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Anatomía del miedo de José Antonio Marina – Apuntes Breves

Posted by Raul Barral Tamayo en Martes, 5 de abril, 2011



A estas alturas de mi vida, he llegado a ser un experto en miedos. Los he vivido, los he estudiado, y he soñado con la valentía como otros sueñan con el poder, la riqueza o la salud. De todas las emociones que amargan el corazón humano ¿y son muchas? la gran familia de la angustia, la timidez, la inquietud, el terror, la vulnerabilidad, es la que más me ha preocupado, y la experiencia me dice que no es una rareza mía. El perspicaz Hobbes escribió una frase terrible, que podríamos repetir todos: “El día que yo nací, mi madre parió dos gemelos: yo y mi miedo.”

Así comienza este nuevo libro de José Antonio Marina, en el que estudia las catacumbas del miedo, del terror. En este viaje al país del miedo, que comienza en la neurología y termina en la ética, aparecen los miedos normales y los miedos patológicos; se investiga por qué unas personas son más miedosas que otras; se analizan los miedos domésticos, los políticos y los religiosos; y, por último, se revisan las terapias más eficaces para luchar contra el temor. El lector irá acompañado en esta exploración no sólo por neurólogos y psicólogos, sino también por escritores que fueron expertos en miedos: Kafka, Rilke, Camus, Graham Greene, Georges Bernanos.

Hasta aquí, éste es un libro de psicología. Pero bruscamente el paisaje cambia porque aparece un fenómeno que desborda la psicología y que nos separa definitivamente de los animales: la valentía. Para el autor es el punto de despegue de la naturaleza humana en busca de su nueva definición. El valiente siente miedo, pero actúa como debe “a pesar de él”. Es lógico que todas las culturas, con una unanimidad sorprendente, hayan admirado el valor. “¿Qué es bueno?”, se preguntaba Nietzsche. Y respondía: “¿Ser valiente es bueno?” Todos experimentamos la nostalgia de la intrepidez. ¡Nos sentiríamos tan libres si no estuviéramos tan asustados! Este libro que comienza siendo un estudio del miedo, se convierte en un tratado sobre la valentía, un modo de actuar que revela el gran enigma del ser humano.

Algunas de las cosillas que aprendí leyendo este libro que no tienen porque ser ni ciertas ni falsas ni todo lo contrario:

  • El poder del miedo no sólo afecta a los individuos, sino a las sociedades.
  • Hobbes descubrió en el miedo el origen del Estado.
  • El miedo está en el origen de las religiones, que protegen contra él, a la vez que lo utilizan sin tregua y sin decoro.
  • Valiente no es el que no siente miedo, ése es el impávido, el insensible, sino el que no le hace caso, el que es capaz de cabalgar sobre el tigre.
  • Valor es mantener la gracia, la soltura, la ligereza, estando bajo presión.
  • No hay especie más miedosa que la humana. Es el tributo que hemos de pagar por nuestros privilegios.
  • El miedo pertenece al sistema defensivo de la naturaleza.
  • La lucha por la vida conduce a una sofisticación continua de los procedimientos de protección, y a una recíproca sofisticación de las técnicas de los depredadores por superarlos.
  • El miedo es un sentimiento, y todos los sentimientos tienen unos rasgos comunes. Son un balance consciente de nuestra situación. Son experiencias cifradas.
  • La angustia es un temor generalizado, sin objeto.
  • Los sentimientos son fenómenos transaccionales en los que se da una causalidad circular que nos resulta difícil de comprender. ¿Una cosa es bonita porque nos gusta o nos gusta porque es bonita?
  • Todos vivimos en la misma realidad, pero cada uno habitamos en nuestro propio mundo.
  • Somos seres incoherentes. Podemos ser objetivos al evaluar los peligros de la salud y absurdamente subjetivos al evaluar una mirada ajena.
  • El miedo dispara los mecanismos de huida. Los sentimientos están directamente relacionados con la acción.
  • El miedo es corruptor. Por eso, el que provoca el miedo, corrompe y debe ser tratado como un corruptor. Corrompe las relaciones, los sentimientos, las situaciones, la integridad, el Yo. Por eso el miedo se expande como una enfermedad.
  • Rilke considera que el amor perfecto es el que no pide nada, ni espera nada.
  • Para Rilke y Kafka recibir amor es una trampa mortal, porque somete al amado a unas exigencias que le esclavizan.
  • El miedo es una emoción individual pero contagiosa, o sea, social.
  • La psicología de las multitudes nos dice que las masas son muy influenciables.
  • Conocer el mecanismo de los miedos puede ayudar, si no a hacerlos desaparecer, al menos a tenerlos más fácilmente bajo control.
  • No podemos eliminar las pasiones, pues nos convertiríamos en piedras. Debemos comprenderlas, penetrar en ellas, hacer que pasen de pasiones a ser afectos.
  • Para Spinoza, una pasión sólo puede ser educada por otra pasión más fuerte todavía.
  • El miedo produce un triple estrechamiento de la conciencia: corporal, psicológica y conductual.
  • Donald Hebb encontró que la oscuridad produce miedo a los chimpancés y también a los niños. Hay, pues, miedos innatos.
  • Hay un proverbio ruso que dice: “El miedo tiene los ojos muy grandes”.
  • Está comprobado que existe una predisposición biológica a aprender ciertas cosas, en contra de lo que creían los conductistas. A los monos rhesus criados en cautividad les basta ver a un mono adulto demostrándo miedo a las serpientes para que ellos lo sientan también. Es un aprendizaje tan veloz que sólo puede explicarse admitiendo una sensibilidad especial a esas experiencias.
  • Gran parte de nuestros miedos son adquiridos.
  • Un sujeto experimenta miedo cuando la presencia de un peligro le provoca un sentimiento desagradable, aversivo, inquieto, con activación del sistema nervioso autónomo, sensibilidad molesta en el sistema digestivo, respiratorio o cardiovascular, sentimiento de falta de control y puesta en práctica de alguno de los programas de afrontamiento: huida, lucha, inmovilidad, sumisión.
  • El miedo es la ansiedad provocada por la anticipación de un peligro.
  • Llamo angustia a una ansiedad sin desencadenante claro, acompañada de precupaciones recurrentes, con una anticipación vaga de amenazas globales y con gran dificultad para poner en práctica programas de evitación.
  • Un sujeto experimenta estrés cuando la presencia de acontecimientos que exigen de él un esfuerzo que sobrepasa sus recursos mentales o físicos le provoca un sentimiento desagradable, inquieto, debilitador, con signos de activación fisiológica mantenida e incapacidad de controlar la situación.
  • Cuando retiro la mano al quemarme, no lo hago por miedo, sino por dolor. En cambio, cuando huyo de un incendio, lo hago por miedo.
  • Spinoza considera que el miedo y su opuesto, la esperanza, son las dos grandes pasiones que permiten comprender los problemas éticos, religiosos y políticos.
  • Aristóteles: “Para que se tema es preciso que aún se tenga alguna esperanza de salvación por la que luchar”.
  • Si no deseo nada ni espero nada, no sufriré ninguna decepción. Pero me temo que tampoco emprenderé nada.
  • Quien puede suscitar miedo se apropia hasta cierto punto de la voluntad de la víctima.
  • La capacidad del poderoso para conseguir que alguien se someta a su voluntad, se sustenta en tres capacidades: conceder premios, infligir castigos y cambiar las creencias o sentimientos del súbdito.
  • Kurt Hold: “Poder es la posibilidad de hacer daño”.
  • Una amenaza demuestra la capacidad de una persona o de una institución para hacer daño.
  • Las emociones mantienen entre sí relaciones establecidas y afinadas durante milenios de evolución.
  • La máscara es, al mismo tiempo, traducción del miedo, defensa contra el miedo y medio de difundir el miedo.
  • La manifestación de la furia es una forma doméstica de imponer el terror.
  • La esperanza es un antídoto del miedo. La posibilidad de control y la posibilidad de prevenir son dos grandes antídotos. Cuando desaparecen aumenta la vulnerabilidad.
  • En el mundo animal, los cazadores intentan aislar a su presa o buscar presas solitarias. El grupo es la defensa. Por ello es fácil comprender que todas las dictaduras anulen el ejercicio del derecho de reunión.
  • ¿Usted no será de esos que …?, sin duda intenta coaccionar.
  • El miedo a la vergüenza es poderosísimo. Ridiculizar, avergonzar, humillar es un castigo terrible.
  • La religión, la majestad y el honor descansan en el miedo.
  • La construcción del concepto de “autoridad” es un mecanismo de obediencia y, por lo tanto, es un mecanismo de poder.
  • Maquiavelo cree que el príncipe debe ser temido y amado, pero que si tiene que elegir, es mejor que sea temido.
  • Hobbes fue el gran legitimador del miedo en política. Es a su juicio el sentimiento civilizador más profundo.
  • Los políticos han utilizado con frecuencia el miedo para unificar y enardecer a una nación.
  • Si los terroristas pueden empujar al Estado a cometer atrocidades, mucha gente puede unirse a los terroristas.
  • La religión ayuda al ser humano a superar las conmociones emocionales, la angustia, el horror, el absurdo.
  • Dios tardó muchos miles de años en hacerse bueno.
  • Las religiones han fomentado el miedo a la impureza, al castigo, a la culpa.
  • Una de las justificaciones de la ética es protegernos contra el terror.
  • El educador quiere aumentar las posibilidades del educando. Pero no olvidemos que la educación utiliza los mismos mecanismos que el poder.
  • El premio es preferible porque incita a repetir las acciones premiadas, anima a la acción querida. En cambio, el castigo sólo inhibe una conducta, pero sin fomentar con claridad otra conveniente.
  • Toda persona necesita una disciplina y que lo ideal es fuera una autodisciplina, absolutamente necesaria para la libertad.
  • Kafka: “No nos ahogamos por falta de oxígeno, sino por falta de capacidad en los pulmones”.
  • Epícteto: “No nos dan miedo las cosas, sino las ideas que tenemos acerca de las cosas”.
  • La incoherencia del alma humana. La velocidad con la que podemos cambiar nuestros conocimientos y la lentitud con que podemos alterar nuestros afectos.
  • LeDoux: “Parte de nuestra memoria de los miedos es indeleble. Se conserva en la amígdala y no se borra con el tiempo”. Tiene un efecto desastroso, que la información recogida puede ser falsa o inadecuada cuando el ambiente cambia.
  • Las técnicas de concentración mental han demostrado que se puede influir voluntariamente en respuestas autónomas.
  • Rimbaud: “Temo que al expulsar a mis demonios puedan abandonarme también mis ángeles”.
  • Parece confirmarse la existencia de una predisposición genética hacia la afectividad negativa, que hace al sujeto más vulnerable a los estímulos negativos.
  • Conviene desmitificar la acción de los genes. No olvidemos que no determinan comportamientos complejos.
  • Un exceso de protección impide al niño sentir que controla el mundo.
  • Para Carlos Castilla del Pino, el núcleo de la personalidad neurótica, es decir, propensa a la angustia, es la inseguridad.
  • Las pasiones vienen de dentro. Los mecanismos cognitivos van a ser impulsados, dirigidos, por la ebullición de los afectos.
  • No nacemos neutrales. Somos seres necesitados, a medio hacer.
  • La vida es ciegamente optimista. Es un impulso inevitable hacia el futuro.
  • Los afectos básicos son irreductibles a la razón. La razón sin el ánimo puede concluir en un pesimismo justificado.
  • El niño aprende a ver el mundo como previsible o imprevisible. Como controlable o incontrolable. Como seguro o inseguro. Y estas tres creencias básicas las aprende en la primera infancia.
  • Los miedos se aprenden como las demás cosas.
  • El animal tiende a repetir los comportamientos premiados y a evitar los castigados.
  • La manera como se habla en una familia de los problemas, de los conflictos y del miedo influye en el carácter temeroso o arriesgado del niño.
  • El niño aprende en familia cómo enfrentarse con el miedo. Aprende los procesos de afrontamiento.
  • A lo largo de la infancia vamos aprendiendo los scripts, los guiones que van a dirigir nuestro comportamiento. Necesitamos un arsenal de soluciones que se pongan en práctica casi automáticamente.
  • Algunos de los scripts que aprendemos es perjudicial, por ejemplo, el de evitación.
  • El miedo es la anticipación de un peligro.
  • Un riesgo, como su etimología indica, es un risco que emerge del mar y pone en peligro al navegante.
  • El miedo es una anticipación simbólica del daño.
  • Somos formidables inventores de relaciones. Ampliamos el campo de la percepción con el campo del simbolismo.
  • La realidad nos envía constantemente señales que el miedoso interpreta como amenazas. Y que el temerario interpreta de otra manera, como desafío, por ejemplo.
  • Kierkegaard: “Quien tenga un secreto, que no se case”.
  • Procrastinación, la tendencia a dejar todo para el día siguiente.
  • Kierkegaard decía que la angustia era la conciencia de la posibilidad.
  • Hay personalidades que desean ante todo ser mandadas. La obediencia es el gran antídoto contra la ansiedad.
  • La tolerancia a la ambigüedad es un importante rasgo de personalidad. Que las cosas no sean blancas o negras.
  • Al parecer, las decisiones reciben su energía de zonas muy profundas de nuestra vida emocional.
  • Decía un escritor satírico francés: “Los ingleses se ahorcan para pasar el rato”.
  • La cultura es fuente de seguridad.
  • El auge de los integrismos modernos está, en gran manera, provocado por el temor al caos.
  • En Japón hay un miedo social muy intenso llamado taijin kyofusho, un temor a molestar a otro con un comportamiento social inadecuado.
  • La vergüenza es un sentimiento terrible, que afecta a los estratos más profundos del yo, que desguaza el ánimo. Se puede, literalmente, morir de vergüenza.
  • Sartre: “A los cuarenta años, quien es feo es porque quiere”.
  • La pobreza ha sido permanente fuente de vergüenza.
  • El niño debe aprender a reclamar sus derechos y a protestar adecuadamente cuando se vulneran.
  • La asertividad se sitúa como el término medio entre dos extremos: la pasividad y la agresividad.
  • El hombre es el ser que puede volverse loco.
  • Entre lo normal y lo patológico se da una gradación continua.
  • Un miedo normal se convierte en patológico cuando su desencadenante no justifica la intensidad del sentimiento.
  • Una persona que sufre un miedo patológico no es un demente, ni un loco, ni un deficiente mental.
  • La angustia es un miedo sin objeto. ¿Qué teme el angustiado? Nada en particular.
  • La angustia es la permanente ansiedad ante una amenaza imprecisa.
  • Creo que el psicoanálisis es una terapia inútil para curar la ansiedad porque mientras el paciente está contando la angustia siente un alivio momentáneo, que buscará una y otra vez, sin animarse a ser libre.
  • La angustia produce sin parar “preocupaciones”.
  • Mientras el miedo permite enfrentarse al peligro o huir, la ansiedad suele encerrar en un permanente dar vueltas.
  • Se considera en la actualidad que el mecanismo central del pánico es la interpretación que hace el sujeto de las sensaciones corporales.
  • Somos seres sociales y esto quiere decir que llevamos a los demás dentro de nosotros.
  • Los esquimales nunca se enfurecen, porque en una sociedad tan vulnerable, en que la cooperación es indispensable para sobrevivir, no se puede permitir el estallido de una emoción que pueda romper los lazos sociales.
  • En un mundo soez, ruidoso, agresivo y desvergonzado como el nuestro podemos acabar llamando timidez a la buena educación y al respeto a los demás.
  • La fobia social es una timidez invalidante.
  • Hay que distinguir entre tener miedo y ser un cobarde, porque son fenómenos que pertenecen a niveles distintos. El miedo es una emoción, la cobardía es un comportamiento.
  • El ser humano siente miedo y responde psicológicamente al miedo con mecanismos muy próximos a los que usan los animales: huida, ataque, inmovilidad y sumisión.
  • La psicología a lo más que llega es a la salud. La ética habla del bien y de la nobleza.
  • Lo nuestro es aspirar a un proyecto de vida que, antes de existir en la realidad, sólo existe en nuestra mente.
  • Es la valentía lo que define nuestra esencia, esencia que nos pone constantemente en dificultades.
  • El animal y el cobarde siguen siempre la lógica de la facilidad, que es a lo que todos nos sentimos tentados.
  • La pereza puede ser un tipo de cobardía.
  • El valor es lo que caracteriza al caballero. La sumisión es lo que define al súbdito.
  • A Sócrates le preocupaba si la virtud se puede enseñar. ¿Se puede aprender a ser valiente? La pregunta es peliaguda, y continúa abierta.
  • Los griegos antiguos creían en el fonde su corazón que lo verdaderamente valioso no podía aprenderse.
  • Los estoicos, preocupados por la salud del alma, inventaron la psicoterapia, la curación anímica. Sin embargo, no aspiraban al bienestar psicológico, sino a la perfección moral. Recomiendan la pobreza para adquirir la serenidad.
  • Según Aristóteles, no se puede llamar valiente a quien no siente miedo.
  • Una cosa es el valor y otra la bravura. El simple arrojo tampoco puede ser considerado valor.
  • Una cosa es el valor y otra la furia.
  • La valentía no es la sumisión a un miedo mayor.
  • No es valentía la ebriedad.
  • Valiente es aquel a quien la dificultad o el esfuerzo no le impiden emprender algo justo o valioso, ni le hacen abandonar el propósito a mitad del camino. Actúa, pues, “a pesar de” la dificultad, y guiando su acción por la justicia, que es el último criterio de la valentía.
  • Voltaire: “El coraje no es una virtud, sino una cualidad común al loco furioso y a los grandes hombres”.
  • La esencia de la valentía es la esencia del comportamiento libre.
  • La valentía es un acto ético, no un mero mecanismo psicológico.
  • Creo que fue Francis Scott Fitzgerald quien dijo que un hombre inteligente es el que podía mantener al mismo tiempo dos ideas contrarias en la cabeza sin que le estallara. Un hombre valiente es el que puede mantener dos deseos en el corazón sin que le explote… y decidirse por el mejor.
  • Psicológicamente hablando, la virtud es un hábito operativo. Hábito es una capacidad adquirida por repetición, que facilita el ejercicio de una actividad, ayuda a su perfección y, lo que es más importante todavía, anima a realizarla.
  • El respeto es el sentimiento adecuado hacia todo lo que es valioso.
  • Franklin D. Roosevelt: “Había muchas cosas que me causaban pavor al principio, pero comportándome como si no tuviera miedo, llegué gradualmente a perderlo”.
  • Somos seres vulnerables atravesados por un ansia de grandeza. Nuestro proyecto es mayor que nosotros mismos.
  • El deber, con sus elementales mecanismos psicológicos, estructura nuestra personalidad, pone nuestras energías dispersas al servicio de un plan.

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raul

8 comentarios to “Anatomía del miedo de José Antonio Marina – Apuntes Breves”

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