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Confesiones de un diplomático de Inocencio Arias – Apuntes Breves

Posted by Raul Barral Tamayo en Lunes, 22 de febrero, 2010


¿Pudo la pertenencia de España al Consejo de Seguridad de la ONU, con la visibilidad “nociva” que dio al gobierno del PP, influir sustancialmente en el cambio de gobierno de marzo de 2003?¿Mintió descaradamente Bush cuando, para invadir Iraq, enarboló el argumento de las armas de destrucción masiva?¿Engordaban los servicios de espionaje la amenaza iraquí para contentar la voracidad de sus mentores políticos?

Inocencio Arias, desde la barrera, de los espectadores privilegiados, ha visto multitud de corridas en la plaza internacional y, en alguna ocasión, como en su época de embajador en la ONU durante el conflicto de Iraq, desde el propio ruedo como subalterno.

Confesiones de un diplomático aborda esta crisis internacional que dividió al mundo, pero trata también del planeta Estados Unidos cuya realidad y política son, con frecuencia, simplificadas en Europa y en España. Y, por supuesto, nadie mejor que Inocencio Arias para explicar, siempre sin perder el sentido del humor, cómo se ve a España desde Estados Unidos.

Algunas de las cosillas que aprendí leyendo este libro que no tienen porque ser ni ciertas ni falsas ni todo lo contrario:

  • La Asamblea General de la ONU es un parlamento democrático en que China, Andorra, Alemania y Mauritania tienen el mismo poder, un voto, y ocupan el mismo espacio físico, una bancada doble con seis asientos. Ese concepto “igualatario” hace que cada año se altere, mediante sorteo, la ubicación de las delegaciones. Cada año, en consecuencia, se establece por sorteo el nombre del país que ocupa el primer lugar de la primera hilera y a partir de él, ahora ya sí por orden alfabético, en inglés, se van alineando los demás tras el mismo.
  • Como es habitual cuando el presidente de Estados Unidos se dirige a la Asamblea, lo que no sucede todos los años, la selecta concurrencia, la sala está atestada de jefes de Estado y ministros de Exteriores a quienes los embajadores han cedido lógicamente la cabecera de las delegaciones de sus respectivos países, bebe las palabras del inquilino de la Casa Blanca y analiza hasta sus miradas, pausas y suspiros.
  • El Consejo de Seguridad tiene sólo quince miembros. Cinco, Estados Unidos, Rusia, Gran Breatña, China y Francia, son los llamado “permanentes”. Los tres primeros la inventaron y tienen, además, derecho de veto. Luego hay otros diez miembros elegidos por períodos de dos años y que van rotando con una frecuencia, en cierto sentido relacionada con la importancia del país.
  • Que a los sesenta años de la creación de las Naciones Unidas muchos de los Estados importantes que la integran sigan permitiendo que haya una aristocracia de cinco países que, por haber ganado una guerra ¿todos? la friolera de tres generaciones atrás, tenga infinito más poder que ellos, es algo de difícil comprensión.
  • Todo el mundo quiere estar en el Consejo de Seguridad. Te da visibilidad y poder. A veces, eres imprescindible. Quien introduce un tema para discusión, ya sea o no uno de los aristócratas, te busca, te adula, te cambia cromos para que le apoyes en lo que le interesa aprobar.
  • Los cinco aristócratas son omnipotentes; todos los intentos de solucionar una crisis pasan por ellos porque SIEMPRE están en el Consejo y, por si fuera poco, gozan del veto con el que pueden paralizar cualquier decisión.
  • La estancia en el Consejo implica, con todo, que tarde o temprano tienes que MOJARTE en algún tema delicado.
  • En la ONU, las credenciales democráticas no son ningún requisito para tomar asiento en uno de sus órganos.
  • Creo que sin el atentado del 11 de marzo de 2004 el curso político español no se habría alterado.
  • En mis conversaciones y discusiones con los miembros del Consejo y con innumerables embajadores de la ONU no hubo nadie que dudase de que Sadam disponía del fatídico armamento. Ninguno.
  • Las agencias de inteligencia de todo el mundo, incluidas las tres más prestigiosas: la CIA estadounidense, el M-16 británico y el Mossad israelí, creían que Sadam contaba con esas armas.
  • Según William Webster, antiguo director de la CIA, nunca tuvo ante sus ojos ningún informe que previese el colapso del comunismo o la ruptura pacífica de la URSS.
  • Los servicios de espionaje mundiales prefirieron pecar de alarmistas, y equivocarse, antes que de prudentes.
  • Los altos responsables de inteligencia, apremiados por los políticos, fueron menos cautos de lo normal al emitir opiniones definitivas porque se les aduló incorporándolos al proceso decisorio. Es el afrodisiaco del acceso al poder.
  • Es ahora obvio, que Bush magnificó o exageró la importancia de la amenaza que representaba Sdam Hussein. Es más difícil de sostener que se fabricó DE LA NADA la existencia de las armas de destrucción masiva o que pura y simplemente se las inventó. No hay tampoco constancia de que Bush estuviera mintiendo descaradamente.
  • Lo que es patente es el daño infligido a la credibilidad de los servicios de inteligencia y de los gobiernos. ¿Quién creerá en los próximos años a cualquier gobierno que alegue que quiere intervenir militarmente porque sus servicios de inteligencia le hablan de la existencia de un peligro inminente?¿Cómo podrá vender ahora cualquier Administración de Washington la idea de que a Irán le faltan un par de años para conseguir la bomba nuclear?
  • Charles Prebish, catedrático de Estudios Religiosos de la Penn State University, ha llegado a escribir que “el deporte es religión en el sentido más completo y sagrado del término… Puede que sea la religión más poderosa de Estados Unidos”.
  • Los estadounidenses no soportan un deporte de magros resultados y en el que, además la televisión, indispensable para popularizar cualquier espectáculo, ha de permanecer cuarenta y cinco minutos sin permitirse ninguna pausa comercial.
  • El articulista Andrés Martínez lo resume diciendo: “Los americanos no tienen apego a un deporte en el que la futilidad-juego pobretón, escasa acción y marcador exiguo a menudo prevalecen”.
  • Iluminadora es asimismo la reflexión sobre el empate, tan frecuente en el fútbol europeo y que hastía a los practicantes de deportes en Estados Unidos.
  • La implantación de la Super Bowl como fecha del estreno resonante de los anuncios televisivos arranca del año 1984, en que Apple produjo un famoso spot para lanzar el ordenador Apple Macintosh. Esta basado en el libro 1984 de George Well, con IBM, la compañía rival de Apple, en el papel de Gran Hermano.
  • Hay quien dice que la historia de la NFL es la historia de Estados Unidos.
  • Las Naciones Unidad son una fábrica de discursos. Interminable. Pocos son recordados y no son muchos los que se atienden con gran expectación.
  • En la ONU, los británicos están normalmente muy bien preparados, conocen todos los recovecos de los textos.
  • Es una paradoja que la propina, considerada en un primer momento como algo “ofensivamente antiamericano” porque alentaba una relación de amo-sirviente propia del Viejo Mundo, y que llegó a estar prohibida en seis Estados, se haya implantado con tal fuerza entre los hábitos del país.
  • Nueva York es la nueva Roma, cultural, económica y, en menor medida, políticamente hablando.
  • España es una entidad bastante desconocida en Estados Unidos. No nos escandalicemos, multitud de países lo son. El interés de sus actuales pobladores por los acontecimientos externos es, por lo reducido, perfectamente descriptible.
  • Fuimos los primeros europeos en llegar a tierra americanas y durante muchas décadas mantuvimos, de hecho o de forma nominal, nuestra soberanía sobre una franja enorme de Estados Unidos: Florida, Texas, California…
  • La colectividad española en Estados Unidos ha sido siempre exigua.
  • En Nueva York y durante muchos años la festividad de Colón ha sido monopolizada por los italianos.
  • Según ciertos mentideros madrileños, Miguel Ángel Moratinos convencido de que el gobierno de Aznar no mostraba excesivo interés en empujar su canditatura para conseguir un cargo importante en la ONU habría ingresado en el Partido Socialista. Lo que sí sé que no es cierto, en absoluto, es que el gobierno anterior cameleara o no se emplease de verdad con la candidatura de Moratinos para un alto cargo en la ONU. Lo hicieron, y muy a fondo, tanto la ministra Palacio como Aznar, y soy testigo de excepción.
  • ¿Cuántos discursos tiene que zamparse un diplomático de la ONU al año? ¿Ochocientos, novecientos? ¿Más de dos mil quinientos si está en el Consejo de Seguridad? ¿Qué interés o utilidad tiene esa verborrea?
  • ¿Ha logrado la ONU detener las guerras o elevar el nivel de vida de los ciudadanos del mundo? La Organización ofrece un balance digno. incluso notable en diversos terrenos, junto a fallos e inhibiciones de evidente gravedad en otros.
  • Normalmente, los fallos e inhibiciones, y esto hay que subrayarlo hasta la saciedad, no se deben a la impericia o apatía de la Organización sino a la falta de voluntad de los países que la integran, y más concretamente de los grandes.
  • La ONU salva la vida a millones de niños, protege y alimenta a unos veinte millones de refugiados, ha erradicado enfermedades del planeta, ha coordinado elecciones democráticas en muchos países, promociona el desarrollo de la mujer en muchas sociedades, codifica la legislación internacional, desempeñó un papel importante en la descolonización…
  • ¿Qué pueden hacer Kofi Annan y todos los funcionarios de la ONU para arreglar un conflicto internacional si los países miembros o los grandes se oponen o simplemente remolonean? Nada. Absolutamente nada.
  • La ONU no dispone de un solo soldado o policía para apagar un fuego internacional.
  • Al poco de su fundación, los grandes de la ONU decidieron, tal vez de forma realista,  renunciar al principio de seguridad colectiva, contenido en los artículos 43 a 47 de la Carta, por el que habrían creado unas fuerzas militares capaces de implementar coactivamente sus decisiones. Se archivó en 1947 y fue el primer jarro de agua fría.
  • Bastantes embajadores en la ONU son figuras políticas destacadas en su país a las que ha habido que encontrar un exilio de oro o que piensan que el puesto puede ser el trampolín definitivo para alcanzar ese ministerio cotizado. Esta porción de la fauna onusiana ve la ONU como un compás de espera.
  • La diplomacia multilateral, el trabajo en organismos internacionales, es, a veces, la apoteosis del tedio.
  • Los periódicos del día siguiente de un determinado país, y más aún los del Tercer Mundo, publicarán la foto agrandada de su presidente o ministro dirigiéndose a la Asamblea ante “más de un centenar de jefes de Estado y ministro” y reproducirán las frases históricas que pronunció para arreglar el mundo ancho y ajeno, cuando, en realidad, sólo lo estaban escuchando tres o cuatro que no tenían nada que hacer.
  • Los discursos de la solemne semana ministerial sirven, pues, para dejar constancia de la posición de tu país sobre los problemas del mundo en un momento determinado y para que lo refleje tu prensa. En la ONU y en los medios de información neoyorquinos pasan bastante desapercibidos.
  • En la ONU estás siendo constantemente cortejado por uno o por varios colegas para que otorgues el voto de España a un candidato de su país para los innumerables puestos en órganos y comisiones.
  • Las campañas deberían ganarlas los países o candidatos más cualificados, pero no siempre es así.
  • La Unión Europea podría jugar un papel absolutamente vital en la ONU, algo que sólo consigue a veces. Es, con mucho, el mayor contribuyente. La razón de esa merma es la división dentro de la Unión.
  • Los cinco permanentes:
    • Están en desacuerdo constantemente en alguna cosa.
    • Están en desacuerdo esporádicamente en bastante cosas.
    • Están de acuerdo todo el tiempo en una cosa: defender su estatus.
  • No es raro que británicos y franceses viesen inicialmente con considerable suspicacia las intervenciones de Javier Solana. Una visibilidad excesiva de la Unión haría preguntarse a terceros países por las razones de que DOS de sus miembros siguiesen teniendo el veto.
  • ¿Qué poder tiene el más grande de los miembros permanentes, Estados Unidos? Enorme, pero no ilimitado. La ONU puede hacer muy pocas cosas en contra de la voluntad de Estados Unidos, pero tampoco Washington puede dictar caprichosamente su voluntad a la Organización.
  • La refacción del edificio de la ONU clama al cielo. Hay instalaciones que no se han tocado desde hace cincuenta años.
  • ¿Cuáles son los desafíos que tiene planteados la ONU a principios del siglo XXI?
    • La actitud de Estados Unidos. De modo intermitente, la gran potencia no se siente cómoda con las ataduras que impone la pertenencia a la Organización.
    • La distribución del poder. Habría que limitar el poder de los cinco miembros permanentes, total e irritante. La idea de ampliar el Consejo es correcta. Pero si se hace creando nuevos miembros permanentes, se produciría una curiosa democratización.
    • Retocar otras instituciones cuyo funcionamiento es un sarcasmo. ¿Puede haber una Comisión de Derechos Humanos en la que, con el juego de las votaciones y el mercadeo de las mismas, se sientan países que los violan sistemáticamente?
    • La injerencia humanitaria. Actualmente, la mayor parte de los conflictos no oponen a Estados, sino que se desarrollan dentro de un Estado.
    • Los recursos económicos. La ONU es pobre de solemnidad. La Organización necesita más fondos para hacer frente a los desafíos actuales, como el sida.
  • La ONU es una organización imperfecta pero necesaria.
  • El presupuesto regular de las Naciones Unidas es inferior al del departamento de bomberos de Tokio, y la suma de todos sus presupuestos es muy inferior al de la ciudad de Nueva York. Madeleine Albraight comentó que el presupuesto anual de la ONU es aproximadamente “lo que el Pentágono gasta cada treinta y dos horas”. La ONU es, pues, barata, y si no existiese habría que inventarla. Con ciertos retoques, pero habría que inventarla.

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La verdad que su lectura fue bastante decepcionante, de unas Confesiones uno se espera bastante más :), el viaje lo salva un poco la parte que te abre los ojos respecto a la ONU, te deja ver un poco detrás de la gran fachada.

raul

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2 comentarios to “Confesiones de un diplomático de Inocencio Arias – Apuntes Breves”

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