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El oro nazi de Jean Ziegler – Apuntes Breves

Posted by Raul Barral Tamayo en Lunes, 16 de mayo, 2011


Sin los banqueros suizos, la segunda guerra mundial habría acabado mucho antes y centenares de miles de seres humanos habrían salvado sus vidas. Suministraron a Hitler miles de millones de francos suizos que le permitieron comprar materias primas de gran valor estratégico que necesitaba desesperadamente. Los enormes beneficios que produjo esta operación han servido, después, para consolidar y aumentar el gran poderío helvético.

Informes de los servicios secretos, sobre todo de los norteamericanos (desclasificados recientemente), revelan la complicidad activa de los banqueros suizos (y de los marchantes de arte, agentes fiduciarios, joyeros, abogados, etc.), que ocultaron literalmente a las víctimas de los campos de exterminio.

Al mismo tiempo que el gobierno suizo se enriquecía con el producto de la rapiña hitleriana, expulsaba de sus fronteras a decenas de miles de refugiados judíos, que fueron a caer directamente en manos de los verdugos nazis.

Jean Ziegler, diputado y sociólogo suizo y uno de los grandes especialistas en la Banca helvética, ha realizado una profunda investigación sobre estos hechos. Los documentos son impresionantes e inapelables.

Un libro explosivo, lleno de revelaciones inéditas y relatos sorprendentes que se complementa con un capítulo, elaborado especialmente para esta edición por Juan Gasparini, sobre la relación de la España de Franco, el Portugal de Salazar y la Argentina de Perón con este escandaloso drama, oculto durante más de cincuenta años y que por fin ve la luz pública.

Jean Ziegler es profesor de Sociología en la Universidad de Ginebra, profesor invitado en la Soborna de París y consejero nacional (diputado) en el Parlamento de la Confederación Helvética.

Algunas de las cosillas que aprendí leyendo este libro que no tienen porque ser ni ciertas ni falsas ni todo lo contrario:

  • Nueva York alberga no solamente a la comunidad judía más importante del mundo, sino también una gran cantidad de intelectuales contestatarios de diversas miras. Hace ya tiempo que reclaman que se haga la luz totalmente sobre los crímenes nazis, en particular sobre los crímenes económicos.
  • En el sistema político americano nada tiene más fuerza que un bi-partisan plea, es decir, una reivindicación sostenida a la vez por los dos grandes partidos.
  • El rechazo del pasado y la censura tiene una larga tradición en Suiza.
  • Una cultura alemánica y tres culturas latinas cohabitan mejor que peor desde hace siglos en un territorio de 42.000 km2, prácticamente en buena convivencia. En 1986 rechazó adherirse a la ONU. En 1992 rechazó entrar no ya en la Comunidad Europea, sino en el espacio económico europeo. Los suizos no quieren ningún lazo institucional con esta superpotencia europea dominada por los católicos alemanes.
  • Denis de Rougemont: “Suiza no es un Estado, es una comunidad de defensa”.
  • Históricamente la Confederación Helvética nació de la lenta y progresiva reunión de regiones, valles, ciudades libres, antiguos feudos y comunas en rebeldía.
  • En cada época de la historia, los suizos han ido a contracorriente, haciendo exactamente lo contrario de sus vecinos.
  • La nación se concibe como una alianza entre poblaciones ampliamente autónomas, cada una con su propia lengua, su cultura, su religión y su historia.
  • La pluralidad cultural es una ficción. No existe. Lo que hay son cuatro verdaderas culturas (románica, francesa, alemana e italiana); las cuatro coexisten perfectamente en un reducido espacio.
  • Es una ilusión pensr en Suiza como un Estado plurinacional. Lo pueblos no viven juntos, sino uno junto al otro en una mutua ignorancia (y tolerancia). Suiza no es verdaderamente un Estado; es una comunidad de defensa. Necesitamos del exterior. Sólo el exterior preserva a Suiza de la disolución. Es necesario que el exterior sea demonizado.
  • Suiza escapó de la segunda guerra mundial a cambio de su complicidad enérgica, ingeniosa y organizada con el Tercer Reich.
  • De 1940 a 1945, la economía suiza estuvo ampliamente integrada en el espacio económico de la Gran Alemania.
  • Los gnomos de Zurich, de Bâle y de Berna fueron los encubridores y los acreedores de Hitler.
  • Los dueños de los bancos, públicos y privados, fueron en su gran mayoría cómplices consentidores y devotos colaboradores.
  • A ojos de muchos historiadores, en los beneficios de la guerra está el origen del impresionante poder financiero que los grandes bancos suizos poseen a escala planetaria.
  • Los grandes bancos suizos son de ámbito mundial y continúan arrojando beneficios astronómicos cuyo origen está en el oro robado, en los capitales fugados y en el encubrimiento. Sus clientes de hoy ya no se llaman Hitler, Himmler, Göring y Ribbentrop sino Mobutu, Ceaucescu, Saddan Hussein, Abu Nidal, Duvalier, Noriega, Suharto, Eyameda, Marcos o Radovan Karadzic.
  • Suiza es hoy el segundo país más rico del mundo según la renta per cápita (detrás de los Emiratos Árabes Unidos), aunque carezca de toda materia prima.
  • Los beneficios obtenidos del oro robado por los nazis no están ya en los sótanos. Se crearon distintas infraestructuras en Liechtenstein, shell companies en las Antillas y sociedades testaferros en Luxemburgo. Los millones han sido invertidos y reinvertidos, blanqueados y reblanqueados.
  • Los bienes judíos durmientes fueron convertidos hace tiempo en inmuebles bajo nuevos nombres y en paquetes de acciones, vendidos, reinvertidos y revendidos según la situación bursátil.
  • El pequeño Larousse da la definición siguiente: “gnomo: nombre de los pequeños genios feos y deformes que, según el Talmud y los cabalistas, gobiernan en la tierra que guarda sus tesoros”. Los términos “feos” y “deformes” se refieren ciertamente más a defectos morales que a deficiencias psíquicas. Los tesoros, por otra parte, son considerables.
  • Todos creían firmemente que si Hitler no atacaba Suiza era porque no tenía miedo de su poderoso ejército y dispuesto al sacrificio.
  • Nuestra materia prima es el dinero, el dinero exterior, venga de donde venga.
  • Todas las teorías sobre la culpabilidad colectiva me repelen. No hay culpabilidad colectiva. No más en Alemania que en Francia o en Suiza. No todos los gnomos fueron encubridores de los verdugos. Ni todos los industriales suizos estaban a sueldo de las SS, ni todos los aduaneros eran cómplices de la Gestapo.
  • De lo que la Confederación hizo en los años 1933-1945 hay culpables. Quiero citarles por su nombre.
  • La existencia humana no se desarrolla nunca fuera de una época concreta.
  • El oro robado por Adolfo Hitler y sus esbirros, que permanece aún en su mayor parte en Suiza, no es esencialmente distinto del dinero criminal que el tirano zaireño Joseph Désiré Mobutu ingresa en cuentas privadas en los grandes bancos suizos.
  • Mi libro quiere ser un arma contra el cinismo de los gnomos, contra la inocencia constitutiva de los ciudadanos de la Confederación. Quiere provocar una toma de conciencia, contribuir a la rebeldía. Hacer la luz.
  • Hitler nunca pudo asegurar la independencia de Alemania en relación al mercado mundial ni siquiera en la cima de sus triunfos militares. Hitler no podía pagar emitiendo marcos del Reich. Tenía que pagar en divisas, y sobre todo en oro. El Führer necesitaba de un banquero, un banquero libre de sospechas, de fiar y neutral.
  • Los tiburones de las finanzas, en Zurich, Bäle y Berna, fueron los encubridores y los “blanqueadores” de los stocks de oro robados en los bancos centrales de Polonia, Checoslovaquia, Países Bajos, Luxemburgo, Lituania, Letonia, Bélgica, Albania y Noruega … Fueron ellos quienes financiaron las guerras de conquista de Hitler.
  • Hitler estaba prácticamente en bancarrota cuando atacó Polonia. El rearme de los años treinta ciertamente había reducido el paro, estimulado la industria y convertido al Wehrmacht en la primera potencia militar del continente. Pero había destrozado las finanzas del Estado.
  • Paul Valéry: “Los hechos no penetran en el mundo donde viven los mitos”.
  • Los encubridores helvéticos contribuyeron ampliamente a prolongar la segunda guerra mundial.
  • Los agentes nazis utilizaban los francos suizos para negociar en el mercado internacional, dado que durante la guerra era la única moneda internacional negociable en todo el mundo.
  • Los encubridores de Hitler no actuaron por adhesión a la ideología nazi, ni por simpatía personal hacia el Führer, sino por avidez y afán de lucro.
  • Las organizaciones nazis locales no llegaron a introducirse verdaderamente ni en la clase dirigente ni en el pueblo.
  • Irónico proverbio: “Nosotros los suizos, somos neutrales; poco nos importa quién destruya a los alemanes”.
  • Al que cuestiona el sistema mismo se le considera un producto de la patología.
  • En El sistema totalitario, Hannah Arendt afirma que cada pueblo, sean cuales fueren su cultura política y sus tradiciones democráticas, oculta en su seno a un número suficiente de personalidades inseguras para abastecer los cuadros necesarios de un sistema totalitario.
  • Heidegger: “No se puede juzgar una época con el rasero de otra”.
  • Desde 1814, Suiza no ha conocido una sola perturbación en su pirámide del poder, ni una modificación de la estratificación, ni la menor alteración del edificio de clases. La misma clase dominante detenta desde hace doscientos años el poder político, económico, social, ideológico y militar.
  • ¿Cuánto oro robado por los nazis depositaron, ocultaron y blanquearon los encubridores suizos? Aún hoy, nadie lo sabe. Disponemos a lo sumo de aproximaciones.
  • Cuando el hijo, la hermana o el primo de una víctima del genocidio nazi con una cuenta de depósito en un banco suizo se presenta en la ventanilla y reclama los fondos de su familia, el empleado le pregunta de entrada si tiene un certificado de defunción del pretendido titular de la cuenta. De vez en cuando, un descendiente consigue obtener una declaración de desaparición jurídicamente válida. Pero el empleado del blanco no suele quedarse satisfecho. Añade entonces: “Ahora, falta probar que usted es el único heredero de la familia”.
  • Los archivos del servicio de estatutos compensatorios donde registraban cualquier movimiento de capital, fuera en la dirección que fuera, están absolutamente intactos. Todos estos archivos helvéticos, que ciertamente no están informatizados pero sí bien clasificados, son de difícil acceso.
  • El oro de los muertos no procedía únicamente de los campos de concentración, sino también de los guetos y de todos los lugares de ejecución masiva.
  • Los servicios secretos aliados no ignoraban nada de los mensajes que banqueros e industriales suizos transmitían por teléfono o telégrafo.
  • Para su alimentación. Suiza dependía y depende en sus dos terceras partes del exterior.
  • La neutralidad es el núcleo de la autointerpretación de Suiza, y no se puede comprender la historia de la Confederación si no se ha asimilado la eterna teoría de la neutralidad perpetua.
  • Las naciones europeas reconocieron la neutralidad de Suiza en la paz de Westfalia, en 1648, confirmada de nuevo por el Congreso de Viena en 1815.
  • François René de Chateaubriand: “Neutrales en las grandes revoluciones de su entorno, los suizos se enriquecieron con las desgracias ajenas y fundaron un banco sobre las calamidades humanas”.
  • Al acabar la segunda guerra mundial, los aliados ajustaron cuentas con los suizos.
  • El Cuarto Reich era la obsesión de losaliados. El principal objetivo de la conferencia de Washington era la desnazificación de los bienes alemanes y el pago de indemnizaciones. Los judíos no querían saber nada. ¿Restituir los bienes? ¿Las reservas de oro robado? Jamás. La neutralidad lo impedía.
  • En contra de toda legalidad, el gobierno decidió desde el principio que la financiación de la acogida, del viaje, etc., de los refugiados judíos sería asunto de los judíos suizos, y exclusivamente de ellos.
  • La gestión del dinero reviste en Suiza un carácter casi sagrado. Guardar dinero, recibirlo, contarlo, atesorarlo, especular y ocultar son algunas de las actividades que, desde el tiempo de la primera oleada de inmigración, tras la afluencia hacia Ginebra de hugonotes expulsados de Francia en 1685, están adornadas de la mayor nobleza ontológica.
  • El silencio y el recogimiento encuentran su culminación en la teoría calvinista de acumulación sagrada de riquezas. La doctrina calvinista de la predestinación considera la riqueza individual como un signo visible de la gracia divina. El que accede a la riqueza material es un elegido de Dios.
  • Los bienes de miles de víctimas del genocidio nazi ciertamente siguen en los sótanos de los bancos helvéticos. El Congreso Judío Mundial estima que los valores depositados, que han aumentado con los intereses, representan actualmente decenas de miles de millones de dólares.
  • Anonimato suplementario, en los servicios del banco la cuenta sólo se identifica con un número. El nombre del titular no figura en ninguna parte, ni en los extractos de la cuenta, ni en los efectos, ni en la correspondencia. Sólo el director del banco sabe a quién pertenece realmente el número de la cuenta.
  • Jean Halpérin: “Con el secreto bancario, inicialmente pensado para proteger a sus clientes, los banqueros se protegen a sí mismos”.
  • En 1989 Suiza fue el único país del mundo en festejar el comienzo de la segunda guerra mundial.
  • Si en 1945 la clase dirigente helvética hubiese manifestado remordimientos y lucides, si hubiese pedido disculpas por sus crímenes, se se hubiese retirado sin ruido, yo no habría escrito este libro.
  • José Martí: “Vivir es recordar”.
  • En todas partes, los cómplices del Tercer Reich fueron expuestos a la vergüenza pública y a veces castigados. En todas partes, salvo en Suiza.
  • Actualmente desde los países llamados del Tercer Mundo afluyen ininterrumpidamente a los búnkers de los bancos suizos enormes capitales, capitales sustraídos a las economías nacionales, beneficios fruto de la corrupción, botines de dictadores, fruto del saqueo sistemático de los pueblos más pobres.
  • A pesar de la reforma del Derecho penal de 1990, la sede financiera helvética sigue siendo todavía hoy una de las blanqueadoras más eficaces de los miles de millones de la droga y de los beneficios del crimen internacional organizado. Habría que recordar también la evasión fiscal de los países europeos.
  • El secreto bancario, o más exactamente el artículo 47 de la ley federal sobre los bancos y las cajas de ahorro, debe ser abolido.
  • Cuando esta Confederación se haya desembarazado de las viejas mentiras, del bandidismo bancario, del cinismo y de la hipocresía, le espera una activa y solidaria tarea humanitaria en la Europa unida.

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raul

5 comentarios to “El oro nazi de Jean Ziegler – Apuntes Breves”

  1. […] El oro nazi de Jean Ziegler. […]

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  3. DIANA said

    LAMENTABLEMENTE EN EL SUR DE ARGENTINA,,NO SE ENCUENTRA BIBLIOGRAFIA SOBRE TESTIMONIALES DE LA II GUERA MUNDIAL,,SOLO UNO Q OTRO AUTOR,,PERO ME GUSTARIA CONOCER UN POCO MAS DE TODO,,MAS SOBRE LA ACCION NAZI ,SE Q FUERON ASILADOS EN UNA GRAN ZONA DE LA CORDILLERA SUREÑA,,PERO POCO SE SABE,,GRACIAS

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