyendo este libro que no tienen porque ser ni ciertas ni falsas ni todo lo contrario:

  • Desde hace un par de años asistimos a una fuerte ofensiva, en todo el mundo, de las empresas y los lobbies pronucleares a favor de la generación nuclear de electricidad.
  • Una civilización que se juega todo a la apuesta “lo improbable no puede suceder” es una civilización enferma.
  • La base de la sociedad industrial amenaza con hundirse porque los consumos energéticos y materiales actuales no son sostenibles, y mucho menos extensibles a buena parte de la humanidad.
  • Los partidarios de la energía nuclear insisten ahora en la necesidad de reactivar la construcción de centrales para contrarrestrar los altos precios del petróleo, reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y disminuir la dependencia energética de países inestables. A pesar de:
    • Haberse demostrado falsas todas las promesas de la década de 1950.
    • A mediados de los años ochenta, la revista de negocios Forbes calificó la energía nuclear como el “mayor desastre empresarial de la historia económica, un desastre de proporciones monumentales”.
    • Los accidentes de Three Mile Island y de Chernóbil.
    • Su falta de competitividad, ejemplificada por con la quiebra de la industria nuclear británica.
    • Su evidente relación con la proliferación de armas de destrucción masiva.
    • No haber podido solucionar en cincuenta años el problema de los residuos que genera.
  • No es cierto que:
    • La industria nuclear haya resuelto sus eternas dificultades de seguridad, costes, proliferación y residuos.
    • Se puedan construir todos los reactores necesarios para mitigar significativamente las emisiones de CO2 en el plazo requerido.
    • Tampoco habría combustible nuclear en caso de que tal avalancha de construcción de plantas nucleares fuera posible.
    • Pueda compensar la progresiva escasez del petróleo.
    • Reduzca la dependencia energética de la mayor parte de los países industrializados.
    • Pueda extenderse la utilización civil de sin provocar al mismo tiempo una proliferación generalizada de armamento nuclear.
    • Las centrales nucleares puedan operar con seguridad y fiabilidad en un entorno de aumento paulatino de las temperaturas como el que se avecina.
  • Una reactivación nuclear no haría sino agravar los problemas por dos razones:
    • En primer lugar, porque las cuantiosas inversiones que serían necesarias detraerían recursos de otras alternativas.
    • El espejismo que representa propagar la idea de que si aceptamos la opción nuclear podremos continuar creciendo y consumiendo como en el pasado.
  • La fotosíntesis tiene su contrapartida en la respiración metabólica de la mayoría de seres vivos.
  • El efecto invernadero es un proceso que ayuda a mantener la temperatura de la Tierra en un estrecho intervalo.
  • Venus es un recordatorio extremo de lo que podría llegar a ocurrir si los niveles atmosféricos de CO2 siguieran aumentando hasta sobrepasar un determinado umbral.
  • El 85 por ciento del consumo energético actual proviene, en última instancia, de microorganismo o plantas que captaron energía solar hace millones de años.
  • Resulta paradójico que, a pesar de nuestra enorme capacidad para encontrar y aprovechar energía en grandes cantidades, para cuantificarla, manejarla y convertirla de una forma a otra, estemos todavía lejos de valorar y predecir sus impactos sociales, de prever y evitar las consecuencias ambientales de su utilización masiva, o incluso de actuar en función de la previsible disponibilidad futura de recursos energéticos.
  • Actualmente nuestra civilización se enfrenta a un reto cuádruple:
    • En primer lugar, a un enorme crecimiento de la demanda energética.
    • En segundo lugar, estamos acercándonos a lo que los expertos denominan el peak oil, el techo máximo de la extracción de petróleo.
    • En tercer lugar, una inestabilidad geoestratégica internacional localizada en los puntos del planeta donde todavía hay reservas de energía fósil por explotar.
    • Por último, a lo anterior se une la necesidad de reducir muy significativamente las emisiones de gases de efecto invernadero.
  • San Mateo, 1944, población de renos. La sobrecarga de población dañó tanto el hábitat que la población descendió por debajo del nivel que podría haber alcanzado si no se hubiera producido una situación de overshoot.
  • Un intento de calcular el impacto de nuestro estilo de vida sobre el planeta, la sostenibilidad del mismo, es lo que se llama la “huella ecológica”.
  • La energía fósil es barata porque no hemos tenido que invertir ni pagar nada por la vegetación a partir de la cual se generó ni por los procesos que la crearon. El único coste que contabilizamos es el de extracción y transformación de estos recursos.
  • Entre 1950 y 2000 el consumo de energía mundial se duplicó tres veces, con un crecimiento medio anual de la demanda del 3,5 por ciento.
  • La dependencia del petróleo de nuestro sistema económico se pone especialmente de manifiesto cuando atendemos a los sectores agrícola y del transporte.
  • El petróleo ha posibilitado la revolución agraria que invalidó las predicciones de Thomas Malthus sobre los efectos del exceso de población en el planeta.
  • Actualmente, el transporte de personas y mercancías supone el 60 por ciento del consumo mundial anual de petróleo.
  • La industria aeronaútica ha gozado de privilegios totalmente injustificados, tales como la ausencia de impuestos sobre el carburante y una regulación casi inexistente que minimice el impacto medioambiental que produce.
  • Hoy se estima en más de treinta el número de países productores que han superado el techo de su producción.
  • Hace treinta años, el informe encargado por el Club de Roma sobre los límites del desarrollo dejó bien claro que el patrón de crecimiento seguido por la humanidad no conducía a un mayor equilibrio social.
  • Los verdaderos motivos que llevaron al presidente Truman a tomar la decisión fatal de lanzar no una sino dos bombas, de hacerlo sobre objetivos civiles densamente poblados y sin previo aviso, fueron ocultados a la opinión pública durante mucho tiempo; fueron una demostración de fuerza cuyo destinatario real era la URSS.
  • El lanzamiento de la bomba nuclear no fue el acto final de la segunda guerra mundial, sino el primer episodio de la guerra fría.
  • Albert Einstein: “Si hubiera sabido que mis temores eran infundados, ni yo ni Szilard habríamos contribuido a abrir esta caja de Pandora, porque no sólo desconfiábamos del gobierno de Alemania”.
  • El peak oil mundial no será un dato reconocido y aceptado oficialmente hasta que lo hayamos superado claramente.
  • El intento de redimir el pecado original nuclear fue lo que impulsó el empleo civil de esta energía, y puesto que fue diseñado esencialmente con fines propagandísticos en ningún momento atendió a consideraciones de viabilidad técnica ni económica.
  • Fue necesario un programa de fuertes ayudas públicas para que naciera la industria nuclear civil.
  • Una norma limita por completo la responsabilidad civil de los operadores de centrales nucleares y traslada al Estado la responsabilidad civil subsidiaria en caso de accidente nuclear. El coste que deben afrontar las operadores es sólo el que las aseguradores estén dispuestas a cubrir.
  • La evolución de los pedidos de centrales nucleares en Estados Unidos, puede advertirse que éstos aumentaron vertiginosamente entre 1965 y 1972 para detenerse en seco a partir de 1973, seis años antes del accidente nuclear de Three Mile Island.
  • Entre el 60 y el 70 por ciento del coste del kilovatio nuclear es un coste financiero.
  • Francia sigue siendo igual de dependiente del petróleo que los demás países, aunque “sólo” sea para el transporte rodado.
  • Los aspectos relacionados con la seguridad de la energía nuclear cubren hoy tres ámbitos distintos: el de la contaminación generada por el ciclo de funcionamiento normal de las centrales, el riesgo de accidentes y el riesgo de atentados.
  • Las centrales nucleares jamás han sido una opción económica competitiva que se haya impuesto en un entorno de mercado, como lo pone de manifiesto el hecho de que todas las centrales en funcionamiento han sido construidas por entes estatales o en entornos de monopolio regulado, en los que el riesgo es asumido por los consumidores y no por los operadores eléctricos que las explotan.
  • La energía nuclear está libre de emisiones de CO2 en la fase de generación, pero no lo está en absoluto si se considera todo su ciclo de vida: construcción, combustible, desmantelamiento, residuos, etc.
  • En el caso extremo y a todas luces imposible de que se quisiera extender el modelo francés a todo el mundo generando el 80 por ciento de la electricidad mundial con la alternativa nuclear (habría que construir dos reactores por semana durante los próximos 50 años, algo difícil de imaginar), tal escenario de máximos no reduciría el incremento previsto más allá del 35 por ciento.
  • Por este motivo se conforma con ser sólo “parte” de la solución.
  • Si en algún punto del planeta se está produciendo un verdadero resurgimiento nuclear es en el Lejano Oriente.
  • La humanidad se está dirigiendo hacia un callejón que sólo tiene una salida: el precipicio.
  • Uno de los mayores retos a los que se ha enfrentado nunca nuestra especie: la construcción consciente y autolimitada de un futuro sostenible.

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raul

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  1. […] El espejismo nuclear de Marcel Coderch y Núria Almirón. […]

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