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Caída Libre de Joseph E. Stiglitz – Apuntes Breves

Posted by Raul Barral Tamayo en Miércoles, 20 de julio, 2011


La llamada Gran Recesión ha afectado a más personas que ninguna otra crisis desde la Gran Depresión. En Estados Unidos, las políticas públicas deficientes y una falta de escrúpulos generalizada han favorecido el desastre financiero actual, cuyo contagio al resto del planeta ha sido devastador.

Quién mejor que Joseph Stiglitz para diagnosticar una situacion tan compleja de un modo tan accesible. Sus consideraciones acerca del nuevo papel que deben asumir gobiernos y mercados, de la urgente necesidad de regulación y del distinto modo en que se debería gestionar la globalización tienen un peso especial dentro de la batalla de ideas que conformará el “nuevo mundo” destinado a emerger de esta crisis.

Caída libre da voz a todas esas personas que vierons indignadas cómo Wall Street acababa con hogares y empleos; cómo los gobiernos fueron incapaces de frenar la crisis y no dieron más pasos de los estrictamente necesarios; cómo los banqueros se contradecían pidiendo que el Estado les sacara del apuro al mismo tiempo que se oponían a una regulación menos propicia a futuras crisis. Stiglitz ofrece alternativas para lograr una economía próspera y una sociedad moral para el futuro.

Joseph E. Stiglitz, Premio Nobel de Economía en 2001, es actualmente catedrático de economía en la universidad de Columbia tras una intensa carrera académica como profesor en prestigiosas universidades, como Yale, Oxford y Stanford. Además, ha sido asesor económico del gobierno de Bill Clinton y economista jefe y vicepresidente senior del Banco Mundial.

Algunas de las cosillas que aprendí leyendo este libro que no tienen porque ser ni ciertas ni falsas ni todo lo contrario:

  • Se suponía que la tan cacareada Nueva Economía iba a hacer posible una mejor gestión de los riesgos, y que traería consigo el final de los ciclos económicos.
  • El gurú de esa ideología, Alan Greenspan, ha admitido que había un fallo en su razonamiento.
  • Ninguna crisis pasa sin dejar un legado.
  • Yo creo que los mercados son la base de cualquier economía próspera, pero que no funcionan bien por sí solos. Es necesario que el gobierno desempeñe un papel, y no sólo rescatando la economía cuando los mercados fallan y regulándolos para evitar el tipo de fracasos que acabamos de experimentar.
  • No volveremos ni podemos volver al mundo tal y como era anteriormente.
  • Nuestro sistema económico no había estado funcionando demasiado bien para la mayoría de estadounidenses antes de la crisis. A algunos les iba bien, pero no al estadounidense medio.
  • Yo era, en cierto sentido, un “veterano de las crisis”, un “crisisólogo”. Yo era economista jefe del Banco Mundial en la época de la última crisis financiera global, en 1997-1998.
  • Todas las políticas cruciales, como las relacionadas con la desregulación, fueron una consecuencia de “fuerzas” políticas y económicas (intereses, ideas e ideologías) que van más allá de cualquier individuo en particular.
  • Yo atribuyo la carga de la responsabilidad a los mercados y a las instituciones financieras.
  • Cuando uno mira por debajo de la superficie, más allá de los nuevos productos financieros, de las hipotecas de alto riesgo, y de los instrumentos de deuda con garantía, esta crisis resulta muy similar a muchas otras que la han precedido.
  • La burbuja estaba apoyada en una mala práctica crediticia de los bancos, que utilizaba como garantía unos activos que habían sido inflados por la burbuja.
  • Nuevos instrumentos (CDS) supuestamente creados para gestionar el riesgo, pero en realidad igualmente diseñados para engañar a los reguladores, eran tan complejos que amplificaban el riesgo.
  • ¿Cómo y por qué permitimos que ocurriera esto “otra vez”, y a semejante escala?
  • Siempre que se ven problemas tan persistentes y generalizados como los que han aquejado al sistema financiero estadounidense, sólo se puede llegar a una conclusión: los problemas son sistémicos.
  • El crecimiento se basaba en una acumulación de endeudamiento.
  • Como consecuencia de la crisis, la economía (tanto la teórica como la política) cambiará casi tanto como la economía real.
  • Siempre hay economistas “agoreros”, los que ven los problemas con anticipación, esos que han predicho nueve de las últimas cinco recesiones.
  • Los economistas somos buenos identificando fuerzas subyacentes; no somos buenos prediciendo cronologías exactas.
  • En una economía globalizada, no se pueden afrontar los problemas de Estados Unidos sin contemplar esos problemas en sentido amplio.
  • Resulta difícil tener una economía global fuerte mientras parte del mundo siga produciendo mucho más de lo que consume, y otra parte siga consumiendo mucho más de lo que produce.
  • El sistema financiero que está surgiendo es menos competitivo, donde los bancos “demasiado grandes para quebrar” plantean un problema aún mayor.
  • El sistema que fracasó tan estrepitosamente no se materializó simplemente por sí solo. Fue creado. De hecho, muchos trabajaron muy duro para asegurarse de que adoptara la forma que adoptó.
  • Muchas personas que trabajan en el sector sienten que son tan víctimas como quienes no pertenecen a él.
  • La memoria es limitada, y dentro de treinta años surgirá una nueva generación, confiada que no será presa de los problemas del pasado.
  • El ingenio del hombre no conoce límites, y cualquiera que sea el sistema que diseñemos, siempre habrá quienes idearán cómo eludir las regulaciones y las normas establecidas para protegernos.
  • Tras la Gran Depresión sí que logramos crear una estructura reguladora que nos ha sido de gran utilidad durante medio siglo, y que ha promovido el crecimiento y la estabilidad.
  • La única sorpresa respecto a la crisis económica de 2008 fue que resultara una sorpresa para tanta gente.
  • Un mercado desregulado, inundado de liquidez y con unos tipos de interés bajos, una burbuja inmobiliaria mundial, y unos créditos de alto riesgo en vertiginoso aumento eran una combinación peligrosa.
  • La última vez que Estados Unidos había exportado una crisis importante fuedurante la Gran Depresión de los años treinta.
  • Si los diseñadores de estas hipotecas se hubieran concentrado en los fines en vez de en cómo maximizar “sus” beneficios, podrían haber concebido productos que incrementaran “permanentemente” la adquisición de viviendas.
  • Fue la dedicación a la titulización de las hipotecas lo que resultó fatal. La alquimia moderna implicaba la transformación de las hipotecas de alto riesgo en productos con calificación AAA.
  • Los banqueros actuaron codiciosamente porque tenían incentivos y oportunidades para hacerlo, y eso es lo que hay que cambiar.
  • La base del capitalismo es la búsqueda del beneficio: ¿tenemos que reprochar a los banqueros que hagan lo que se supone que hace todo el mundo en la economía de mercado?
  • El “mercado” valoró muy mal el riesgo de impago de las hipotecas de alto riesgo, y cometió un error aún peor al confiar en las agencias de calificación y en los bancos de inversión cuando éstos las reempaquetaron dándoles una calificación AAA a los nuevos productos.
  • Los bancos confiaban en que si surgían problemas, la Reserva Federal y el Tesoro les rescatarían, y estaban en los cierto.
  • Los mercados financieros habían “pagado” para que los policías hicieran la vista gorda. Consiguieron aplacar los intentos de regular los derivados y de restringir los créditos abusivos.
  • Las instituciones financieras se quejaron de que los reguladores no les “impidieran” portarse mal.
  • La razón de que los bancos estén regulados es que su quiebra puede provocar un daño enorme al resto de la economía.
  • Fueron las deficiencias en la regulación y la aplicación reguladora las responsables de que no se lograra impedir que los bancos impusieran unos costes al resto de la sociedad, como han hecho repetidamente.
  • Los mercados por sí solos allan de forma evidente, y fallan con mucha frecuencia.
  • La derogación en 1999 de la Ley Glass-Steagall, que había mantenido separados los bancos de inversión de los bancos comerciales, creó bancos cada vez más grandes, que eran demasiado grandes como paa que se permitiera su quiebra. Saber que eran demasiado grandes para quebrar proporcionó incentivos para la asunción de riesgos excesivos.
  • Las cuestiones de agencia y de externalidades significan que exite un papel para el gobierno.
  • Una cuarta parte de las hipotecas estadounidenses había ido a parar al extranjero.
  • Pese a que Estados Unidos debería estar ahorrando para la jubilación de la población nacida durante el baby boom, que va envejeciendo, ha estado viviendo por encima de sus posibilidades.
  • ¿Qué ocurrirá cuando la Reserva Federal suspenda las intervenciones extraordinarias en los mercados financieros?
  • La gente podía vivir por encima de su renta porque creía que los precios de las viviendas seguirían subiendo eternamente.
  • Las crisis no destruyen los activos de una economía. Los activos reales siguen siendo prácticamente los mismos que antes: los mismos edificios, las mismas fábricas y la misma gente; el mismo capital humano, físico y natural. Lo que ocurre en una crisis es que se erosiona la confianza y la seguridad.
  • En política económica, hace falta correr para quedarse quieto.
  • Los estadounidenses estaban consumiendo demasiado poco antes de la crisis. Sin embargo, la respuesta a la crisis fue animar a la gente a consumir más.
  • Puede que el estímulo no haya sido tan grande como se requería, pero ha sido, a pesar de todo, un éxito.
  • Millones de personas suscribieron hipotecas que no podían permitirse. Cuando los tipos de interés empezaron a subir, esas personas perdieron sus hogares y cualquier capital que hubieran aportado.
  • Antes de la llegada de las modernas innovaciones en las finanzas, los prestamistas vivían en un mundo sencillo. Evaluaban la solvencia, concedían préstamos, supervisaban los créditos para asegurarse de que quienes les pedían dinero prestado lo gastaban de la forma convenida, y reingresaban el dinero, con intereses. Los banqueros, y la banca, eran aburridos.
  • Si el banco asumía un riesgo y perdía, el gobierno se hacía cargo del coste; si el banco ganaba, se quedaba con la rentabilidad extra. Otro ejemplo de “riesgo moral”.
  • El proceso de titulización dependía de la gran teoría del tonto aún mayor, que afirmaba que siempre habría un tonto al que se le podrían vender las hipotecas tóxicas.
  • Para explicar la deficiente actuación de las agencias de calificación, tenemos que volver sobre los incentivos: los incentivos de dichas agencias estaban distorsionados; tenían sus propios conflictos de intereses. Quienes les pagaban eran los bancos que originaban los títulos que se les pedía que calificaran.
  • Los acontecimientos de “una vez en la vida” ocurren cada diez años.
  • Las ejecuciones las generan dos tipos de prestatarios: los que no pueden pagar y los que deciden no pagar. No siempre es fácil distinguirlos.
  • La mejor opción para el país es reducir el principal. Para los bancos, significa asumir la realidad, asumir el hecho de que prestaron dinero sobre la base de unos precios que habían sido inflados por una burbuja. Acaba con la ficción de que se les devolverá toda la suma prestada.
  • Los bancos deberían dedicarse a los negocios difíciles, prestar dinero para ayudar a crear nuevas empresas y a expandir las existentes  en vez de ganar dinero “fácil” a base de explotar a los estadounidenses pobres.
  • La administración Obama ha mantenido el rumbo de la administración Bush, y ha dirigido la mayoría de sus esfuerzos a rescatar a los bancos.
  • Los banqueros que metieron al país en este caos deberían haber pagado por sus errores. Por el contrario, se fueron de rositas con miles de millones de dólares, incluso más.
  • Como sistema, el capitalismo puede tolerar un alto nivel de desigualdad, y hay un argumento a favor de ésta: es la forma de motivar a la gente.
  • Conceder recompensas proporcionales a las contribuciones de las personas a la sociedad da lugar a una economía más eficiente.
  • El capitalismo no puede funcionar si las recompensas privadas no tienen relación con la rentabilidad social.
  • Las administraciones Bush y Obama habían cometido un simple error que consistía en que la defensa por parte de los bancos de su propio interés coincidía necesariamente con el interés nacional.
  • Los banqueros no querían admitir que hubiera algo fundamentalmente equivocado; a duras penas estaban dispuestos a admitir ningún tipo de fallo.
  • Determinadas instituciones se hicieron demasiado grandes para quebrar, y muy caras de salvar. Algunas de ellas demostraron que también son demasiado grandes para ser gestionadas.
  • Los bancos comerciales intentaron imitar la pauta de alto riesgo-alta rentabilidad de las altas finanzas, pero la banca comercial debería ser aburrida. Al parecer, demasiados banqueros comerciales padecieron “envidia de los hedge funds”.
  • La quiebra es un rasgo esencial del capitalismo. Habitualmente los accionistas lo pierden todo, y los obligacionistas se convierten en los nuevos accionistas.
  • Las reorganizaciones financieras, dejar que empiecen de cero, no son el fin del mundo.
  • Si el gobierno está aportando un aval, ya esa explícito o implícito, los bancos no están soportando todos los riesgos asociados con cada una de las decisiones que toman. El mercado de capitales se ve distorsionado. Crecen a expensas de sus rivales más pequeños, que no tienen ese aval.
  • Los bancos demasiado grandes para ser reestructurados no pueden funcionar como bancos corrientes basados en el mercado.
  • El gobierno estadounidenses debería haber actuado según las normas y haber “reestructurado” los bancos que necesitaban ser rescatados, en vez de proporcionarles ayudas sin garantía.
  • Los bancos descapitalizados son un riesgo para la economía.
  • La confianza no puede restablecerse simplmente pronunciando discursos que expresan la confianza en la economía estadounidense.
  • Sabiendo que pueden ser salvados de soportar las plenas consecuencias de sus errores, hacen peor su trabajo a la hora de valorar el riesgo, y conceden créditos más arriesgados.
  • Éste es el problema del riesgo moral. El temor a que cada rescate aumente la probabilidad de que haya otro parece que está demostrado; y ahora hemos asistido a la “madre de todos los rescates”.
  • Otro principio esencial en la teoría económica: mira hacia adelante: lo pasado, pasado. En vez de intentar salvar los bancos existentes, que habían demostrado repetidamente su incompetencia,
  • El gobierno podría haber dado los 700.000 millones de dólares a los pocos bancos sanos y bien gestionados, o incluso haberlos empleado para fundar un conjunto de bancos nuevos.
  • El rescate debería ayudar a reestructurar el sistema financiero, para hacer que desempeñe mejor las funciones que supuestamente debe cumplir.
  • Lo que hizo la administración Obama fue mucho peor que una nacionalización: es un sucedáneo de capitalismo, la privatización de las ganancias y la socialización de las pérdidas.
  • La Reserva Federal no había hecho nada para impedir que los bancos asumieran riesgos, para evitar el incendio, insinuando que no representaban ningún efecto sistémico pero cuando empezó el fuego apenas dudó en poner en peligro miles de millones de dólares del dinero de los contribuyentes
  • A la Reserva Federal se la denomina el prestamista de último recursos porque a veces los bancos que son “solventes” carecen de liquidez; puede que no logren conseguir dinero en efectivo cuando lo necesitan. La Reserva Federal proporciona esa liquidez.
  • Mientras el índice de desempleo permanezca alto, tanto la deflación como la inflación suponen una amenaza.
  • Sospecho que existe un mayor riesgo de desplome que de un episodio de inflación.
  • Realizar inferencias sobre la base de las conductas del pasado puede no dar lugar a predicciones fiables.
  • Los responsables de los bancos centrales de todo el mundo han defendido la doctrina de que los bancos centrales deberían ser independientes del proceso político. El argumento a favor de la independencia es que aumenta la “credibilidad”, que el banco central no va a ceder a las demandas populistas de expansión, y eso significará que habrá menos inflación y mayor estabilidad.
  • La política económica implica compromisos y dichos compromisos no pueden dejarse únicamente en manos de los tecnócratas.
  • El mantener el secreto ha ocultado las malas decisiones.
  • El sector financiero se había dedicado a realizar transacciones muy apalancadas, no transparentes, muchas de ellas al margen de los balances.
  • La creencia de que los mercados pueden cuidar de sí mismos, y de que por tanto el gobierno no debería inmiscuirse, ha traído como consecuencia la mayor intervención del gobierno en el mercado de la historia.
  • Cuando Ronald Reagan llegó a la presidencia, eran demasiado pocos los veteranos de la Gran Depresión que aún estaban en activo y podían compartir historias que incitasen a la precaución, y nadie, aparentemente, había aprendido sus lecciones en los libros de historia. Estaban convencidos de que eran mucho más listos y de que su dominio de las tecnologías era infinitamente mayor.
  • La táctica del miedo: si se regulaban los derivados, el capitalismo tal como lo conocíamos se vendría abajo.
  • Los esfuerzos por desregular continúan: la Ley Sarbanes-Oxley, que se aprobó después del escándalo de Enron para asegurar una mejor gobernanza corporativa y proteger más a los inversores, ha sido muy atenuada.
  • La regulación debe ser global y dinámica. El diablo está en los detalles.
  • Si todos los bancos emplean modelos similares, entonces un error en el modelo, por ejemplo, puede llevarlos a todos a conceder créditos malos.
  • Normalmente, la mayoría de los mercados funcionaban razonablemente bien por sí solos. Pero eso no es cierto cuando existen externalidades.
  • Los banqueros no son por naturaleza más codiciosos que la otra gente. Lo que ocurre es que tienen más oportunidades y mayores incentivos para causar estragos a costa de los demás.
  • Reducir el alcance de los conflictos de intereses y de los comportamientos miopes y excesivamente arriesgados es una de las reformas más importantes.
  • Nadie puede tener nunca toda la información que le gustaría antes de tomar una decisión.
  • Los bancos estadounidenses estaban activamente dedicados a engañar: quitaban el riesgo de las cuentas de resultados para que nadie pudiera valorarlo.
  • Sin buena información los mercados no pueden funcionar bien.
  • Cualquier institución que tenga los beneficios de un banco comercial debe ver severamente restringida su capacidad de asumir riesgos.
  • Existe una solución obvia para los bancos demasiado grandes para quebrar: dividirlos en trozos. Si son demasiado grandes para quebrar es que son demasiado grandes para existir.
  • Las instituciones demasiado grandes para quebrar y demasiado grandes ser reestructuradas financieramente también son demasiado grandes para ser gestionadas. Su ventaja competitiva procede de su poder monopolístico y de las subvenciones que implícitamente reciben del gobierno.
  • Como señaló Warren Buffett, los derivados también puede ser armas financieras de destrucción masivas.
  • Muchas de las innovaciones del sistema financiero se han inventado para soslayar las normas contables que debían asegurar la transparencia del sistema, las regulaciones que debían asegurar su estabilidad y su equidad y las leyes destinadas a garantizar que todos los ciudadanos pagan los impuestos que les corresponden.
  • Nuestro país no prosperará si vuelve al sistema financiero que existía antes de la crisis.
  • Uno podría pensar que la industria petrolera, con sus beneficios aparentemente ilimitados, no recurriría a las ayudas gubernamentales; pero la codicia no tiene límites, y el dinero compra la influencia política: recibió generosas ayudas fiscales.
  • Adam Smith quizás no acertó del todo cuando dijo que los mercados, como una mano invisible, conducían al bienestar de la sociedad.
  • En el caso de los mercados financieros el problema es la ausencia de medios efectivos para proteger la propiedad intelectual. Cualquier que cree un nuevo producto exitoso puede ser inmediatamente imitado. La consecuencia es que lo que se busca no son innovaciones que mejoren el bienestar de los clientes o la eficiencia de la economía, sino innovaciones que no puedan imitarse fácilmente, o que, incluso si se imitan, sigan generando beneficios.
  • Capear esta crisis, y evitar crisis futuras, es una cuestión tan política como económica.
  • Actualmente el reto es crear un Nuevo Capitalismo. Nuestros mercados financieros nos han fallado, pero no podemos funcionar sin ellos. Nuestro gobierno nos ha fallado, pero no podemos prescindir de él.
  • Incluso en un mundo globalizado, la política se hace a nivel nacional.
  • Sin un intercambio regular y completo de información, las autoridades fiscales de un determinado país no saben qué ni quién escapa a sus redes.
  • La crisis actual es tan profunda y tan perturbadora que las cosas cambiarán, tanto si los líderes se empeñan como si no.
  • De la Gran Depresión y la II Guerra Mundial emergió un nuevo orden mundial y se crearon una serie de instituciones.
  • No fue una casualidad que los que defendían las reglas que llevaron a ese desastre tuvieran una fe tan ciega en los mercados que no vieron los problemas que éstos estaban creando.
  • Incluso los críticos de Roosevelt reconocen que si el gasto del New Deal no sacó a la economía de la depresión, el gasto de la guerra sí lo hizo. Sea como fuer, la gran Depresión demostró que la economía de mercado no se autorregulaba, al menos en un espacio de tiempo razonable.
  • Adam Smith publicó en su famoso tratado, La riqueza de las naciones, afirma que perseguir el interés individual lleva al bienestar general de la sociead.
  • La economía es una ciencia social. Se ocupa de cómo los individuos interactúan para producir bienes y servicios.
  • Tradicionalmente los economistas han tenido poco que decir sobre los lazos entre lo que las personas hacen y lo que les da felicidad o bienestar.
  • Es un defecto muy humano; como la mayoría de mis estudiantes, todos creen que están en la mitad de arriba de la clase.
  • Los banqueros centrales en cierto sentido tenían razón: nadie con credibilidad en su ambiente había puesto en cuestión la opinión dominante, lo cual era una tautología: nadie que pusiera en cuestión la opinión dominante podía ser considerado creíble.
  • El sector financiero entendió que la mayoría de la gente no lee ni puede comprender la letra pequeña de los contratos de las tarjetas de crédito.
  • El gobierno tiene un importante papel, no sólo debe evitar la explotación de las irracionalidades individuales, sino también ayudar a los ciudadanos a tomar mejores decisiones.
  • Desde una perspectiva macroeconómica, el coste de una recesión, aunque sea mínima, siempre es grande.
  • En esta crisis, algunas empresas dijeron que no querían asumir tanto apalancamiento, pues ya se daban cuenta del riesgo, pero que de no haberlo hecho, no habrían podido sobrevivir. Les pareció que no tenían más opción que seguir al rebaño.
  • El coste real de nuestro desbocado sector financiero tal vez ha sido mucho más alto: ha asignado mal nuestro recurso más escaso, que es el talento humano. He visto cómo nuestros mejores estudiantes se dedicaban a las finanzas. No pudieron resistirse a ganar dinero a espuertas.
  • Consejo de mis padres: “El dinero no es importante. Nunca te dará la felicidad. Usa el cerebro que Dios te ha dado para ser útil a los demás. Eso es lo que te dará satisfacción”.
  • La estafa Ponzi de Bernie Madoff no era para nada diferente de los planes de otros que hicieron apalancamientos elevadísimos.
  • Si el PIB es una mala unidad de medida para el bienestar social, entonces nos estamos esforzando por alcanzar un objetivo equivocado.
  • El PIB per cápita mide lo que gastamos en atención sanitaria, no su resultado, es decir, nuestro estado de salud, reflejado por ejemplo en la esperanza de vida. Así, siendo nuestro sistema sanitario ineficiente, puede parecer que el PIB aumenta, anque los resultados en salud sean peores.
  • ¿De qué sirve el derecho al voto a alguien que se está muriendo de hambre?
  • Si los habitantes de los países en desarrollo intentan imitar el estilo de vida americano, el planeta está perdido.
  • El presidente Eisenhower advirtió de los peligros del complejo industrial militar.
  • La esperanza de introducir reformas en la gestión de la globalización aún parece un horizonte muy lejano.

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raul

6 comentarios to “Caída Libre de Joseph E. Stiglitz – Apuntes Breves”

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