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Camina o Revienta de El Lute – Apuntes Breves

Posted by Raul Barral Tamayo en Jueves, 5 de noviembre, 2009


¿Puede un hombre sin cultura ni medios enfrentarse a un gigantesco aparato de Estado y burlarlo durante años?¿Puede un famoso recluso escapar dos veces de la prisión mediante espectaculares e imposibles fugas?

¿Puede superar una y otra vez cercos férreos y búsquedas exhaustivas de la guardia civil sin más apoyo que su inteligencia, instinto y resistencia física?¿Puede el ser más perseguido y publicitado de la historia española permanecer oculto en ciudades andaluzas? Diríamos que no, pero, sin embargo, El Lute lo consiguió.

Camina o Revienta, que llegó a número uno de ventas en varios países europeos, fue llevada al cine, e inspiró un disco de platino de Boney M., vuelve a ver la luz, después de más de veinte años de vivir en el recuerdo colectivo.

Va mucho más allá que el trepidante relato de las increíbles aventuras de El Lute: en sus líneas de pasión y verdad, se retrata magistralmente tanto la sociedad de finales del franquismo, como la psicología de un hombre, que impulsado por su amor a la libertad, logró llegar más allá de su propia resistencia física. Escapó dos veces de la prisión mediante espectaculares e imposibles fugas y pudo superar una y otra vez cercos férreos y búsquedas exhaustivas de la guardia civil, sin más apoyo que su inteligencia, instinto y resistencia física. En su fuga sabía que sólo tenía dos opciones: caminar o reventar. Y El Lute caminó y caminó. Hoy, abogado y padre de familia, sigue siendo un ejemplo vivo de tesón y coraje.

Las gestas de El Lute siguen vivas entre nosotros. El libro, que le enganchará desde sus primeras líneas, es un clásico que seguirá deslumbrando a las generaciones futuras.

Algunas de las cosillas que aprendí leyendo este libro que no tienen porque ser ni ciertas ni falsas ni todo lo contrario:

  • Acuso al régimen político que permite que se condene a tres años de cárcel el robo de una gallina: una gallina que se roba para comer, para no morirse.
  • Acuso al régimen que permite que haya adultos analfabetos.
  • Acuso al régimen que de niño me obligó a mendigar y de adulto me entierra vivo en un penal.
  • Acuso al régimen que permite las estafas de cientos, de miles de millones, sin castigar a los culpables.
  • Acuso al régimen que permite que se condene a un joven a muerte sin haber matado, ni siquiera herido, a nadie.
  • Mi propósito no era hacer una obra literaria sino dejar un testimonio de mi vida, de mi verdad, mis pensamientos.
  • Al leer ahora este volumen me percato de un cierto radical determinismo.
  • No soy el que era. Ni mejor ni peor: diferente. Soy hijo de otras circunstancias. He cambiado en la medida en que cambiaron éstas. Y de veras, la metamorfosis ha sido completa.
  • Cada hombre es destinado antes de nacer a ser una personalidad necesaria a un determinado nivel de la máquina social.
  • No tengo la culpa de ser quien soy: soy un producto de mi país en un determinado grado de desarrollo. No me he hecho; me han hecho. No importa que sea yo; uno debía existir, ocupar el puesto que ocupo.
  • Si robé, la culpa no es mía; robé porque actualmente deben existir ladrones, porque alguno de mi grupo debía robar.
  • Hay familias que deben, cueste lo que cueste, so pena de morirse de inanición, encontrarse la pitanza diaria. De lo contrario, se pierden los escrúpulos: se puede robar, agredir, matar y yo qué sé cuántas cosas más se pueden llegar a hacer para llenar la panza.
  • Si las mujeres pobres se hacen putas no es por vicio, y si los pobres roban no es tampoco por vicio.
  • Cuando yo nací estaba ya marcado. Tenía el cromosoma xyp. Sí, p de prisión.
  • Lo primordial en la vida es vivir.
  • Empujado por el odio y mal trato de la policía, mi padre se hizo ambulante, y con él nosotros también. Desde entonces fuimos quincalleros, o como les gusta a los periodistas, “quinquis”.
  • Nuestro sistema de vida era ajeno al delito excepto en los momentos críticos. Nunca se nos pasó por la mente hacer del robo nuestro medio de vida, ni tampoco lucrarnos.
  • ¡Qué lástima que no sean todos los españoles como los hurdanos en el sentido de la belleza moral, el desinterés y el altruismo!.
  • La libertad es el bien más preciado del hombre.
  • Sería un error creer que el grupo de marginados que forman los “quinquis” se rigen sin ley ni orden. Las hay y muy duras. Se respetan sin que sea necesario ningún acto represivo.
  • Una de las leyes más sagradas es la hospitalidad y la ayuda mutua. es la “Ley Sagrada”.
  • En nuestra comunidad los hombres y las mujeres se unen en función de su gusto y sin más ceremonias de tipo formal. Sólo se exige una especie de claúsula para que se respete el código de honor. La moza debe ser virgen, en otro caso no hay obligaciones.
  • El pobre que roba por necesidad no sabe robar, no es delincuente.
  • Los pobres, según las leyes vigentes de esta sociedad capitalista, no pueden hacer otra cosa que trabajar, agachar el lomo servilmente y callar.
  • En el reformatorio conocí lo peor de la juventud, lo más depravado de la humanidad. Delincuentes, golfos, maricones, todos críos.
  • De reformatorio no tenía nada en el sentido de reformar. En realidad nos deformaban. Más que un reformatorio era una escuela de capacitación para el delito, futuros delincuentes que más tarde vi pudrirse por los presidios.
  • Les encanta a los fascistas las palabras bonitas. En sus discursos, diarios y revistas exhiben nombres tales como: La Verdad, Fuerza Nueva, Cruz Ibérica, Cristo Rey, … Son falsos. Tergiversan, engañan, alienan al pueblo.
  • Nadie pensó ni remotamente que un policía podía haber sido el causante de la muerte de aquel ser inocente (Raquelín).
  • Nosotros los “quinquis” tenemos muchos defectos, pero nuestro actuar está lleno de humanidad.
  • El infierno no está debajo de la tierra; el infierno está aquí arriba y el último círculo es el presidio.
  • Siempre consideré la muerte como una liberación mil veces más dulce que treinta años de presidio.
  • Fui sometido a “hábiles interrogatorios”. Lo único de hábiles que tuvieron es que salí con vida, molido, pero con vida. Y hoy mismo me extraña que no haya quedado lisiado.
  • Con los policías todo es posible. Carecen de personalidad. Son máquinas.
  • ¿Por qué se vengaron conmigo de este modo en lugar de educarme?
  • Con veinte años de condena no me hubiera fugado.
  • ¿Cómo es posible que algunos sean detentadores de la vida y la muerte de sus semejantes?
  • Estaba conmutado, conservaba la vida orgánica, pero perdía la vida del espíritu.
  • Treinta años de presidio no eran para dar saltos de alegría y dar las gracias a mis nuevos amos por su mezquina clemencia.
  • Me quitaron por la fuerza todo a lo que tiene derecho un hombre al nacer: comida, tranquilidad, cultura, etc. Ellos no me dieron nada, absolutamente nada. Por eso odio el mundo de los “payos”, sus hipocresías, su ruindad y desmedido egoísmo.
  • Es terrible la soledad completa. La reclusión prolongada enferma, te vuelve loco. Pierdes el contacto con los demás y el sentido de la realidad. Destroza a un hombre. Le hace perder todos sus valores.
  • Toda la prisión nos brindaba su amistad, pues toda la cárcel comprendió el horror de la pena de muerte institucionalizada.
  • En realidad la cárcel es el fiel reflejo de la vida de la calle. La única diferencia estriba en que en el “talego” todo se sabe, todo se ve y como los hombres que están recluídos llevan una etiqueta, los defectos parecen mayores.
  • En las prisiones no hay la mala gente que los burgueses, especuladores y demás pancistas se empeñan en hacer creer, para así justificar sus malas acciones.
  • Hay chivatos, pero creados por el sistema y más cerca, por la mentalidad represiva que por ellos mismo.
  • También hay maricones, pero por lo menos tienen la Disculpa de estar privados de mujeres durante años, lo que no pueden decir los pederastas de la alta sociedad.
  • Lo que más se parece a una mujer es un hombre.
  • Los malvados o degenerados no suelen pasar del 20 por ciento de la población reclusa, y de éstos, por lo menos la mitad, se vuelven así después de muchos años de presidio, desengaño y sinsabores.
  • Es suciente echar un cazo de alquitrán para que se pierda un barril de miel.
  • Los días de presidio con idénticos en su triste rutina. Siempre igual, nada diferencia un día de otro, y si hay algún pequeño cambio, es de detalle.
  • No exagero en absoluto cuando digo que uno se siente muerto, porque es lo que mejor define el estado anímico del presidiario, y tanto más, cuanto más larga sea su condena.
  • Vivo o muerto, dicen los “picoletos”. Yo digo muerto o libre.
  • Si me llevaban solo de conducción no habría problemas, pues sólo dependería de mí, de mí y de la llave de esposas que tenía escondida en el culo, la caja fuerte para pasar los cacheos carcelarios.
  • Mi madre me parió para vivir cien años. Así lo dicen mis células cerebrales.
  • La mente fantasea mucho. Sobre todo cuando sabe que dentro de poco vendrá la hora de la verdad.
  • Hay muchas formas de robar. Una es como lo hacen los “quinquis”, estrictamente vital; la otra, como lo hacen los especuladores, banqueros y otros, que dejan morir a la gente de hambre, cuando ellos tienen las despensas y las arcas llenas.
  • Por suerte fui pastor unos años y debido a esta circunstancia sabía cómo proceder para reducir y sujetar una fractura de un miembro. Lo había hecho con ovejas y cabras. En este aspecto, el hombre no se diferenciaba nada de los demás mamíferos.
  • Un estómago de “payo” no hubieses podido con tal manjar.
  • Ni siquiera la muerte iguala, por lo menos en lo exterior, a los hombres.
  • Los “payos” dicen que son católicos y civilizados. Yo no lo creo. Son sólo tecnificados y su técnica la ponen al servicio del mal para expoliar y matar.
  • Presidios, mataderos de hombres.
  • Me dolía mi condición de fugitivo, me sentía enormemente solo. Añoraba el contacto humano.
  • No me gusta nada el mundo de los “payos”. Cada día me gusta menos.
  • Me utilizan para ocupar al público con un ingrediente más: el fútbol, toros y ahora El Lute.
  • ¿Son acaso buenos todos los “quinquis”? Claro que no. Los hay traidores y vendidos.
  • Nací “quinqui” y me sentía “merchero”.
  • Es muy difícil no degenerarse en los penales. Sólo hombres de recio y excepcional carácter lo logran. Los demás se corrompen; es invitable.
  • El problema sexual es muy importante. Tenía que haber menos demagogia y que se liberase la sexualidad en las prisiones. De lo contrario, de un hombre sano se hace un enfermo, un neurótico, un psicópata. Lo dicho es válido también para las mujeres presas.
  • Algunos subestiman a sus adversarios; yo les suelo sobreestimar. No admito errores por su parte, les adjudico todas las cualidades. A este aspecto de mi carácter se debe, quizá, mi éxito en burlar a la Policía y a la Guardia Civil.
  • Quienes sufren el rigor de la ley son siempre los mismos, siempre salen de la misma clase.
  • El mejor modo de pasar desapercibido es mezclarse con gente del mismo nivel o parecido.
  • No me siento culpable de nada, o por lo menos no siento lo que ellos llaman culpabilidad.
  • La cárcel, para bien o para mal, enseña mucho, me enseñó a ser delincuente, si las circunstancias así lo exigieran. Lo exigió.
  • Para sobrevivir como yo lo hago es preciso haberse criado en la escuela de la miseria y, sobre todo, conocer el “talego” en su terrible crudeza.
  • Nuestra estancia en el colector fue larga. Es casi increíble, sobre todo para un “payo”, lo que llegamos a meter en el colector: casi una casa.
  • El andaluz, cuanto más pobre, mejor es. Por eso el pueblo andaluz goza de mi más cálida simpatía y respeto.

Enlaces relacionados:

La verdad que fue una lectura sumamente placentera, algún día tendré que leer los restantes al menos cuatro libros que ha escrito que yo sepa. Libro bastante bastante denso y no pq el número de páginas sea escaso, chocante para alguien con unos orígenes tan humildes, un referente en cuanto a superación personal de las circunstancias adversas.

raul

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2 comentarios to “Camina o Revienta de El Lute – Apuntes Breves”

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