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El ecologista escéptico de Bjørn Lomborg – Apuntes Breves

Posted by Raul Barral Tamayo en Jueves, 3 de marzo, 2011


El ecologista escéptico plantea un amplio reto a la creencia de que la situación medioambiental va cada vez peor. El autor, un antiguo miembro de Greenpeace, critica la forma en que muchas organizaciones ecologistas hacen un uso selectivo y parcial de los datos científicos.

Mediante el manejo de las mejores estadísticas disponibles, procedentes de institutos de investigación internacionalmente reconocidos, Bjørn Lomborg examina de forma sistemática un amplio rango de problemas medioambientales que suelen ocupar las portadas y los titulares de los medios de comunicación de todo el mundo: el hambre, el agotamiento de las fuentes de energía, la contaminación, la biodiversidad o el calentamiento del planeta.

Con la firme convicción de que existen más motivos para el optimismo que para el pesimismo, Lomborg hace hincapié en la necesidad de establecer prioridades a la hora de invertir nuestros recursos en la lucha frente a problemas reales, no imaginados.

El ecologista escéptico ofrece un ejercicio de evaluación imparcial, que sirve de útil correctivo a las explicaciones más alarmistas, normalmente promovidas por grupos ecologistas y por los medios de comunicación. Su lectura es imprescindible para quienes estén seriamente interesados en los actuales debates medioambientales.

Bjørn Lomborg es profesor asociado de Estadística en el Departamento de Ciencias Políticas de la Universidad de Aarhus, Dinamarca. Ha publicado artículos sobre teoría de los juegos y simulaciones por ordenador en revistas profesionales de alcance internacional.

Algunas de las cosillas que aprendí leyendo este libro que no tienen porque ser ni ciertas ni falsas ni todo lo contrario:

  • El debate público sobre las prioridades es de vital importancia en cualquier democracia estable.
  • Mi interés por evaluar el estado medioambiental del planeta comenzó después de leer una entrevista con el economista americano Julian Simon en 1997. Afirmaba que el verdadero estado del mundo está mejorando, y no empeorando, cada vez más. En poco tiempo descubrí que la mayoría de las ideas tremendistas sobre el medio ambiente carecían del respaldo que aportan las estadísticas oficiales.
  • No es cierto que estemos agotando los recursos naturales, el hambre y la pobreza disminuyen continuamente, cada vez disfrutamos de una vida más larga y saludable, y tanto el auga como el aire que nos rodean están menos contaminados y no al contrario.
  • Mi propuesta ha sido rebatir la idea generalizada de que los ecosistemas están en peligro, simplemente porque esa concepción no coincide con la realidad.
  • Debemos evitar que nuestros actos estén dirigidos por el miedo y establecer prioridades para nuestros recursos que se basen en las mejores estadísticas disponibles.
  • El dinero que gastamos en mejorar el mundo debería dirigirse a aquellas acciones que mejores resultados produzcan, no a las que nos hagan sentirnos mejor.
  • Todas las decisiones políticas importantes deberían someterse a debate y cumplir unas prioridades basadas en hechos.
  • Las funciones democráticas serán mejores si hay más gente que dispone de la mejor información posible.
  • Lo que yo digo en este libro es que las cosas, en general, van mejor. Pero esto no significa que no existan problemas.
  • Debemos ser escépticos frente a toda la información de la que disponemos y a la que vendrá.
  • Soy un antiguo miembro de izquierdas de Greenpeace y durante mucho tiempo he estado preocupado por los asuntos medioambientales. Al mismo tiempo he sido, y sigo siendo, profesor de estadísticas, por lo que me resulta razonablemente fácil comprobar fuentes.
  • Siempre les digo a mis alumnos que la estadística es una de las mejores formas científicas de comprobar si nuestras arraigadas creencias sociales se basan en exámenes cuidadosos o son producto de nuestros mitos.
  • Al principio me pregunté por qué estaba tan convencido de que la situación del medio ambiente era mala y cada vez iba a peor.
  • Sin duda es cierto que las estadísticas pueden utilizarse para tergiversar la verdad. Pero cuando se manejan de forma acertada, son la mejor fuente de información sobre nuestro mundo.
  • Si basamos nuestra idea del mundo únicamente en quienes nos rodean, obtendremos una visión muy parcial.
  • La televisión suele mostrarnos historias distorsionadas y sensacionalistas.
  • La idea principal es que no debemos dejar que sean las organizaciones ecologistas, los grupos de presión política o los medios de comunicación los que dicten las prioridades.
  • Escéptico, intento que no actuemos simplemente basándonos en los mitos optimistas o pesimistas.
  • Este libro intenta medir el estado real del mundo. Lo que yo pretendo es calibrar las características más importantes de nuestro estado del mundo, los fundamentos. Y esto no se puede basar en mitos, sino en los hechos de que disponemos.
  • Este libro pone a prueba nuestro conocimiento general del entorno: la Letanía sobre nuestro medio ambiente en permanente deterioro. El medio ambiente terrestre está en un estado lamentable. Nuestros recursos se agotan. La población no para de crecer, reduciendo al tiempo la cantidad de alimento disponible. El aire y el agua están cada vez más contaminados. Los seres vivos se extinguen por millares. Los bosques desaparecen, los recursos pesqueros disminuyen drásticamente y los arrecifes de coral se están muriendo. Tan solo hay un problema: ninguno de estos vaticinios se apoya en datos reales.
  • No es cierto que estemos acabando con la energía ni con los recursos naturales.
  • Cada vez hay menos gente que pasa hambre.
  • Según Naciones Unidas, la pobreza se ha reducido más en los últimos cincuenta años que en los quinientos anteriores, prácticamente en todos los países del mundo.
  • El destino de la humanidad ha mejorado prácticamente en todos los indicadores analizables. Sin embargo, esto no significa que todo vaya razonablemente bien.
  • La repetición constante de la Letanía y las continuas exageraciones acerca del medio ambiente tienen serias consecuencias. La gente se asusta y dedica tiempo y recursos para resolver problemas ficticios, mientras los verdaderos asuntos que nos afectan se dejan de lado.
  • Cuando nos dicen que algo es un problema, necesitamos preguntarnos por su importancia en comparación con otros problemas.
  • El mayor problema que el agua plantea actualmente a la humanidad no es que utilicemos demasiada, sino que hay mucha gente que no tiene acceso a ella.
  • Cuando se plantea un argumento, nunca se cuenta con espacio ni tiempo suficientes para afirmar todas las suposiciones, incluyendo todos los datos y deducciones. Por lo tanto, normalmente los argumentos se apoyan en metáforas y en resúmenes retóricos.
  • Internet me ha permitido mantener el libro actualizado, con datos obtenidos hasta mayo de 2001.
  • El desarrollo medioambiental suele ser resultado directo del desarrollo económico, sólo cuando somos suficientemente ricos podemos afrontar el lujo de cuidar nuestro entorno.
  • Debemos establecer prioridades a la hora de utilizar nuestros limitados recursos.
  • La tendencia natural a asegurar la financiación hacia su propio campo estimula a los científicos a no criticar el conjunto global de la investigación.
  • Son los medios de comunicación quienes nos suministran la mayor parte del conocimiento de la realidad. La información incoherente que recibimos nos proporciona un conocimiento muy limitado de los problemas concretos, impidiéndonos de esta forma participar en el proceso democrático de toma de decisiones. Existe una fuerte tendencia a centrar las noticias en historias individuales.
  • El contenido de los periódicos no es del todo impredecible,  ya que suele incluir el mismo tipo de sucesos y accidentes que ya habían sido noticia anteriormente.
  • Los medios de comunicación no pueden sobrevivir sin la audiencia. Resulta imprescindible que las noticias sean interesantes.
  • Una de las consecuencias de la demanda de noticias rápidas es que nuestra visión del mundo aparece fragmentada. La demanda de noticias interesantes y sensacionalistas significa que nuestra imagen del mundo se vuelve distorsionada y negativa.
  • Las organizaciones ecologistas son grupos con intereses como cualquier otro, y argumentan a favor de su propia causa.
  • Debemo aferrarnos al hecho de que el flujo de información que recibimos contiene una parcialidad inherente, y que debemos realizar un esfuerzo para compensar dicha parcialidad.
  • Sal Baron escribió en su libro la historia de un judío, quien afirmaba que todos los profetas que realizaban predicciones optimistas eran automáticamente considerados como falsos profetas.
  • Tanto histórica como quizá biológicamente estamos predispuestos a aceptar las noticias negativas.
  • Debemos ver el mundo con una saludable porción de escepticismo y afrontar el reto, porque sabemos que nos enfrentamos continuamente a un exceso de noticias negativas.
  • Consejero de la ONU: “No es que la gente de pronto haya empezado a procrear como conejos, es que han dejado de morir como moscas”.
  • Se calcula que la población mundial se estabilizará en cerca de 11.000 millones en el año 2.200. El número de personas no es el problema.
  • Si la población actual de un país no puede mantenerse por sí misma a largo plazo, entonces el país presenta superpoblación.
  • La producción no tiene que proceder necesariamente del lugar en el que se consume, sino de donde sea más rentable.
  • La situación de la salud humana ha mejorado considerablemente en los dos últimos siglos. Ahora vivimos más del doble de lo que hacíamos hace cien años. Estamos menos enfermos que antes, no al contrario.
  • La mortalidad infantil ha descendido en todo el mundo más del 50%.
  • Problemas que nos acechan: la epidemia de sida en el sur de África y las necesarias mejoras que aún se pueden aportar a los países en desarrollo.
  • La humanidad está ahora mejor nutrida. La Revolución Verde ha terminado triunfando. La producción se ha triplicado en el Tercer Mundo.
  • La ingestión de caloría per cápita se ha incrementado en un 38%. La proporción de gente hambrienta ha caído desde un 35% a un 18%. No obstante, queda mucho por hacer en el futuro. África necesita volver a producir sus propios alimentos.
  • La creencia popular afirma que la vida en los países en desarrollo se está deteriorando y que la proporción de pobres se incrementa, pero las pruebas demuestran claramente lo contrario.
  • La consecuencia histórica del crecimiento económico es un incremento inicial de la desigualdad, que después se estabiliza y por último disminuye a medida que el país se enriquece gradualmente. Este patrón se conoce como la curva de Kuznets.
  • Los países del África subsahariana no han logrado avanzas adecuadamente, y la explicación vuelve a depender en su mayoría de las luchas étnicas y políticas.
  • El coste relativo de la vida ha ido descendiendo progresivamente, gracias a que ganamos más dinero y a que los precios de los alimentos se han reducido a la tercer parte desde 1957.
  • A pesar de lo que podamos pensar, cada vez disponemos de más tiempo libre. Ahora vivimos más tiempo, aunque nuestra vida laboral no es más larga.
  • La tasa de asesinatos ha descendido enormente, aunque se ha compensado por un incremento en el número de suicidios.
  • Disfrutamos de muchos más artículos de consumo que facilitan y mejoran nuestras vidas.
  • Áfriuca está mejor de lo que estaba a principios del siglo XX, con mejor nutrición, mayores ingresos y más escolarización.
  • No es cierto que estemos sobreexplotando nuestros recursos.
  • Es probable que la comida siga siendo cada vez más barata y abundante, con lo que será posible alimentar a más gente.
  • Los bosques no están desapareciendo, y desde la Segunda Guerra Mundial la cubierta forestal del planeta se ha mantenido más o menos estable.
  • El agua es un recurso abundante y renovable, aunque puede presentar carencias, debido sobre todo a que anteriormente no se ha tratado como recurso limitado y valioso.
  • La solución al problema del agua pasa por mejorar la gestión, y el incremento en el precio puede asegurar una cantidad razonable y suficiente para todas las necesidades.
  • Gran parte de nuestros recursos energéticos durarán muchos más años.
  • Las generaciones venideras recibirán como herencia más opciones de las que disfrutamos ahora.
  • El Banco Mundial define el desarrollo sostenible como “desarrollo que dura”. En este aspecto, nuestra sociedad parece, sin duda alguna, sostenible.
  • Es posible que lleguemos a contaminar tanto que en realidad estemos menospreciando nuestras vidas, nuestra riqueza futura y las oportunidades que legamos a las nuevas generaciones.
  • La contaminación ha disminuido drásticamente en el mundo desarrollado. En lo que a contaminación atmosférica se refiere, las mejoras han sido innegables.
  • Londres nunca ha estado tan limpio desde 1585.
  • Los casos de asma han aumentado, pero principalmente porque hemos aislado mejor nuestras casas y pasamos en ellas mucho más tiempo que antes.
  • Es razonable pensar que a medida que los países en vías de desarrollo vayan alcanzando niveles de riqueza más altos optarán por conseguir un medio ambiente cada vez más limpio.
  • La lluvia ácida, a la que se creyó la responsable de acabar con los bosques en los años ochenta, resultó tener un efecto mínimo en el crecimiento de los bosques, aunque sí dañó algunos lagos.
  • La calidad de las aguas costeras, en términos humanos, ha mejorado sin duda.
  • Los ríos, en general, han mejorado prácticamente todos sus niveles de calidad.
  • Si hablamos de alimentos, materias primas o energía, en ningún caso se prevé escasez alguna, y son improbables los problemas para el futuro crecimiento de la riqueza humana.
  • Los problemas derivados de la contaminación no son motivo suficiente para creer que el crecimiento económico esté destruyendo el planeta.
  • El temor al cáncer provocado por los estrógenos sintéticos contenidos en los pesticidas es totalmente infundado.
  • No existen motivos para suponer que los pesticidas puedan afectar a nuestro equilibrio hormonal en forma alguna.
  • El uso de pesticidas supone una gran cantidad de ventajas.
  • Es posible con un bajo coste reducir parcialmente el uso de los pesticidas, y parece prudente hacerlo. Sin embargo, una reducción mayor supondría un coste demasiado alto para la sociedad.
  • ¿No deberíamos gastar el dinero donde más beneficios humanos genere?
  • La eliminación de los pesticidas no sólo cuesta dinero; también supondría muchas más muertes por cáncer.
  • Los pesticidas ayudan a abaratar el precio de las frutas y las verduras, ya que mejoran la productividad de las cosechas.
  • El estudio de la World Cancer Research Fund hace hincapié en que el incremento en el consumo de frutas y verduras es crucial para la reducción de la frecuencia de casos de cáncer.
  • Estamos pidiendo que los países en desarrollo dejen de talar sus bosques tropicales, cuando nosotros hemos acabado con el 99% de nuestros bosques originales.
  • La enorme pérdida de biodiversidad, apuntada por esas 40.000 especies al año, es una cifra tremenda, creada a partir de modelos. Dicha cifra ha sido monótonamente repetida en todas partes, hasta el punto de que hemos llegado a creérnosla.
  • El calentamiento global no es ni mucho menos el mayor de los problemas que acechan al mundo. Lo más importante es conseguir que los países en desarrollo sean más ricos y proporcionar a los habitantes de los países desarrollados más oportunidades.
  • Lo que de verdad importa para nosotros y para nuestros hijos es que el futuro no esté determinado por el marco del IPCC, sino por el de la WTO.
  • Si queremos conseguir una mejora a largo plazo en la calidad medioambiental de los países en desarrollo, lo más importante y urgente será lograr que sus habitantes dejen de ser pobres y de pasar hambre, nuestra experiencia histórica nos indica que cuando somos suficientemente ricos podemos empezar a pensar y a preocuparnos por los problemas del medio ambiente.
  • La inversión en un mejor medio ambiente sólo es una de las muchas formas en las que podemos gastar nuestro dinero para lograr que el mundo prospere, y debemos establecer las oportunidades para acrecentar la educación, la asistencia sanitaria y las infraestructuras que permitan mejorar la calidad de vida del Tercer Mundo.
  • Si tenemos que plantearno cuáles son las mejores opciones para el futuro, deberemos basar nuestras prioridades en hechos reales, no en temores injustificados.
  • La humanidad sigue teniendo que afrontar una serie de retos, tanto ahora como en el futuro. Las cosas de momento van mejor, pero aún no van razonablemente bien. Todavía hay 800 milones de personas que pasan hambre. Aún hay 1.200 millones de pobres.
  • Debemos acostumbrarnos a la idea de que cualquier decisión que tomemos implicará a varios factores de riesgo distintos. Cuando elegimos entre beber agua con o sin cloro, estamos decidiendo si aceptamos un pequeño riesgo de cáncer provocado por ese cloro o preferimos arriesgarnos a padecer un buen número de enfermedades que se pueden transmitir por el agua sin clorar.
  • Resulta tentador pretender acabar con todos los riesgos. Con el suficiente dinero podríamos lograrlo. Pero nunca lo tendremos.
  • Los medios de comunicación rara vez nos informan de cuáles son los riesgos reales.
  • A nivel psicológico manejamos los riesgos pequeños convirtiéndolos en suficientemente grandes como para pensar en ellos o haciéndolos tan insignificantes que sea preferible olvidarlos.
  • Se afirma que el principio de precaución es especialmente importante cuando la ciencia no es capaz de proporcionarnos suficiente información sobre las consecuencias de nuestras acciones. Pero esta incertidumbre no se puede aplicar únicamente al campo medioambiental. Es difícil imaginar cualquier área política con cierta importancia de la que se conozcan absolutamente todas sus consecuencias, al menos con una certeza científica razonable.
  • Si no utilizamos las prioridades, simplemente estaremos abandonando la oportunidad de actuar de la mejor forma posible. La falta de prioridades, aunque esté respaldada por las mejores intenciones, puede provocar el asesinato estadístico de miles de personas.
  • Podemos ir olvidándonos de ese absurdo temor ante una catástrofe inminente. El mun do camina en la dirección correcta y podemos ayudar a encauzar este proceso de desarrollo mediante el establecimiento de prioridades más razonables.
  • En general estoy convencido de que un exceso de optimismo supone un riesgo y un precio, pero el exceso de pesimismo acarrea además un elevadísimo coste.
  • Las cosas van mejor porque estamos trabajando para mejorar la situación. En algunos casos la mejora se ha producido de forma automática, como por ejemplo en el aumento continuo de la riqueza económica.
  • El mensaje más importante de este libro es: los niños que nazcan hoy vivirán más tiempo y con mejor salud, tendrán más  comida, una educación mejor, un nivel de vida más alto, más tiempo libre y muchas más posibilidades, sin que su medio ambiente global se haya destruido. Y ese es un mundo maravilloso.

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raul

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3 comentarios to “El ecologista escéptico de Bjørn Lomborg – Apuntes Breves”

  1. […] El ecologista escéptico de Bjorn Lomborg. […]

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