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Elogio de la lentitud de Carl Honoré – Apuntes Breves

Posted by Raul Barral Tamayo en Jueves, 15 de octubre, 2009


Vivimos en la era de la velocidad. El mundo que nos rodea se mueve con más rapidez de lo que jamás lo había hecho. Nos esforzamos por ser más eficientes, por hacer más cosas por minuto, por hora, cada día. Desde que la revolución industrial hizo avanzar al mundo, el culto a la velocidad nos ha empujado hasta el punto de ruptura. Vivimos al borde de la extenuación, y tanto el cuerpo como la mente nos recuerdan constantemente que el ritmo de la vida gira vertiginoso, descontrolado. Esta obra rastrea la historia de nuestra relación cada vez más dependiente del tiempo, y aborda las consecuencias y la dificultad de vivir en esta cultura acelerada que hemos creado.

No espere el lector encontrar en estas páginas llamadas al estilo de los luditas, aquellos trabajadores del siglo XIX que se organizaban para destruir las máquinas, incitaciones a destruir la tecnología y a buscar una utopía preindustrial. Esta es una revolución moderna, apoyada por amantes de la cordura que usan teléfonos móviles y el correo electrónico. La filosofía de la lentitud puede resumirse en una sola palabra: equilibrio. Las personas descubren energía y eficiencia allí donde quizá menos lo habían esperado: en el hecho de hacer las cosas más despacio.

Elogio de la lentitud es la primera mirada de gran alcance a los movimientos defensores de la lentitud que se abren paso en oficinas, fábricas, barrios, cocinas, hospitales, salas de concierto, dormitorios, gimnasios y escuelas. Este animoso manifiesto, definidor de un movimiento cuyo momento por fin ha llegado, le hará replantearse su relación con el tiempo. El precio que pagamos por someternos al tiempo, a las urgencias, es muy alto.

Algunas de las cosillas que aprendí leyendo este libro que no tienen porque ser ni ciertas ni falsas ni todo lo contrario:

  • En 1982, Lary Dossey, médico estadounidense, acuñó el término “enfermedad del tiempo” para denominar la creencia obsesiva de que “el tiempo se aleja, no lo hay en suficiente cantidad, y debes pedalear cada vez más rápido para mantenerte a su ritmo”.
  • ¿Es posible, o incluso deseable, hacer las cosas más despacio?
  • Klaus Schwab: “Estamos pasando de un mundo donde el grande se come al pequeño a un mundo donde los rápidos se comen a los lentos”.
  • Correr no es siempre la mejor manera de actuar. La evolución opera sobre el principio de la supervivencia de los más aptos, no de los más rápidos.
  • El problema estriba en que nuestro amor a la velocidad, nuestra obsesión por hacer más y más en cada vez menos tiempo, ha llegado demasiado lejos. Se ha convertido en una adicción, una especie de idolatría.
  • No es ninguna coincidencia que las naciones más rápidas sean también a menudo las que cuentan con un mayor número de obesos entre su población.
  • Una de las razones por las que necesitamos estimulantes es que muchos no dormimos lo suficiente.
  • Muchos niños están ahora tan ocupados como sus padres, tienen unas apretadas agendas de clases particulares después del horario escolar.
  • Cuando todo el mundo se decide por la rapidez, la ventaja de ir rápido desaparce y nos fuerza a ir más rápido todavía.
  • La palabra Boredom no existía hace ciento cincuenta años y es que el hastío es una invención moderna.
  • Fast thinker, una persona que, sin detenerse a pensalor un instante, es capaz de dar una respuesta elocuente a cualquier pregunta.
  • Todo mejora cuando se prescinde del apresuramiento.
  • Rápido equivale a atareado, controlador, agresivo, apresurado, analítico, estresado, superficial, impaciente y activo; es decir, la cantidad prima sobre la calidad.
  • Lento es lo contrario: sereno, cuidadoso, receptivo, silencioso, intuitivo, pausado, paciente y reflexivo; la calidad prima sobre la cantidad.
  • La lentitud es necesaria para establecer relaciones verdaderas y significativas con el prójimo.
  • El movimiento Slow no se propone hacer las cosas a paso de tortuga. La filosofía de la lentitud podría resumirse en una sola palabra: equilibrio. Actuar con rapidez cuando tiene sentido hacerlo y ser lento cuando la lentitud es lo más conveniente. Tratar de vivir lo que los músicos llaman el tempo giusto, la velocidad apropiada.
  • Luchamos por el derecho a establecer nuestros propios tempos.
  • El movimiento Slow se superpone a la cruzada antiglobalización, no se propone destruir el sistema capitalista, sino que trata más bien de darle un rostro humano.
  • En cuanto empezamos a dividir el tiempo, las tornas se vuelven y el tiempo nos domina.
  • En ausencia de relojes exactos, la vida obedecía a los dictados de lo que los sociólogos denominan el tiempo natural.
  • El reloj es el sistema operativo del capitalismo moderno.
  • Lewis Mumford, eminente crítico social, identificó el reloj como “la máquina esencial” de la revolución industrial.
  • Las clases dirigentes promovierno la puntualidad como un deber cívico y una virtud moral, mientras denigraban la lentitud y la tardanza como pecados capitales.
  • A medida que el reloj se imponía el apresuramiento ocupó todos los rincones de la vida.
  • Kundera: “Nuestra época está obsesionada por el deseo de olvidar, y para realizar ese deseo, se entrega al demonio de la velocidad”.
  • Ni siquiera el sueño es ya un refugio de la prisa. Millones de personas estudian para examinarse, aprenden lenguas extranjeras y ponen al día las técnicas de administración escuchando cintas mientras dormitan.
  • La mayoría de los gurus de la administración del tiempo no ataca la causa fundamental de nuestro malestar, la obsesion por ahorrar tiempo.
  • “¡Hágalo todo más rápido!”. Estas cuatro palabras resumen con esmero lo que está mal en el mundo moderno.
  • Para tener un buen rendimiento es muy importante alternar la rapidez con la lentitud.

Enlaces relacionados:

Algunas buenas ideas pero mucha mucha paja.

raul

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4 comentarios to “Elogio de la lentitud de Carl Honoré – Apuntes Breves”

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