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Kluge: La azarosa construcción de la mente humana de Gary Marcus – Apuntes Breves

Posted by Raul Barral Tamayo en Lunes, 6 de febrero, 2012


© 2008, Gary Marcus.

Nuestro cerebro, lejos de ser un órgano perfecto, es un kluge, un apaño, o más bien, un conjunto de apaños improvisados por la evolución para resolver diversos problemas de adaptación. En todos los ámbitos de la experiencia humana, la memoria, el lenguaje, el placer o la capacidad de elección, podemos reconocer indicios de una mente construida en gran medida a través de la superposición progresiva de parches sobre estructuras anteriores de la evolución.

De ahí la falibilidad del cerebro a pesar, paradójicamente, de su maravillosa capacidad intelectual: podemos resolver problemas de física o de matemáticas de una complejidad inmensa y al mismo tiempo ser incapaces de solucionar de manera lógica un conflicto, recordar dónde hemos dejado las llaves del coche o qué hemos desayunado esta mañana.

Marcus nos ofrece también su propio decálogo de la felicidad, sugerencias para aprender a convivir mejor con los límites de nuestro cerebro: plantear hipótesis alternativas, prever la propia impulsividad, no tomar decisiones cuando estemos cansados, establecer preferencias o procurar ser racionales.

Gary Marcus. Nació en Baltimore en 1970, es profesor de Psicología en la Universidad de Nueva York y director del NYU Infant Language Learning Center. Editor de la revista Norton Psychology Reader, sus investigaciones sobre neurociencia del desarrollo cognitivo han sido publicadas en más de cuarenta artículos. Ha sido miembro del prestigioso Center for Advanced Study in the Behaviorial Sciences de Stanford. Escribe regularmente en New York Times, Philadelphia Inquirer, Newsday y Los Angeles Times.

Algunas de las cosillas que aprendí leyendo este libro que no tienen porque ser ni ciertas ni falsas ni todo lo contrario:

  • François Javoc: “Los organismos vivos son estructuras históricas: creaciones de la historia, literalmente. No representan un producto de ingeniería perfecto, sino una mezcolanza de conjuntos dispares unidos cuando y donde surge la oportunidad”.
  • Dicho popular: “Más vale tener mala suerte que no tener suerte alguna”.
  • Bertrand Russel: “Se ha dicho que el hombre es un animal racional. Me he pasado la vida entera buscando pruebas de ello”.
  • Si la especie humana fuese obra de un diseñador inteligente y compasivo, nuestro pensamiento sería racional, y nuestra lógica impecable. Nuestra memoria sería sólida, y nuestros recuerdos, fiables. Nuestras frases serían claras; nuestras palabras precisas, y nuestras lenguas, sistemáticas y regulares, no plagadas de verbos irregulares y otras incoherencias características.
  • Los seres humanos somos la única especie con inteligencia suficiente para planificar de manera sistemática el futuro.
  • No quiero decir que el “diseño” de la mente humana sea un desastre absoluto: se cometió algún que otro error.
  • Un kluge es una solución burda o inelegante (y, sin embargo, sorprendentemente eficaz) a un problema. El mundo de la ingeniería está lleno de kluges.
  • La mente tiene defectos, a menudo difíciles de reconocer. En general, nos limitamos a aceptar nuestros fallos.
  • La mejor ciencia procede a menudo de una buena comprensión, no sólo de cómo son las cosas, sino también de cómo podrían haber sido.
  • La columna vertebral del ser humano es una pésima solución al problema de sostener la carga en una criatura bípeda y erguida. Habría sido mucho más sensato repartir el peso en cuatro columnas iguales con travesaños. Se desarrolló a partir de la de los cuadrúpedos, y sostenerse en pie precariamente es mejor que no poder siquiera mantenerse en pie.
  • La parte fotosensible de nuestro ojo (la retina) está situada hacia atrás, no hacia delante. Como consecuencia, se interponen toda clase de cosas, incluídos un montón de cables que atraviesan el ojo y nos dejan un par de puntos ciegos, uno en cada ojo.
  • Somos torpes cuando corremos y sólo poseemos un tercio de la fuerza de los chimpancés.
  • La naturaleza tiende a generar kluges porque le trae sin cuidado si sus creaciones son perfectas o elegantes. Si algo funciona, se propaga. Si no funciona, se extingue.
  • Diversos académicos han empezado a sostener que los seres humanos razonan de un modo “bayesiano” , lo cual es óptimo desde un punto de vista matemático.
  • La mente humana es un kluge, al igual que lo es el cuerpo.
  • La optimalidad no es un resultado inevitable de la evolución, sino sólo un resultado posible. Lo único que la evolución puede hacer es seleccionar la siguiente mejor opción disponible.
  • Darwin: “Toda vida es producto de la descendencia con modificación”. Las formas existentes son simplemente versiones alteradas de otras anteriores.
  • La evolución tiende a actuar con lo que ya existe; no parte de cero, sino que va realizando modificaciones. A menudo actúa  superponiendo un sistema nuevo encima de otro viejo.
  • La continua necesidad de los seres vivos de sobrevivir y reproducirse a menudo impide a la evolución generar sistemas verdaderamente óptimos.
  • Nuestro material genético evolucionó en el contexto de criaturas que no tenían lenguaje, no tenían cultura y no razonaban de manera consciente. Los rasgos que más claramente nos definen como seres humanos debieron de construirse sobre un lecho genético adaptado originalmente con fines muy distintos.
  • Los seres humanos pueden ser brillantes, pero también estúpidos.
  • Stephen Jay Gould: “Los vestigios el pasado que no tienen sentido vistos desde el presente son las señales de la historia”.
  • Creo que la memoria es la madre de todos los kluges, la principal responsable de la idiosincrasia cognitiva humana.
  • ¿Por qué nuestra memoria es tan poco sistemática?
  • El contexto es uno de los indicadores que inciden más poderosamente en nuestra memoria.
  • Cada uno de los recuerdos de nuestro cerebro actúa de forma “autónoma” en respuesta a cualquier petición de información con la que pueda corresponderse.
  • La memoria contextual tiene su precio, y ese precio es la fiabilidad.
  • Para la mayoría de las especies, la mayor parte del tiempo basta con recordar lo esencial en lugar de los detalles.
  • Cada vez que accedemos a un recuerdo, éste para a ser “lábil”, a estar sujeto a cambios, y esto parece aplicable a recuerdos que consideramos especialmente importantes y muy arraigados.
  • Porque no podemos acceder a los recuerdos mediante su ubicación exacta, nos resulta imposible actualizar recuerdos concretos de una manera fácil, y tampoco podemos “borrar” a la ligera información del pasado.
  • Nuestro recuerdo de lo que ha ocurrido casi nunca se corresponde con el recuerdo de cuándo ha sucedido.
  • Los trucos mnemotécnicos son una muestra de las muchas técnicas burdas que empleamos los seres humanos para compensar la carencia de una memoria de código postal.
  • Tendemos a ver demasiadas cosas en las vagas generalizaciones, creyendo que nos describen a nosotros aunque no sea así. Somos todavía más propensos a caer en esta clase de trampa si esa vaga descripción incluye unos cuantos rasgos positivos.
  • La facultad de creer algo explícitamente es una innovación desarrollada recientemente: ubicua en los seres humanos, rara, o quizá ausente, en la mayoría de las especies. Y lo que es reciente rara vez está del todo depurado.
  • La evolución ha propiciado en nosotros la credulidad.
  • Con frecuencia no nos damos ni cuenta  de hasta qué punto nos hallamos bajo la influencia de información no pertinente.
  • Efecto de focalización, para manipular a las personas basta con dirigir su atención hacia un dato u otro.
  • Toda creencia pasa por el filtro impredecible de la memoria contextual.
  • Nuestra impresión subjetiva de que somos objetivos rara vez se corresponde con la realidad objetiva. Por muchos que intentemos ser objetivos, una creencia humana, debido a la mediatización de la memoria, se halla inevitablemente bajo la influencia de nimios detalles de los que apenas somos conscientes.
  • Los estudios demuestran que prácticamente en cualquier empresa de colaboración la suma de la contribución percibida por cada individuo superar el total del trabajo realizado.
  • Anclaje y ajuste, la contaminación mental es tan poderosa, que incluso una información totalmente irrelevante puede repercutir en nuestras acciones.
  • Otra fuente de contaminación consiste en una especie de atajo mental, la tendencia humana a creer que lo conocido es bueno. Desde la perspectiva de nuestros antepasados, es posible que la tendencia a lo conocido tuviera su razón de ser.
  • Cuanto más amenazados nos sentimos, más tendemos a aferrarnos a lo conocido.
  • A grandes rasgos, nuestro pensamiento puede dividirse en dos corrientes: una rápida, automática y, en gran medida, inconsciente (sistema ancestral o reflejo), y otra lenta, deliberativa y juiciosa (sistema deliberativo).
  • Lo he denominado “deliberativo” y no racional, porque no existen garantías de que este sistema delibere de manera realmente racional. Tampoco debería darse por suspuesto que el sistema reflejo es irracional, probablemente ni siquiera existiría en caso de que fuera del todo irracional.
  • El sistema reflejo tiene que ver con la emisión de juicios instantáneos basados en la experiencia, emocional o de otro tipo, más que en los sentimientos por sí mismos.
  • El sistema deliberativo en realidad nunca ha alcanzado el debido control, porque casi invariablemente basa sus decisiones en información de segunda mano, transmitida por gentileza del sistema ancestral, que no es ni mucho menos objetivo.
  • La influencia inconsciente del sistema ancestral es tan fuerte que cuando nuestra mente consciente intenta adueñarse del control de la situación, a veces nos sale el tiro por la culata.
  • La evolución, al construir la razón sobre la memoria contextual, nos crea una ilusión de objetividad.
  • Nuestra predisposición a aceptar lo que deseamos creer sometiéndolo a un examen mucho menos minucioso que lo que no queremos creer es una tendencia llamada “razonamiento motivado”, que viene a ser la otra cara de la tendencia a la confirmación.
  • La tendencia a la confirmación es la predisposición automática a fijarse en los datos que se corresponden con lo que creemos.
  • Quizá una razón por la que la gente tiende tanto a confundir lo que sabe y lo que sencillamente ha inferido es que para nuestros antepasados los dos procesos apenas se diferenciaban.
  • Cuando los seres humanos nos las arreglamos para ser racionales no es porque estemos construidos así, sino porque somos lo bastante listos como para aprender las reglas de la lógica.
  • Chico Marx: “¿A quién vas a creer, a mí o a tus ojos?”.
  • El problema surge cuando empezamos a creer cosas que no hemos observado directamente.
  • Las personas están más dispuestas a aceptar falsedades si se las distrae o se ven sometidas a la presión del tiempo.
  • Sólo por preguntar por una posibilidad,  las probabilidades de que alguien crea en ella aumentan.
  • El 90% de lo que creemos está medio cocinado. Lo que creemos está contaminado por las trampas de la memoria, por las emociones y por los caprichos de un sistema perceptivo, por no hablar de una lógica y un sistema de inferencias que dista mucho de estar plenamente fraguado.
  • Thomas Schelling: “A menudo las personas se comportan como si tuvieran dos identidades: una que quiere pulmones limpios y una vida longeva, y otra que adora el tabaco. Las dos mantienen una continua pugna por el control”.
  • Cuanto más desestimamos el futuro a favor del presente, más sucumbimos a las tentaciones a corto plazo como las drogas, el alcohol y el exceso de alimentación.
  • Clara existencia de un kluge: puedo cometer una estupidez incluso al mismo tiempo que sé que es una estupidez.
  • Prescindimos del sistema deliberativo no sólo cuando nos sentimos apremiados, sino también cuando estamos cansados, distraídos o sencillamente perezosos. Emplear el sistema deliberativo exige un acto de voluntad.
  • La torpeza de nuestra capacidad para la toma de decisiones queda patente sobre todo cuando analizamos las elecciones morales.
  • Jimmy carter: “Para que los seres humanos nos impliquemos personalmente en la inhumanidad de la guerra, antes nos es necesario deshumanizar a nuestros rivales”.
  • Cuando hay un conflicto, se impone el sistema ancestral: aunque sabemos que no podemos dar una buena razón, nuestra inquietud emocional persiste.
  • El lenguaje humano está plagado de fallos, imperfecciones e idiosincrasias, desde la manera que pronunciamos las palabras hasta la manera en que construimos las frases.
  • Lo que lleva a una lengua a imponerse sobre otra es básicamente una cuestión de política, dinero e influencia.
  • Was Weinrich: “Una lengua es un dialecto con un ejército y una flota”.
  • Los cascarrabias de todas las generaciones creen que sus hijos y nietos no hablan bien.
  • El sistema del placer es, en su conjunto, un kluge de arriba a abajo. ¿Por qué desperdiciamos tanto tiempo en actividades que no están al servicio de las necesidades de nuestros genes?
  • Un problema elemental es que gran parte de lo que nos hace felices no dura mucho tiempo. Muchos de nuestros placeres más intensos son efímeros.
  • La capacidad de adaptación es una de las razones por las que el dinero importa mucho menos de lo que piensa la gente.
  • La gente situada por encima del límite de pobreza es más feliz que la gente por debajo, pero los verdaderamente ricos no son mucho más felices que los simplemente ricos.
  • Lo que de verdad parece importar no es la  riqueza absoluta, sino la renta relativa. Queremos ser más ricos que nuestros vecinos.
  • El pensamiento prefrontal deliberativo está colocado encima de los sentimientos emocionales automáticos; no los sustituye. Así que hemos acabado con un kluge de doble filo: nuestro ello en guerra constante con nuestro yo, y los deseos a corto y largo plazo siempre en conflicto.
  • Los adolescentes poseen una capacidad adulta para valorar las ventajas a corto plazo, pero sólo una capacidad infantil para advertir los riesgos a largo plazo.
  • La evolución nos ha dotado de inteligencia suficiente para fijarnos metas, pero no de la voluntad para llevarlas a cabo.
  • Problema general: la dificultad de nuestra especie para encontrar el equilibrio entre los sistemas de autocontrol ancestrales y modernos.
  • Confucio: “Saber lo que uno sabe que sabe y saber que uno no sabe lo que no sabe, ahí está la verdadera sabiduría”.
  • Trece sugerencias, cada una basada en cuidadosas investigaciones empíricas:
    • Siempre que les sea posible, plantéense hipótesis alternativas.
    • Reformulen la pregunta. ¿Es ese jabón puro en un 99,4% o tóxico en un 0,6%?
    • No olviden nunca el tamaño de la muestra. Cuanto mayor es la muestra, más fiable es la estimación.
    • Prevena su propia impulsividad y comprométase con antelación.
    • No sólo fijen objetivos. Tracen también planes de contingencia. Si veo una bolsa de patatas fritas, no le haré ni caso.
    • Siempre que sea posible, no tomen decisiones importantes cuando están cansados o tienen otras cosas en la cabeza.
    • Sopesen siempre los beneficios y los costes. A menos que estemos alerta, nuestro temperamento y nuestro ánimo se interpondrán.
    • Imaginen que sus decisiones pueden ser sometidas a inspección. La gente que piensa que tendrá que justificar sus respuestas es más objetiva que la que no.
    • Distánciese. Nuestra mente está preparada para sopesar lo cercano y lo lejano de maneras totalmente distintas: lo cercano en términos concretos y lo lejano en términos abstractos.
    • Cuidado con lo vivido, lo personal y lo anecdótico.
    • Establezcan sus preferencias. Las decisiones tienen un alto coste psicológico e incluso físico, y sería imposible aplazar todas las decisiones hasta disponer de la información completa y el tiempo necesario para reflexionar sobre cada contingencia y alternativa. Reserven sus decisiones más delicadas para las eleccions más importantes.
    • Procuren ser racionales. Uno puede inducirse a usar algunas de las otras técnicas.
  • En la era de la información, los niños no tienen ningún problema para encontrar la información, pero sí lo tienen para interpretarla.
  • Sin una formación determinada, nuestra especie es inherentemente crédula.
  • Algunos aprenden estas cosas por su cuenta; algunos no las descubren nunca.

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raul

10 comentarios to “Kluge: La azarosa construcción de la mente humana de Gary Marcus – Apuntes Breves”

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