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Panfleto antipedagógico de Ricardo Moreno Castillo – Apuntes Breves

Posted by Raul Barral Tamayo en Lunes, 23 de mayo, 2011


“Sigo al tanto del desastre en el que vive la enseñanza, y comparto punto por punto todo lo que usted dice”, escribió Antonio Muñoz Molina a Ricardo Moreno Castillo tras leer la primera versión de este libro, un texto breve cuya versión on-line alcanzó notable fama. Actualizado y desarrollado por su autor, este Panfleto antipedagógico es un alegato desesperado y necesario, tan duro en su crítica como constructivo en su ofrecimiento de soluciones sencillas y razonables a ese “desastre”.

Como explica Fernando Savater en su prólogo, el libro no pretende ser “un tratado que resuelve todos los problemas, sino un grito de alerta polémico que nos zarandea para que advirtamos que existen”, y que habla “desde el sentido común y la práctica docente cotidiana. Todos sus planteamientos pueden ser discutidos, pero ninguno puede ser pasado por alto”.

Dirigido por igual a los padres de familia y a los educadores, el Panfleto antipedagógico debería servir de revulsivo para una sociedad que no puede seguir enterrando su futuro en sus escuelas, institutos y universidades.

Ricardo Moreno Castillo nació en Madrid en 1950. Es licenciado en Matemáticas y desde 1975 catedrático de instituto. Posteriormente estudió la carrera de Filosofía y se doctoró con una tesis sobre historia de la matemática. Sobre este tema ha publicado varios libros y numerosos artículos. En la actualidad ejerce en el instituto Gregorio Marañón de Madrid y también es profesor asociado en la Facultad de Matemáticas de la Universidad Complutense.

Algunas de las cosillas que aprendí leyendo este libro que no tienen porque ser ni ciertas ni falsas ni todo lo contrario:

  • Analfabetizar un país es cosa relativamente fácil, pero volverlo a alfabetizar ya no lo es tanto.
  • La cantidad de recursos que se derrochan en mantener la ignorancia de nuestros estudiantes se podrían dedicar a cosas más útiles.
  • Nunca ha sido el curso más largo, ni han gastado tanto los alumnos en material escolar, ni la Administración en mantener a expertos, equipos, gabinetes y psicólogos que asesoren a estudiantes y profesores, y nunca han sido los conocimientos de los primeros tan ridículos ni el desánimo de los segundos tan grande.
  • En una clase en la que cada uno hace lo que quiere, porque la Administración no respalda la autoridad del profesor y al mismo tiempo protege al alumno que conculca el derecho de aprender de los demás, no se está impartiendo educación, se está repartiendo basura.
  • Si lo que un profesor tiene que soportar hoy día de algunos de sus alumnos lo tuviera que soportar cualquier otro trabajador de sus compañeros o de su jefe, tendría razones sobradas para denunciarlos por acoso en el centro de trabajo.
  • Cuando la enseñanza pública se degrada hasta tales extremos, salen ganando los que pueden pagarse un colegio privado.
  • Los profesores de instituto nos encontramos con unos estudiantes peor preparados, con menos costumbre de estudiar y menos maduros, y a ellos tenemos que enseñarles, en dos años, lo que antes se enseñaba en cuatro a unos alumnos mejor formados.
  • El bajón en el nivel de conocimiento y comportamiento de los alumnos ha sido rápido y repentino, y además tiene una fecha: la de la implantación de la LOGSE. Un sistema que desprecia la educación de la memoria, tolera los malos modales y permite a un alumno pasar de un curso a otro con varias materias suspendidas.
  • Una enseñanza presuntamente lúdica, donde no es inculca el hábito de estudio, se convierte en un aparcamiento para pobres, donde están entretenidos hasta que les llegue la hora de convertirse en mano de obra barata.
  • Para que la igualdad de oportunidades sea real, ha de haber una enseñanza en la que cada uno pueda demostrar su valía, su inteligencia y su capacidad de trabajo.
  • Evaluación continua, concepto vacuo donde los haya.
  • J.L. Borges: “De todos los instrumentos del hombre, el más asombroso es, sin duda, el libro. Los demás son extensiones de su cuerpo. Pero el libro es otra cosa: el libro es una extensión de la memoria y la imaginación”.
  • Lo que se sabe confusamente y a medias no sólo es inútil, es también un estorbo, un contenido parasitario que dificulta el aprendizaje de cosas nuevas.
  • Una cabeza bien formada es la que tiene sus conocimientos bien ordenados y estructurados, no la que caerece de conocimientos.
  • Formar a una persona sin enseñarle cosas es como pretender ordenar una habitación vacía.
  • Los contrarios a la educación de la memoria dicen que lo importante es que un niño aprenda a consultar un libro, y no que se sepa el libro de memoria.
  • Los libros existen porque nuestra memoria es limitada, no porque el desarrollo de la memoria sea nocivo para la formación de un estudiante.
  • Los libros prolongan la memoria como el telescopio la vista, entonces no la sustituyen, porque no se puede prolongar un sentido del que se carece. Para un desmemoriado un libro es tan inútil como un telescopio para un ciego.
  • Se consulta lo que se supo y se ha olvidado, pero no se puede consultar algo si no se sabe ya algo de ese algo.
  • La base de la madurez es la memoria.
  • Quien carece de memoria vive en un perpetuo presente y en nada pueden aprovecharle las experiencias pasadas.
  • Son los sentidos del saber, que son un fin en sí mismos, los que exigen la educación de la inteligencia.
  • La de la motivación es una de las falacias que más daño han hecho a la educación en nuestro país. Un centro de enseñanza no es un circo.
  • La inteligencia para aprender es muy temprana, pero la madurez necesaria para comprender lo importante que es aprender es muy tardía. Si esperamos a que tenga esta madurez para enseñarle, los mecanismos de aprendizaje se habrán deteriorado tanto como el estómago de un niño a quien se ha dejado comer lo que le apetecía cuando le apetecía.
  • Karl Popper: “Me costó cierto tiempo reconocer que la libertad es más importante que la igualdad, que el intento de realizar la igualdad pone en peligro la libertad, y que, si se pierde la libertad, ni siquiera habrá igualdad entre los no libres”.
  • Pedir menos nivel a los estudiantes no nivela las diferencias, más bien las aumenta. El hijo del carpintero puede aprender en casa lo que no le enseñaron en el curso, pero los demás han perdido definitivamente la posibilidad de convertirse en buenos profesionales de la carpintería.
  • O se tiene un bachillerato exigente, mediante el cual se inculca a los estudiantes el hábito del trabajo y del esfuerzo, o los juristas, médicos e ingenieros procederán de la enseñanza privada.
  • Es rigurosamente falso que los hijos de padres menos cultivados sean peores estudiantes que los demás.
  • La cantidad que se gasta hoy por alumno nunca ha sido tan alta en España, como nunca ha sido el curso tan largo, y nunca se ha terminado el bachillerato siendo tan ignorante.
  • Un muchacho debe estudiar a ciertas horas, y para que lo haga no necesita que los padres sean muy leídos.
  • Thomas Edison tuvo poca escuela, aprendió lo que buenamente le pudieron enseñar en su casa, que no era mucho.
  • Es un fraude no dar lo mejor a los que sí quieren estudiar para no generar desigualdades con los que no quieren.
  • La libertad y la igualdad son cada una frontera de la otra. Casi cualquier avance de una de ellas lo hace a costa de un retroceso de la otra.
  • Las dictaduras son grandes igualadoras.
  • La multiplicación de oportunidades nos da más posibilidades para escoger, en consecuencia nos hace más libres, pero también mas desiguales, porque unos aprovechan las posibilidades y otros no.
  • Hay que dar oportunidades a quien carece de ellas, no quitárselas al que las tiene, el cual debe aprovecharlas sin mala conciencia.
  • Un muchacho de doce años es ya ingobernable, y si no quiere estudiar, no hay ley de educación obligatoria que pueda conseguir que lo haga.
  • No es necesario que un muchacho cuya ilusión es aprender a arreglar motos tenga que estar, de los doce a los dieciséis años, oyendo hablar de cultura clásica y de otras cosas que le aburren soberanamente.
  • En la enseñanza actual no se puede expulsar a ningún alumno, por mucho que falte al respeto a los profesores o impida el normal aprendizaje de los compañeros.
  • Hablar de calidad de la enseñanza cuando el problema de la disciplina no está resuelto es un discurso vacío.
  • Pedir a los profesores que motiven a los alumnos es tan disparatado como pedir a un médico que motive a los enfermos a tomar la medicación.
  • Es un disparate que no exista formación profesional antes de los dieciséis años cuando la edad mínima para trabajar, es precisamente, la de dieciséis años.
  • ¿Por qué para ir a formación profesional se ha de fracasar primero en otra cosa, como si prepararse para la vida laboral fuera algo así como un deshaucio?
  • Negar por decreto que hay muchachos que no quieren estudiar es tan poco realista como suprimir la prostitución por decreto.
  • Quien sienta una clara vocación por la historia, la filosofía o las lenguas clásicas hará bien en aprender primero otra cosa que le permita vivir.
  • F. de la Rochefoucault: “El espíritu se deja atraer, por pereza y por costumbre, a lo que es fácil y agradable. Este hábito pone límites a nuestro conocimiento, y nadie se toma el trabajo de llevar su espíritu todo lo lejos que podría ir”.
  • Tenemos que educar a nuestros alumnos para que vivan en una sociedad en la que van a ser juzgados por los resultados. Es absolutamente legítimo que quien contrata los servicios de un profesional lo haga buscando resultados correctos.
  • Los alumnos de hoy están tan mal acostumbrados que casi consideran un derecho que la última asignatura se les tenga que aprobar porque sí.
  • Para que un muchacho dé de sí ha de percibir que se confía en su inteligencia y su capacidad de trabajo, y eso lo ha de notar en que el profesor le exige todo lo que razonablemente se le puede exigir en función de su edad y sus conocimientos.
  • Si exigimos a cada uno según sus posibilidades, cada uno permaneceraá dentro de sus limitaciones. Por el contrario, un muchacho sacará a flote sus capacidades en la medida en que se le exija.
  • J.-J. Rousseau: “La meta de una buena educación es conseguir un hombre razonable, ¡y se pretende educar a un niño mediante la razón! Es comenzar por el final, es confundir el instrumento con el fin. Si los niños atendieran a razones, no tendrían necesidad de ser educados. Es preciso plegarle a un total obediencia o no exigirle nada en absoluto”.
  • Saber asimilar las frustraciones y los fracasos también forma parte de la educación.
  • Los padres deben procurar que nunca tenga motivos para no sentirse querido.
  • Si los padres no han cumplido previamente con su obligación, es imposible que el profesor cumpla con la suya.
  • Un hombre irresponsable no es un hombre libre.
  • Para descubrir cosas nuevas es indispensable saber ya muchas otras cosas.
  • Cualquier que busque bien en su memoria, podrá constatar que los profesores que le dejaron mejor recuerdo son aquellos entusiasmados por lo que enseñaban, los apasionados por su materia.
  • Quien al terminar la carera se crea que ya sabe, es un fatuo.
  • La pedantería es una enfermedad que ataca con más frecuencia a los ignorantes que a los que no lo son.
  • Quien se considera un aprendiz tiene más posibilidades de convertirse en un buen maestro que quien se cree un sabio.
  • Mientras la universidad sea tan endogámica, hablar de carrera docente es un sinsentido.
  • No todo lo tradicional es malo.
  • Los objetivos de una buena educación digna de tal nombre son los que han sido siempre: conseguir personas más sabias, más cultas y más libres, en definitiva, más personas.
  • K. Popper: “Sin la posibilidad de contrastes o pruebas, cualquier afirmación de que se está usando un método científico queda sin base”.
  • Máxima de Boileau: “Lo que se concibe bien, se enuncia claramente”.
  • Uno de los males de nuestra educación está en la proliferación de unos llamados “expertos” que utilizan un discurso vacío, en el que la ausencia de ideas se intenta ocultar con un lenguaje pretendidamente científico.
  • Los únicos expertos son los que llevan veinte o más años dando clase, y de entre ellos habría que acudir, sobre todo, a los que siguen estudiando, a los que trabajan por mantenerse intelectualmente vivos, a los que saben lo que es el saber.
  • Somos hijos de la civilización latina y nietos de la griega, depositarios por tanto de un inmenso tesoro de sabiduría y pensamiento que debemos conservar.
  • Es un acto de barbarie impedir que los estudiantes más disciplinados y trabajadores aprendan todo lo que podrían aprender para que los que no son tan trabajadores y disciplinados se sientan discriminados.
  • G. K. Chesterton: “Todos los educadores son absolutamente dogmáticos y autoritarios. No puede existir la educación libre, porque si dejáis a un niño libre no le educaréis”.
  • Tres reglas a los padres: delante de los hijos, siempre apoyar al profesor; nunca dejarse amilanar por los hijos; no vacilar en denunciarlo.
  • La bofetada que no recibió antes de los sites años ya no tiene sentido a los quince.
  • Sin represión no hay educación posible. Eduar es, sobre todo, poner límites, y los límites no se negocian ni se dialogan.
  • Educar en valores es una gran cosa, pero primero se ha de educar en rutinas.
  • Lo inútil no es lo contrario de lo indispensable, es lo que no se puede o no se sabe disfrutar.
  • Cuando se consiente algo a un hijo para que se calle de una vez, se demuestra un claro desinterés por él.
  • I. Kant: “No se aprende filosofía, se aprende a filosofar”.
  • Inculcar unas ideas tan poco fundamentadas como las de la religión, sobre las cuales los hombres nunca estarán de acuerdo, antes de que el niño tenga el bagaje intelectual como para examinarlas por sí mismo, es jugar con ventaja. Dicho de un modo más crudo, es manipulación.
  • El fanatismo es una enfermedad terriblemente contagiosa, frente a la cual nadie está inmunizado. Las únicas medicinas conocidas contra ella, y sólo parcialmente eficaces, son el estudio y el trato con personas de diversas costumbres y maneras de pensar.

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raul

4 comentarios to “Panfleto antipedagógico de Ricardo Moreno Castillo – Apuntes Breves”

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  3. […] Panfleto antipedagógico de Ricardo Moreno Castillo. […]

  4. Vagamundos said

    “-No es necesario que un muchacho cuya ilusión es aprender a arreglar motos tenga que estar, de los doce a los dieciséis años, oyendo hablar de cultura clásica y de otras cosas que le aburren soberanamente.

    -Quien sienta una clara vocación por la historia, la filosofía o las lenguas clásicas hará bien en aprender primero otra cosa que le permita vivir.

    -Somos hijos de la civilización latina y nietos de la griega, depositarios por tanto de un inmenso tesoro de sabiduría y pensamiento que debemos conservar.”

    Valientes tonterías que se contradicen. Si no hubiese quien está en profundo desacuerdo con la segunda idea, estaríamos atascados. Ale, sin ganas de discutir.

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