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La última lección de Randy Pausch – Apuntes Breves

Posted by Raul Barral Tamayo en Lunes, 20 de diciembre, 2010


Muchos profesores pronuncian conferencias con el título La última lección. En ellas, los organizadores suelen pedirles que se planteen su propia muerte y consideren qué es lo que más les importa en la vida.

Y mientras hablan, el público no puede hacer otra cosa que hacerse la misma pregunta: ¿qué nos gustaría comunicar a los demás si supiéramos que esta es nuestra última oportunidad? Si mañana desapareciéramos, ¿cuál querríamos que fuera nuestro legado al mundo?

Cuando se invitó a Randy Pausch, profesor de ciencias informáticas de Carnegie Mellon, a impartir esta conferencia, no tuvo que echar mano de su imaginación, porque le acababan de diagnosticar un cáncer terminal.

Sin embargo, su conferencia titulada “Cómo alcanzar los sueños de tu infancia” no trataba de la muerte, sino de la importancia de superar los obstáculos, de hacer posibles los sueños de los demás, de aprovechar cada momento (porque “el tiempo es lo único que tienes… y quizá un día descubras que no te queda tanto como pensabas”).

La conferencia fue la suma de todo aquello en lo que cree Randy. Era una conferencia sobre la vida. Randy Pausch ha escrito este libro con el mismo humor, convicción e inteligencia que hicieron de su conferencia un inolvidable fenómeno para muchos.

La última lección, por eso precisamente, está llamado a conmover y hacer pensar a los lectores durante muchas generaciones.

Randy Pausch fue profesor de ciencias informáticas, interacción humana con ordenadores y diseño tecnologico de la Universidad de Carnegie Mellon. Entre 1988 y 1997 impartió clases en la Universidad de Virginia. Recibió varios galardones por su tarea como profesor e investigador, y ha trabajado con Adobe, Google y Walt Disney Imagineering. Fue pionero del proyecto Alice. Vivía en Virginia con su esposa y tres hijos.

“No podemos cambiar las cartas que se nos reparten, pero sí cómo jugamos nuestra mano”.

Algunas de las cosillas que aprendí leyendo este libro que no tienen porque ser ni ciertas ni falsas ni todo lo contrario:

  • Todos los padres quieren enseñarles a sus hijos la diferencia entre el bien y el mal, lo que es importante de verdad y cómo enfrentarse a los retos que les planteará la vida. Mis deseos en este sentido me impulsaron a dar una “última lección” en la Carnegie Mellon University.
  • Hablé de la alegría de vivir, de cuánto valoraba la vida incluso a pesar de que me quedara tan poca. Hablé sobre la honradez, la integridad, la gratitud y otras cosas que aprecio. Y me esforcé muchísimo en no resultar aburrido.
  • Para mí este libro significa un modo de continuar lo que empecé sobre aquel escenario.
  • La ingeniería no trata de soluciones perfectas, sino de hacerlo lo mejor posible con recursos limitados.
  • Muchos profesores dan charlas tituladas “La última lección”. Se ha convertido en un ejercicio habitual en los campus universitarios. Se les pide a los profesores que se enfrenten a su desaparición y mediten acerca de lo que consideran más importante.
  • El mundo académico implica ciertas formalidades imposibles de eludir, ni siquiera si uno está ocupado en otros asuntos como, por ejemplo, intentar no morirse.
  • “Esa charla será la última oportunidad de verme vivo para mucha gente a la que aprecio. Tengo la ocasión de pensar en las cosas que más me importan, de cimentar la manera en que seré recordado y de marcharme haciendo algo bueno”.
  • Un león herido todavía quiere rugir. Es cuestión de dignidad y autoestima, que no son lo mismo que la vanidad.
  • Cuando los niños crezcan, pasarán por una fase en que necesitarán saber, incluso de un modo doloroso, quién era su padre y cómo era.
  • Tenía muy claro que no quería que la conferencia se centrara en el cáncer. Mucha gente esperaría que la conferencia tratase sobre cómo morir. Pero tenía que tratar sobre cómo vivir.
  • Con independencia de cuáles fueran mis logros, todas las cosas que apreciaba hundían sus raíces en los sueños y metas que había tenido de niño… y en cómo había conseguido alcanzarlos casi todos. Comprendí que lo que me hacía diferente radicaba en los detalles de todos los sueños que definían mis cuarenta y seis años de existencia.
  • ¿Aquel era mi pelo de verdad? Sí, no se me cayó pese a la quimioterapia.
  • Había decidido dar la charla con el atuendo más apropiado a los sueños de infancia que había encontrado en mi ropero.
  • Walt Disney: “Si puedes soñarlo, puedes hacerlo”.
  • Mi padre me enseñó que hay que poner sobre la mesa los problemas que nadie menciona.
  • El mayor ejemplo de discordancia cognitiva que jamás presenciaréis es que estoy en muy buena forma. De hecho, estoy más en forma que la mayoría de vosotros.
  • Por muchas razones, mi padre era mi héroe.
  • Cito a mi padre casi a diario. En parte porque si ofreces consejos propios, la gente suele desestimarlos; si recurres a la sabiduría de un tercero, queda menos arrogante y es más fácil de aceptar.
  • Mi padre me decía cosas como: “No tomes decisiones hasta que sea necesario”. También me advirtió que cuando estuviese en una posición de fuerza, ya fuera en el trabajo o en las relaciones personales, jugara siempre limpio.
  • Si vuestros hijos quieren pintar el dormitorio, dejadles, hacedlo por mí. Quedará bien.
  • Es importante tener sueños específicos.
  • Aunque no entré en la Liga Nacional de Fútbol (NFL), a veces creo que saqué más de perseguir ese sueño y no alcanzarlo de lo que obtuve de otros muchos que sí se hicieron realidad.
  • Fundamentos. Esa fue la gran enseñanza que nos regaló el entrenador Graham. Fundamentos, fundamentos, fundamentos. Tienes que tener claros los fundamentos, porque si no el resto no funcionará.
  • Cuando la cagas y nadie te dice nada es porque te consideran un caso perdido. Es una lección que he tenido presente toda la vida. Cuando ves que estás haciendo algo mal y nadie se molesta en decírtelo, tienes un problema.
  • Me entristece que haya tantos niños tan mimados.
  • Cuando apuntamos a nuestros hijos a practicar deporte la mayoría de nosotros no lo hace porque queramos que aprendan las complejidades del deporte. Lo que de verdad queremos que aprendan es mucho más importante: el trabajo en equipo, la perseverancia, la deportividad, el valor de trabajar duro y la capacidad de enfrentarse a las adversidades.
  • Enseña a la gente cosas que no se den cuenta que están aprendiendo hasta que ya están en pleno proceso de aprendizaje.
  • William Shatner (Capitán James T. Kirk): “No creo en un escenario donde no se pueda ganar”.
  • La tenacidad es una virtud, pero no siempre es necesario que todo el mundo contemple el empeño con que trabajas.
  • Los muros existen por alguna razón. Y no es para mantenernos fuera. Los muros existen para darnos la oportunidad de demostrar hasta qué punto deseamos algo.
  • Es fácil parecer listo cuando repites como un loro lo que te ha dicho gente inteligente.
  • En ocasiones, los muros más impenetrables están construidos de carne y hueso.
  • El cáncer de páncreas tiene la tasa de mortalidad más alta de todos los cánceres; la mitad de los diagnosticados mueren antes de seis meses y el 96% fallece en los cinco años siguientes.
  • No siempre me ha resultado fácil mantener un espíritu positivo a lo largo del tratamiento. Cuando tienes un problema médico tan grave cuesta saber en realidad cómo te estás desenvolviendo emocionalmente.
  • Tiendo a decir lo que pienso y creo. No tengo mucha paciencia frente a la incompetencia.
  • Según Andy van Dam, poseía un autocontrol extremo, un desparpajo más que exagerado y llevaba la contraria de manera inflexible, sin callarme jamás una opinión.
  • Las personas son más importantes que las cosas.
  • Cuando mis sobrinos estaban a mi crgo, sólo teníamos dos reglas: 1) Nada de lloriqueos. 2) Cualquier cosa que hiciéramos no se lo contaban a mamá.
  • Los muros están para frenar a la gente que no desea suficientemente algo. Están para frenar a los demás. Nos dan la oportunidad de demostrar cuánto deseamos algo.
  • No creo que deban repararse cosas que todavía son capaces de cumplir su función. No todo necesita arreglarse.
  • Por muy mal que vayan las cosas, siempre puedes empeorarlas. De igual modo, suele estar a tu alcance el mejorarlas.
  • Con frecuencia la gente finge que los maridos ejercen una función real en el nacimiento de sus hijos.
  • “Haced esos viajes con los que siempre habéis soñado. Vivid el momento”.
  • Toda la vida he tenido muy presente que el tiempo es finito. Una de mis fijaciones más pertinentes ha sido la de administrar bien el tiempo. Hay que gestionar el tiempo de forma explícita, como el dinero. Siempre se puede cambiar de plan, pero sólo si tienes alguno. Preguntaos si estáis invirtiendo el tiempo en las cosas adecuadas. Cread un buen sistema de archivo. Repensad el teléfono. Delegad. Tomaos un descanso.
  • El tiempo es lo único que tenéis. Y tal vez un día descubráis que os queda menos del que pensabáis.
  • Al final, el mayor servicio que los educadores pueden prestar a los estudiantes es ayudarles a ser más autoconscientes. La única manera de mejorar es desarrollando la capacidad de evaluarnos a nosotros mismos. Y, lo más importante, tenemos que enseñarles cómo juzgar su actitud por ellos mismos.
  • La gente que me conoce opina que soy un loco por la eficiencia.
  • Os sorprendería la cantidad de chavales de diecinueve años que se quedan sin ideas en cuanto excluyes el sexo y la violencia.
  • Los días de presentaciones siempre adivinaba cuáles serían los mejores proyectos. Lo deducía de la expresión corporal de los chicos. Si los alumnos de un grupo en particular se colocaban muy juntos, sabían que habían establecido vínculos afectivos y merecería la pena ver el mundo virtual que hubiesen creado.
  • Permitíos soñar. Animad a vuestros hijos a soñar.
  • Siempre preferiré a una persona seria que a una moderna, porque la modernidad existe sólo a corto plazo. La seriedad es a largo plazo. La seriedad está muy subestimada.
  • Cuando entrevistaba a gente para trabajar conmigo y me topaba con un candidato que había sido águila en los scouts, casi siempre intentaba contratarlo.
  • La moda es mero comercio disfrazado de modernidad. El hecho de que la moda pase de moda y vuelva a estar de moda según lo que unos pocos crean que van a vender a mí me parece… bueno, una locura.
  • Mis padres me enseñaron que se compra ropa nueva cuando la vieja se ha gastado.
  • La vida es demasiado corta.
  • Demasiada gente pasa por la vida quejándose de sus problemas. Yo siempre he creído que si la gente invirtiera una décima parte de la energía que malgasta en quejarse en resolver el problema, les sorprendería descubrir lo bien que pueden funcionar las cosas.
  • Quejarse no es una buena estrategia. Todos disponemos de un tiempo y una energía limitados. Es muy improbable que el tiempo que invertimos quejándonos nos ayude a alcanzar nuestras metas. Y no va a hacernos más felices.
  • Si nadie se preocupara nunca por el qué dirán, ganaríamos un 33% de eficacia en la vida y en el trabajo.
  • A las personas que habitualmente estaban trabajando conmigo en el equipo de investigación acostumbraba a decirles: “No tenéis que preocuparos por lo que pienso. Bueno o malo, os lo haré saber”. Podía tranquilizar a la gente con un simple: “Si no he dicho nada, es que no tienes que preocuparte de nada”.
  • Ser capaz de trabajar bien en equipo es vital y necesario tanto en el mundo laboral como en la familia.
  • Con los años, mejorar las dinámicas de grupo se convirtió casi en una obsesión. Estos son algunos de los trucos: Presentaos como es debido. Descubrid puntos en común. Buscar condiciones óptimas para reuniros. Que hable todo el mundo. Dejad los egos en casa. Elogiaos unos a otros. Plantead las alternativas como preguntas.
  • Esperad lo mejor de todo el mundo.
  • Jon Snoddy: “Si esperas el tiempo suficiente, la gente te sorprenderá y te impresionará”. Cuando la gente te decepciona, cuando te enoja, puede que sea porque no les has concedido suficiente tiempo. Jon me advirtió que en ocasiones había que tener mucha paciencia, incluso años de paciencia. Pero al final, la gente te enseña su lado bueno. Casi todo el mundo tiene un lado bueno. Tú, espera. Saldrá a la luz.
  • En lo referente a los hombres que se interesan por una en un sentido romántico, la cosa es muy simple. Tienes que pasar por alto todo lo que dicen y fijarte en lo que hacen.
  • Adoro los clichés. Al menos, muchos de ellos. Siento un gran respeto por los dichos de siempre. A mi entender, la razón por la que se repiten es que acostumbran a dar justo en el clavo. Bailar con el que trajo al baile. La suerte es lo que ocurre cuando la preparación coincide con la oportunidad. Tanto si piensas que puedes como si no, tienes razón. Por lo demás, señora Lincoln, ¿qué tal la obra?
  • Me entusiasma la película Rocky. Lo que más me gustó del primer Rocky fue que a él no le importaba ganar el combate que pone fin a la película. Sencillamente no quería perder por KO.
  • La experiencia es lo que te queda cuando no consigues lo que querías. El fracaso no sólo es aceptables, sino, a menudo, esencial.
  • Las empresas que empiezan a menudo prefieren contratar a un director o directora ejecutivo que haya sufrido algún fracaso inicial. El que ha fracasado sabe cómo evitar futuros fracasos. La persona que sólo ha conocido el éxito puede ser menos consciente de las dificultades.
  • Con frecuencia la experiencia es lo más valioso que puedes aportar.
  • Los ingenieros o científicos informáticos no siempre piensan en la manera de construir las cosas para que resulten fáciles de utilizar.
  • Mostrar gratitud constituye una de las cosas más sencillas y poderosas que un ser humano que puede hacer por otro. Y pese a mi aprecio por la eficiencia, considero que las notas de agradecimiento deben hacerse a la antigua, con bolígrafo y papel.
  • Mucha gente busca atajos. Yo he descubierto que el mejor atajo es el camino más largo, que básicamente consta de dos palabras: trabajo duro.
  • El trabajo duro es como el interés compuesto de los bancos. La recompensa se acumula más rápido.
  • No siempre es fácil dar las gracias.
  • Mandad galletas.
  • Siempre he sentido la necesidad de estar preparado para cualquier situación en que pudiera encontrarme. Jamás me pillarás con menos de doscientos dólares en la cartera.
  • Otro modo de prepararse es ponerse en lo peor. Sí, soy un gran optimista. Pero cuando tengo que tomar una decisión, a menudo me imagino la peor de las posibilidades.
  • Una de las medidas que te permiten ser optimista es contar con un plan para imprevistos cuando se arma la gorda.
  • En el desierto sólo tienes lo que te has llevado contigo. Y en esencia el desierto es cualquier lugar menos el hogar o la oficina. Así que llevad dinero encima. Llevad recambios, Preparaos.
  • Las disculpas desganadas o poco sinceras a menudo son peores que no disculparse en absoluto porque el que las recibe se siente insultado. Una buena disculpa funciona como un antibiótico mientras que una mala es como frotar con sal una herida.
  • Las verdaderas disculpas constan de tres partes: 1) Lo que hice estuvo mal. 2) Lamento haberte molestado. 3) ¿Cómo podría compensarte?
  • Si solo pudiera dar tres palabras de consejo, serían: “Decid la verdad”. Si pudiera añadir tres más, serían: “Por siempre jamás”.
  • Mis padres me enseñaron que una persona vale lo que vale su palabra.
  • La sinceridad no sólo está bien desde el punto de vista moral, sino que además es eficiente. En una cultura donde todo el mundo dijera la verdad, se ahorraría mucho tiempo en comprobaciones.
  • Cuando enseñé en la Universidad de Virginia adoraba el código de honor. Si un estudiante estaba enfermo y necesitaba un examen de recuperación, yo no tenía que confeccionar uno nuevo. Los estudiantes sencillamente prometían que no habían comentado con nadie el contenido del examen y podía ponerle el mismo.
  • La gente miente por múltiples razones, a menudo porque parece un medio para conseguir lo que quieren con menos esfuerzo. Pero como tantas otras estrategias a corto plazo, a la larga no resulta efectiva. Después vuelves a encontrarte con la gente y se acuerdan de que les mentiste.
  • La mayoría de los que han mentido creen que nadie se dió cuenta… cuando ocurre justo lo contrario.
  • El olor a cera te devuelve a la infancia, ¿verdad?
  • Hay más de un modo de medir los beneficios y las pérdidas. En todos sus niveles, las instituciones pueden y deben tener corazón.
  • Ningún trabajo os queda pequeño.Debería emocionaros conseguir un trabajo aunque fuera de encargados del correo. Una vez allí, lo que tenéis que hacer es clasificar el correo de maravilla.
  • Si se sabe mantener el equilibrio viviendo en dos culturas, a veces se disfruta de lo mejor de ambos mundos.
  • No os rindáis jamás.
  • Hasta que subí al escenario para dar mi última clase magistral, nunca les había contado a los estudiantes ni a los colegas de Carnegie Mellon que habían rechazado mi solicitud de admisión. Es interesante los secretos que uno decide revelar al final de su vida.
  • Los derechos tienen que nacer de algún sitio, y ese sitio es la comunidad. A cambio, todos nosotros tenemos una responsabilidad para con la comunidad.
  • A veces, basta con pedir las cosas. Preguntad. Sólo preguntad. Más a menudo de lo que imagináis, la respuesta será afirmativa.
  • Ley de Brooks: “Añadir mano de obra a un proyecto de software que está retrasado, sólo lo retrasará aún más”.
  • No saqué a relucir mi religión en mi última conferencia porque quería hablar de principios universales aplicables a cualquier fe, compartir cosas que había aprendido relacionándome con la gente.
  • Siempre me había parecido que se exageraba el cuento ese de las relaciones padre/hija. Pero ahora puedo afirmar que es pura realidad. A veces me derrite con solo una mirada.
  • Puede resultar muy perjudicial que los padres alberguen sueños específicos en relación a sus hijos.
  • A mi modo de ver, la tarea de los padres consiste en animar a los hijos a que cultiven la alegría de vivir y las ganas de perseguir sus propios sueños. Lo mejor que podemos hacer es ayudarlos a desarrollar las herramientas necesarias para conseguirlo.
  • Según la edad o la autoestima del hijo, un comentario brusco del padre o de la madre puede tener la potencia de un golpe de bulldozer.
  • Algunos padres caen en la trampa de intentar compensar la situación dándoles cosas materiales a los niños.
  • No se trata de cómo alcanzar los sueños, sino de cómo encauzar la vida. Si encauzáis la vida por el camino correcto, el karma se cuida solo. Los sueños vendrán a vosotros.

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¡Imprescindible!, me dio por buscarlo en la biblioteca de móstoles … ¡y allí estaba!, me encanta esta biblioteca, ya me ha dado unas cuantas gratas sorpresas de este tipo, pero algún día tengo que leer el original.

raul

7 comentarios to “La última lección de Randy Pausch – Apuntes Breves”

  1. […] « Humor Gráfico [26]: Selección La última lección de Randy Pausch – Apuntes Breves […]

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