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La distracción del hombre contemplativo de Izaak Walton – Apuntes Breves

Posted by Raul Barral Tamayo en Viernes, 17 de septiembre, 2010


Esta obra ha sido calificada con justeza como el libro de pesca más famoso del mundo, pero constituye también una pequeña joya de la literatura universal, por lo que resulta doblemente incomprensible que durante más de tres siglos haya carecido de una versión en nuestro idioma. Habida cuenta que los valores doctrinales y literarios de este clásico inglés y universal no decaen, sino, antes al contrario, se acrecentan con el tiempo.

Una de las raras cualidades de El perfecto pescador de caña es que su lectura satisface tanto al aficionado al deporte de pesca, no hay que olvidar que está considerada como obra básica en toda biblioteca especializada, como a quien, no siéndolo, gusta de la buena literatura y del conocimiento de los clásicos extranjeros, entre los cuales, Izaak Walton hace ya mucho tiempo que es una figura muy considerada en el mundo de habla inglesa, y que hoy lo es también universalmente.

No resultando impropio afirmar que en esta época en que el hombre, preso de la febril actividad e inquietudes de la vida moderna, ansia hallar una compensación de solaz y descanso para la mente y el espíritu, la lectura de este “dulce libro”, según lo califica el poeta inglés Wordsworth, servirá maravillosamente para tales fines, obrando como el mejor sedante.

Algunas de las cosillas que aprendí leyendo este libro que no tienen porque ser ni ciertas ni falsas ni todo lo contrario:

  • Si pensais que los pescadores de caña somos hombres sencillos, yo mismo y los de mi profesión nos sentiremos orgullosos de haber sido tan bien comprendidos.
  • La caza adiestra a la joven nobleza a la práctica de viriles ejercicios en la madura.
  • Es una arte, y un arte merecedor del conocimiento y práctica de un hombre sensato.
  • La pesca con caña es algo que se parece a la poesía, los hombres han de nacer con ella; deben sentirse con inclinación hacia ella.
  • Quien espere ser un buen pescador de caña ha de poseer no sólo un espíritu inquisitivo, investigador y observador, sino también una gran medida de esperanza y paciencia, así como amor y afición al arte mismo.
  • Una vez aprendido y practicado este arte, no hay duda de que la pesca con caña resulta tan placentera que, como la virtud, encierra el premio en sí misma.
  • Las aguas son un almacén de la naturaleza, donde ella guarda sus maravillas.
  • De los doce apóstoles de nuestro Salvador, estamos seguros que Él escogió a cuatro que eran simples pescadores. Él encontró que los corazones de estos hombres eran por naturaleza propios para la contemplación y la tranquilidad; hombres de suave, dulce y pacífico espíritu, tal como en verdad lo son la mayoría de los pescadores de caña. Y es de advertir que fue deseo de nuestro Salvador que éstos tuvieran prioridad de nombramiento en la lista de sus doce apóstoles.
  • El que revise los antiguos cánones eclesiásticos, encontrará que la caza estaba prohibida a los hombres de la Iglesia, por ser una distracción turbulenta, agitada y confusa; mientras que la pesca con caña estaba permitida a los clérigos, por ser una distracción inocente, un entretenimiento que invita a la contemplación y a la tranquilidad.
  • La pesca con caña es igual que la virtud de la humildad, apacigua el espíritu y lleva un mundo de bendiciones sobre él.
  • Un sabio amigo me decía con frecuencia: “Cuando el negocio es de todos, el negocio es de nadie”.
  • La captura de peces en el tiempo de desove puede decirse que está en contra de la naturaleza, y lo mismo capturar a la madre en la red cuando alimenta a sus crías; es un pecado contra la naturaleza y Dios Todopoderoso, en el Levítico, dictó leyes contra ello.
  • Debéis escoger aquellas ocasiones y tales compañías que podáis divertiros con una pequeña y no con una gran cantidad de dinero; pues “es la compañía y no el gasto quien hace la fiesta”.
  • No pueden darse instrucciones a un hombre obtuso, que le hagan capaz de montar bien una mosca.
  • Los gitanos estaban repartiendo el dinero que habían conseguido en la semana, bien robando telas o aves de corral, o echando la buenaventura o leyendo las manos, o por cualesquiera otros medios o secretos que pertenecen a su misteriosa forma de vida.
  • Si son muchos los árboles que crecen alrededor de vuestro estanque, las hojas de ellos, cayendo dentro del agua, la harán nauseabunda para los peces, y los peces lo serán para quien los coma.
  • Esto hacen muchos hombres de dinero, cargándose ellos mismos con corrosivas preocupaciones, para conservar lo que ellos han obtenido, probablemente, de forma ilícita.
  • La naturaleza se contenta con muy poco.
  • Sócrate enseñaba a sus alumnos que no debían pensar en ser ensalzados tanto por ser filósofos, como el honrar ellos a la filosofía por medio de sus virtuosas vidas.
  • Seamos amantes de la virtud, y arriesguémonos a confiar en su providencia, vivamos tranquilos y vayamos a pescar.

Enlaces relacionados:

Las referencias del libro hablaban como si fuera algo más que un libro de pesca pero parece que no lo he leido suficientemente bien entre líneas y por otra parte el tema de la pesca que podría encajar con mi forma de ser como posible hobby me ha quedado claro que no tendrá mucho futuro conmigo, aunque nunca me llamó especialmente la atención todo sea dicho.

raul

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Una respuesta to “La distracción del hombre contemplativo de Izaak Walton – Apuntes Breves”

  1. […] La distracción del hombre contemplativo de Izaak Walton. […]

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