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Los días de gloria de Mario Conde – Apuntes Breves

Posted by Raul Barral Tamayo en Lunes, 2 de mayo, 2011


Si en Memorias de un preso Mario Conde reflexionaba con lucidez sobre sus años en prisión y los motivos que le llevaron a ella, y diseccionaba con precisión todos los complots y maquinaciones que se urdieron en su contra, en Los días de gloria, una obra profunda y de largo aliento, cuenta cómo cambió la vida de un joven que, con apenas 24 años, pasó de ser número 1 de su promoción como abogado del Estado a convertirse, con solo 39, en presidente de uno de los siete bancos más prestigiosos de nuestro país, Banesto.

Entre medias, la propuesta que le hicieron para entrar a formar parte de la masonería, las conversaciones privadas con Don Juan y con el Rey o los primeros contactos con la familia Botín.

Pero más importante aún será descubrir en estas páginas lo que puede denominarse como “los abusos del poder del Estado”: la trama del Grupo Prisa, con Jesús de Polanco a la cabeza, para hacerse con todas las acciones de la cadena Ser y controlar Antena 3; el pacto urdido entre Felipe González y José María Aznar para intervenir Banesto y provocar la salida de la presidencia de Conde; la constante y obsesiva persecución a la que fue sometido tras los primeros contactos que mantuvo con Javier Godó para comprar La Vanguardia; la conspiración pergeñada desde la Zarzuela para romper su relación con el padre del Rey o la noche en la que un eufórico Aznar entró en el salón de su casa madrileña gritando frente a varios comensales: “En unos días nos cargamos a Mario Conde”.

Unas memorias brutalmente honestas y apasionantes que explican unos años que se encuentran en la raíz de lo que nos está sucediendo hoy.

Mario Conde nació en Tui (Pontevedra) el 14 de septiembre de 1948. Licenciado en Derecho por la Universidad de Deusto y abogado del Estado con el número 1 de su promoción, se casó con Lourdes Arroyo Botana, con quien tuvo dos hijos: Mario y Alejandra.

Mario Conde ha sido Consejero y Secretario General de Laboratorios Abelló hasta 1983, Vicepresidente y Consejero Delegado del Grupo de Empresas Antibióticos, S.A., y Consejero del Banco Español de Crédito, del que fue nombrado Presidente en 1987. Fue también Presidente de La Unión y el Fénix, Presidente de la Corporación Industrial y Financiera de Banesto, Presidente de la Fundación Banesto, Vicepresidente de Iberdrola y Consejero de Antena 3 TV. De todos estos cargos cesa el 28 de diciembre de 1993, cuando el Banco de España decide intervenir a la entidad sustituyendo a todo su Consejo de Administración.

Algunas de las cosillas que aprendí leyendo este libro que no tienen porque ser ni ciertas ni falsas ni todo lo contrario:

  • Vivimos un momento crucial en la sociedad española. Me atrevo a decir que en todo Occidente y hasta en el mundo como globalidad.
  • La crisis que nos asola es descomunal. No se trata de un episodio cíclico propio del ritmo evolutivo de la economía. El andamiaje valorativo con el que hemos edificado nuestra convivencia es lo que en realidad ha fracasado.
  • No creo en las palabras de los hombres. Ni siquiera en sus hechos aislados porque cualquier es capaz de una heroicidad en un momento dado. Sólo creo en las conductas.
  • Somos los valores con los que edificamos nuestro interior, y por ello una vez ajustados a lo conveniente como principio rector de nuestra conducta, el surco que trazamos sobre nuestras vidas es capaz de producir espanto en demasiados casos.
  • Todo se puede confeccionar con la única condición de edificarlo sobre un suelo de realidad.
  • Los gallegos somos cortos de lisonjas, cuidadosos con el vecino y respetuosos con sus vidas privadas. Seguramente porque no queremos que entren a saco en las nuestras.
  • De dinero y mujeres, por este orden, es de lo que hablan ciertas capas sociales españolas.
  • En ocasiones la vida nos conduce por senderos que no diseñamos nosotros.
  • Los modos de ser propios de la sociedad española acechan agazapados, esperando su turno, preparados para cortocircuitar cualquier aventura de advenedizos, cualquier intento de adentrarse, de ocupara un espacio allí donde se cuece, se cocina y condimenta el verdadero poder.
  • Nada nos cuesta a los humanos más esfuerzo emocional que admitir sin estridencias interiores, sin rebeliones profundas, alejados de erupciones violentas en las zonas inferiores del llamado espíritu, la muerte incomprensible.
  • Hay que ser superficial en grado superlativo para escribir que los humanos se explican en clave de razón.
  • Las emociones explican más mejor nuestra conducta que cualquier postulado de una fría razón. Y ninguno escapamos plenamente a esa regla.
  • Debemos acostumbrarnos a que nunca sucede lo previsible y casi siempre ocurre lo inesperado.
  • Nosotros los humanos y nuestra obsesión por dominar el futuro … No solo es soberbia; es sencillamente estupidez.
  • El problema es el Sistema en su conjunto. Lo que entre todos, por acción u omisión, hemos fabricado o consentido. No funciona.
  • Las verdaderas revoluciones nunca han sido pacíficas.
  • En esta sociedad española nuestra una cosa es la riqueza y otra el prestigio social.
  • El ser humano busca al precio que sea la diferenciación, la individualidad, pero no basada en la sustancia individuo propiamente dicha, sino en lo externo, en lo formal, en lo accesorio.
  • Uno de los símbolos de clase social acuñados en España, quizás de lo más suntancial, es ser poseedor de campo. Y saber cazar.
  • En mi opinión, el deseo de poseer por encima de cualquier otro sentimiento es cal viva arrojada sobre el amor.
  • El poder del metal es capaz de reblandecer e, incluso, de mandar al puro olvido prejuicios nacidos de compromisos con los valores morales que se dejan de lado fascinados por el brillo que desprende el poder económico.
  • No sentía la menor ambición de dinero. Mucho menos de atesorar.
  • Cuando el poder percibe en ti la libertad, cuando de verdad concluye que eres un hombre libre, ejemplar extraño donde los haya en la sociedad de nuestros días, como paso imprescindible previo para dominarte en plenitud buscará por todos los medios cercenarla.
  • Estudié Derecho porque me lo sugirió mi padre y acudí sin rechistar a la Universidad de Deusto porque era la que le gustaba.
  • Nunca sentí ni sobre mis carnes ni sobre mi libertad las señales inequívocas de un modo de entender la patria potestad que contemplaba a diario en mis amigos.
  • En casa no disponíamos de patrimonio del que poder vivir. Mis libros serían las armas con las que me abriría camino al andar por los senderos vitales.
  • Mi razonamiento siguió utilizando la elemental regla de cálculo de la aritmética: si en vez de seis horas estudio doce, tardaré dos años en lugar de cuatro. Dos años después era abogado del Estado con el número uno de mi promoción.
  • La individualidad no se reencarna, se reintegra al Absoluto, aunque otros piensan de diferente manera.
  • Sentí cierta emoción interior cuando penetré en ese mundo misterioso de los paraísos ocultos del dinero, de la riqueza escondida: los paraísos fiscales.
  • la defraudación fiscal formaba parte de la cultura oficial de entonces, no solo en España, sino, seguramente, en todo Occidente.
  • Eso de la solidaridad no va demasiado con la mente hispana, y la solidaridad tributaria nos parece una estupidez elevada a la enésima potencia.
  • En materia fiscal se funcionaba con una especie de bienentendido de que se defrauda en “cuantías razonables”, y mientras no sobrepasaras la inmoralidad media del Sistema, nadie arremetería contra ti.
  • Delinquir es superar los niveles de inmoralidad media aceptada en una sociedad, y, además, ser descubierto.
  • Surgieron en el capitalismo español más rancio los llamados “hombres de confianza”, que lo eran en tanto en cuanto se destinaban a administrar, manejar y silencias los sótanos financieros de la empresa.
  • En esta especial iniciación financiero-tributaria, la regla de oro era la misma: aprender en silencio. En algo tenían que parecerse los místicos y los banqueros: en la capital importancia que para ellos tiene el silencio. Claro que son dos tipos muy distintos de silencio.
  • Entonces casi no hablaba inglés. Era capaz de defenderme en francés.
  • La especulación es la otra cara de la libertad de mercado. Unos crean riqueza. Otros especulan con la creada.
  • El gran invento de la modernidad reside en la especulación pura, absolutamente ajena a la economía real.
  • La especulación capitalista moderna muestra el código genético propio del puro y duro juego. No hay diferencia sustancial con entrar en un casino e invertir dinero en cualquiera de los juegos permitidos.
  • Todas esas especulaciones nada aportan a la economía real. En nada contribuyen a mejorar las condiciones de vida de la población mundial. En absoluto estimulan verdaderas vocaciones o actitudes empresariales.
  • La economía mundial es en nuestros días un gran casino de juego.
  • Ganar dinero con los medicamentos es algo que se presta con facilidad a la demagogia.
  • A los japonenes solo les importaba vender. No entraban en consideraciones ni tributarias, ni financieras, ni mucho menos morales. Pragmatismo nipón.
  • Si algo define a las sociedades modernas, es la absoluta necesidad de la doble moral para soportarse a sí mismas.
  • Cioran: “Lo malo de un pensamiento conceptualmente estructurado es que más tarde o más temprano tendrá necesidad de mentir para seguir instalado”.
  • El esquema holandés me llamó mucho la atención porque se podía negociar con el fisco el volumen de impuestos a pagar, antes siquiera de establecer la propia empresa.
  • Los paraísos fiscales los crean y los consienten los propios Estados que implantan sistemas retributivos cercanos a lo confiscatorio.
  • Descubrir lo que se esconde detrás de la llamada “modernidad” no siempre resulta especialmente reconfortante.
  • El cinismo moral es la norma por excelencia.
  • Un paraíso fiscal que se precie debe disponer de un contexto más o menos exótico y de una infraestructura externa adaptable a las demandas de los “ejecutivos de cuenta”.
  • Jerarquización real que domina la vida social española: la distinción entre propietarios y no propietarios.
  • Por muy inteligente que seas, por loables que parezcan tus opiniones, por intenso tu esfuerzo y trabajo, por sólida tu lealtad, con todo ello jamás conseguirás traspasar el umbral de la propiedad, nunca “ascenderás” a la categoría de propietario del medio de producción.
  • El mercado podía funcionar, pero a condición de que personas limpias estuvieran al frente de sus instituciones esenciales.
  • El pensamiento humano funciona por clichés y cuando con fórceps repetitivos han conseguido introducirte en tu mecanismo un patrón de pensamiento, el efecto es demoledor porque los patrones de pensamiento resultan muy duraderos.
  • Cuando la democracia descubrió el poder de la inducción, se convirtió en Sistema.
  • Un sujeto desequilibrado, con tormentos interiores sobre sí mismo, portador de complejos del tipo que sean, u obligado a convivir con aspectos emocionales de su vida individual o familiar que le repugnen, es un conflicto en potencia que solo necesita tiempo para convertirse en realidad. Huir de esos personajes es capital para el éxito en la vida.
  • Dicen que la industria farmaceútica es tremendamente poderosa, y lo es, sin la menor duda. Los intereses en juego que subyacen son de dimension sideral.
  • El mundo de los negocios no se mueve por parámetros singulares. Sus personajes, sus actores, por inaccesibles que aparezcan en los medios de comunicación, por complejas que aparenten ser las operaciones en las que intervienen, no son más que individuos en ocasiones mucho menos inteligentes y cultos de lo que sería imaginable, y sus pautas de conducta no difieren de cualquier otro ámbito en el que las pasiones y las emociones condicionan los planteamientos llamados de razón.
  • Lo malo es que la mediocridad inunda las plazas de las instituciones capitales del Estado.
  • Eso de consultar con terceros nuestras decisiones vitales no deja de ser un eufemismo.
  • Sin quererlo ni desearlo, me convertí en el consejero delegado de la principal empresa española de productos químicos-farmaceúticos.
  • Juan decía que eres rico de verdad si no eres capaz de precisar cuánto dinero tienes.
  • Eres profesional porque no puedes ser dueño.
  • Los afectos son independientes de las acciones, los sentimientos, de los beneficios, y mezclarlos raramente lleva a puerto seguro y calmo.
  • Lo importante, lo que realmente cuenta, es la cantidad de poder. Cómo acceder a ese poder es harina de costal diferente.
  • Si el núcleo del poder es cerrado, si algunos pocos lo controlan de manera exclusiva, y el reparto del mismo se efectúa internamente con exquisito cuidado, una alteración, por leve que sea, provoca o puede provocar terremotos impredecibles.
  • Ya tenía suficiente experiencia en este mundo para darme cuenta que una fidelidad no soporta tres mil millones.
  • Aprendí lo que significa ser rico: no preguntar si puedes hacer una cosa o comprarte algo, sino, sencillamente, hacerlo.
  • Nunca sentí preocupación por la negociación. Yo quería vender, pero Schimberni, el presidente de Montedison, necesitaba comprar. Ahí estaba la clave.
  • Detrás de un hombre con poder, hay una mujer que es quien verdaderamente lo ejerce.
  • Alberto Alcocer: “Los políticos necesitan pasta, mucha pasta, muchísima pasta”.
  • Luis María Ansón: “Para conseguir que Felipe Gonzalez perdiera las elecciones en favor de Aznar se superaron todos los límites y se sometió al Estado a un tratamiento de radio y quimioterapia capaz de destrozarlo”.
  • Muchos pensamos que Aznar jamás habría ganado a Felipe.
  • Aznar odiaba a Felipe, pero a quien no podía resistir, quien era verdaderamente su bestia negra era yo.
  • La vida te enseña que por encima de afectos y lealtades en demasiadas ocasiones se imponen los intereses.
  • Algo que hoy me atormenta: la posibilidad de que las emociones no solo condicionen nuestra conducta, sino que, además, afecten a nuestra salud, a nuestras vidas.
  • Me encanta la palabra “barruntar”. Significa algo cercano a presentir, pero como con más contenido, más interiorizado, con mayor carga de subjetividad.
  • Los roles sociales están asignados con una rigidez extrema.
  • Comprobé que eso de ser rico y desempeñar puestos importantes en empresas o entidades financieras tiene muchos costes, pero uno es evidente de toda evidencia: tiempo.
  • El poder que los bancos tienen en España posiblemente no tenga parangón en cualquier otra economía occidental.
  • En España los empresarios entienden que es básico llevarse bien con los bancos y el Estado. Quizá por ello nuestro tejido empresarial sea tan seingular, cuando menos en lo personal.
  • Miguel Martín (Banco de España) llegó a decir que lo que ellos querían no eran empresas sanas, sino bancos sanos. Eso demuestra a las claras que creen que es posible una riqueza financiera sin que exista riqueza real.
  • Los bancos no quiebran. Por eso quizá sean todavñia más apetecibles para ser controlados por los amantes del poder.
  • Teniendo en cuenta que los bancos españoles carecían de dueños concretos, el poder se desplazaba a los ejecutivos, de tal forma que si los designaban los socialistas tendrían el poder de las instituciones financieras sin tener que desembolsar una peseta y sin asumir costes internacionales.
  • Los humanos somos expertos en confeccionar excusas que disfrazamos de razones cuando conviene a nuestros intereses y/o emociones.
  • En la Bolsa española de entonces se podía hacer casi de todo.
  • Si no puedes enseñar el dinero la cosa reduce su atractivo en muchos enteros. Y de ahí lo de las obras de arte. Cuelgas en la pared un picasso, un juan gris, un modigliani o algo de nivel parecido y la gente ya sabe que tiene un montón de dinero. No puede precisar cuánto, pero da igual porque eso significa mucho, pero mucho dinero de verdad.
  • La beautiful people lleva haciendo negocios enormes en España mucho tiempo y mandan, pero mandan de verdad, no tienen límites, y no es que se crean los amos del país, es que en verdad lo son.
  • Lo que no quise o no supe ver fue que el Sistema no se rinde. Espera, diseña alternativas, por enloquecidas que parezcan, para implementarlas cuando los hados le resulten mínimamente propicios.
  • La vanidad es la peor de las consejeras que imaginarse pueda.
  • A pesar de la protesta epidérmica contra los políticos, no existe un rechazo tan profundo como deberia. Es posible que algunos piensen en sus fondos: “Yo habría hecho lo mismo”.
  • Alguien me explicó que la inmensa mayoría de las personas honestas son tales porque no han tenido una posibilidad suficientemente atractiva para dejar de serlo.
  • Creo que nos hemos acostumbrado a vivir en la contaminación.
  • Dicen los sufís que un hombre dormido no puede despertar a un hombre dormido.
  • Una sociedad que fomenta descaradamente la mediocridad no puede pretender disponer de políticos que se salgan de semejante atributo.
  • Como tantas veces sucede en la vida, las grandes cosas se deben a pequeños acontecimientos, que, además, no están programados, no han sido previstos de antemano.
  • El único lenguaje válido del poder es el poder. Y el poder para ellos. Cualquier trozo de poder en manos de otros les convierte en enemigos.
  • Una vez que entiendes, que interiorizas, que incluyes en tu torrente sanguíneo el verdadero alcance de la noción de impermanencia, imaginarte en los puestos de mando financieros te resulta privado de auténtica sustancia.
  • Una cosa es que los trabajos sociales son imprescindibles para la vida ordenada en sociedad. Otra diferente es que eso sea la esencia del ser humano. Y otra, que jerarquicemos cualitativamente a los hombres en función de esos roles sociales instrumentales.
  • No entraba en mis planes ser presidente del banco.
  • La vida, esta vida que nos toca vivir, sufrir, gozar y soportar, se explica demasiadas veces en clave de emociones desprovistas de épica.
  • Una lesión emocional potente es capaz de arrasar con lealtades y agradecimientos. Es capaz de transformar el afecto en odio puro y duro, y es caldo en el que pueden fermentar las mayores barbaridades imaginables.
  • Cada día insisto a mis hijos con mayor énfasis en que cuiden por todos los medios de rodearse de personas equilibradas, con quienes tienen más o menos controlado su equipaje emocional.
  • La voladura controlada se lleva a cabo desde dentro, se trate de la organización de que se trate.
  • Miguel Boyer: “No es bueno que te metas en política”.
  • Mientras no se cambie al hombre todo seguirá siendo un poco más de lo mismo. Avanzamos, claro, en lo de fuera, en lo externo. No creo que se puede aplicar esa palabra a lo de dentro, al interior.
  • Asistir al comportamiento real de los grandes financieros y empresarios españoles no siempre me dejaba un buen sabor de boca.
  • No se puede ser iconoclasta veinticuatro horas diarias.
  • El poder no admite competidores. Un competidor es siempre un enemigo.
  • Controlar el lado emocional del cerebro es fundamental si se quiere “pensar bien”.
  • Son demasiadas las ocasiones en las que la velocidad de los acontecimientos impide contemplarlos en su verdadera importancia.
  • En demasiadas ocasiones en la vida te sientes obligado a acatar lo que consideras inevitable, aunque se encuentre carente de lógica.
  • No debí suspender el Consejo. Se reunieron a pensar.
  • Una cosa son las aulas, los libros, los profesores y los alumnos, y otra muy distinta, la vida misma. Solo a los amantes de la ignorancia se les ocurre creer e incluso llegar a pedir que se armonicen libros y vida, aulas y despachos.
  • El Sistema estaba dispuesto a todo: o las operaciones se hacían con sus hombres y para sus intereses, o sencillamente se utilizaba el aparato de poder del Estado para abortarlas.
  • Cuando alguien te dice que tiene que asumir compromisos, quiere transmitirte que necesita involucrar a terceros, y este campo tan pantanoso mejor no saber, no enterarte, que con la sospecha no pasa nada, pero el conocimiento a veces te puede buscar un disgusto serio.
  • Felipe Gonzalez: “Los políticos tenemos que velar por encima de teorías académicas para resolver los problemas reales del país”.
  • Carlos Solchaga: “El partido no funciona en su estructura actual. El mundo ha cambiado y los partidos deben acomodarse a la nueva era. No tienen el menor sentido esas organizaciones elefantiásicas. Están abrumados por los gastos y hacen cualquier cosa por conseguir dinero para sufragarlos. No es que sea una organización ineficiente, es que, además, es muy cara”.
  • Banesto parecía funcionar como una red de intereses entrecruzados a base de “no me molestes, no te molesto”.
  • A veces el vivir un tiempo más o menos largo te permite comprobar cómo mentiras de hoy son verdades de ayer y al contrario.
  • Las guerras políticas nunca se acaban. Solo se suspenden.
  • Los que te tuvieron miedo, y aquellos a los que favoreciste en tus días de gloria, son los más encarnizados conspiradores en cuanto la debilidad se apodera de ti o de tus empresas.
  • Un profesional debe aparcar sus emociones.
  • Aprendí el poder de la única manera en que puedes conseguir una noción real: catándolo.
  • El poder se descompone en poder político, poder económico-financiero y poder mediático.
  • Ese refrán de que verás pasar el cadáver de tu enemigo es cierto en muchas ocasiones.
  • El Rey: “Quiero que sepas que he tomado la decisión de convertirte en mi banquero personal. Mi decisión se basa en el convencimiento de tu actitud leal para la Corona”.
  • Don Juan: “No creo que fuera bueno para ti dedicarte a la política. Sobre todo porque es un mundo menor, de valores menores, pequeños, mezquinos”.
  • El modelo de economía de mercado, precisamente por su capacidad de generar riqueza con mayor eficacia que repartirla, necesita de códigos de conducta mucho más estrictos. Cierto es que la experiencia evidencia que, por muchos códigos que formules, si los individuos encargados de aplicarlos se llaman a andanas, no consigues nada.
  • Como dice el refranero, si a partir de un determinado cumpleaños si no tienes ningún tipo de desperfecto biológico o funcional, por leve que sea, es que estás muerto.
  • Muertos de hoy pueden ser vivos de mañana, y viceversa, evidenciando la relatividad del juego del poder.
  • Esto de improvisar locuras ante personas presas del pánico es algo que funciona muy mal, porque la locura la ven como cordura si sirve como calmante de angustias.
  • Si un gobernador le da la orden a la Inspección del Banco de España de que ese efectúe una investigación contra un banco, es imposible que no encuentren multitud de excusas para elaborar un informe demoledor. Las normas contables de la banca privada dependen de ellos, de forma que no solo son sus autores, sino, además, sus intérpretes.
  • La cárcel mata. Mariano Rubio no superó aquello. Murió pocos años después. La cárcel acabó con su moral y con su vida.
  • Hubo un momento en España que quien no era felipista necesitaba un tubo de goma para poder respirar al aire libre.
  • Luis María Ansón: “Te confieso que creo que el líder no es José María Anzar. Hoy por hoy en España solo hay una persona que pueda encarnar estos ideales cristianos y esa personas eres tú, Mario”.
  • Sabino: “Pedro J, nunca te fíes de los Borbones porque son todos unos desagradecidos”.
  • A los reyes, amantes de la tradición, no les excitan demasiado las novedades, sobre todo cuando se trata de personas con las que necesariamente tienen que compartir trozos muy importantes de sus vidas.
  • Un mal discurso, si la prensa asegura que es muy bueno, agrada a quien lo pronuncia. La viceversa deja siempre un sabor amargo.
  • Jesús Polanco era largo, muy largo. Supo desde el primer instante de qué iba la cosa. Le gustaría o no, pero lo que no se podía hacer con él es obligarle a tragarse un cuento infumable.
  • Durante años he sido ingenuo creyendo en la estructura moral del ser humano.
  • Los reyes saben lo difícil que es durar, pervivir, subsistir en un mundo de humanos. Precisamente por ello la mejor y más difícil de las asignaturas vitales reside en conocer al hombre, y no al individuo abstracto, sino a esos hombres que te rodean, capaces de los peores sentimientos, y de no equivocarte con ellos: de dominar su estructura anímica depende, en muchas ocasiones, tu propia subsistencia.
  • Una organización del tamaño de un gran banco no se dirige por una persona, sino por un conjunto de ejecutivos que velan por los negocios propios de cada una de las áreas en las que necesariamente se divide el volumen de actividades de una entidad financiera semejante. Por tanto, de lo que se trata es de ser capaz de coordinar la actuación de otros profesionales bancarios, sin que para ello los conocimientos técnicos especializados constituyan la herramienta primordial.
  • A cualquier noticia buena referente a nosotros (Banesto) le correspondía una reacción de especial intensidad justo en dirección contraria.
  • En política lo que cuentan son las excusas, no las razones, porque si dispones de la capacidad de convertir ante la opinión pública una excusa en una verdad, tienes el campo despejado para hacer lo que te venga en gana.
  • Una peseta artificialmente sobrevalorada destrozaba las cuentas de resultados y laminaba los balances de las pocas empresas españolas que vivían de la exportación.
  • J.P. Morgan era el único banco americano de tradición no judaica. Sus mandos no eran judíos profesos ni confesos ni practicamentes ortodoxos ni aficionados a la Torá.
  • Luis María Ansón: “Así es, en efecto, Jose María (Aznar). Lo que ocurre es que tú no le ganarás nunca a Felipe Gonzalez. Para que puedas ganarle tendremos que comprometernos todos en una labor muy difícil porque tú, por ti solo, jamás lo conseguirás”.
  • Mis relaciones con Aznar siempre fueron pacíficas, al menos sobre el papel.
  • Todo el mundo decía que al Rey no le gustaba Anzar. Pero en realidad no se trataba de una persona en concreto, sino que el Monarca sabe de la importancia del biotipo de líder de la derecha que pasa a gobernar después de un periodo de socialismo. El Rey siente precaución ante los fallos propios de la derecha porque presiente que para la estabilidad de la Monarquía los errores de los Gobiernos de derechas son mucho más importantes que los de la llamada izquierda. La Monarquía quedaría mucho más al cubierto que si el sujeto en cuestión revestía los adornos que se vislumbran en el personaje Aznar”.
  • Aznar no seguía una conversación sobre cualquier materia referida a arte, ciencia, banca, finanzas o cualquier otro temario propio de enciclopedias de alumnos decentemente aplicados.  No se manifestaba dispuesto a charlar sobre algo diferente a cómo él ganaría las elecciones, repitiendo lugares comunes y generalidades de grueso volumen. Nunca supe qué pensaba realmente sobre los principales temas del Estado. Para él la política era una pura cuestión de entrenamiento. La ideología no resultaba trascendente porque el Sistema deglute las diferencias. Así que lo importante era el poder. Llegar a él.
  • Polanco: “No se trata de que nos guste Felipe, que desde luego nos gusta más que Aznar, sino que para este momento, nuestros intereses reclaman que vuelvan a gobernar estos llamados socialistas para que nos hagan el juego propio de una derecha económica”.
  • Realmente la confianza que inspiraba Aznar era muy escasa.
  • Felipe: “Fuera de la política es donde puedes tener amigos de verdad”.
  • Amigos los hay dentro y fuera de la política, como en la vida financiera. Otra cosa es que te creas que quienes te adulan son tus amigos y quienes te cuenten la verdad tus enemigos. Yo no soy gilipollas y sé que cuando alguien me adula es que quiere algo del banco.
  • Antonio Asensio: “Felipe te usa cuando te necesita y después te deja tirado”.
  • Felipe: “El problema es que tu dedicación a la política tiene mucha racionalidad. Tienes 45 años y nadie te imagina jubilándote en Banesto con 60. Ni eres el prototipo de banquero tradicional,  ni perteneces a familia con tradición bancaria. La gente te atribuye el carácter de alguien a quien le gusta hacer cosas. Te asignan el inquietudes políticas, entre otras razones porque tú las alimentas con tus discursos. Además tenemos el dato cierto de que Aznar no puede ser la apuesta de la derecha de este país. En estos últimos días he tenido ocasión de hablar con él a fondo por primera vez y me he dado perfecta cuenta de que no hay fondo en él, no tiene ideas propias, es muy poca cosa”.
  • La sanidad del banco reside en la calidad de los créditos que concedamos.
  • La intervención en realidad no la contemplaban más que como amenaza porque daban por descontado que iba a aceptar la oferta, a coger ese dinero, a salir corriendo a buscar refugio para mis capitales lejos de los terremotos del poder. Resulta comprensible su pensamiento. Siempre se actuaba así por parte de los empresarios y financieros. No voy a aprovecharme de esta situación en perjuicio de mis accionistas.
  • Jesús Polanco siempre ha obedecido al poder, entre otras razones por las puramente económicas. Jesús era un hombre del poder y punto y final.
  • El BBV se llevó la tecnología de Banesto, constituía una de las más avanzadas de Europa.
  • El tribunal no es tribunal. Es una pieza del Sistema.
  • Al final el beneficiario fue el Santander, al que el Banesto le resultó gratis. Se pagan 400.000 millones por una caja en la que hay 400.000. Es decir, no se paga nada. El Santader se hizo gratis, absolutamente gratis, con el control de Banesto.
  • Felipe: “Hay alguien a quien Aznar odia más que a mí, que eres tú, Mario”.
  • Miguel Martín quería decir que si el fundamento de la intervención no era financiero, sino político, acabaríamos en la cárcel para dar la razón a quienes lo decidieron, para lavar el error.
  • Durante mi etapa en el banco y antes de llegar a él siempre escribía, generalmente a mano y en libros a ello destinados, los momentos de mayor interés en mi vida. Comencé con esa costumbre allá por 1982, al darme cuenta de que mi discurrir vital tenía todas las trazas de no ser uno más de esos que se consumen dejando que el tiempo resbale sobre sus vidas.
  • Cuando atiendes al instante pierdes la referencia a la secuencia.
  • Lo peor fue el mensaje que se transmitió a la sociedad española. El poder político no consiente voces independientes que procedan de la sociedad civil.
  • Polanco: “Nosotros tenemos a alguien encargado de los trabajos sucios. Se llama Ernesto Ekaizer”.
  • El hombre. Al final el individuo. Y mientras no se cambie al hombre, es inútil de toda inutilidad seguir produciendo leyes, reglamentos, decretos, admoniciones, foros y demás.
  • Un hombre es un modo de pensar. Un modo de pensar es una arquitectura de valores. Un modo de pensar determina un modo de comportamiento.
  • Con este libro quiero contribuir a que nos demos cuenta de que necesitamos cambiar nuestros modos de pensar si queremos conseguir diferentes modos de comportamiento.

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raul

4 comentarios to “Los días de gloria de Mario Conde – Apuntes Breves”

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