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Cómo decidimos de Jonah Lehrer – Apuntes Breves

Posted by Raul Barral Tamayo en Viernes, 6 de abril, 2012


© 2009, Jonah Lehrer.

El primer libro que emplea los descubrimientos de la neurociencia para ayudarnos a tomar mejores decisiones.

Ya desde Platón, los filósofos han descrito la toma de decisiones como un proceso en el que puede primar la razón o las emociones: A veces sopesamos exhaustivamente los pros y los contras, y otras nos lanzamos sin pensar.

Sin embargo, las investigaciones llevadas a cabo por los neurocientíficos están abriendo “la caja negra de la mente” y nos indican que el proceso de toma de decisiones no funciona exactamente de esta manera, sino que las mejores decisiones son las que tomamos gracias a una sabia mezcla de sentimiento y razón, y ese equilibrio depende de la situación en la que nos encontremos.

Por ejemplo, nos dicen que cuando decidimos comprar una casa es mejor que nos dejemos llevar por nuestra intuición más que por otras variables. Pero que cuando la elección tiene que ver con una acción más inmediata, la intuición a menudo nos conduce al fracaso. La clave reside en saber qué partes del cerebro entran en juego en cada ocasión y, para ello, es necesario estudiar detenidamente cómo pensamos.

Jonah Lehrer nos aporta los instrumentos necesarios para mejorar nuestra capacidad de decisión, combinando las últimas investigaciones con situaciones reales. En definitiva, el objetivo de este libro es responder a estas dos preguntas: ¿Cómo toma decisiones la mente humana? Y ¿Qué debemos hacer para tomar mejores decisiones?

Jonah Lehrer colabora en la revista Wired. Escribe para The New Yorker, Nature, Seed, The Washington Post y The Boston Globe, además de colaborar en la revista Scientifc American Mind.

Algunas de las cosillas que aprendí leyendo este libro que no tienen porque ser ni ciertas ni falsas ni todo lo contrario:

  • Desde la óptica del cerebro, hay una frontera muy fina entre una decisión buena y otra mala. El libro se refiere a esta frontera.
  • No estábamos diseñados para ser seres racionales, sino que la mente consta de una confusa red de distinas áreas, muchas de las cuales están implicadas en la producción de emociones.
  • Siempre que alguien toma una decisión, el cerebro, activado por sus pasiones inexplicables, se llena de sentimientos. Aunque una persona intente ser razonable y comedida, esos impulsos emocionales influyen secretamente en su opinión.
  • Nuestro cerebro no viene preprogramado para la toma de decisiones acertadas. La intuición no es una panacea milagrosa.
  • A veces, los sentimientos pueden descarriarnos e inducirnos a cometer toda clase de errores previsibles.
  • Para tomar decisiones acertadas hemos de utilizar ambos lados de la mente.
  • Unas veces hemos de razonar sobre las opciones y analizar atentamente las posibilidades. Otras, debemos escuchar a las emociones. El secreto está en saber cuándo usar los diferentes estilos de pensamiento.
  • Los mejores quaterbacks no piensan cuando están en el pocket. No hay tiempo. Es como si su mente estuviera tomando decisiones sin contar con él.
  • Tom Brady: “No sé como sé a quién pasar. No hay normas estrictas. Sólo sientes que vas al lugar apropiado… y ahí es adonde lanzo”.
  • En las hojas de evaluación de los ojeadores de la NFL, la toma de decisiones figura en la categoría de Intangibles.
  • Si no fuera por las emociones, la razón no existiría en absoluto. Cuando estamos aislados de nuestros sentimientos, las decisiones más vanales se vuelven imposibles.
  • Un cerebro incapaz de sentir no puede decidir nada.
  • Una parte importante de la corteza frontal está implicada en las emociones.
  • Cuando se trata de las partes nuevas del cerebro, resulta que la evolución no ha tenido tiempo de arreglar los fallos. Sin embargo, el cerebro emocional ha sido exquisitamente perfeccionado por la evolución a lo largo de cientos de millones de años. Puede tomar decisiones rápidas basándose en muy poca información.
  • El proceso del pensamiento requiere sensaciones y sentimientos, pues éstos son los que nos permiten comprender toda la información que no somos capaces de abarcar de manera directa. Sin la emoción, la razón es impotente.
  • Según William James, el gran psicólogo estadounidense, la mente contenía dos sistemas de pensamiento diferenciados: uno era racional y reflexivo; el otro, rápido y emocional. La clave para tomar decisiones era saber cuándo basarse en un sistema o en otro.
  • james Olds y Peter Milner descubrieron que demasiado placer puede ser fatal.
  • La felicidad no es la única sensación producida por la dopamina. Los científicos saben ahora que este neurotransmisor ayuda a regular todas nuestras emociones.
  • las neuronas dopaminérgicas generan continuamente patrones basados en la experiencia: si tal, entonces cual.
  • Si no somos capaces de incorporar las lecciones del pasado en nuestras decisiones futuras, estaremos destinados a repetir nuestros errores sin parar.
  • Las emociones humanas tienen su origen en las predicciones de células cerebrales muy flexibles, que están continuamente ajustando sus conexiones para reflejar la realidad.
  • Cuando el sistema dopaminérgico falla por completo, puede producirse una enfermedad mental.
  • Los esquizofrénicos no pueden detectar los patrones realmente existentes, comienzan a delirar y a ver patrones falsos. Por eso se vuelven paranoicos y experimentan cambios de humor del todo imprevisibles. Sus emociones se han desconectado de los sucesos del mundo real.
  • El cerebro emocional entiende sin esfuerzo lo que pasa y sabe cómo aprovecharse de la situación para conseguir el máximo beneficio.
  • Incluso cuando creemos no saber nada, nuestro cerebro sabe algo. Esto es lo que nuestras sensaciones están intentando decirnos.
  • Confiar en las emociones propias requiere una vigilancia constante; la intuición inteligente es el resultado de la práctica reflexiva.
  • Cervantes: “Los proverbios son frases cortas sacadas de experiencias largas”.
  • El físico Niels Bohr definió una vez al experto como “la persona que ha cometido todos los errores que pueden cometerse en un ámbito muy pequeño”.
  • A menos que uno experimente los desagradables síntomas de estar equivocado, el cerebro jamás revisará sus modelos.
  • Los más diestros en tomar decisiones acertadas saben qué situaciones requieren menos respuestas intuitivas.
  • El Parkinson es una enfermedad del sistema dopaminérgico. Se inicia cuando las neuronas dopaminérgicas comienzan a morir en una parte del cerebro que controla los movimientos corporales. En cuanto ya no están, la pérdida es irrevocable. Cuando aparecen los síntomas, ya han muerto más del 80% de estas neuronas.
  • Hasta un 13% de los pacientes que toman agonistas de la dopamina desarrollan ludopatías graves.
  • Cuando las emociones se descontrolan, los resultados pueden ser tan demoledores como en el caso de no tener emociones en absoluto.
  • Un jugador  que cree estar en racha tiene un sentido distorsionado de su propio talento, lo que lo empuja a lanzar tiros más arriesgados, pues da por supuesto que su racha lo salvará.
  • Read Montague, neurocientífico: “Cuando el cerebro se expone a cualquier cosa aleatoria automáticamente impone una pauta en el ruido”.
  • Es estúpido intentar vencer al mercado con el cerebro. Las neuronas dopaminérgicas no fueron diseñadas para enfrentarse a las oscilaciones aleatorias de Wall Street.
  • Wall Street siempre ha buscado el algoritmo secreto del éxito financiero, pero el secreto es que no hay secreto.
  • El mundo es más azaroso de lo que imaginamos. Eso es lo que nuestras emociones no entienden.
  • Daniel Kahneman y Amos Tversky: “En la toma de decisiones humanas, las pérdidas cobran más importancia que los beneficios”.
  • El deseo de evitar algo que huele a pérdida determina a menudo nuestra conducta, lo que nos lleva a hacer cosas insensatas.
  • El miedo a las pérdidas hace que los inversores estén más dispuestos a aceptar un rendimiento mísero.
  • La aversión a la pérdida nos vuelve irracionales.
  • Calculamos mal el riesgo. Nuestras emociones nos han saboteado el sentido común.
  • La aversión a la pérdida es un defecto innato. Todo aquel que experimenta emociones es vulnerable a sus efectos. Es parte de un fenómeno psicológico más amplio conocido como “sesgo de negatividad”, cuyo significado es que, para la mente humana, lo malo es más fuerte que lo bueno.
  • En las relaciones matrimoniales generalmente hacen falta al menos cinco comentarios amables para compensar una recriminación.
  • El problema de las tarjetas de crédito es que se aprovechan de un peligroso defecto integrado en el cerebro. Este defecto está arraigado en las emociones, que tienden a sobrevalorar las ganancias inmediatas a costa de gastos futuros. El cerebro emocional no sabe qué significan cosas como los tipos de interés, los pagos de la deuda o las cargas financieras.
  • Las emociones impulsivas nos hacen comprar lo que no podemos permitirnos.
  • Herman Palmer: “Siempre digo a la gente que lea sólo la letra pequeña. Cuanto más grande la letra, menos importante”.
  • Para el cerebro no es fácil preferir un beneficio a largo plazo a una recompensa inmediata.
  • No siempre puedes conseguir lo que quieres, pero a veces no conseguir lo que quieres es precisamente lo que necesitas.
  • El problema del pánico es que limita los pensamientos. Reduce la conciencia a los hechos más esenciales, los instintos más básicos. Esto se conoce como “restricción perceptiva”.
  • La mente consciente es la única capaz de generar pensamiento reflexivo y creativo.
  • La corteza prefrontal puede decidir a propósito hacer caso omiso del cerebro emocional.
  • Aristóteles sostenía que una de las funciones fundamentales del alma racional era asegurarse de que las emociones se aplicaban en el mundo real de forma inteligente.
  • Cuando nos topamos con un problema no experimentado antes, cuando las neuronas dopaminérgicas no tienen ni idea de qué hacer, es esencial intentar no prestar atención a las sensaciones.
  • Si no somos disciplinados con respecto a aquello sobre lo que decidimos pensar, no seremos capaces de examinar el problema a fondo y con eficacia.
  • Creemos que una decisión resultante de la reflexión racional será siempre mejor que una decisión impulsiva.
  • El ahogamiento se debe a un error mental concreto: pensar demasiado. Comienza a inspeccionar acciones que como mejor se realizan es con el piloto automático.
  • Cuando el cerebro racional secuestra la mente, los individuos suelen cometer toda clase de errores al tomar decisiones. En vez de escoger la opción que le da la sensación de ser la mejor, la persona se decide por la que suena mejor, aunque sea una mala idea.
  • Si pensamos demasiado en el momento inoportuno, nos aislamos de la sabiduría de nuestras emociones, que evalúan mcho mejor las preferencias reales. Perdemos la capacidad de saber lo que realmente queremos.
  • El efecto placebo es una eficaz fuente de autoayuda. Pone de manifiesto la capacidad de la corteza prefrontal para modular incluso las señales corporales más básicas.
  • Antonio Ragel, neuroeconomista de Caltech: “No nos damos cuenta de lo fuertes que son nuestras expectativas. Pueden realmente modular todos los aspectos de nuestra experiencia. Y si nuestras expectativas se apoyan en suposiciones falsas, pueden inducir a error”.
  • La corteza prefrontal no es muy hábil a la hora de elegir mermeladas, bebidas energéticas o botellas de vino. Esta clase de decisiones son como el swing del golf: se toman mejor con el cerebro emocional, que emite su veredicto de manera automática. Este enfoque “irracional” de las compras puede permitirnos ahora un montón de dinero.
  • El sustrato de la razón es tan limitado que unos cuantos dígitos más pueden suponer un impedimento enorme.
  • Estar de mal humor significa simplemente que la corteza prefrontal está cansada.
  • Como la corteza prefrontal puede encargarse sólo de siete cosas a la vez, está constantemente intentando “agrupar y ordenar” material para que la complejidad de la vida sea un poco más manejable.
  • Nos basamos en atajos engañosos porque carecemos de la capacidad computacional para pensar de otro modo.
  • La fragilidad de la corteza prefrontal nos viene a decir que hemos de estar muy atentos y procurar no prestar atención a la información superflua. El efecto de anclaje demuestra que un simple hecho adicional puede desvirtuar sistemáticamente el proceso de razonamiento.
  • Estamos continuamente sobrepasando la capacidad de nuestra corteza prefrontal, suministrándole más hechos y cifras de los que puede manejar.
  • El conocimiento tiene rendimientos decrecientes, hasta que ya son negativos.
  • Cuando actuamos de forma moral estamos tomando decisiones que tienen en cuenta a los demás individuos, además de a nosotros mismos. Estamos pensando en los sentimientos ajenos, compartiendo su estado de ánimo. Esto es lo que los psicópatas no pueden hacer.
  • Los psicópatas son peligrosos porque tienen dañado el cerebro emocional.
  • G. K. Chesterton: “El loco no es el hombre que ha perdido la razón. El loco es el hombre que lo ha perdido todo menos la razón”.
  • La neurociencia puede ver el sustrato de las decisiones morales y no tiene nada de racional.
  • Cuando nos enfrentamos a un dilema ético, el inconsciente genera espontáneamente una reacción emocional.
  • Benjamin Franklin: “Es muy conveniente ser una criatura razonable, pues permite a uno encontrar o crear razones para lo que está decidido a hacer”.
  • Los psicópatas cometen crímenes violentos porque sus emociones nunca les dicen que no los cometan.
  • Las emociones morales están escritas en el cerebro de los primates.
  • El cerebro está concebido de tal modo que los actos caritativos son placenteros. Ser buenos con los demás nos hace sentir bien.
  • Las estadísticas no activan nuestras emociones morales. Nuestra mente no es capaz de comprender el sufrimiento a una escala tan grande.
  • Madre Teresa: “Si miro la masa, no actúo nunca; si miro a uno, sí”.
  • La crueldad nos vuelve crueles. El abuso nos vuelve abusivos. Es un bucle trágico.
  • Harry Harlow: “Si los monos nos han enseñado algo, es que hemos de aprender antes a amar que a vivir”.
  • La evolución nos ha programado para que nos preocupemos unos de otros.
  • Hay algo perturbador en el hecho de ver el cerebro como una gran discusión.
  • La racionalidad llega a ser realmente un hándicap, pues nos permite justificar casi cualquier creencia.
  • En cuanto uno se identifica con un partido político, moldea el mundo para que se adapte a su ideología.
  • La única manera de contrarrestar la tendencia a la certeza es fomentando alguna discordancia interna. Hemos de obligarnos a nosotros mismos a pensar en la información en la que no queremos pensar, a prestar atención a los datos que perturban nuestras arraigadas creencias.
  • Fue la capacidad de Lincoln para lidiar con puntos de vista enfrentados lo que hizo de él un presidente y líder tan excepcional.
  • Las buenas decisiones casi nunca surgen de un consenso falso.
  • Las decisiones más difíciles son las que requieren más sentimientos y sensaciones.
  • Los problemas sencillos necesitan la razón.
  • Los problemas nuevos también necesitan la razón.
  • Hemos de considerar siempre hipótesis enfrentadas. Hemos de recordarnos continuamente a nosotros mismos lo que no sabemos.
  • Sabemos más de lo que sabemos.
  • Cuando vayamos a tomar una decisión tenemos que ser conscientes del tipo de decisión y del tipo de pensamiento que requiere.
  • Las mejores decisiones surgen cuando se movilizan diversos puntos de vista sobre la situación.
  • Los legos en la materia creen que, una vez activado el piloto automático, el piloto puede echarse la siesta. Pero los aviones no vuelan solos. En la cabina de mando no puedes relajarte nunca. Siempre tienes que estar vigilando, asegurándote de que todo va conforme a lo planeado.
  • Lo primero que hay que hacer para tomar decisiones mejores es vernos como somos realmente, mirar en la caja negra del cerebro humano. Hemos de evaluar con sinceridad nuestros defectos y aptitudes, los puntos fuertes y los débiles. Por primera vez es posible una visión así.

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raul

9 comentarios to “Cómo decidimos de Jonah Lehrer – Apuntes Breves”

  1. […] Cómo decidimos de Jonah Lehrer. […]

  2. Automotriz said

    muy buen libro recomendado 100%

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