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Mi vida sin dinero de Heidemarie Schwermer – Apuntes Breves

Posted by Raul Barral Tamayo en Lunes, 15 de octubre, 2012


Título original: Das Sterntaler experiment.
© 2001 By Riemann Verlag.
Editorial: Gedisa editorial.

En mayo de 1996 Heidemarie Schwermer decidió cambiar radicalmente su vida. Regaló sus muebles, dejó su casa, la consulta de psicoterapeuta y canceló su seguro médico. Desde entonces se aloja en pisos y casas de personas que están de viaje y lo que necesita para vivir lo obtiene a través de una de las más antiguas formas de relación económica: el trueque.

En 1994 fundó un centro de intercambio en Dortmund, uno de los primeros en Europa, que en la actualidad acoge diversas iniciativas de este tipo. Pese al desconocimiento general que existe sobre este tema, son muchas las experiencias en todo el mundo que están ofreciendo alternativas al convencional sistema de intercambio monetario.

Un año después de dejar atrás su anterior vida constató que gracias a los muchos e intensos contactos con otras personas, se había enriquecido. Conceptos como “trabajo”, “tiempo libre” y “vacaciones” cobraron para ella un significado totalmente distinto. Su vida había ganado en riqueza y libertad. Heidemarie vive hoy en un futuro en el que los caminos del tener y del ser no tienen por qué avanzar de manera paralela. “No tener nada y ser mucho”: con este lema vital pone en tela de juicio nuestros valores tradicionales.

Su libro no es sólo el testimonio de una existencia vivida con plenitud y compromiso, sino también una incitación a repensar nuestro sistema de valores y a atrevernos con formas alternativas de convivencia. “Desde hace cuatro años vivo sin dinero. Una y otra vez me preguntan por qué lo hago (…) No se trata en absoluto de que todo el mundo haga lo mismo que yo (…) Para mí es mucho más una cuestión de impulsos, de incitación a reflexionar sobre las estructuras existentes.”

Heidemarie Schwermer. Nació en 1942 en Memel (Prusia). Tenía tan sólo dos años cuando su familia tuvo que huir al oeste a causa de la guerra. Tras finalizar los estudios de magisterio obtuvo su primer trabajo como profesora de enseñanza primaria en Kiel. Al no poder poner en práctica sus ideales pedagógicos dejó esta profesión y se trasladó a Lüneburg, donde estudió Psicología y Sociología, se especializó en psicoterapia gestáltica y abrió su propia consulta en Dortmund. En 1994 fundó un centro de intercambio en esta ciudad. Dos años más tarde donó todos sus bienes y desde entones vive sin dinero. Algunas de las cosillas que aprendí leyendo este libro que no tienen porque ser ni ciertas ni falsas ni todo lo contrario:

  • Todavía hoy creo que los cuentos tienen un carácter simbólico. Y sé que todas y cada una de las personas pueden contribuir a hacer esta tierra más hermosa y más digna de ser habitada.
  • La pequeña y triste niña refugiada se hizo una gran promesa: “Haré todo lo que esté en mi mano para contribuir a un mundo más hermoso. En este mundo no debe haber más guerras. Y todo hombre debe vivir con dignidad”.
  • Ser adulto debía consistir precisamente en eso: en responsabilidad propia y autodeterminación.
  • ¿Es posible que una persona se desarrolle mejor cuando está menos controlada? ¿O el famoso calor del hogar es más importante que la libertad?
  • Viajar siempre me ha ayudado a superar situaciones poco claras de la vida.
  • Quien una vez tuvo que dejar todo atrás, a la segunda o la tercera ocasión ya no le resulta tan difícil.
  • Fue en Génova, a bordo del barco, cuando escuché claramente una voz que me aseguraba: no te quedarás sola.
  • Bajo el lema, “si tú no eres obediente, yo uso la violencia”, fui atormentada durante todo un lustro. Entonces me divorcié.
  • Cuanto más evitaba la idea de ser una víctima, más crecía la confianza en mí misma.
  • Debía liberarme de mi convencimiento de que los demás son siempre los malos.
  • Nadie está a merced de su destino, todos tenemos la posibilidad de modelar nuestras vidas.
  • Lo más importante que aprendí a través de la meditación fue la conexión directa con mi alma. No es que de pronto todas las dificultades desaparecieran de mi vida, pero sí que sabía siempre de una manera intuitiva qué debía hacer, una capacidad que simplificaba la existencia considerablemente.
  • Me di cuenta de lo bueno que es que jóvenes y mayores se encuentren, y de los efectos tan negativos que produce la “barrera”, tan habitual en nuestra sociedad, que separa las generaciones.
  • En mi opinión cada cual debía preocuparse por sí mismo de seguir desarrollándose. Cada ser humano debe ser responsable, en primer lugar, por sí mismo y luego, por la totalidad.
  • Hace tiempo que mis hijos ya no son “punks”. Ahora se visten discretamente. Pero no se han adaptado, eso no. Para ambos existen en esta sociedad demasiados despropósitos, que no aceptan. Pero tampoco han acabado en el arroyo: han conservado su creatividad y ahora hacen cosas que realmente les interesan”.
  • Cuando todavía daba clases en primaria, me sorprendía una y otra vez la rapidez con la que algunos logran aprender. Con los que aprendían más lentamente, nunca tuve demasiada paciencia.
  • Los que llamamos tontos disponen de una clase muy peculiar de inteligencia y pueden tener puntos fuertes muy personales.
  • A esto se sumó la evidencia de lo atrapadas que están la mayor parte de personas en sus propios mundos reducidos, lo aislado que está el individuo en esta sociedad.
  • Descubrí los ángeles adecuados para mí, y se me dieron amablemente a conocer. Sentía la fuente originaria de toda vida y a mí como parte de ella.
  • Todos sabemos hacer algo que no todo el mundo sabe hacer.
  • Cuando fundé “da y toma” lo que más me preocupaba era la desagradable relación con el dinero.
  • ¡No queremos control, queremos libertad y diversión!
  • ¿Cómo se pueden compensar las diferencias de rendimiento? ¿No resultaría injusto el cálculo por horas?
  • Mi elemento: intercambiar y compartir, dar y tomar, una comunión viva.
  • ¿Qué podía hacer para transmitir que sí que era posible relacionarse con extraños, intercambiar y compartir con ellos, divertirse y al final trabar una amistad?
  • El experimento podía comenzar. Al menos durante un año quería vivir sin patrimonio ni dinero.
  • Dado que cualquier puede ir al médico en cualquier momento, la gente ha caído en una dependencia fatal de la medicina convencional.
  • Con los dolores me comporto como si fueran invitados, indeseables pero invitados, a los que atiendo, les doy la bienvenida y que, por lo general, se largan por propia iniciativa. Hay otra forma de tratar con el dolor que a mí me ha dado buen resultado. Cancelo conscientemente mi sensibilidad corporal y me retiro a meditar.
  • Lentamente me fui acostumbrando a la nueva existencia. Durante el día trabajaba en “da y toma”, por la noche, en lugar de ir a mi hogar, iba a una casa extraña, pero que no me parecía desconocida.
  • Los propietarios de los pisos y las casas que yo cuidaba llenaban, como contraprestación, sus frigoríficos y congeladores.
  • Redacté una circular para todos los supermercados en la que me presentaba y daba a conocer la asociación. Sin embargo la respuesta fue negativa. Los alimentos que han superado la fecha de caducidad o cuyo envase está dañado no pueden repartirse sin control, me dijeron. Con saludos afectuosos de la burocracia.
  • Ya hace tiempo que no utilizo las fichas de acciones y que no me preocupo en absoluto por el cómputo. Hay un equilibrio más allá de lo que se puede contabilizar, y en primer lugar se trata de eso.
  • Ya antes de mi “nueva vida” me había desprendido de numerosas costumbres consumistas.
  • En mi nueva vida había innumerables sorpresas. Yo las llamaba milagros.
  • Para no ser siempre blanco de las burlas acabé por no compartir mis vivencias angélicas con nadie.
  • Pasé muchos años de mi existencia siendo atea, orgullosa de gobernar mi vida completamente sola. El redescubrimiento de Dios y de los ángeles ha dado un nuevo sentido a mivida. Me gustaría ayudar a mi prójimo a abrirse a este tipo de experiencias pero he descartado lo de evangelizar.
  • Había planeado vivir un año sin dinero y ya habían pasado dos. Mi vida había ganado en calidad, tanto en el trato con los demás como en relación con mis actividades. Ahora era siempre y en todas partes mi propia jefa y la necesidad de ganar dinero, comparada con antes, había desaparecido. No quería recuperar mi antigua vida bajo ningún concepto.
  • La visión de un mundo en el que los extraños van al encuentro de su prójimo y, en poco tiempo, dejan de ser extraños.
  • Una de las premisas de los terapeutas es que los clientes deben buscar ayuda, que deben desear la terapia y estar abiertos a ella.
  • Desde que empecé a vivir sin dinero, cayeron esas barreras que hasta entonces me habían separado de los “extraños”.
  • Dicho indio: “Cuando hayan talado el último árbol, los seres humanos se darán cuenta de que el dinero no se come”.
  • También con los árboles se puede hablar. Nos responden en cuanto esperamos pacientes a que se restablezca el contacto. En la naturaleza siempre hay que tener paciencia, paz y sosiego. Los árboles disponen de mucho tiempo. También de ellos podríamos aprender un montón.
  • Nosotros, los particulares, no podemos escurrir el bulto. ¿Cómo es posible cambiar algo a gran escala, si a pequeña escala todo sigue igual? Esto empieza ya en las comunidades de vecinos, que a menudo se deterioran porque los vecinos no están dispuestos ni siquiera a barrer delante de la puerta de su casa, y menos aún, a recoger la basura de sus vecinos.
  • Todos tenemos la capacidad de modelar y cambiar el mundo en el que vivimos. Sólo debemos seguir el camino correcto.
  • Nunca me he arrepentido del salto a la libertad. Y también estoy segura de que ese salto, aunque no sea aplicable a todas las situaciones de la vida, puede infundir valor a otras personas.
  • Los valores que rigen nuestro presente surgieron apenas hace unos siglos. Son valores racionales que, con el paso del tiempo, han ido desplazando todo lo que tiene que ver con la intuición y el olfato.
  • La confianza en Dios es una de mis mayores conquistas de los años pasados, la convicción de que existe un espacio en el que nuestros sentimientos y nuestras pasiones no pueden hacernos daño, porque allí está la casa de Dios, de la que nosotros formamos parte.
  • La cosa no está en ser pobre o rico, infeliz o dichoso, isno que el problema está en crear contextos en los que cada cual pueda vivir con sentido y de una manera auténtica, entre dar y tomar, actividad y pasividad, trabajo y descanso, actuar y pensar. Este planteamiento integrador es el principio de una nueva era.
  • Lo único que nos puede llevar, a cada uno de nosotros, un poco más lejos es reorientar nuestra forma de pensar. Volvernos activos. Crecer. Encontrar la paz interior.
  • Cada persona es para mí un amigo potencial. Pero tardé mucho tiempo en alcanzar esta convicción. Cuántas veces me quejaba del comportamiento de un amigo o de una amiga. Qué incompresinbles me parecían algunas actitudes, qué poco dispuesta estaba a compartir ciertas situaciones con los que consideraba mis amigos.
  • Estoy tan versada en deseos que ya ni siquiera tengo que “encargar” especialmente. Simplemente pienso en ello, y se cumple. De vez en cuando los cuentos se hacen realidad.
  • Debido a la pérdida de la forma de vida tradicional los individuos hemos perdido nuestro sitio en contextos cada vez mayores.
  • No quiero defender ninguna forma de egoísmo al uso, sólo mantengo que cada cual debe cargar con su propia responsabilidad. Y cada cual tiene la obligación de responder plenamente de esa responsabilidad.
  • “Mi” nuevo hombre en mi paraíso integrador no se sacrifica. Disfruta con todo lo que hace, da y toma sin tensiones, en armonía consigo mismo y con los demás.
  • El trueque es un camino que nos aleja de la sociedad del despilfarro y nos conduce a una convivencia responsable y consciente, porque cada participante reflexiona acerca de lo que realmente necesita y da lo que le sobra.
  • Intercambiar y compartir es un camino que permite superar el aislamiento. Une a personas de diferentes orígenes y credos.
  • Cada ser humano puede vivir la vida que desee, siempre y cuando no perjudique con ello a los demás.
  • El encuentro con personas que tienen algo que me molesta (rabia, odio, celos, rechazo) me sirve de espejo. Me siento molesta porque el otro me descubre cosas que no soy capaz de aceptar en mí misma.
  • Todos los hombres provienen de la misma fuente divina. Cada ser humano es único y tiene una misión determinada, que debe descubrir. Cuando la ha encontrado, percibe su valor y puede abandonar la idea de competitividad y contribuir al bien general.
  • Una y otra vez llega a mis oídos que dar y tomar no puede reducirse a un cálculo de compensaciones. Ambos proceden de la misma fuente. “En el momento en que das algo, también obtienes algo”. Las leyes del cosmos son tales  que la compensación se produce de manera automática. Basta.
  • Como soy consciente de que todo lo que es bueno para mí acaba pasándome en el momento preciso, puedo renunciar sin temor a todo comportamiento predeterminado.
  • A veces deseo algo, pero si no se cumple de inmediato ya no supone una decepción para mí, sino, por el contrario, la certeza de que ese no era un buen momento y que no era lo mejor. En la mayoría de casos, acabo consiguiendo lo que había deseado. Sólo que más tarde.
  • No puedo decir qué pasará dentro de cinco años, pero actualmente lo tengo claro, no quiero percibir ninguna pensión, aunque me corresponde.
  • Está científicamente probado que todo ser humano sueña. El que afirma que no sueña es porque ha olvidado lo que vive de noche.
  • Los sueños repetitivos son los más importantes, puesto que testimonian que hay problemas sin resolver.
  • Todo es relativo.
  • Mi experimento ha sido un éxito porque me ha demostrado que puedo hacer muchas cosas si lo deseo realmente. Y como sigo queriendo “cambiar el mundo”, queda mucho por hacer. El experimento, pues, sigue.
  • Todo es posible, pero no inmediatamente posible: no tengo prisa, y si me faltan compañeros de equipo para poner en práctica una idea, simplemente cambio los planes y hago frente a otro proyecto.
  • Mi opinión es que hay demasiados ámbitos regulados. Y que se pierden muchas energías valiosas por culpa de ello.
  • Gracias a la Red muchas iniciativas interesantes ya no tienen fronteras.
  • Mi vida es agradable porque sólo hago cosas de las que realmente estoy convencida.

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raul

3 comentarios to “Mi vida sin dinero de Heidemarie Schwermer – Apuntes Breves”

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