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Búsqueda sin término de Karl R. Popper – Apuntes Breves

Posted by Raul Barral Tamayo en Lunes, 30 de julio, 2012


© 1976 by Karl R. Popper.

Karl Popper es, sin duda alguna, la primera figura mundial hoy en filosofía de la ciencia y uno de los principales defensores del pensamiento racionalista y de los ideales de la democracia liberal.

En el presente libro, que es su autobiografía intelectual, el autor expone la evolución de sus principales ideas. Al hilo de la historia de su vida, primera época en la Viena de Freud y Wittgenstein, hasta la Segunda Guerra Mundial, ulteriores fricciones con el Círculo de Viena, enseñanza en Nueva Zelanda y finalmente en Inglaterra, y sus relaciones con personalidades tan relevantes como Einstein, Schrödinger o, el economista Hayek, Popper expone, vívidamente y con meridiana claridad, el desarrollo de sus hallazgos filosóficos: la doctrina de la refutación como demarcación de las teorías empíricas, la dialéctica de conjeturas y refutaciones, la fundación de la sociedad abierta, y la crítica de los sistemas totalitarios.

Un aspecto particularmente interesante de este libro es que introduce al lector en el pensamiento último de Popper, posterior a su polémica con Kuhn sonre la estructura de las revoluciones científicas y a la muerte de su discípulo Lakatos: revisión de la mecánica cuántica, la teoría de los programas metafísicos de investigación, el análisis del darwinismo y la controvertida doctrina de los tres mundos.

Karl Raimund Popper (Viena, 28 de julio de 1902 – Londres, 17 de septiembre de 1994) fue un filósofo, sociólogo y teórico de la ciencia nacido en Austria.

Algunas de las cosillas que aprendí leyendo este libro que no tienen porque ser ni ciertas ni falsas ni todo lo contrario:

  • Pocas personas de las que ahora viven en una de las democracias occidentales saben lo que significó la pobreza al comienzo del presente siglo: hombre, mujeres y niños sufriendo de hambre, frío y desesperanza.
  • Los libros formaron parte de mi vida mucho antes de que pudiese leerlos.
  • Aprender a leer y, en grado menor, a escribir son, sin duda, los mayores acontecimientos en el desarrollo intelectual de una persona.
  • Leer, escribir y las reglas de la aritmética, lo único esencial que hay que enseñar a un niño. Todo lo demás es cuestión de atmósfera y de continuar el aprendizaje a medida que se va leyendo y pensando.
  • Hace mucho que creo que existen genuinos problemas filosóficos que no son meros rompecabezas que surjan del mal uso del lenguaje.
  • Traté de inculcarme, en lo más hondo de mí mismo, que debía recordar siempre el principio de no argumentar nunca acerca de las palabras y sus significados, porque tales argumentos son especiosos y carecen de importancia.
  • El camino más seguro hacia la perdición intelectual: el abandono de los problemas reales por mor de los problemas verbales.
  • En materias de intelecto, las únicas cosas dignas de esfuerzo son las teorías verdaderas, o las teorías que se acercan a la verdad.
  • No podemos conocer nunca, o entender, todas las implicaciones de una teoría, o su total relevancia.
  • No existen conceptos “no ambiguos”, o conceptos con “líneas de contornos rígidos”.
  • Cualquier movimiento para aumentar la claridad o precisión debe ser ad hoc o “por etapas”.
  • Es imposible hablar de manera tal que no podamos ser mal entendidos: siempre habrá alguien que nos entienda de modo erróneo.
  • Pocas personas pensaban seriamente en una carrera. Estudiábamos no por una carrera, sino por el estudio mismo. Estudiábamos; y discutíamos de política.
  • Me sorprendió tener que admitir ante mí mismo que no sólo había aceptado de modo un tanto acrítico una teoría compleja, sino que, de hecho, había captado también una buena parte de lo que había de erróneo, tanto en la teoría como en la práctica del comunismo.
  • Había aceptado un credo peligroso de una manera acrítica, odgmática. La reacción hizo de mí primeramente un escéptico; luego me llevó, aunque sólo por un corto tiempo, a reaccionar contra todo racionalismo.
  • En la época en que tenía diecisiete años me había convertido en un anti-marxista. Me había percatado del carácter dogmática de su credo y de su increíble arrogancia intelectual.
  • La libertad es más importante que la igualdad; el intento de realizar la igualdad pone en peligro la libertad, si se pierde la libertad, ni siquiera habrá igualdad entre los no libres.
  • La actitud científica es la actitud crítica, que no busca verificaciones, sino contrastaciones cruciales; contrastaciones que podrían refutar la teoría contrastada, aunque nunca podrían establecerla.
  • Lo que hacía que una teoría, o un enunciado fuesen científicos, era su poder para descartar, o excluir, la ocurrencia de algunos eventos posibles (para proscribir, o prohibir, la ocurrencia de esos eventos).
  • Las grandes diferencias en los existentes entre los lenguajes humanos muestran que ha de haber un importante componente ambiental en el aprendizaje del lenguaje.
  • La doctrina del arte como auto-expresión es meramente trivial, confusa y vacía. La doctrina de que el genio debe estar por delante de su tiempo es casi enteramente falsa y viciosa.
  • El historicismo en arte es sencillamente un error. Sin embargo, se lo encuentra por todas partes.
  • Llegué a constatar que la teoría de los reflejos condicionados era errónea. No existe cosa tal como un reflejo condicionado.
  • La falsificación o refutación de teorías mediante la falsificación o refutación de sus consecuencias deductivas era claramente una inferencia deductiva. Este punto de vista implicaba que las teorías científicas, si no son falsificadas, permanecen por siempre como hipótesis o conjeturas.
  • Gracias a lo que aprendí de las insistentes críticas de Robert Lammer, nunca he vuelto a escribir nada a la ligera.
  • Aprendí también a no defender nunca nada que yo hubiese escrito de la acusación de no ser bastante claro.
  • No hay inducción: nunca argüimos desde los hechos hasta las teorías, a no ser por modo de refutación o “falsificación”.
  • Las teorías del método que afirman que procedemos por inducción, o que acentúan la verificación son típicamente lamarckianas: tales teorías acentúan la instrucción por el ambiente más bien que la selección por el ambiente.
  • Los problemas de la interpretación de la mecánica cuántica pueden ser todos reducidos a problemas de interpretación del cálculo de probabilidad.
  • Es un hecho interesante el que el mismo Einstein fuese, durante años, un positivista y operacionalista dogmático.
  • La Miseria y La Sociedad abierta fueron mi contribución a la guerra.
  • Siempre tendremos que vivir en una sociedad imperfecta. No sólo porque incluso las buenas personas son muy imperfectas; ni porque cometemos errores por no saber lo bastante. Siempre existen irresolubles pugnas de valores: existen muchos problemas morales que son insolubles porque los principios morales pueden estar en conflicto.
  • No puede haber una sociedad humana que carezca de conflictos: una sociedad tal sería una sociedad no de amigos, sino de hormigas. E incluso si fuera obtenible, existen valores humanos de la mayor importancia que serían destruidos al lograr esa sociedad.
  • Es cierto que debemos producir una reducción del conflicto.
  • Mi costumbre siempre que se me invitaba a hablar en algún lugar, trato de extraer de mis puntos de vista algunas consecuencias que espero sean inaceptables para el auditorio particular que vaya a escucharme.
  • Yo defiendo que existen problemas filosóficos; e incluso que he resuelto algunos de ellos.
  • Nada parece ser menos deseado que una solución simple de un viejo problema filosófico.
  • Una de las cosas que en aquellos días encontraba difícil de entender era la tendencia de los filósofos ingleses a flirtear con epistemologías no realistas.
  • Gilbert Ryle: “La racionalidad del hombre consiste no en su ser incuestionable en materias de principios, sino en no ser nunca incuestionable; no en adherirse a axiomas acreditados, sino en no dar nada por garantizado”.
  • Si los hombres, u otros organismos, pueden experimentar el cambio y la sucesión genuina en el tiempo, entonces es que éste es real.
  • Una inferencia deductiva es válida si, y solamente si, no existe ningún contraejemplo.
  • La inducción es un mito. No existe ninguna “lógica inductiva”. Ni es de lamentar que no exista la inducción: al parecer, nos pasamos bastante bien sin ella.

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raul

2 comentarios to “Búsqueda sin término de Karl R. Popper – Apuntes Breves”

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