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¿Existe la Suerte? de Nassim Nicholas Taleb – Apuntes Breves

Posted by Raul Barral Tamayo en Lunes, 23 de noviembre, 2009


Este libro trata de la suerte o, por ser más precisos, de cómo percibimos y aceptamos la suerte en nuestra vida y en los negocios. Ya es una obra de referencia y su título forma parte de nuestro vocabulario. En su segunda edición, ¿Existe la Suerte? constituye una piedra angular para cualquiera que esté interesado en los resultados aleatorios.

Enmarcado en el foro más llamativo en el que se confunde la suerte por las habilidades (el mundo de la intermediación bursátil), ¿Existe la Suerte? es un análisis cautivador de uno de los factores menos comprendidos de nuestra vida. Con un estilo narrativo y entretenido, el autor consigue abordar las tres principales cuestiones intelectuales: el problema de la inducción, los sesgos de la supervivencia y nuestra falta de ajuste genético al mundo moderno.

En esta segunda edición, Taleb recurre a historias y anécdotas para ilustrar nuestra sobreestimación de la causalidad y la heurística que nos hace ver el mundo como algo mucho más explicable de lo que realmente es.

¿Nos ha diseñado la madre naturaleza para que nos tomemos demasiado en serio nuestras creencias y conocimientos? El libro está poblado de personajes que han conseguido comprender, a su manera, la importancia de la suerte: Yogi Berra, la leyenda del béisbol; Karl Popper, el filósofo del conocimiento; Solón, el hombre más sabio del Mundo Antiguo; el moderno financiero George Soros; y el griego mitológico Ulises. También conoceremos al personaje ficticio Nero que parece comprender el papel de la suerte en su vida profesional pero que, sin embargo, termina siendo también víctima de su propia insensatez supersticiosa.

El personaje más reconocible de todos sigue sin tener nombre (el tonto con suerte que está en el sitio adecuado en el momento adecuado) y que personifica la “supervivencia del menos apto”. Estos individuos atraen a devotos seguidores que creen en las ideas y métodos de su gurú. Pero nadie puede reproducir lo que se consigue gracias a la suerte.

¿Somos capaces de diferenciar al afortunado charlatán del genuino visionario?¿Tenemos que intentar siempre descubrir mensajes inexistentes en los sucesos aleatorios? Tal vez sea un imposible protegernos de los caprichos de la Diosa Fortuna pero, tras leer ¿Existe la suerte?, tal vez estemos un poco más preparados.

Algunas de las cosillas que aprendí leyendo este libro que no tienen porque ser ni ciertas ni falsas ni todo lo contrario:

  • Soy incapaz de evitar ser engañado por el azar; lo que puedo hacer es confinarlo a aquellas áreas que me aportan cierto tipo de gratificación estética.
  • La probabilidad no es un mero cálculo de posibilidades en un dado o variantes más complejas; es la aceptación de la falta de certidumbre en nuestro conocimiento y el desarrollo de métodos para superar nuestra ignorancia.
  • Fuera de los libros de texto y de los casinos, la probabilidad casi nunca se presenta como un problema matemático o un ejercicio intelectual.
  • Los mercados bursátiles no son más que un caso especial de las trampas del azar pero son, de lejos, los más interesantes ya que la suerte desempeña en ellos un gran papel. Además, el tipo de suerte que se produce en las finanzas es el tipo que nadie comprende pero que la mayoría de los operadores cree que comprende.
  • De la misma manera que nuestro cerebro no puede visualizar con facilidad los claroscuros probabilistas (tiende a un exceso de simplificación del tipo “todo o nada”), resultó más difícil explicar que la idea era que “es más aleatorio de lo que parece” y no que “todo es aleatorio”.
  • La misma ilusión de confundir la irreverencia por arrogancia hace que la gente confunda el escepticismo con el nihilismo.
  • El trabajo duro, el ser puntual, el llevar una camisa limpia, el utilizar desodorante, y este tipo de cosas convencionales contribuyen al éxito; son, sin duda, necesarias, pero es posible que sean insuficientes porque no son la causa del éxito.
  • La mayoría de los éxitos están causados por muy pocas “ventanas de oportunidad”. ¡Hay que arriesgarse!
  • Nuestro cerebro invierte a veces el sentido de la causalidad. El hecho de que toda persona inteligente, trabajadora y perseverante tenga éxito no implica que toda persona de éxito sea necesariamente una persona inteligente, trabajadora y perseverante.
  • La suerte es democrática y afecta a cualquiera independientemente de sus rasgos iniciales.
  • No estoy diciendo que Warren Buffett no tenga habilidades; sólo que una gran población de inversores producirá casi necesariamente a alguien con su historial, por pura suerte.
  • La mayoría de los periodistas no se toma las cosas demasiado en serio: al fin y al cabo, este negocio del periodismo es puro entretenimiento, y no una búsqueda de la verdad, sobre todo cuando se trata de radio y televisión.
  • ¿Padece la industria editorial del clásico “problema del experto” con la creación de reglas que no tienen ninguna validez empírica? Los libros no se escriben para los editores.
  • Este libro trata de la suerte, disfrazada y percibida como no suerte, es decir habilidades, y, en general, del azar disfrazado y percibido como no azar, es decir como determinismo. Esta confusión surge en las áreas más inesperadas, incluso la ciencia, pero no de forma tan acentuada y evidente como en el mundo de los negocios. Es endémica en la política, como se puede ver en la forma del discurso del presidente de un país sobre los puestos de trabajo que “él” ha creado, “su” recuperación y la inflación de “su predecesor”.
  • Las librerías están llenas de biografías de hombres y mujeres de éxito que presentan su específica explicación de cómo lo lograron en la vida.
  • La mente literaria puede ser intencionalmente propensa a confundir ruido y significado, a confundir un orden aleatorio y un mensaje con un objetivo preciso.
  • El simbolismo es el hijo de nuestra incapacidad y nuestra falta de voluntad de aceptar el azar; otorgamos significado a cualquier cosa; vemos figuras humanas en manchas de tinta.
  • En términos generales, subestimamos la proporción del azar en casi todo.
  • Incluso la opinión popular advierte que la mala información es peor que no tener información en absoluto.
  • Tabla de confusiones:
    • General.
      • Suerte -> Habilidades.
      • Azar -> Determinismo.
      • Probabilidad -> Certeza.
      • Creencia, conjetura -> Conocimiento, certidumbre.
      • Teoría -> Realidad.
      • Anécdota, coincidencia -> Causalidad, ley.
      • Previsión -> Profecía.
    • Rendimiento del mercado.
      • Idiota con suerte -> Inversor habilidoso.
      • Sesgo de la supervivencia -> Rendimiento superior al del mercado.
    • Finanzas.
      • Volatilidad -> Rendimiento (o desviación).
      • Variable estocástica -> Variable determinista.
    • Física e Ingeniería.
      • Ruido -> Señal.
    • Crítica literaria.
      • Nada -> Símbolo.
    • Filosofía de la ciencia.
      • Probabilidad epistémica -> Probabilidad física.
      • Inducción -> Deducción.
      • Proposición sintética -> Proposición analítica.
    • Filosofía general.
      • Contingente -> Cierto.
      • Contingente -> Necesario (en el sentido de Kripke).
      • Contingente -> Verdadero en todos los mundos posibles.
  • Somos defectuosos y no hay necesidad alguna de intentar corregir nuestros fallos. Tenemos tantos defectos, estamos tan poco ajustados a nuestro entorno, que tenemos que aceptar estos fallos.
  • Solón: “La observación de las numerosas desgracias que afectan a todas las condiciones nos impide ser insolentes sobre nuestros actuales disfrutes, o admirar la felicidad de un hombre que todavía puede, con el tiempo, padecer cambios. Pues el futuro incierto todavía está por venir, con todo tipo de futuros; y sólo aquel al que la divinidad ha garantizado una felicidad continuada hasta el final puede ser llamado feliz”.
  • El reventar en el limbo tiene un significado preciso; no significa simplemente perder dinero; significa perder mucho más dinero del esperado, hasta el punto de quedar fuera del negocio.
  • Un éxito enorme sólo es atribuible a la varianza.
  • El mercado de la alta rentabilidad es como echarse una siesta sobre las vías del tren. Una tarde cualquiera un tren inesperado te pasará por encima.
  • Los imbéciles con suerte no tienen la más mínima sospecha de que pueden ser imbéciles con suerte; por definición, no saben que pertenecen a esa categoría. Actuarán como si se mereciesen el dinero.
  • Para la mayoría de la gente, la probabilidad trata de lo que puede ocurrir en el futuro, y no de los acontecimientos observados en el pasado; un acontecimiento que ya se ha producido tiene una probabilidad del 100%, es decir, certeza absoluta.
  • El problema del cisne negro. La realidad es mucho más viciosa que la ruleta rusa. Primero, disparará la bala fatal con muy poca frecuencia, como un revólver que tuviera cientos, incluso millones de cámaras en vez de seis. Tras unas cuantas docenas de veces, uno se olvida de la existencia de la bala bajo un falso sentido de seguridad.
  • Observamos la riqueza generada, nunca el generador, una cuestión que hace que la gente pierda de vista los riesgos y no tenga nunca en cuenta a los perdedores.
  • Hay un factor de ingratitud cuando se advierte a la gente sobre algo abstracto (por definición, cualquier cosa que no ha ocurrido es abstracta). Hay algunos, aunque muy pocos, que le llamarán para expresar su gratitud y agradecerle que les haya protegido de sucesos que no se produjeron.
  • Einstein: “El sentido común no es más que una colección de malentendidos adquiridos antes de cumplir los 18”.
  • Einstein: “Es sospechosa cualquier cosa que suene inteligente en una conversación o en una reunión o, sobre todo, en los medios de comunicación de masas”.
  • Cualquier lectura de la historia de la ciencia demostrará que casi todas las cosas inteligentes que han sido demostradas por la ciencia parecían una locura cuando fueron descubiertas por primera vez.
  • La existencia de un gestor de riesgos tiene menos que ver con la reducción real del riesgo como con la impresión de reducir los riesgos.
  • Mi deseo es que la gente, en general, siga engañada por el azar (para que yo pueda comerciar con ellos) pero que, sin embargo, siga habiendo una minoría de inteligencia suficiente que valore mis métodos y contrate mis servicios.
  • Mi mayor riesgo consiste en tener éxito, ya que significaría que mi negocio está a punto de desaparecer; extraño negocio el nuestro.
  • Las matemáticas son fundamentalmente una herramienta para meditar más que para calcular.
  • Los métodos Montecarlo consisten en crear una historia artificial utilizando los siguientes conceptos: trayectorias muestrales alternativas. Son lo más parecido a un juguete que he conocido en mi vida adulta.
  • Es un hecho que a los “verdaderos” matemáticos no les gustan los métodos Montecarlo. Lo llaman “fuerza bruta”.
  • Einstein escribió un artículo esencial en 1905, en el que fue casi el primero que analizó en términos probabilistas la sucesión de sucesos aleatorios, a saber, la evolución de partículas suspendidas en un líquido estacionario.
  • He observado muchas analogías entre los que fracasaron en los cracks de la Bolsa, todos hicieron afirmaciones en el sentido de que “esta época es distinta”, o que “su mercado era distinto” y ofrecían argumentos intelectuales  aparentemente bien construidos.
  • A diferencia de muchas ciencias “putas”, la historia no se presta a experimentación.
  • El coste de oportunidad de perderse una “nueva cosa nueva”, como el avión y el automovil, es minúsculo comparado con la toxicidad de toda la basura que hay que aceptar para conseguir estas joyas (suponiendo que hayan aportado alguna mejora a nuestras vidas, lo que, con frecuencia, dudo).
  • El problema de la información no es que distraiga y sea, por lo general, inútil, sino que es tóxica. Para un periodista, rara vez puede el silencio superar a cualquier palabra.
  • Cada vez se está marcando más una diferencia entre el intelecto científico y el intelecto literario, culminando en los que se llama la “guerra de las ciencias”, facciones opuestas de literatos no científicos contra científicos no menos literatos.
  • El padre de todos los seudopensadores, Hegel. Hegel escribe una jerga que no tiene sentido fuera de un chicafé parisino de la orilla izquierda.
  • En un entorno académico de aprobado/suspenso, donde la nota acumulada on importa, lo único que importa es la frecuencia. Fuera de esos entornos lo que importa es la magnitud.
  • Un suceso, aunque raro, que tiene consecuencias importantes no puede, sencillamente, ignorarse.
  • En los mercados existe una categoría de operadores que tiene sucesos raros inversos, para los que la volatilidad suele ser portadora de buenas noticias. Estos operadores pierden dinero con frecuencia, pero en pequeñas cantidades, y rara vez ganan dinero, pero en grandes cantidades. Los llamo cazadores de crisis. Estoy encantado de ser uno de ellos.
  • El economista Robert Lucas hizo un flaco favor a la econometría afirmando que si la gente fuera racional entonces su racionalidad les haría descubrir patrones predecibles del pasado y adaptarse, de forma que la información pasada sería totalmente inútil para predecir el futuro.
  • En ninguna parte es más relevante el problema de la inducción que en el de la intermediación bursátil y, ¡en ninguna parte ha sido tan ignorado!
  • Nadie ha influido más en la forma en que los científicos hacen ciencia que Sir Karl Popper. La idea de Popper es que la ciencia no debe tomarse tan en serio como suena. Sólo hay dos tipos de teorías: 1. Las teorías  que se sabe que son incorrectas. 2. Las teorías que todavía no se sabe que sean falsas, todavía no han sido falseadas, pero están expuestas a que se demuestre que son incorrectas.
  • Una teoría nunca es correcta porque nunca sabremos si todos los cisnes son blancos.
  • Popper es importante para los operadores bursátiles porque, para él, la cuestión del conocimiento y el descubrimiento no tiene tanto que ver con lo que sabemos, sino con lo que no sabemos.
  • Una sociedad abierta es una sociedad en la que no se afirma que pueda existir una verdad permanente: esto permitiría que surgieran ideas contrarias. La sencilla idea de un buen modelo para la sociedad que no puede estar abierto a ser falseado es una idea totalitaria.
  • La memoria de los seres humanos es una gran máquina para hacer inferencias inductivas.
  • El principal problema de la inferencia en general es que los que tienen como profesión la obtención de conclusiones a partir de datos suelen caer en la trampa más deprisa y más confiados que otros.
  • El sesgo de la supervivencia, también conocido como los monos sobre la máquina de escribir, surge del hecho de que sólo vemos a los vencedores y recibimos una visión distorsionada de la probabilidad. El error de ignorarlo es crónico, incluso (o, tal vez, especialmente) entre los profesionales.
  • La “mano caliente en baloncesto” es otro ejemplo de una mala percepción de las consecuencias del azar: es muy probable que en una gran muestra de jugadores uno de ellos tenga una racha de suerte anormalmente duradera. De hecho, es muy improbable que un jugador cualquiera en alguna parte no tenga una racha de suerte anormalmente duradera. Esto es una manifestación del mecanismo conocido como regresión a la media.
  • En la vida real, cuanto mayor sea la desviación de la norma, mayor será la probabilidad de que provenga más de la suerte que de las habilidades.
  • La paradoja del cumpleaños. Hay 23 personas en una habitación. ¿Cuál es la probabilidad de que haya dos personas que hayan nacido el mismo día? Aproximadamente del 50%.
  • El mundo es mucho más grande de lo que pensamos. Es, sencillamente, que no estamos realmente contrastando la posibilidad de encontrarnos con una determinada persona en un determinado lugar en un determinado momento. Más bien, estamos sencillamente contrastando cualquier encuentro, en cualquier luegar que podamos visitar en el periodo en cuestión.
  • Hay muchos resultados científicos que no se publican porque no son significativos estadísticamente pero, no obstante, ofrecen información.
  • Steven Pinker, científico intelectual: “Nuestro cerebro está hecho para el ajuste, no para la verdad”.
  • Gran parte de nuestro problema proviene del hecho de que hemos evolucionaod saliendo de un hábitat donde no necesitábamos calcular probabilidades mucho más deprisa, pero que mucho más deprisa que nuestros genes. Incluso peor; nuestros genes no han cambiado en absoluto.
  • No podemos comprender de forma instintiva las características no lineales de la probabilidad.
  • Un cumplido siempre es agradable, independientemente de quien lo dé, una cosa que los manipuladores conocen muy bien.
  • La mayoría de nosotros sabe muy bien cómo debería comportarse. Es la ejecución lo que constituye un problema, no la ausencia de conocimiento.
  • George Soros. Uno de sus puntos fuertes es que cambia de opinión con bastante rapidez, sin la más mínima verguenza.
  • Lo que caracteriza a los auténticos especuladores como Soros del resto es que sus actividades están totalmente libres de dependencia de la trayectoria. Están totalmente liberados de sus acciones anteriores. Cada día hacen borrón y cuenta nueva.
  • Uno atribuye sus éxitos a sus propias habilidades, pero sus fallos al azar.
  • La gente confunde la ciencia con los científicos. La ciencia es genial, pero los científicos individuales son peligrosos. Son humanos; están abrumados por los sesgos que tienen los humanos. Tal vez incluso más. Porque la mayoría de los científicos son testarudos.
  • No importa lo sofisticadas que sean nuestras decisiones, lo buenos que seamos dominando las probabilidades, el azar siempre tendrá la última palabra.
  • Las ideas no calan realmente cuando las emociones entran en juego.
  • La única cosa sobre la que la Dama Fortuna no tiene ningún control es su comportamiento. Buena suerte.

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3 comentarios to “¿Existe la Suerte? de Nassim Nicholas Taleb – Apuntes Breves”

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