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Diario de una anoréxica de Valérie Valère – Apuntes Breves

Posted by Raul Barral Tamayo en Lunes, 11 de junio, 2012


© 1978,  Valérie Valère.

A los 13 años de edad, Valérie Valère fue internada en un hospital psiquiátrico de París víctima de una anorexia nerviosa.

Dos años más tarde, la joven recogería en este diario sobrecogedor no tan sólo su particular visión de una experiencia inenarrable sino también el grito desgarrador de una niña ante un futuro incierto.

Testimonio impacable del calvario que supone el tratamiento de una enfermedad que provoca graves secuelas físicas y psicológicas, Diario de una anoréxica no es, en palabras de la autora “una obra literaria. Describo mi propio sufrimiento”.

Fue en la literatura donde Valérie Valère (París, 1961) halló el cálido refugio a una adolescencia traumática. Fallecida prematuramente a la edad de 22 años, en 1978 publicó Diario de una anoréxica, una obra de referencia para conocer de primera mano la angustia y el tormento que padecen los jóvenes atrapados en las crueles garras de la anorexia nerviosa.

Algunas de las cosillas que aprendí leyendo este libro que no tienen porque ser ni ciertas ni falsas ni todo lo contrario:

  • ¡No, no me cogerán! Quiero que me olviden, que me dejen morir, que me ignoren y que no me torturen más con esas bandejas.
  • No conseguirá nada de mí, ya puede hablar.
  • No quiero su piedad ni sus palabras. No me cogerán.
  • ¿Qué crimen he cometido?
  • Detesto a las personas que me dicen que les hago daño con mi abandono porque no me quieren.
  • La soledad y el silencio me espantan. Estoy perdida en un lugar donde nadie tiene derecho a existir.
  • Estoy muy demacrada pero me gusta así.
  • Me siento aprisionada entre estas cuatro paredes. Sí, quisiera que me aplastaran, quisiera marcharme, abandonarlo todo, no existir. Ser nada.
  • Mis ojos ya no ven nada, pero me río de mi tristeza porque rechazo mi propia compasión, sólo deseo gritar mi rabia y destruirlo todo.
  • Estoy llena de rencor, de rabia incontrolable, de tristeza sin fondo, pero todos se alejan.
  • ¿Qué se han creído? ¿Que voy a ceder a su infame chantaje?
  • Yo también tengo miedo porque no quiero que me traten como a una loca.
  • ¿Hay algo más terrible que mantener a alguien con vida cuando no quiere conservarla?
  • No quiero ser como vosotros, pasivos, idiotas, tercos.
  • Sólo hay una idea fija: “No me cogerán”.
  • Todos son unos traidores.
  • Hay que seguir al rebaño, ser un robot.
  • Todos los psiquiatras tienen un aire pontifical y condescendiente.
  • Los aseos son un refugio acogedor, lo malo es que no se puede permanecer en ellos más de un cuarto de hora.
  • Soy más testaruda que todos juntos.
  • Sólo quiero dormir y sentir el vacío del sueño.
  • No sé nada, imbéciles. Y aunque lo supiera nunca intentaría explicároslo.
  • Cada vez tengo más claro que no quiero dejarme engañar por vuestras sucias mentiras.
  • No quiero deberle nada a nadie, ni la más mínima satisfacción, nada merece este horror.
  • No correré el riesgo de decirte ni una palabra.
  • Tenía que haber cometido un delito mucho más grave, así me habrían condenado a muerte.
  • Es como una competición; todavía puedo perder cinco kilos.
  • Si hubiese topado con personas auténticas aunque no hubiesen sido perfectas… no habría abierto las puertas a una muerte cierta.
  • Eran ellos los que me habían forzado a estar en este mundo. Yo no les debía nada. Eran ellos quienes me lo debían dar todo.
  • Me resulta indiferente morir aquí o fuera. Nada puede impedirme que me reúna con la muerte.
  • A ellos sólo les interesan los kilos; si los recupero, aunque no lleguen a saber nada de mí, me dejarán marchar. No son más que unos hipócritas, unos charlatanes. No les diré nada.
  • Tengo bastante con mis propios reproches y no quiero oír los de los demás.
  • Sé que quiere demostrar mi poca femineidad.
  • Nos niegan el derecho a morir de hambre.
  • Al principio no comía porque me veía demasiado gorda; después, aunque estaba en los huesos, ya no pude tragar ningún alimento. Pero no quiero decírselo a los médicos porque se reirían de mí.
  • Por eso retiran los espejos; tienen miedo de que veamos los estragos que puede causar su veneno.
  • Soy un caso típico de anorexia, con todos sus síntomas y circunstancias familiares: inteligente, no menstrua, padre ausente, madre protectora, etc …
  • Señor psiquiatra, no es a los niños a quienes se debe encerrar sino a los padres, los auténticos culpables.
  • La anorexia es un suicidio prolongado y doloroso, quizá una especie de grito de socorro, un tiempo muerto durante el que se acumulan motivos falsos para seguir manteniendo la misma actitud.
  • Cuando estás desesperada las únicas personas que pueden ayudarte son las que han pasado por lo mismo; comprenden tu estado de ánimo, tu rebelión, que no tratan de aplacar sino de excitar para que después puedas olvidar.
  • Nada tenía que ser brusco, aquellos sádicos deseaban un aumento lento y regular.
  • Sadismo es llevar a alguien hasta el extremo de la humillación y la naúsea.
  • Ellos han hecho de mi una piltrafa, yo ni siquiera he tenido el coraje ni la franqueza de reconocerlo. Me doy asco. No he podido vencerlos.
  • La chica que decía con orgullo: “No me cogerán” ha desaparecido entre la suciedad de estas paredes.
  • Debo continuar viviendo, es mi única obligación, es mi única ley.
  • Ahora me doy cuenta que lo de la libertad no era más que un mito. Estoy en otra cárcel donde se me permite la ilusión de creer que no estoy encerrada.
  • ¿Qué diferencia hay entre este mundo y el pabellón de los locos?
  • He descrito un universo de locura porque eso fue lo que allí viví, no he podido contener la rabia ni la desperación, el lenguaje se ha rebelado contra mí.
  • No se debería encerrar a los niños por el crimen de la locura; ellos no saben defenderse.
  • Nada tiene sentido. Inutilidad profunda y acusadora. Me disuelvo en la soledad y en la tristeza.

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raul

5 comentarios to “Diario de una anoréxica de Valérie Valère – Apuntes Breves”

  1. […] « Lo pequeño es hermoso de E. F. Schumacher – Apuntes Breves Diario de una anoréxica de Valérie Valère – Apuntes Breves […]

  2. […] Diario de una anoréxica de Valérie Valère. […]

  3. Pedro said

    Muchas gracias por este artículo sobre Valérie Valère, hace poco que su libro llegó a mis manos y me ha impresionado mucho el leerlo, justo estaba ahora buscando información de como conseguir sus otros libros, aquí en esta página explica que escribió muchos más:

    http://www.lascartasdelavida.com/valerie_valere/

    Aunque por lo visto es sólo El Pabellón de los Niños Locos que está traducido al español… voy a tener que mejorar mi francés :-P

  4. […] Diario de una anoréxica de Valérie Valère. […]

  5. Mias said

    “Nada tiene sentido. Inutilidad profunda y acusadora. Me disuelvo en la soledad y en la tristeza.” Finaliza la nota con un tristísimo testimonio… Qué pena me da esta niña, que murió al comienzo de su juventud… Como una chica de 19 años que ha pasado dos años en tratamiento, no puedo sentirme más que identificada y conmovida, y no puedo evitar preguntarme qué tal habría sido de esta muchacha si hubiera recibido verdadera ayuda cuando más lo necesitaba.

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