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Autobiografía de Severiano Ballesteros – Apuntes Breves

Posted by Raul Barral Tamayo en Martes, 13 de marzo, 2012


© 2008 by Severiano Ballesteros Sota.

Pasión, fe y trabajo constante son las virtudes que han encumbrado a Severiano Ballesteros, convirtiéndole en una leyenda del golf mundial difícil de superar. Severiano Ballesteros es posiblemente el golfista con mejores dones naturales que haya pisado un campo de golf.

Desde el momento en que su hermano Manuel le regaló a los ocho años su primer palo, un hierro 3, ha sido imparable. Ha dado golpes con los que otros sólo han podido soñar.

Durante tres décadas Severiano dominó el paisaje golfístico y se ha convertido en un fenómeno deportivo en todo el mundo; un golfista que ha trascendido, y sigue transcendiendo, a su deporte.

Seve engrandeció el golf español, impulsó definitivamente el golf europeo y convirtió a la Ryder Cup en uno de los más grandes acontecimientos deportivos del mundo.
Ahora, por primera vez, Seve cuenta en primera persona su historia. Desde sus humildes comienzos hasta la plenitud de sus cincuenta años: al fin tenemos al descubierto al hombre que hay tras la magia.

Severiano Ballesteros, nació el 9 de abril de 1957 en el pueblo cántabro de Pedreña. Golfista dominante en su época, con 94 victorias como profesional, destacando tres Opens Británicos (1979, 1984 y 1988), dos Masters (1980 y 1983), tres Ryder Cup como jugador (1985, 1987 y 1995) y una como Capitán del Equipo Europeo en 1997. En julio de 2007, tras treinta y tres años en la máxima competición, anunció su retirada definitiva como jugador profesional, concluyendo una sobresaliente carrera.

Algunas de las cosillas que aprendí leyendo este libro que no tienen porque ser ni ciertas ni falsas ni todo lo contrario:

  • De mis padres aprendí muchas cosas, pero nada tan importante como el valor del trabajo.
  • Ni nosotros, ni nadie de la casa tenía reloj, pero sabíamos cuándo era la hora de volver las vacas al establo por que a las doce, por el ángelus, sonaba la campana de la iglesia.
  • En Pedreña sólo se podía llamar por teléfono desde una centralita que manejaba la vieja señora Angelita, quien oía, como es natural, todas las conversaciones. O sea, que sabía perfectamente todo lo que pasaba en cada casa. Pero lo peor era que Angelita era la confidente del cura, cada domingo algo salía a relucir durante el sermón de la misa. En el propio Pedreña no éramos más de 300.
  • Más de una vez se ha dicho de mí que nací para jugar al golf porque mi brazo derecho es casi cuatro centímetros más largo que el izquierdo. Mi brazo derecho no es más largo que el izquierdo, sino que tengo el hombro de ese lado ligeramente caído. Quizás esto me haya favorecido para jugar mejor, aunque también me ha fastidiado la espalda.
  • la nuestra era una familia humilde y no podía hacer gastos extras sino a costa de muchos sacrificios.
  • A los siete años tuve en mis manos el primer objeto que tenía que ver con el golf: una cabeza de palo vieja. Ese palo tan rudimentario no tenía grip.
  • Mis primeros golpes los ejecuté con pequeñas piedras.
  • Todo lo que de chico aprendí de este deporte me vino de intentar imitar a mi hermano Manolo.
  • A los ocho años, Manolo me regaló un palo de verdad, un hierro 3. Por entonces yo había empezado a hacer de caddie en el club local, el Real Club de golf de Pedreña, aunque no se me permitía jugar en el campo, pues los caddies lo tenían prohibido.
  • Al anochecer y cuando amanecía, e incluso en muchas noches tibias de luna llena, me colaba en el campo para jugar, ahora ya provisto de bolas y no con piedras.
  • Para mí era natural irme a jugar al golf antes de hincar los codos en los libros.
  • Nunca estudiaba y, lógicamente, nunca aprobaba ninguna materia. Cuando tenía doce años, me echaron de la escuela.
  • Mis padres comprendieron que era inútil obligarme a ir a la escuela, pues yo sólo quería jugar al golf.
  • Mi padre me hizo una advertencia que no he olvidado nunca y que ahora repito a mis hijos: “Recuerda, hijo, que para ser el primero en algo, hay que demostrarlo”.
  • El Real Club de Golf de Pedreña fue fundado por Alfonso XIII, aunque fue el infante don Juan de borbón, padre del rey don Juan Carlos, quien inaguró el club el 19 de agosto de 1929.
  • Hoy Pedreña es el pueblo que más profesionales tiene en el mundo en relación con su número de habitantes.
  • Yo aprendí fijándome en los demás; casi puedo decir que aprendí solo.
  • En cuanto se dió la primera ocasión comencé a hacer de caddie de los socios del club los sábados y los domingos.
  • La situación de los caddies era muy dura, pues no nos dejaban hacer prácticamente nada y menos jugar en el campo. Ni siquiera nos dejaban hacer un simple swing de ensayo.
  • Como la mayoría de los socios era gente con mucho dinero, que jugaba muy mal al golf, nosotros nos aprovechábamos de ellos hurtándoles las bolas. Cuando tiraban la bola al rough nosotros la pisábamos, enterrándola. Dejábamos marcado el lugar y más tarde volvíamos para recuperarla, la limpiábamos y se la vendíamos al encargado del vestuariom después éste revendía las bolas a los socios, quienes así compraban varias veces sus propias bolas. En realidad, los socios eran mejores jugadores de lo que ellos creían, pero nosotros nos asegurágamos de que al menos perdieran dos bolas por vuelta.
  • Los caddies jugábamos una vez al año, cuando se celebraba el campeonato de caddies, que tenía tres categorías, las cuales no dependían tanto de la edad como del nivel de cada uno.
  • Para entrenar lo hacíamos con el palo regalado por algún socio o que le hubiésemos hurtado a algún jugador de fuera, que generalmente era extranjero. Cuando le llevábamos la bolsa al coche, siempre se les perdía algún palo por el camino. Era la ley de la supervivencia.
  • Al final de cada campeonato se celebraba una comida que pagaba el club, pero a ella sólo podían asistir los cinco primeros de cada categoría. Hasta en eso eran rácanos.
  • Los caddies no podíamos hacer nada, salvo callar y obedecer. Si decías o hacías algo que no les gustara, te podían echar del club o suspenderte por un tiempo.
  • No todos los que jugaban en el club de Pedreña eran personas engreídas e inhumanas. gente como, entre otros, Valentín Valle o Santiago Ortiz de la Torre se comportaban como verdaderas personas.
  • Míster Michael: “El día que juegues con sereno placer, sin prisas; que sientas que el resultado de lo que haces es la continuidad de lo que has pensado, te encontrarás con el éxito. Con constancia llegarás a ser el mejor jugador del mundo”.
  • Las bolas eran igualmente un problema para mí y para todos los caddies. Al principio tampoco tenía bolas, razón por la cual lo hacía en el prado con piedras.
  • Cuando mis hermanos empezaron a regalarme bolas, comencé a entrenar en la playa el golpe largo, los approachs y los pats, y lo hice hasta los trece años.
  • La carretera que ahora existe entre el recinto del club y el mar se construyó al igual que el campo de prácticas sobre terrenos ganados al mismo.
  • Caminar por el campo de golf por la noche es una experiencia muy especial, porque se pierden las referencias de las distancias.
  • Practicando de noche aprendí a sentir el césped bajo mis pies, a medir intuitivamente la distancias y a ajustar la intensidad de los golpes que yo deseaba realizar.
  • El premio más importante para mí fue que me permitieran jugar en el campo por haber ganado la primera categoría de caddies. Yo aproveché para tirar cientos de bolas desde el amanecer hasta que no veían ni los gatos. No me constaba ningún esfuerzo, me divertía, porque hacía lo que me gustaba y porque quería ser campeón.
  • Gary Player se convirtió en mi héroe, porque, sencillamente, él era el primer gran jugador que conocía.
  • En la España de entonces, no había una cultura de golf en la que pudiera apoyarme, una escuela o recursos que me facilitaran el paso hacia mi porvenir.
  • Todo lo que tenía al empezar mi carrera profesional eran los palos y las bolas suficientes para jugar dieciocho hoyos.
  • Un adolescente es como una perdiz, cuyo vuelo, aunque ruidoso, es bajo y corto.
  • Al convertirme en profesional, mi situación cambió radicalmente, y perdí muchas de las cosas que vive un adolescente. Toda mi atención estuvo centrada siempre en el golf. Aunque a veces pienseque me hizo perder las vivencias de la juventud, la verdad es que me siento feliz cuando comprueblo el provecho que he sacado a mi carrera, tanto en experiencias vividas como en términos sociales y económicos.
  • Estoy seguro de que si pudiera rebobinar algunos capítulos, como si fuese una película, haría muchas cosas diferentes. Por empezar hubiera ido al colegio y estudiado más, aunque eso hubiese supuesto hacerme profesional algo más tarde, lo cual, pienso, también hubiera redundado en mi beneficio, porque habría tenido mayor experiencia para afrontar la competición y porque habría preparado mucho mejor mis condiciones físicas.
  • Mi carrera profesional empezó a los dieciseis años sin más bagaje que mi talento y voluntad de triunfar.
  • Anduve como seis meses sin permiso de conducir, pero entonces las cosas funcionaban así.
  • Emilio Botín: “Oye, Seve, quiero hablar contigo dos minutos. Me ha dicho Ramón que necesitas ayuda económica para jugar unos cuantos torneos. Te propongo lo siguiente: yo te pago los gastos, y tú, a cambio, me das un tanto por ciento de tus ganancias. Mejor, te dejo 25.000 pesetas por torneo y me das el 75% de las ganancias”.
  • Jugar en Sudáfrica en aquella época del apartheid era muy duro. La discriminación y la represión de los negros era brutal.
  • Quería jugar mejor y no aceptaba no hacerlo. Siempre he sido así, cuando me encuentro con algún obstáculo me crezco, porque para ser campeón tienes que superar las adversidades.
  • Tener una actitud negativa acaba por desmoronarte. Has de tener carácter y fuerza para sobreponerte si quieres triunfar, ya sea en el golf o en la vida.
  • Si tropiezas con un obstáculo es bueno cabrearte, pero no hay que confundir entre un cabreo positivo, desafiante, con un cabreo negativo, que al final acaba ofuscándote. Si te ofuscas no ves nada y, además, pierdes fuerza.
  • No hay peor cosa que lamentarse y echarle la culpa a los demás o a la mala suerte.
  • Recordar permanentemente que lo has hecho mal sólo puede llevar al fracaso.
  • Siempre he sido muy duro conmigo mismo y exigente con la gente que está a mi lado.
  • Me autocastigaba cuando creía que lo merecía. No sé si esto es bueno para los demás, pero a mí me daba resultado.
  • Sin rigor ni disciplina no hay campeón.
  • Para llegar a donde deseas necesitas mucho trabajo, mucha constancia y mucho sacrificio.
  • Señor Player, tiene usted mucha suerte. Sí, sí, tiene usted razón -le respondió Gary Player-, y cuanto más entreno, más suerte tengo.
  • Si tienes talento, pero no tienes disciplina, constancia y espíritu de sacrificio, no consigues el éxito en ningún orden de la vida.
  • Los links exigían al jugador usar la imaginación para ejecutar muchos de los golpes, lo cual coincidía bastante con mi estilo de juego.
  • General en la mili: “Pues sé que en Alemania los sex-shops están a la orden del día. Bien, pues quiero que me compre una muñeca hinchable, de tamaño natural y con el pelo moreno. Para asegurarme de que no se va a olvidar, le pondré esta pulsera en la muñeca”.
  • No existe ninguna regla en el golf que obligue a ganar de una determinada manera, sino que el ganador es quien menos golpes suma. Esta regla yo me la tomo al pie de la letra.
  • El golf, como todo deporte, depende mucho de otros factores, como el talento de cada uno y el riesgo que se esté dispuesto a asumir en cada ocasión.
  • Con mi juego corto puede hacer lo que pocos podían imaginar. Éste ha sido mi fuerte.
  • “Uno nunca está seguro de lo que Seve va a hacer”, dicen algunos, lo cual puede resultar muy desmoralizante para tu contrincante.
  • En un partido directo, lo mejor que te puede pasar es que tu rival juegue pensando en ti.
  • Cuando uno sale a jugar para divertirse sin pensar en el resultado, simplemente dejando que ocurra lo que tiene que ocurrir, es mucho mejor que si sale condicionado a triunfar tratando de forzar los hechos. Créanme, porque lo he vivido, que hay una gran diferencia y los resultados no son los mismos.
  • Roberto de Vicenzo: “Para ser campeón hay que tener lo siguiente: lo primero, saber comer cualquier tipo de comida; lo segundo, saber acostarse en cualquier cama; y lo tercero, saber querer a las mujeres, pero no tanto como para que te distraigan de tu juego. La generosidad y el espíritu de sacrificio son virtudes que convierten a un jugador en un gran campeón”.
  • Jack Nicklaus: “Sí, es el tipo de campo en el que hay que jugar varias veces para saber cómo afrontarlo”.
  • El autocontrol era uno de los aspectos que más deseaba después de haberme maravillado con el autocontrol de Gary Player.
  • Doctor Caycedo: “Tú no puedes vivir emocionalmente dos veces el mismo triunfo”.
  • Unos ejercicios te pueden ayudar, pero al final todo depende de ti, de tu actitud, de tu voluntad y esfuerzo, y también de tu capacidad para aguantar los palos que te vengan en los momentos difíciles”.
  • El trabajo forma parte importante en la vida de un hombre. Bien reza el dicho: “Un hombre jubilado es un hombre acabado”.
  • El golf requiere mucha destreza y mucho entrenamiento para dominar los golpes.
  • Si en el campo un jugador trata de intimidarme, lo único que consigue es que me sienta más fuerte.
  • El golpe más duro para mí no fue tanto perder ese torneo, sino no poderlo ganar como homenaje a mi padre, tal cual había prometido. Probablemente, el destino era éste.
  • Es muy difícil superar una gran decepción, pero puedes conseguirlo. Estas victorias son realmente importantes porque te devuelven al camino y a la meta que te has fijado.
  • Si te detienes a pensar, todos tenemos oportunidades fallidas, y lo que debes hacer es concentrarte en no volver a fallar y en no dejarte vencer por la angustia de los tropiezos.
  • Sé, porque nací junto al mar, la gran influencia que tienen las mareas sobre el clima y sobre el viento.
  • El Open Británico sigue siendo el torneo más importante del mundo. Ganarlo es la cosa más grnade que te puede ocurrir como jugador profesional de golf.
  • En golf lo más importante es dominar las emociones. Nunca uno puede verse con el trofeo en las manos antes de haber acabado el juego, porque el golf es demasiado impredecible.
  • Mi obsesión siempre ha sido tener una familia; creo en ella, porque es a la familia a la que debo lo que soy.
  • Viví en casa de mis padres hasta los treinta y un años.
  • Durante mucho tiempo, los paparazzi estuvieron detrás de mí y de Carmen hasta que se dieron cuenta de que no estábamos dispuestos a exponer nuestra vida privada al público. Decidí desde el principio no cobrar por las entrevistas que concediera. Si algo tenía que publicarse de mí tenía que ser como jugador de golf, pues a esto debía mi fama. Esta actitud, contra lo que algunos pueden opinar, hizo que los periodistas me respetaran y apreciaran.
  • Es cierto que Carmen pertenece a una de las familias más poderosas del país. Sin embargo, esta circunstancia no pesó para nada en mi decisión de casarme con ella.
  • El ser jugador profesional me ha dado muchas y grandes satisfacciones deportivas, pero uno de los precios que he debido pagar por éstas desde que me casé y tuve hijos, fue el perderme muchas cosas de ellos mientras crecían.
  • El matrimonio y los hijos cambian radicalmente el modo de vida de un deportista, y esto afecta a su comportamiento en el campo. En mi caso, sobre todo por mi incapacidad para concentrarme en lo que hacía.
  • La felicidad que te proporcionan los hijos te recompensa con creces, pues ningún triunfo deportivo es mayor que el haberlos tenido.
  • La espina de ganar el US Open ha quedado clavada en mi orgullo profesional.
  • El golf, a pesar de todos los intereses que mueve, es un mundo relativamente pequeño. No son muchos los que llegan a formar el grupo de los mejores y, entre éstos, son excepciones los que superan las diez temporadas rindiendo al máximo nivel.
  • El golf es muy exigente, y mantenerse en lo más alto es extremadamente difícil para cualquier jugador.
  • Se dice que el período más brillante de un golfista de primera línea está definido por el primero y el último triunfo en un torneo de Grand Slam. En mi caso, 1979 – 1988.
  • A la gente en general se le hace difícil imaginar los sacrificios que los jugadores han de hacer para llegar a la cima y luego mantenerse en ella.
  • Después de Jack Nicklaus, el mejor jugador actual es Tiger Woods. De cualquier forma, pienso que Tiger superará el historial de Nicklaus.
  • Al hablar de amistad, he de decir que a lo largo de los años he conocido muy bien a la tribu, desde caddies hasta jugadores y directivos. Sin embargo, no puedo afirmar que haya hecho muchos amigos íntimos. Es muy difícil hacerte amigo de alguien con quien compartes la ambición de ser el mejor del mundo. Esto no significa que no puedas tener una relación correcta y amable con todos tus rivales.
  • Cuando un jugaodr gana sólo un grande y no va a más, la gente suele pensar que su triunfo más importante ha sido un golpe de suerte.
  • El golf es un juego apasionante, divertido, pero en el que muchas veces el azar domina a la razón. No siempre ganan los mejores de la tribu.
  • En mi mundo particular, durante mucho tiempo el “territorio comanche” fue el Real Club de Golf de Pedreña. Algunos de los que siempre han manipulado el club nunca han podido digerir que aquel caddie se convirtiera en figura mundial.
  • La vieja guardia de comanches es la que sigue dominando el Club a través de sus descendientes. La gestión del primogénito no es mejor que la de su padre, pues se comporta mezquinamente, hasta tal punto de que no se ha realizado ninguna mejora en el recorrido en los últimos años. No recuerdo que el campo de golf haya estado en peores condiciones como durante su mandato.
  • El conflicto de fondo, lo que hace para mí que el Club de Golf de Pedreña sea “territorio comanche”, es que la vieja guardia y sus herederos son casi todos unos subordinados de Emilio. Los gobernantes suelen rodearse de gente inteligente, palmeros y “tontos útiles”. El gran problema de esta gente, que es minoría, es que se comporta como una pandilla de mediocres.
  • “Los del tuvo”. Mi bisabuelo tuvo, mi abuelo tuvo, mi padre tuvo, mi madre, mi tía, todos tuvieron, pero ellos no han hecho ni hacen nada que les realice como personas.
  • Siempre he creído que la riqueza es una bendición y que la pobreza, la miseria, una desgracia que causa tristeza, hambre, enfermedades e ignorancia.
  • Creo que las riquezas espirituales son más importantes que las materiales, pero éstas no son despreciables, porque ayudan al bienestar y a la felicidad de las personas. También creo que el hecho de tener dinero no hace mejor a las personas.
  • Yo nunca he jugado para hacer dinero y ser multimillonario, sino para divertirme y triunfar como deportista en un deporte que es mi pasión.
  • Entre las cosas de las que me siento orgulloso es de tener muy buena relación con los vecinos de mi pueblo.
  • Vernos triunfr y desearlo profundamente parece ser un primer paso hacia la victoria.
  • Una de las cosas que aprendí de mi padre es a rebelarme contra las decisiones injustas.
  • Jugaba al golf porque me gustaba y porque tenía la ambición de ganar torneos y de llegar a ser el mejor jugador del mundo. Cuando uno empieza con ese espíritu y no conoce la amarga experiencia de la derrota, no se plantea la posibilidad de perder. Sólo piensa en positivo.
  • El triunfo en el Open de Holanda me convirtió en el primer jugador que alcanzaba a lo largo de su carrera el millón de libras en premios del Circuito europeo. También fui el primero en alcanzar esa cota y superar el millón de dólares en el Circuito de la PGA. Da que pensar que hubiera necesitado diez temporadas y treinta y seis victorias en Europa, para acumular estas ganancias, cuando ahora son frecuentes los cheques de un millón de dólares para un primer puesto.
  • Éste es un juego muy mental, pues cuando haces algo mal y se te mete en la cabeza, cuesta mucho sacártelo de ahí.
  • Elegí jugar más en Europa que en Estados Unidos porque en Europa me sentía más cómodo por ser mi entorno natural. Es obvio que los fijos de salida constituían un valor añadido para quedarme, pero yo nunca he jugado pensando en el dinero, sino en el golf.
  • Siempre he preferido ser un ganador deportivo antes que un ganador de dinero. Simultanear deporte y negocios hubiese sido negativo para el desarrollo de mi carrera. Además, tengo en mi haber no ser un envoltorio de nada.
  • El deportista de alto nivel es una pieza clave del espéctaculo deportivo, pues genera un importante flujo económico del que se benefician el deporte, las instituciones y las empresas patrocinadoras.
  • El periodo productivo del deportista es relativamente corto comparado con el de otras profesiones, y un accidente, una lesión o cualquier otro imponderable pueden privarle de su fuente habitual de ingresos.
  • Johan Cruyff: “Cuando acabe mi carrera, no podré ir a la panadería y decir: Soy Cruyff, déme una barra de pan”.
  • Se supone que los jugadores somos los “propietarios2 del Circuito, pero lo cierto es que no pintamos nada de cara al futuro.
  • Creo que debería haber una persona que siguiera de cerca el Circuito y se interesase constantemente por los jugadores, algo así como un ombudsman, un “defensor del jugador”.
  • A raíz de este disgusto, no dormí durante toda la noche y, como era de esperar, tampoco estuve en condiciones psicológicas durante algún tiempo.
  • Si rebelde significa no aceptar decisiones autoritarias, entonces yo lo soy.
  • Uno no puede aflojar nunca y decir: “Como voy cuatro arriba, si pierdo éste estaré solo tres”. Pensar así es un error muy grave. Hay que salir siempre con la mentalidad de que se va all-square y que es obligatorio ganar el hoyo. Cuando no se piensa así y se pierde un hoyo, lo más probable es que se pierdan muchos más, casi sin que uno llegue a darse cuenta.
  • La Ryder Cup, ahora mismo, es uno de los grandes acontecimientos deportivos del mundo.
  • Siempre he respetado las reglas hasta el punto de que yo mismo, como también suelen hacerlo otros, me he penalizado cuando he cometido una infracción y nadie me había visto.
  • Con el tiempo he llegado a comprobar que muchas infracciones que cometen los americanos en los match play no se deben a mala fe, sino al hecho de que desconocen algunas reglas.
  • El triunfo en el Open Británico de 1988 marcó el punto más alto de mi carrera deportiva.
  • El relevo generacional para mí empezó a producirse con la llegada a los campos de José María Olazábal y Colin Montgomerie.
  • Uno de los problemas que se vive en la primera década del siglo XXI, es que toda la atención del golf se ha centrado en la figura de TigerWoods. Sin duda es un jugador extraordinario y lo que hace ha contribuido a difundir más el golf por todo el mundo.
  • Desde un punto de vista europeo, sería muy importante que los mejores golfistas jugaran más en el Circuito europeo. Sin embargo, no se les puede reprochar que lo hagan en Estados Unidos si así aseguran sus carreras.
  • Los problemas de mi espalda arrancan en la adolescencia. Siempre me ha gustado practicar cualquier deporte, pero, aparte del golf, mi predilecto era el boxeo. Tenía catorce años, cuando un día, boxeando con una amigo del pueblo, me causé la lesión en la espalda que me ha torturado hasta hoy.
  • Cuando uno es niño no tiene conciencia de que algunos excesos de fuerza para demostrar que ya es “hombre” acaban por pasarle factura cuando es adulto.
  • Aprendí que es preferible llevar una carga pesada en varios viajes y que nunca se pueden levantar grandes pesos sin flexionar las rodillas y mantener la espalda recta.
  • Es complicado vivir con un dolor permanente y muy duro tener que superarlo cada día.
  • Modelos, actrices, escritoras, periodistas, etc…, se acercaban a mí y yo me dejaba seducir por ellas, pero nunca hasta el punto de distraerme de mi verdadero amor, el golf. Conocía que ellas buscaban lo que yo representaba, un personaje que triunfaba.
  • Siempre he creído que es importante creer en algo, pues esto te da cierta tranquilidad de espíritu. Pero pasan tantas cosas horribles en el mundo que me llenan de dudas y preguntas acerca de la existencia de Dios.
  • Es doloroso comprobar que a lo largo de los siglos, las religiones se han presentado como caminos de salvación, y no pocas veces acaban siendo de condena. El fanatismo y la intolerancia religiosos están en el origen de mucha tristeza, miseria y muerte que padece el mundo.
  • Desde que pensé en tener una familia, mi preocupación ha sido que mis hijos sean personas sencillas y sensibles a lo que pasa a su alrededor; que el hecho de tener algo no les hace mejores si no son capaces de desarrollarse como personas.
  • Nada se consigue sin esfuerzo.
  • Creo que las aficiones, las simpatías, las querencias y también las fobias definen en parte el carácter de las personas y, en cierto modo, también su cultura cívica y su forma de entender la vida.
  • Ya sea como aficionado o como deportista, es muy importante que respetes a los demás; cuando lo haces sientes que puedes convivir con todos, porque también te sientes respetado.
  • Es importante que el capitán tenga autoridad y ascendencia sobre sus jugadores, pero esto no quiere decir que levante una barrera. Al contrario, el diálogo entre el capitán y su equipo es fundamental para la unidad y la fuerza del conjunto. El capitán nunca debe tomar decisiones de modo unilateral o caprichoso, sino que las mismas deben surgir de la opinión y el consenso de los jugadores, especialmente de los más experimentados.
  • El golf puede ser una poderosa locomotora del turismo.
  • El divorcio entre la RFEG y los jugadores profesionales de golf es manifiesto. Esta institución es un coto cerrado con algunos de sus dirigentes anclados en el pasado y acérrimos guardianes de sus privilegios. Los profesionales somos para los federativos caddies de lujo.
  • El consumo de agua de un campo de golf es bastante menor que cualquier cultivo agrícola y las calidades empleadas son las procedentes de depuradoras, aguas que no tienen otro uso posible que no sea la jardinería, pues incluso, en muchas ocasiones, no son aptas para el riego de productos destinados al consumo.
  • Es muy difícil que la gente entienda y aprecie algo que sólo lee de vez en cuando en los periódicos. A esto hay que añadir que sólo unos pocos periodistas deportivos españoles que se dedican al golf conocen a fondo este deporte.
  • Ser campeón depende la vocación, el talento y el carácter que se tenga en el campo de juego. La fama de campeón ya no depende uno, sino de otros factores ajenos. Entre éstos están la importancia y la tradición que este deporte tenga en su propio país y la difusión que los medios de comunicación tenga en su propio país y la difusión que los medios de comunicación hagan de los triunfos del campeón.
  • Tengo la sensación de que mi imagen, mi fama, la han creado los medios de comunicación internacionales.
  • Si lo que realmente quieren los cántabros es desarrollar una industria turística, tienen a través del golf un medio excepcional para promoverla.
  • Desgraciadamente tengo una opinión poco favorable del juego político, no así de ciertos políticos que me consta que son personas honradas y preocupadas por el país.
  • Los medios de comunicación, sean de donde sean, tienen un poder y una influencia fenomenales, y más ahora con el tremendo desarrollo de las nuevas tecnologías.
  • Me gusta creer que ser campeón es bastante más que ser un buen jugador y ganar torneos. Diría que he tratado en el campo de interpretar el golf como lo hubiese hecho un artista.
  • Lo pesado es el hecho de que cuando estás comiendo te interrumpan para pedirte un autógrafo, darte la mano o conversación mientras la comida espera. Uno intenta ser amable, pero algunos no se enteran hasta qué punto están invadíendote.
  • Siempre me he caracterizado por ser poco emocional cuando gano, porque casi siempre estaba mentalizado para eso.
  • Jugar y ganar torneos han sido siempre mis prioridades. Los negocios son algo que han venido por sí solos.
  • En 1987, fijé mi residencia en Mónaco por su estratégico emplazamiento, su clima templado y soleado era beneficioso para mi espalda y para mis entrenamientos. Mis empresa siguieron registradas en España y pagando aquí los impuestos correspondientes.
  • Desde el principio, Carmen no entendió que un deportista de élite es una persona “diferente” y, en cierto modo, muy vulnerable, que en el hogar necesita serenidad y mucha tranquilidad.
  • Mi ex suegro (Emilio Botín) admira a los triunfadores. Es un hombre inteligente, trabajador, que se merece lo que ha conseguido, porque ha entregado su alma y su vida al banco. Sus vacaciones y todo lo que hace con sus hijos gira alrededor de su trabajo. Patronea el Banco las 24 horas del día durante los 365 días del año.
  • Siempre les he dicho a mis hijos: “Si queréis destacar en algo, tenéis que estudiar y trabajar más que cualquiera, pero también y, sobre todo, tenéis que ser buenas personas”.
  • Con imaginación e ideas, obtienes conocimientos. Si usas tus conocimientos, puedes crear arte. Y si llegas a demostrar ser un artista, cabe la posibilidad de ser un genio.
  • Todas las personas con el paso de los años adquirimos por inercia ciertas experiencias, pero si tus vivencias son notorias en edad joven, éstas te hacen crecer y madurar con asombrosa celeridad.
  • Fue hacia 1990 cuando empecé a darme cuenta de que ya no tenía el mismo grado de concentración en los campos de golf.
  • En el golf de alta competición, el caddie ha de saber que es el único compañero que tiene el golfista en el campo y que su trabajo no es sólo llevarle la bolsa de los palos y calcular las distancias correctas, sino apoyarle psicológicamente siempre. Tiene que meterse en el pellejo del jugador, entenderlo y saber cuándo le tiene que hablar y cuándo callarse.
  • Como suele decirse, si no soy más supersticioso es porque trae mala suerte.
  • Otro ámbito de actividad en el que me he concentrado especialmente mis energías es en el diseño y construcción de campos de golf.
  • Cada persona es un mundo, y con esta premisa, si sabes lo que quieres, nunca fracasarás.

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raul

2 comentarios to “Autobiografía de Severiano Ballesteros – Apuntes Breves”

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