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Reflexiones de un juez de menores de Emilio Calatayud – Apuntes Breves

Posted by Raul Barral Tamayo en Lunes, 24 de agosto, 2009


El presente libro recoge las reflexiones que el Juez de Menores de Granada, Emilio Calatayud, ha ido expresando a lo largo de estos últimos años en conferencias, entrevistas, ponencias, etcétera.

Se ha tomado como punto de partida las videograbaciones de dichos actos y, a partir de los mismos, ofrecemos aquí sus opiniones con el convencimiento de que se trata de una valiosa mirada para entender mejor nuestra realidad social.

Emilio Calatayud: Licenciado en ICADE y Licenciado en Derecho por la Universidad de Granada en 1977. Abogado en ejercicio en Ciudad Real durante dos años, en 1980 ingresa en la Carrera Judicial, siendo destinado a Güimar, Tenerife. Es profesor adjunto de Derecho Penal en la Universidad de la Laguna desde 1981 a 1984, año en el que es destinado a Granada para desempeñar los Juzgados de Distrito nº3, Juzgado de 1ª Instancia nº4 y Juzgado de Instrucción nº4. Profesor asociado de Derecho Procesal de la Universidad de Granada durante los años 1985 a 1994, en 1988 realiza el primer curso de especializacion como Juez de Menores, ejerciendo como tal en dicho juzgado hasta la actualidad.

Algunas de las cosillas que aprendí leyendo este libro que no tienen porque ser ni ciertas ni falsas ni todo lo contrario:

  • Es necesario que las sentencias en los juzgados de menores se dicten en unos términos entendibles para los menores, no para el abogado.
  • El problema de las sentencias a menores no está en el hecho de dictarlas, sino en su ejecución, junto al castigo, hay que crear los recursos necesarios para que la sentencia resolutoria sea mucho más productiva a todos los niveles.
  • Muchas veces aplicamos la Ley, pero no hacemos justicia. Igualmente, no todas las leyes son justas.
  • El juez, en términos generales, es un aplicador de la Ley, pero no es un impartidor de justicia.
  • Observo lo positivas que son esas sentencias que obligan a los menores delincuentes a aprender a leer y escribir antes que acabar en un centro de internamiento.
  • Aunque al menor se le prive de libertad, lo que interesa es que éste reciba un tratamiento educativo dentro del centro.
  • El primer elemento fundamental es la familia. ¿Realmente, los padres estamos preparados para ser padres?¿Tenemos todos los padres claro cuáles son las obligaciones y derechos que como padres nos competen?
  • Yo creo que la enseñanza obligatoria de 0 a 16 años no puede considerarse un éxito precisamente.
  • Da la sensación que el profesor ha dejado de ser maestro y se ha convertido en profesor de conocimiento del medio, pero ya no puede o no le interesa inculcar una serie de valores como el respeto o la tolerancia.
  • Ser profesor es estar incluído en una profesión de riesgo y, por tanto, es muy fácil ser denunciado, pero, hoy por hoy, es muy difícil que se dicte una sentencia condenatoria contra uno de ellos en un caso “normal”.
  • Los acuerdos verbales entre profesores y padres no sirven para nada a la hora de que aquellos se defiendan de alguna acusación de falta a su responsabilidad, que quede por escrito, porque es la única forma en que eso va a valer legalmente.
  • Muchos de los nuevos problemas que afectan a los menores ante la Ley se deben a la lógica de la evolución histórica. Antes, en la familia era normal el autoritarismo paterno. Ahora, se impone el modelo del padre dialogante y amigo de sus hijos. Los menores nos han comido el terreno tanto a profesores como a padres.
  • El alcohol, en efecto, es una droga, pero es que el problema surge porque España es el tercer productor.
  • Además del problema del alcohol, está el del juego. En Granada, ahora mismo, el 4% de los chavales menores de 18 años están declarados ludópatas.
  • Los integrantes de la sociedad no queremos entender que el alcohol es una sustancia peligrosísima.
  • El servicio en beneficio de la comunidad usado como sentencia es, desde mi punto de vista, uno de los aspectos fundamentales a la hora de las resoluciones finales.
  • Buscar siempre una relación con el delito cometido, teniendo en cuenta las circunstancias personales del menor y que sirva para que pague el daño que ha cometido a la sociedad, es algo muy costoso.
  • La justicia es lenta, entre otras cosas porque es cara. Ahora ya se está informatizando y eso servirá de ayuda en ese sentido, pero yo prefiero y creo que es más importante la labor de buenos profesionales.
  • Hay ahora lo que yo considero un problema, y es que se tiende a instalar macro-juzgados, macro-oficinas y yo soy partidario del mini-juzgado.
  • La justicia debería ser rápida, pero tampoco de forma excesiva porque hay que madurar las respuestas que damos.
  • La primera reacción de los menores a los que impongo este tipo de resoluciones, y también de sus familiares, es siempre de sorpresa porque esperan algo más, un castigo mucho mayor o una privación de libertad.
  • Nunca hay que olvidar que el derecho penal no nace para proteger a la víctima, sino para sancionar a la persona que viola el ordenamiento jurídico.
  • No olvidemos que la familia del menor culpable también es la víctima en todo el proceso.
  • Para reinsertar a un individuo, lo primero que hay que hacer es insertarlo. Se trata de la necesidad de correr riesgos por parte de la sociedad para que el chaval tenga la oportunidad de reinserción que se merece.
  • De lo que casi nunca se habla cuando se establecen debates, o tertulias, o incluso cuando se toman decisiones en el marco de profesionales próximos al entorno del menor es precisamente de los deberes del menor.
  • En mi experiencia como juez de menores he aprendido sobre todo dos ideas fundamentales. La primera es que cualquier persona que cometa un delito, no es necesariamente un delincuente. Y la segunda es que un menor que sí responde al perfil de delicuente siempre tiene detrás una historia personal que hay que averiguar.
  • En mi opinión se está dando un paso atrás. Tenemos muchos trabajos en beneficio de la Comunidad que están contemplados en el Código Penal y que no se están aplicando en menores.
  • Hay muchos delitos y personas que están en penitenciaría que no deberían estarlo, pero que son el resultado de que no se hayan buscado los mecanismos en materia de alternativas a las penas privativas de libertad.
  • Lo que no es lógico que a quien compre un cd pirata le condenen a seis meses de prisión y al que matrata a su mujer sólo a tres.
  • Toda persona tiene que estar en prisión cuando sea sentenciado.
  • Siempre, por desgracia, hay campos que plantar, enfermos que cuidar, ancianos a los que apoyar…, elementos que aquí se pueden usar como medios y como argumento para la implicación de la sociedad.
  • Ya se han equiparado las clases sociales y nadie se libra de la posibilidad de que un día lo llamen porque su hijo está en comisaría.
  • Un buen juez debe tener, lógicamente, una buena formación, pero sobre todo debe conocer el presente que estamos viviendo.
  • Cada vez hay más delito; pero tampoco puede ignorarse que cada vez hay más gente, más  injusticias sociales, más desigualdad económica, más paro, …
  • La profesión de juez es dura pero tampoco hay que sobrevalorarla.
  • Yo nunca pensé en ser juez, ni siquiera cuando estaba estudiando la carrera.
  • No estoy en ninguna asociación de jueces, aunque las respeto. No soy ni progresista ni conservador, sólo inconformista.
  • Decálogo para formar a un delincuente:
    • Comience desde la infancia dando a su hijo todo lo que pida. Así crecerá convencido de que el mundo entero le pertenece.
    • No se preocupe por su educación ética o espiritual. Espere a que alcance la mayoría de edad para que pueda decidir libremente.
    • Cuando diga palabrotas, ríaselas. Esto le animará a hacer cosas más graciosas.
    • No le regañe ni le diga que está mal algo de lo que hace. Podría crearle complejos de culpabilidad.
    • Recoja todo lo que él deja tirado: libros, zapatos, ropa, juguetes … Así se acostumbrará a cargar la responsabilidad sobre los demás.
    • Déjele leer todo lo que caiga en sus manos. Cuide de que sus platos, cubiertos y vasos estén esterilizados, pero no de que su mente se llene de basura.
    • Riña a menudo con su cónyuge en presencia del niño, así a él no le dolerá demasiado el día en que la familia, quizá por su propia conducta, quede destrozada para siempre.
    • Dele todo el dinero que quiera gastar. No vaya a sospechar que para disponer del mismo es necesario trabajar.
    • Satisfaga todos sus deseos, apetitos, comodidades y placeres. El sacrificio y la austeridad podrían producirle frustraciones.
    • Póngase de su parte en cualquier conflicto que tenga con sus profesores y vecinos. Piense que todos ellos tienen prejuicios contra su hijo y que de verdad quieren fastidiarle.

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raul

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4 comentarios to “Reflexiones de un juez de menores de Emilio Calatayud – Apuntes Breves”

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