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Dios no es bueno de Christopher Hitchens – Apuntes Breves

Posted by Raul Barral Tamayo en Lunes, 11 de octubre, 2010


Esta es la cuestión acerca de mis ideas y de las que piensan como yo. Nuestra creencia no es una creencia. Nuestros principios no son una fe.

No sostenemos nuestras convicciones dogmáticamente. Creemos firmemente que se puede vivir una vida éticamente sin religión.

Y sabemos con certeza que el reverso es cierto: que la religión ha hecho que muchas personas no solo no se comporten mejor que otras, sino que consideren aceptable comportarse en modos que harían que gente a cargo de un burdel o de una limpieza étnica torcieran el gesto.

Christopher Hitchens

Nacido en 1949 en Inglkaterra, se graduó en filosofía, política y economía en Oxford. Periodista y escritor, colabora con publicaciones a ambos lados del Atlántico, ya que en 1981 emigró a Estados Unidos. Colaborador habitual de Slate, The Nation, The New York Times Review of Books, The Times Literary Supplement entre otras publicaciones, es autor de una amplia bibliografía, de la que cabe destacar «The Missionary Position: Mother Teresa in Theory and Practice» (1995), «Juicio a Kissinger» (2002), «La victoria de Orwell» (2003), «Cartas a un joven disidente» (2003).

Algunas de las cosillas que aprendí leyendo este libro que no tienen porque ser ni ciertas ni falsas ni todo lo contrario:

  • La razón habla en voz baja. Pero es muy persistente.
  • Son los ojos los que se adaptan a la naturaleza, y no al contrario.
  • Si Jesús podía curar a un ciego con el que topaba por casualidad, ¿por qué no curaba entonces a todos de la ceguera?
  • ¿Qué había de maravilloso en expulsar a los demonios si acababan entrando en una piara de cerdos?
  • Con tanto rezo continuo, ¿por qué no había ningún resultado?
  • ¿Por qué el asunto del sexo se considera tan pernicioso?
  • Ninguna religión puede atajar estas preguntas con ninguna respuesta satisfactoria.
  • No soy una de esas personas cuya posibilidad de vivir una fe saludable haya quedado destruida por los abusos infantiles o el férreo adoctrinamiento.
  • También hay organizaciones no religiosas que han cometido delitos similares, o incluso peores.
  • Sigue habiendo cuatro objeciones irreductibles a la fe religiosa: que representa de forma absolutamente incorrecta los orígenes del ser humano y del cosmos, que debido a este error inicial consigue aunar el máximo de servilismo con el máximo de solipsismo, que es causa y consecuencia al mismo tiempo de una peligrosa represión sexual y que, en última instancia, se basa en ilusiones.
  • Nuestros principios no son una fe. No confiamos exclusivamente en la ciencia y en la razón, desconfiamos de todo aquello que contradiga a la ciencia o atente contra la razón. Podemos discrepar en muchas cosas, pero lo que respetamos es la libre indagación, la actitud abierta y la búsqueda de las ideas por lo que valen en sí mismas. No mantenemos nuestras convicciones de forma dogmática. No somos inmunes al reclamo de lo maravilloso, del misterio y el sobrecogimiento: tenemos la música, el arte y la literatura. Especulamos con la idea de que al menos es posible que, una vez que las personas acepten el hecho de que sus vidas son cortas y penosas, tal vez se comporten mejor unos con otros, y no peor.
  • La religión ha ocasionado que innumerables personas no sólo no se comporten mejor que otras, sino que se concedan licencias para comportarse de formas que dejarían estupefacto al regente de un burdel o a un genocida.
  • Nosotros, los infieles, no necesitamos ningún mecanismo de refuerzo. Abominamos de los rituales y las ceremonias, como también abominamos de las reliquias y del culto a cualquier tipo de imágenes u objetos.
  • Para nosotros, ningún lugar de la tierra es o podría ser “más santo” que otro.
  • No habrá más profetas ni sabios de antiguo cuño, lo cual es la razón por la que las devociones de hoy día son únicamente ecos de repeticiones del ayer, a veces elaboradas hasta el hilarante extremo de conjurar una terrible vacuidad.
  • ¿Cuánta vanidad es preciso reunir para fingir que uno es un objeto personal de un plan divino?
  • Dios no creó al ser humano a su imagen y semejanza. Evidentemente, fue al revés, lo cual constituye la sencilla explicación para toda esa profusión de dioses y religiones y para la lucha fraticidad.
  • Las atrocidades religiosas del pasado y del presente no se han producido porque nosotros seamos malos, sino porque en la naturaleza es un hecho que desde el punto de vista biológico la especie humana es racional sólo en parte.
  • Aquellos que ofrecen falso consuelo son falsos amigos.
  • Los críticos de la religión no niegan que tenga simplemten un efecto analgésico.
  • La religión es una creación del ser humano.
  • Los creyente afirman saber. Y no solo saber, sino saberlo todo. No solo saber que dios existe y que creó y supervisó toda la empresa, sino también saber lo que él quiere de nosotros.
  • La religión lo emponzoña todo.
  • La religión no se conforma y a largo plazo no puede conformarse con hacer sus afirmaciones maravillosas y sus grantaría sublimes. Debe tratar de interferir en las vidas de los no creyentes, de los herejes o de los fieles a otros cultos.
  • La religión tal vez hable de la dicha del mundo venidero, pero busca el poder en éste. No podía esperarse otra cosa. Al fin y al cabo es una construcción absolutamente humana.
  • Según parece, el profeta Mahoma hizo algunas afirmaciones supuestamente difíciles de conciliar con las enseñanzas musulmanas. Los especialistas en el Corán han tratado de cuadrar este círculo sugiriendo que el profeta escribía sin querer al dictado de Stán, en lugar de Dios.
  • El verdadero creyente es incapaz de descansar hasta que todo el mundo dobla la rodilla.
  • Lo que importa aquí no es determinar qué teología es la correcta: yo diría que las posibilidades de que cualquier de ellas sea correcta son aproximadamente las mismas.
  • La religión ha sido un inmenso multiplicador de la desconfianza y el odio tribales, según el cual los miembros de cada uno de los grupos hablan de los otros exactamente con el mismo tono de intolerancia.
  • Todas las religiones tienden a contener algún mandamiento o prohibición en relación con la dieta.
  • El fetichismo más antiguo y persistente es el odio, e incluso el miedo, al cerdo.
  • Se afirma que la prohibición era al principio racional, puesto que la carne de cerdo en los climas cálidos puede volverse maloliente y alimentar a las larvas de la triquinosis. Esta objeción, que tal vez sí pueda aplicarse en el caso del marisco, no autorizado por las normas kosher, es absurda al analizar las condiciones reales. Los judíos no enfermaban ni morían por comer cerdo.
  • La Inquisición nació en parte del santo pavor de que asistieran falsos fieles a misa. Entre las costumbres que nacieron como consecuencia de ello se encontraba la de ofrecer, tanto en los acontecimientos más formales como en los informales, una bandeja con productos de charcutería.
  • Heinrich Heine: “En tiempos oscuros, la mejor guía para los pueblos era la religión, del mismo modo que en medio de una noche oscura un ciego es nuestro mejor guía; de noche, él conoce los caminos y senderos mejor de lo que puede verlos un ser humano. Sin embargo, cuando amanece, es una insensatez utilizar a los ciegos como guías”.
  • Son los propios ulemas autorizan “matrimonios temporales” en los que se expiden certificados matrimoniales para unas pocas horas, a veces en viviendas especialmente designadas a tal efecto, donde al final del asunto hay ya preparada y muy a mano una sentencia de divorcio. Casi se le puede llamar prostitución …
  • La actitud de la religión hacia la medicina siempre es necesariamente problemática y, con frecuencia, necesariamente hostil.
  • Las niñas novias de la India son azotadas y en ocasiones quemadas vivas si se considera que la lastimera dote que aportan la matrimonio es demasiado irrisoria.
  • La ética y la moral son bastante independientes de la fe y que no se puede deducir de ella.
  • Dado que la religión apela a una exoneración divina especial por sus prácticas y creencias, no solo es amoral, sino inmoral.
  • Quienes recurren a una justificación celestial para explicar la crueldad han quedado manchados por el mal y, además, representan un peligro.
  • Hoy día sabemos que la relación entre salud física y salud mental guarda una relación directa con la función o la disfunción sexual.
  • Casi todos los impulsos sexuales han tenido oportunidad de ser objeto de prohibición, culpa y vergüenza.
  • Los judíos ortodoxos realizan el coito a través de un agujero en la sábana y someten a sus mujeres a baños rituales para purificarlas de la mancha de la menstruación.
  • El libro sagrado que lleva utilizándose más tiempo, el Talmud, ordena al creyente que dé las gracias a su creador todos los días por no haber nacido mujer. El Nuevo Testamenteo dice que san Pablo sentía al mismo tiempo temor y desprecio por la mujer.
  • En todos los textos religiosos se aprecia un temor primitivo a que la mitad de la raza humana esté al mismo tiempo corrompida y sea impura y, no obstante, sea también una tentación para pecar a la que es imposible resistirse.
  • Al igual que los monjes de antaño, los fanáticos son apartados muy pronto de sus familias, se les enseña a despreciar a sus madres y hermanas y alcanzan la edad adulta sin haber mantenido siquiera una conversación normal con una mujer, por no hablar ya de una relación normal. Esta es la definición de la enfermedad.
  • El cristianismo está demasiado reprimido para prometer sexo en el paraíso pero se ha mostrado espléndido con sus promesas de castigo eterno y sádico para quienes incurren en pecados sexuales.
  • La religión espera la destrucción del mundo. Con esto no quiero decir que la “espere” en el sentido puramente escatológico de anticipar el fin. Quiero decir más bien que de forma abierta o encubierta desea que se produzca este final.
  • Tertuliano, uno de los muchos padres de la Iglesia a quien le resultó difícil ofrecer una descripción convincente del paraíso, prometió que uno de los placeres más intensos de la otra vida sería el de contemplar infinitamente los tormentos de los condenados.
  • Los anticuerpos del fatalismo, el suicidio y el masoquismo existen y son exactamente igual de innatos en nuestra especie.
  • Martín Lutero: “La razón es la ramera del diablo, que no sabe hacer más que calumniar y perjudicar cualquier cosa que Dios diga o haga”.
  • Los primeros padres de la fe vivieron en una época de una ignorancia y temor abismales.
  • La religión proviene de un período de la prehistoria de la humanidad en el que nadie tenía la menor idea de lo que sucedía.
  • Hoy día, el menos culto de mis hijos sabe mucho más sobre la naturaleza que cualquier de los fundadores de la religión.
  • Todos los intentos de reconciliar la fe con la ciencia y la razón están llamados a fracasar y a quedar en ridículo.
  • Es cierto que los científicos han sido religiosos a veces, o supersticiosos en cierta medida.
  • Un filósofo y teólogo medieval cuyas palabras siguen siendo elocuentes con el paso de los siglos es Guillermo de Ockham.
  • La existencia de dios solo se puede “demostrar” mediante la fe.
  • Los tres grandes monoteísmos enseñan a las personas a considerarse seres abyectos, pecadores desgraciados y culpables postrados antes un dios airado y celoso.
  • Sir Karl Popper me enseñó a creer que una teoría que no se puede refutar es en ese sentido una teoría débil.
  • Ya no tenemos necesidad de que un dios explique lo que ha dejado de ser misterioso. Lo que los creyentes hagan, ahora que su fe es opcional, privada e irrelevante, es cosa suya.
  • El Corán no culpa a los judíos del asesinato de Jesús, como si hace un libro cristiano del Nuevo Testamento.
  • Ninguna sociedad conocida ha dejado jamás de protegerse de delitos evidentes.
  • En El porvenir de una ilusión, Freud realiza la evidente afirmación de que la religión estaba aquejada de una deficiencia incurable: nacía con demasiada claridad de nuestro deseo de escapar de la muerte o sobrevivir a ella.
  • En “Nuevo” Testamento superar la maldad del “Antiguo”.
  • Casi todas las religiones, desde el budismo hasta el islam, presentan o bien un profeta humilde o un príncipe que acaba identificándose con los pobres; pero ¿qué otra cosa es esto sino populismo?
  • Se puede afirmar con certeza y por su mera evidencia que los evangelios casi con seguridad no constituyen una verdad literal.
  • Una traducción no puede ser nunca el Corán. Sea cual sea su lengua materna, los musulmanes recitan siempre el Corán en el árabe original.
  • El islam es un credo relativamente joven y todavía se encuentra al calor de su seguridad en sí mismo. La crisis de confianza en sí mismo que ha asolado al cristianismo occidental no acompaña a los musulmanes.
  • Cuando analizamos el islam, no es mucho más que un conjunto de plagios bastante evidente y mal estructurado que se sirve de libros y tradiciones anteriores a medida que la ocasión parece exigírselo.
  • Del islam no se ha realizado ningún intento riguroso de catalogar las discrepancias entre sus diferentes ediciones y manuscritos, y hasta los esfuerzos más vacilantes de hacerlo han sido acogidos con una ira casi inquisitorial.
  • De un modo muy parecido al que los profetas, los videntes y los grandes teólogos parecen haber desaparecido, así también la era de los milagos parece yacer en algún lugar de nuestro pasado.
  • Resulta sorprendente cuán insignificantes parecen ahora algunos de los milagros “sobrenaturales”. Los milagros han disminuido desde los tiempos de la Antigüedad.
  • Cualquier supervisor de cualquier hospital de cualquier país podrá decirnos que los pacientes son objeto en ocasiones de asombrosos procesos de recuperación.
  • La navaja de Ockham es pulcra y definitiva. Cuando se nos ofrecen dos explicaciones, debemos descartar la que explica menos cosas, o no explica nada, o plantea más preguntas de las que responde.
  • Lo que se puede afirmar sin pruebas también puede desestimarse sin pruebas.
  • Según un antiguo adagio popular de Chicago, si uno quiere conservar el respeto por los ediles de la ciudad o el apetito de salchichas, debería cuidarse de no presenciar cómo se acicalan los primeros y cómo se elaboran las segundas.
  • ¿Es que ya no es cierto que todas las religiones de todos los tiempos han mostrado un afilado interés por la acumulación de bienes materiales en el mundo real?
  • No es snob señalar el modo en que las personas exhiben su credulidad y su instinto gregario, así como su deseo o tal vez su necesidad de mostrarse crédulo y ser engañado.
  • Se trata del problema de qué hacer con aquellos que nacieron antes de esa “revelación” en exclusiva, o con quienes murieron sin tener la oportunidad de participar de sus maravillas. Los cristianos solían resolver este problema diciendo que tras la crucifixión Jesús descendió al infierno, donde se piensa que salvó o convirtió a los muertos.
  • Todas las semanas, en ceremonias especiales celebradas en los templos mormones, las congregaciones se reúnen y reciben una determinada cuota de nombres de difuntos por los que “rogar” en su iglesia. Los mormones habían adquirido los archivos de la “solución final” nazi y estaban bautizando con diligencia a lo que por una vez podía llamarse verdaderamente una “tribu perdida”: los judíos asesinados en Europa.
  • Por lo que sé, hoy día no hay ningún país en el mundo en el que se practique todavía la esclavitud sin que la justificación proceda del Corán.
  • Precisamente en el momento en que lo que más necesitaba la India era un líder nacionalista laico moderno, tenía por el contrario a un faquir y un gurú. El quid de este desagradable descubrimiento afloró en 1941, cuando el ejército imperial japonés conquistó Malaisis y Birmania y se encontraba en las fronteras de la propia India. Gandhi escogió este instante para boicotear el proceso político y proclamar su famoso llamamiento para que los británicos “abandonasen la India”. Quienes atribuyen ingenuamente a Gandhi un pacifismo deliberado y coherente tal vez deseen preguntar si aquello no equivalía a dejar que los imperialistas japoneses entablaran la lucha en su lugar.
  • El argumento de que la fe religiosa mejora a las personas o que contribuye a civilizar la sociedad es un argumento que la gente suele esgrimir cuando ha agotado el resto de su defensa.
  • La conducta virtuosa de un creyente no representa en absoluto una prueba de que lo que cree sea verdadero, y que de hecho ni siquiera es un argumento en defensa de la verdad.
  • Creer en dios es en cierto modo manifestar cierta voluntad de creer en algo. Mientras que rechazar la creencia no significa en modo alguno no profesar la fe en nada.
  • Cuanto peor es el infractor, más devoto resulta ser. Se puede añadir que algunos de los trabajadores dedicados a la ayuda humanitaria más entregados a su labor son también creyentes.
  • Las posibilidades de que una persona que comete delitos lo haga “apoyándose en una fe” son casi del ciento por ciento, mientras que las posibilidades de que una persona de fe estuviera de lado de la humanidad y la honradez son casi tantas como las de acertar al lanzar una moneda.
  • Las religiones jamás habrían arrancado, y menos aún prosperado, de no haber sido por la influencia de hombres tan fanáticos como Moisés, Mahoma o Joseph Kony.
  • A su muerte, el papa Juan Pablo II fue elogiado entre otras cosas por la cantidad de disculpas que había pedido. Entre ellas no se encontraba, como debía haber sucedido, un desagravio por el aproximadamente un millón de personas pasadas por la espada en Ruanda.
  • “Hágame uno con todo”. Así empieza el chiste de la humilde petición que hace un budista a un vendedor de perritos calientes. Pero cuando el budista le entrega un billete de veinte dólares al vendedor a cambio de su panecillo bien untado de todo pasa un buen rato esperando recibir el cambio. Cuando finalmente lo reclama, se le informa de que “el cambio solo proviene del interior”.
  • Cabe la posibilidad de que algunos lectores de estas páginas queden estupefactos al conocer la existencia de asesinos y sádicos hinduistas y budistas.
  • Los primeros visitantes extranjeros que fueron al Tíbet quedaron francamente consternados ante un dominio feudal y unos castigos espantosos que mantenían a la población en situación de servidumbre permanente bajo una élite monástica parasitaria.
  • Los científicos han acuñado una expresión para referirse a las hipótesis que son decididamente inútiles siquiera para aprender de algún error. Se refieren a ellas como hipótesis “ni siquiera falsas”. La mayor parte del denominado discurso espiritual es de esta naturaleza.
  • Considero que la “fe” es una amenaza.
  • Hay aspectos en los que la religión no solo es amoral, sino positivamente inmoral. Y estos delitos y faltas no deben buscarse en la conducta de sus fieles, sino en sus preceptos originales. Estos delitos son los siguientes: presentar una imagen falsa del mundo para los ingenuos y los crédulos; la doctrina del sacrificio de sangre; la doctrina de la expiación; la doctrina de la recompensa y/o el castigo eternos; la imposición de tareas y normas imposibles.
  • La colectivización de la culpa es intrínsecamente inmoral, como la religión se ha visto obligada a reconocer de vez en cuando.
  • Pascal me recuerda a los hipócritas y los impostores que abundan en la racionalización talmúdica judía.
  • La mitad de los espléndidos edificios de Roma jamás se habrían erigido si la venta de indulgencias no hubiera sido tan lucrativa.
  • El principio esencial del totalitarismo consiste en promulgar leyes que sean imposibles de obedecer. La tiranía resultante es aún más impresionante si puede imponerse mediante una casta o partido privilegiado que vigila con mucho celo la detección del error.
  • Nada puede ser sin duda más absurdo que tener un “creador” que luego te prohíbe el instinto que él mismo instiló en ti.
  • Podríamos escribir todo un libro dedicado únicamente a la grotesca historia de la religión y el sexo y al sagrado pánico al acto procreador y a los impulsos y necesidades asociados a él.
  • ¿Es la religión una modalidad de abuso de menores?
  • ¿Cómo podríamos llegar a saber cuántos niños llevan una vida deteriorida desde el punto de vista físico y psicológico a causa de la inculcación obligatoria de la fe?
  • Podemos estar seguros de que la religión siempre ha confiado en aprovecharse de las mentes no formadas e indefensas de los jóvenes y ha hecho todo lo posible por asegurarse este privilegio estableciendo alianzas con los poderes seculares del mundo material.
  • La obsesión por los niños y por el estricto control sobre su educación ha formado parte de todos los sistemas de autoridad asboluta.
  • El totalitarismo laico nos ha suministrado de hecho el súmmum de la maldad humana.
  • Fue el propio Vaticano, con su capacidad para proporcionar pasaportes, documentos, dinero y contactos, el que organizó la red de fugas de criminales nazis y dispuso también la necesaria protección y socorro en el otro extremo.
  • La emancipación de la religión tampoco produce siempre los mejores mamíferos.
  • El humanismo ha cometido muchos delitos por los que debe disculparse.
  • En conclusión: la necesidad de una nueva Ilustración.
  • A la religión se le han agotado las justificaciones. Gracias al telescopio y al microscopio, ya no ofrece ninguna explicación de nada importante.
  • Solo los utopistas más ingenuos pueden creer que esta nueva civilización humana avanzará en línea recta en una especie de ensueño de “progreso”. Primero tenemos que superar nuestra prehistoria y huir de las nudosas garras que acechan para arrastrarnos de nuevo a las catacumbas, los altares hediondos y los placeres culpables de la sumisión y la abyección.

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