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Mafia de Giovanni Falcone y Marcelle Padovani – Apuntes Breves

Posted by Raul Barral Tamayo en Viernes, 2 de julio, 2010


“Es cierto que todavía no me han matado. Pero no han rizado aún el rizo. Mi cuenta con la Cosa Nostra permanece pendiente. Sé que sólo podré saldarla con mi muerte, natural o no.”

Giovanni Falcone.

El juez fue asesinado por la Mafia el 23 de mayo de 1992.

Algunas de las cosillas que aprendí leyendo este libro que no tienen porque ser ni ciertas ni falsas ni todo lo contrario:

  • Antiguo proverbio siciliano: la mejor palabra es aquella que no se pronuncia.
  • Disponemos de dos o tres años para explotar los conocimientos adquiridos. Una vez transcurrido ese tiempo, nos habremos olvidado de todo y, lo que es más importante, volveremos a estar rodeados de incertidumbres. Porque las informaciones envejecen rápidamente, y los métodos de lucha tendrán que ser reelaborados.
  • Jamás le ha abandonado su optimismo respecto del resultado final de la batalla. El Estado posee los medios para derrotar a la mafia.
  • Falcone se ha enfrentado siempre a ellos con una calma y una seguridad inquebrantables. Ni connivencias, ni guiños de ojo. Ni tuteos, ni insultos. Ellos debian ser conscientes de que es al Estado a quien tienen delante suyo.
  • Falcone es siciliano, incluso palermitano; toda su vida ha vivido inmerso en la difusa cultura mafiosa, como cualquier siciliano.
  • En el mundo de la Cosa Nostra todo es significativo y puede ser relacionado en un plano lógico.
  • En nuestra sociedad de consumo, donde tienen a desaparecer los valores tradicionales, las rígidas normas mafiosas pueden ofrecer algo parecido a una solución, a una escapatoria, que, aparentemente, no está exenta de dignidad.
  • La mafia se convierte en Estado en el ámbito de aquellas tierras donde el Estado se halla trágicamente ausente.
  • El contenido político de sus actividades ofrece, sin la menor ambigüedad, una solución alternativa a la democracia. Pero, ¿cuántos son conscientes hoy en día del peligro que ella representa para la democracia?
  • La Cosa Nostra dispone de una gama completa de ingenios para matar.
  • La Cosa Nostra se ha ido adaptando, incluso para sus técnicas de asesinato, a la evolución de los tiempos, eligiendo armas con unas características cada vez más militares.
  • La omertà o ley del silencio seguía siendo la regla.
  • Es conocida la tradicional desconfianza de las gentes de la Cosa Nostra.
  • Suele creerse que la mafia prefiere unas determinadas técnicas para matar sobre otras. Es un error. La mafia elige siempre el camino más corto y el menos costoso. Es su único criterio. No posee ningún afecto fetichista por un método más que por otro. Lo que más le conviene sigue siendo la lupara bianca, es decir, la desaparación, pura y simple, sin que sea posible descubrir la más mínima huella del cadáver ni, si ello es posible, la menor gota de sangre.
  • La estrangulación se ha convertido en el método de eliminación número de la Cosa Nostra. Después de haber sido estrangulada, la víctima podrá ser tranquilamente disuelta en un barril de ácido, cuyo contenido será vaciado posteriormente en un pozo, una acequia o un hoyo cualquiera.
  • Francesco Marino Mannoia: “¿Tiene usted idea de la fuerza que se precisa para estrangular a una persona?”.
  • En definitiva, todas las técnicas son buenas, con tal de que sean funcionales y no planteen demasiados problemas.
  • Puede ocurrir que, en determinados casos, el tipo de asesinato, la modalidad de ejecución, sean indicativos del motivo del homicidio. Pero se trata de un discurso que sólo va dirigido a los miembros de la Cosa Nostra, no al resto del mundo. Sólo quiere hacer llegar el comunicado a quienes, por derecho, lo han de recibir, es decir, a los “hombres de honor”.
  • La violencia o la crueldad no son jamás gratuitas en la “organización”. Son siempre la ultima ratio, el último recurso, una vez hayan fracasado todas las restantes formas de intimidación, cuando el crimen sea tan grave que sólo puede merecer la muerte.
  • Se me consulta frecuentemente respecto a si uno puede elegir el no matar cuando se es un “hombre de honor”. Yo respondo: no.
  • Se trata de una curiosa corrupción del concepto del honor: en la Cosa Nostra se considera que no debe delegarse en nadie extraño la obligación de matar a quien pertenece a la propia misma sangre.
  • La Cosa Nostra está fundada sobre la norma de la obediencia. Aquel que sabe obedecer y ejecutar una orden al más bajo coste tiene su carrera asegurada.
  • Si en la “organización” se da el caso de que alguien, por un impulso, se deja arrastrar a cometer una atrocidad gratuita, su gesto sólo producirá repulsión.
  • Sólo tratando a la mafia como lo que realmente es, una asociación criminal seria y perfectamente organizada, estaremos en condiciones de combatirla.
  • Muchos creen en la existencia de una especie de jerarquía de castigos proporcionales a la gravedad de las neglicencias o desobediencias cometidas, así como de un muestrario de violencias adaptadas al grado de daños causados por la futura víctima. Todo esto es falso.
  • El kamikaze no es un modelo que esté en boga en la Cosa Nostra: el “hombre valeroso” debe realizar su trabajo, dentro de los límites de lo posible, sin poner en peligro ni a su persona ni a su familia.
  • Es importante reflexionar con serenidad y “laicamente” sobre los métodos de la Cosa Nostra; proceden siempre a un estudio serio y profundo de su objetivo antes de iniciar el ataque. Por este mismo motivo resulta tan extraordinariamente difícil detener a un mafioso con las manos en la masa y en el lugar de los hechos.
  • Resulta difícil de imaginar que cuando la mafia se equivoca, no posea otros medios para restablecer el orden interno y reparar su yerro que los de matar.
  • Cualquier que viole las reglas sabe perfectamente que pagará el precio con su vida.
  • Que nadie pretenda deducir que todo es previsible y está petrificado para la eternidad en la Cosa Nostra. La mafia se compone de seres humanos, con sus necesidades, deseos y comportamientos, que evolucionan con el tiempo. He notado señales de irritación frente a la rigidez de determinadas reglas.
  • No me he considerado jamás un héroe.
  • Buscetta me facilitó los parámetros que me permitieron poner a punto un método de trabajo. Un método de trabajo que se basa en unas pocas premisas: debemos resignarnos a hacer unas investigaciones judiciales desmesuradas, a recoger y reunir el máximo de información, útiles e inútiles, a resumir ampliamente al principio; luego, cuando tengamos delante suyo las piezas del puzzle, podremos empezar a hilvanar una estrategia.
  • La interpretación de las señales, de los gestos, mensajes y silencios constituye una de las principales actividades de los “hombres de honor”.
  • El “hombre de honor” no debe hablar más que con aquel que le mira directamente a los ojos; y sólo si se le pregunta algo muy concreto y él está en condiciones, y posee la autorización, de contestar.
  • Existen ciertos detalles que numerosas personas son incapaces de comprender: cuando un mafioso le llama a uno “Signore”, este trato no equivale de ningún modo al mister americano, ni al sir británico, ni al monsieur francés. Quiere significar que el interlocutor no tiene derecho a ostentar ningún título; de otro modo, será llamado “Zu”, mi tío, o “Don”, si se trata de un personaje importante de la “organización” o “Doctore”.
  • Es obligado saber que en el mundo de la Cosa Nostra todo es mensaje, que todo está extremadamente cargado de significados, que ningún detalle, por insignificante que parezca, es jamás gratuito.
  • Un “hombre de honor” tiene la obligación de decir la verdad, porque la verdad es para él una norma vital para cuando está en libertad ¡y más aún para cuando no lo está!.
  • No está autorizado a decir aquello que escapa del estrecho círculo de sus competencias.
  • Los mafiosos pueden, a veces, decir algunas pequeñas inexactitudes, unos pequeños embustes, pero jamás pronunciarán afirmaciones deshonrosas.
  • Los “hombres de honor” son probablemente más de cinco mil en Sicilia. Severamente seleccionados. Como suelo afirmar, son la universidad del crimen organizado.
  • Estas reglas no dejan de ser más que una hipertrofia de valores y de comportamientos típicamente sicilianos.
  • Entre nosotros no existe el concepto de pistola disuasoria. Es un objeto que, si uno lo lleva, es para utilizarlo.
  • En ocasiones, se ha planteado la cuestión de si existen “arrepentidos” verdaderos y falsos. Yo respondía diciendo que uno puede percatarse de ello en pocos segundos.
  • He aprendido que toda actitud que implique un compromiso, una traición o una simple huida hacia delante, crea inmediatamente un sentimiento de culpabilidad, una nostalgia, una desagradable sensación de desorientación con respecto a uno mismo.
  • Estoy convencido de que la ausencia de Estado, de Estado interiorizado, provoca precisamente situaciones del tipo siciliano.
  • Esta mafia, en su esencia, si uno reflexiona bien, no es otra cosa que la expresión de una necesidad de orden, y por lo tanto, de Estado.
  • Las relaciones y el trato con los hombres de honor me ha enseñado que las lógicas mafiosas son todo menos caducaso incomprensibles, que son en realidad más que las lógicas del poder; que no deben interpretarse más que con la ayuda de un solo criterio: el de su funcionalidad con relación a un objetivo.
  • Estos mafiosos me parecen, por momentos, los únicos seres racionales en un mundo poblado por locos.
  • Cuando pienso en el destino de los “hombres de honor” me pregunto a veces: ¿por qué unas personas que poseen cualidades intelectuales tan evidentes se ven obligadas a inventarse una actividad criminal para poder sobrevivir con dignidad?
  • Es bien sabido que entre uno que es miembro de la Cosa Nostra y otro que no lo es, no debe hablarse de la “organización”.
  • El tío de Antonino Calderone: “Si tú supieses lo maravilloso que es dormir pacíficamente, sin el temor de ser brutalmente despertado en mitad de la noche. ¡Y de poder caminar por la calle sin tener que girarse constantemente por temor a recibir un golpe por la espalda!”
  • Reflexiona bien antes de dar ese paso. Porque te introducirás en una cultura de muerte, de angustia y, en todo caso, de tristeza.
  • En el interior de la “organización” reina un franco conservadurismo. Auténtico conformismo de la Cosa Nostra en relación con los valores de referencia del mundo cristiano.
  • La única mujer que verdaderamente cuenta para un mafioso es la madre de sus hijos; las otras no son más que rameras.
  • Si un “hombre de honor” por azar, contrae un mal matrimonio, tanto peor para él, porque esta clase de acontecimiento no es esencial para su vida. Que se conforme con los valores de la familia, que se comporte de forma que madre e hijos sean respetados por todos y no les falte de nada. Por lo demás, que viva a su aire, pero siempre con la máxima discreción.
  • Un proverbio muy apreciado en la Cosa Nostra afirma con crudeza: “Es mejor mandar que joder”.
  • Los “hombres de honor” sienten repugnancia por las vidas privadas “anormales”.
  • La mayoría de mafiosos que conozco están cargados de problemas extraconyugales. Porque una cosa es la norma, que debe ser formalmente respetada, y otra muy diferente su aplicación. Lo importante es que la esposa legítima no sea jamás humillada en su ambiente social.
  • Las proezas sexuales, aunque deban permanecer relativamente discretas, puede acrecentar bastante la autoridad profesional del mafioso.
  • Si un mafioso intenta ahorcarse en su celda, será eliminado.
  • El mafioso no debe manifestar jamás nada que pudiera delatar un problema psicológico, y, por tanto, una falta de seguridad.
  • El mafioso no habla nunca, no deja transparentar jamás una emoción o un sentimiento.
  • Para un “hombre de honor” es enojo morir asesinado, pero, al mismo tiempo, le otorga mucho prestigio. Sus descendientes podrán estar muy orgullosos de él.
  • Es perfectamente posible compartir la mentalidad mafiosa sin ser un criminal.
  • La Cosa Nostra no es un antiEstado, pero sí una organización paralella que, trabajando en la ilegalidad, sabe aprovecharse de las distorsiones del desarrollo económico, y que, en cuanto se siente puesta en duda, reacciona como puede.
  • La mafia es la organización más flexible, más adaptable y la más pragmática, con respecto a las instituciones y el conjunto de la sociedad.
  • Los “hombres de honor” no son ni demonios ni esquizofrénicos. Por unos gramos de heroína no matarían ni a su padre ni a su madre. Son hombres como nosotros.
  • Aquellos que han abandonado la Cosa Nostra han comprendido perfectamente qué cultura de muerte propaga y exalta, y, por oposición, han elegido la vida.
  • La cultura de la muerte no es únicamente de naturaleza mafiosa. Lo repito una vez más: toda Sicilia está impregnada de ella.
  • Otro hábito típicamente siciliano: el placer de los regalos. Es verdadera increíble la cantidad de obsequios que se hacen en Sicilia. No debe olvidarse, sin embargo, que el presente constituye una señal tangible de respeto.
  • Un razonamiento típicamente mafioso y típicamente siciliano: no llegar nunca al extremo de tener que demostrar su fuerza o su poder.
  • Las relaciones entre jefes de empresa y mafiosos son difíciles de descifrar, porque resulta complicado establecer, a fin de cuentas, quién, en esta clase de relaciones, es la víctima y quién es el verdugo.
  • La mafia no es un cáncer que nace por azar sobre un tejido sano. Vive en perfecto equilibrio sobre la miríada de protectores, cómplices, informadores, deudores de todas clases, grandes y pequeños chantajistas, gentes intimidadas o a las que se ha exigido el pago de un rescate, que viven en todos los recovecos de la sociedad.
  • Ingresar en la mafia es algo parecido al ingreso en una religión: uno no cesa jamás de ser sacerdote. Mafioso tampoco.
  • Obligaciones a que compromete la pertenencia a la “organización”: no tocar a la mujer de los otros “hombres de honor”; no robar; no aprovecharse de la prostitución; no matar a otros “hombres de honor”; evitar toda delación a la policía; no enzarzarse en disputas con otros “hombres de honor”; hacer gala en todo momento de un comportamiento serio y correcto; guardar silencio absoluto respecto a la Cosa Nostra con los extranjeros; evitar presentarse por sí solo a otros “hombres de honor”.
  • A la Cosa Nostra no se adhiere quien quiere. Esta Universidad del crimen exige, en primer lugar, que el individuo sea valeroso, capaz de ejecutar acciones violentas y, por consiguiente, de matar. Saber matar es una aptitud necesaria, pero no suficiente.
  • Otra regla no escrita de la mafia, pero no por ello es de las menos importantes: las decisiones de la Comisión deben ser ejecutadas al precio que sea.
  • La célula base de la Cosa Nostra es la familia, con sus valores tradicionales. Puede estar integrada por 200 a 300 personas, cuya edad rondará los cincuenta años.
  • Debe ser destruido el mito de la pretendida mafia nueva, o debemos convencernos, más bien, de que siempre existirá una mafia nueva presta a desbancar a la antigua.
  • Eso de la vieja y noble mafia es una leyenda.
  • La guerra de las mafias de 1981/83 no fue más que el epílogo de una vieja historia, el momento de rendir cuentas sobre conflictos de familias y de territorios, y, por consiguiente, de dirimir un asunto particularmente grave de competencias. Un problema de poder.
  • La Camorra napolitana y la ‘ndrangheta calabresa no poseen la estructura unitaria, jerarquizada y compartimentada de la Cosa Nostra. Ambas están organizadas horizontalmente.
  • Hoy en día puede afirmarse que los grandes jefes de la ‘ndrangheta están directamente afiliados a la Cosa Nostra siciliana.
  • Si se llega a crear realmente un modelo unificado de mafia universal, yo me pregunto entonces cómo podremos arrostrar el problema.
  • Resulta realmente difícil descubrir la identidad de sus miembros insospechados, de aquellos a los que se denomina colletti bianchi “cuellos blancos”, que llevan una vida legal aparentemente irreprochable.
  • Si las instituciones persisten en su política miope y de laxismo con respecto a la mafia mucho me temo que el trend favorable a la Cosa Nostra no haga más que acentuarse.
  • La extorsión sistemática constituye el mejor medio para apuntalar y reforzar el control sobre el territorio; significa mucho más un reconocimiento concreto de la autoridad mafiosa que una fuente notable de beneficios.
  • Los porcentajes sirven en el presente para financiar las capas inferiores de la “organización”.
  • Los mafiosos trabajan, saben cómo conseguir que su dinero proporcione los máximos rendimientos, y en este aspecto se comportan como hombres de negocios muy circunspectos.
  • A lo largo de mi carrera he visto cómo algunos muertos de hambre se convertían en ricos y grandes empresarios. Sin embargo, ninguno de ellos ha abandonado ni la afiliación ni los métodos mafiosos, y tampoco sus hijos.
  • Si los mafiosos son tan inteligentes, tan hábiles, tan emprendedores como se dice, ¿por qué eligen convertirse en parásitos? La respuesta más simple es ésta: porque es muchísimo más fácil.
  • Sicilia se ha convertido en un sistema que va enrollándose alrededor de sí mismo y que ha convertido el proteccionismo y el nepotismo en una forma de vida. Es un territorio donde al estructura del Estado es, por desgracia, terriblemente deficitaria. La mafia ha sabido llenar esta carencia, a su manera y en su propio beneficio.
  • La fuente principal de ingresos de la Cosa Nostra: las drogas.
  • Las grandes corrientes de dinero negro raramente desembocan en un solo país. Luchar  contra el reciclado exige una cooperación muy sólida entre los Estados.
  • Si un día se llegase a privar a las organizaciones criminales de sus posibilidades de inversión financiera, es seguro que se verían despojadas de una de sus bazas principales.
  • Suiza es uno de los países con los que más fácil resulta colaborar, debido a que ha comprendido algo muy importante: pertenece al pasado la época en que confiaba poder conservar el dinero, dejando a los mafiosos en la puerta.
  • Un Estado débil, reciente, descentralizado, hecho aún a base de provincisa y de campanarios de iglesias no puede organizar la batalla a nivel nacional como si se tratara del Estado francés, británico o incluso estadounidense.
  • De nada sirven las leyes si no van acompañadas de una sólida voluntad política.
  • La seguridad es la regla número uno para quien se decide a declarar la guerra a la mafia.
  • El método anticrimen con el que sueño implica la mejora de la profesionalidad de los investigadores y su especialización.
  • Lo que realmente interesa a la Cosa Nostra es su propia supervivencia, y nada más. Jamás ha soñado con asumir ni administrar el poder.
  • Por regla general, la persona que muere es porque está sola, o porque se ha inmiscuido en un juego que le viene excesivamente grande.
  • En Sicilia, la mafia golpea a los servidores del Estado que el Estado no consigue proteger.

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raul

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3 comentarios to “Mafia de Giovanni Falcone y Marcelle Padovani – Apuntes Breves”

  1. Jackie said

    Hola, me gustaria saber el mail de Marcelle Padovani, corespondiente del Le Nouvel Observateur ¿

  2. […] Mafia de Giovanni Falcone y Marcelle Padovani. […]

  3. […] Mafia de Giovanni Falcone y Marcelle Padovani. […]

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