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Cradle to cradle de Michael Braungart & William McDonough – Apuntes Breves

Posted by Raul Barral Tamayo en Lunes, 14 de febrero, 2011


“Reducir, reutilizar, reciclar”

A esto nos une los medioambientalistas: a hacer más con menos, para minimizar los daños. Pero como apuntan el arquitecto William McDonough y el químico Michael Braungart, en este libro provocativo y visionario, esta aproximación lo que hace es perpetuar el modelo lineal de la manufactura, “de la cuna a la tumba”, que se remonta a la Revolución Industrial y que genera tan fantástica cantidad de residuos y de contaminación. ¿Por qué no enfrentarse a la creencia de que la industria humana debe ser nociva para el mundo natural? De hecho, ¿por qué tomar a la propia naturaleza como modelo para hacer las cosas? Un árbol produce miles de frutos para crear otro árbol, y su abundancia no la consideramos desperdicio, sino que la vemos hermosa, saludable y altamente efectiva.

“Basura = alimento”

A partir de este principio, McDonough y Braungart explican como se pueden diseñar productos para que, desde su concepción, pueden ser materia prima de algo nuevo una vez finaliza su vida útil. Pueden concebirse como “nutrientes biológicos” que volverán fácilmente al agua o a la tierra sin dejar en ellas materiales sintéticos o tóxicos. O pueden también ser “nutrientes técnicos”, que continuamente circularán como materiales puros y valiosos en cliclos cerrados industriales, en lugar de ser “reciclados” en materiales de baja calidad y uso secundario. A partir de su experiencia en el (re)diseño de cualquier cosa, desde moquetas hasta edificios para universidades, McDonough y Braungart presentan de forma excitante y viable la forma de poner en práctica la eco-efectividad, y muestran cómo cualquiera que esté involucrado en la fabricación de algo puede, igualmente hacer.

Michael Braungart. Químico y fundador de la Agencia para el Fomento de la Protección Ambiental (EPEA) en Alemania. Anteriormente había sido director de la sección de química de Greenpeace. Desde 1984 ha estado ofreciendo conferencias en empresas, instituciones y universidades, sobre nuevos conceptos críticos para la química ecológica y la gestión de los flujos de materiales.

William McDonough. Arquitecto y fundador de William McDonough+Partners, Architecture and Community Design. Desde 1994 hasta 1999 fue decano de la escuela de arquitectura de la Universidad de Virginia. En 1999, la revista Time le concedió el título de “Héroe del Planeta”, porque “su utopismo está basado en una filosofía unificada que está cambiando el diseño del mundo de manera demostrable y práctica”.

Algunas de las cosillas que aprendí leyendo este libro que no tienen porque ser ni ciertas ni falsas ni todo lo contrario:

  • Oren Lyons, chamán de los Onondaga: “Lo que ustedes llaman sus recursos naturales, nosotros lo llamamos nuestros amigos”.
  • Este libro no es un árbol. Está impreso en una especie de “papel” sintético y encuadernado en un formato de libro desarrollado por el innovador diseñador maquetista Charles Melcher.  Para su fabricación no se ha utilizado ni pulpa de madera ni de fibra de algodón, sino que está hecho de resinas plásticas y excipientes inorgánicos. Este material no sólo es impermeable, extremadamente duradero y reciclable por medios convencionales. También es un prototipo el libro como “nutriente técnico”, esto es, de un producto que puede ser desmontado y recompuesto infinidad de veces en ciclos industriales.
  • El árbol no es el recurso idóneo para la producción de una sustancia tan humilde y efímera como el papel.
  • ¿Acaso no son la mayor parte de los problemas medioambientales de hoy el producto de nuestra decadente forma de vida occidental? Si quieres salvar el planeta, tendrás que hacer algunos sacrificios, incluso renuncias.
  • Vivimos en un mundo con más abundancia que limitaciones.
  • Todas las hormigas del planeta, en conjunto, suman una biomasa mayor que la de los humanos. Su productividad es beneficiosa para las plantas, los animales, y el suelo.
  • La industria humana ha funcionado a pleno rendimiento apenas algo más de un siglo, pero ha provocado el declive de prácticamente todos los ecosistemas del planeta en mayor o menor grado.
  • La naturaleza no tiene un problema de diseño. Lo tenemos nosotros.
  • Los objetivos en los diseños de los primeros industriales eran muy específicos, limitándopse a lo práctico, lo provechoso, lo eficiente y lo lineal.
  • Las primeras industrias se basaban en la aportación, aparentemente inacabable, de “capital” natural.
  • De la cuna a la tumba. Se extraen los recursos, se transforman en productos, se venden, y, al final, se los arroja a algún tipo de “tumba”, normalmente un basurero o una planta incineradora.
  • Piense en ello: le llaman consumidor, pero en realidad usted consume muy pocas cosas, algo de comida, algunos líquidos. Todo lo demás ha sido diseñado para que lo tire una vez haya acabado con ello.
  • Los diseños “de la cuna a la tumba” dominan la fabricación actual.
  • Según algunas estimaciones, en Estados Unidos más del 90% de las materias extraídas para fabricar bienes duraderos se convierten en basura casi inmediatamente. A veces incluso el propio producto dura apenas un instante.
  • Ya desde su diseño muchos productos llevan incorporada su obsolescencia, para que sólo duren un tiempo determinado, y así permitir al cliente a aborrecer el artículo y comprar uno nuevo.
  • Para poder obtener creaciones de soluciones universales, los fabricantes efectúan diseños basados en el caso del peor escenario: idean cada producto para la peor circustancia posible, para que siempre actúe con la misma eficacia. Este propósito garantiza el mayor mercado posible para un artículo.
  • Si la Revolución Industrial hubiera tenido un lema, hubiera sido algo así como: “Si la fuerza bruta no funciona, es que no se está utilizando suficientemente”.
  • Las industrias cuya inversión está únicamente centrada en la continuidad del sistema actual irán quedando seriamente en desventaja.
  • La forma en que la fuerza bruta y el diseño universal abordan el desarrollo típico tiende a aplastar la diversidad natural y cultural, teniendo como consecuencia menor variedad y mayor homogeneidad.
  • La tierra es expoliada de nutrientes y saturada de productos químicos. Aunque el retorno económico aumenta inmediatamente, la calidad total de cada aspecto de este sistema realmente disminuye.
  • El PIB como unidad de medida del progreso nació en una época en la que los recursos naturales todavía parecían ilimitados, y en la que “calidad de vida” equivalía a alto nivel de vida económico.
  • Desde nuestro punto de vista, los productos que no están específicamente diseñados para la salud humana y ecológica no son ni inteligentes ni elegantes, son lo que llamamos productos toscos.
  • Productos más: el comprador consigue el producto o servicio deseado, más aditivos que no solicitó, que no sabía que estuvieran incluídos, y que podrían resultar nocivos para él y los suyos. Es más, puede ocurrir que esos ingredientes adicionales no sean necesarios para el propio producto.
  • Los productos de alta tecnología habitualmente se componen de materiales de baja calidad, es decir, de plásticos y colorantes baratos, comprados globalmente a los proveedores más  económicos, que pueden ubicarse en la otra punta del mundo. Esto quiere decir que incluso sustancias cuyo uso está prohibido en Estados Unidos y en Europa pueden llegar allí a través de productos y componentes producidos en cualquier otro lugar.
  • Incluso productos infantiles ostensiblemente diseñados pueden ser productos toscos.
  • Algunos productos químicos provocan otro efecto, más insidioso que el estrés: debilitan el sistema inmunitario.
  • La basura, la contaminación, los productos toscos y otros efectos negativos que aquí hemos descrito no son el resultado de corporaciones que actúan de forma moralmente reprobable. Son la consecuencia de diseños desfasados y nada inteligentes.
  • Un diseño pobre a tal escala va más allá del tiempo de una vida humana. Constituye lo que denominamos una tiranía remota intergeneracional.
  • Eco-eficiencia: reducir, reutilizar, reciclar y regular.
  • Un material, por el simple hecho de ser producto para el reciclaje, no se convierte automáticamente en benigno desde el punto de vista ecológico, especialmente si no fue diseñado específicamente para ser reciclado. Puede ser más caro para los negocios, en parte porque intenta forzar a los materiales a entrar en más ciclos de vida que aquellos para los que fue originalmente diseñado.
  • La legislación obliga a las compañías a cumplir, bajo amenaza de sanciones, pero casi nunca recompensa al comercio por la toma de iniciativas.
  • El objetivo es cero: cero residuos, cero emisiones, cero “huella ecológica”.
  • Normalmente, las operaciones de fabricación convencionales tienen efectos colaterales predominantemente negativos.
  • Acercarse al diseño desde una perspectiva eco-efectiva puede conducir a una innovación tan extremada que provoque algo completamente distinto a lo ya conocido, o también puede simplemente enseñarnos cómo optimizar un sistema ya existente.
  • No propugnamos la vuelta a ningún estado preindustrial. Creemos que los humanos pueden combinar lo mejor de la tecnología y de la cultura de forma que nuestros lugares civilizados reflejen una nueva visión.
  • Es importante dejar algunos espacios naturales que evolucionen por sí mismos, sin habitación ni interferencia humana indebidas.
  • La naturaleza actúa según un sistema de nutrientes y metabolismos en el que no existe la basura. Los principales nutrientes de la Tierra (carbono, hidrógeno, oxígeno y nitrógeno) entran en ciclos y son reciclados. Los desechos son alimento.
  • Antiguo dicho romano: “El dinero no huele”.
  • Los humanos somos la única especie que toma de la tierra amplias cantidades de nutrientes necesarios para procesos biológicos pero que rara vez los devuelve en forma reutilizable.
  • En las primeras décadas de la industrialización, la gente traspasaba, reparaba o revendía viejos productos en funcionamiento, como hornos, frigoríficos y teléfonos, a chatarreros.
  • Ahora mismo, la mayoría de los así llamados “bienes duraderos” son tirados a la basura. Los productos de usar y tirar, los desechables, se han convertido en norma
  • Incluso cosas con un auténtico potencial de reutilización, como los materiales de embalaje, están a menudo diseñados ex profeso para no descomponerse en condiciones naturales.
  • El mayor problema derivado del diseño “de la cuna a la tumba” son los nutrientes que resultan contaminados, se desperdician o se pierden.
  • Si en verdad los humanos debemos prosperar, deberemos aprender a imitar a la naturaleza en su altamente efectivo sistema de la cuna a la cuna con respecto a los flujos de nutrientes y al metabolismo, en los cuales el propio concepto de desecho no existe.
  • Eliminar el concepto de residuo significa diseñar las cosas desde su puro origen, pensando que no existe el residuo. Significa que los valiosos nutrientes contenidos en los materiales conforman y determinan el diseño.
  • El nutriente técnico es un material o un producto que ha sido diseñado para volver al ciclo técnico, al metabolismo industrial en el que se originó.
  • Henry Ford practicó una forma temprana de supraciclado cuando mandaba sus camiones Modelo A en un cajón de madera que, al llegar a su destino, se convertía en la caja de carga del vehículo.
  • En lugar de asumir que todos los productos han de ser comprados, poseídos y finalmente desechados por los “consumidores”, los productos que contengan valiosos nutrientes técnicos deberían ser concebidos de nuevo, como servicios de los que la gente quiere disfrutar. No pagarían por materiales complejos que no serán capaces de reutilizar una vez finalizada la vida del producto. Bajo este nuevo planteamiento, las personas podrían ser más indulgentes con respecto a su deseo de nuevos productos, podrían cambiar cuantas veces quisieran, sin sentimientos de culpabilidad, y la industria podría estimularlas para que lo hicieran sin remordimientos.
  • Diseñar los artículos como productos de servicio implica diseñarlos para que sean desensamblados.
  • Se ha definido la locura como repetir una y otra vez lo mismo, esperando un resultado distinto.
  • En los sistemas naturales saludables y prósperos, son los mejor posicionados los que prosperan no el más poderoso.
  • La vitalidad de un ecosistema depende de las relaciones: a las que se dan entre las especies, las funciones e intercambios de materiales y energía en un sitio dado. Cada habitante de un ecosistema es, por tanto, interdependiente hasta cierto punto con los demás. Cada criatura está involucrada en el mantenimiento de todo el sistema.
  • Toda sostenibilidad es local. El uso de los materiales locales abre las puertas a empresas locales rentables. También previene el problema de la bioinvasión, pues la transferencia de materiales de una región a otra introduce, sin que nos demos cuenta, especies no autóctonas invasoras en los frágiles ecosistemas.
  • Es famoso el dicho de que la forma sigue a la función, pero las posibilidades son mayores cuando la forma se deriva de la evolución.
  • Los fabricantes podrían reconsiderar el detergente como un producto de servicio, y diseñar lavadoras que lo recuperaran y lo reutilizaran una y otra vez. Una lavadora podría ser alquilada con una precarga de detergente reciclable internamente equivalente a dos mil lavados. Y este reto de diseño no es tan inimaginable como parece, puesto que en un ciclo típico de lavado se consume únicamente el 5% de una dosis típica de detergente.
  • Cinco pasos hacia la eco-efectividad: 1. “Liberarse” de los culpables conocidos. 2. Seguir preferencias personales documentadas. 3. Confeccionar una lista de “pasivo positivo”. 4. Activar la lista positiva. 5. Reinventar.
  • ¿Qué significa nativos de este lugar, Tierra, el hogar de todas nuestras relaciones? Nos va a costar todo, y nos va a llevar todo el tiempo, para siempre. Pero es que de eso se trata.

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raul

3 comentarios to “Cradle to cradle de Michael Braungart & William McDonough – Apuntes Breves”

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