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El Banco. Cómo Goldman Sachs dirige el mundo de Marc Roche – Apuntes Breves

Posted by Raul Barral Tamayo en Lunes, 12 de noviembre, 2012


Título original: La banque. Comment Goldman Sachs dirige le monde.
© Marc Roche, 2010.
Editorial: Deusto.

La entidad financiera Goldman Sachs, partícipe en el derrumbe de Lehman Brothers, cómplice en la ocultación de la deuda griega y acusado por la comi­sión del mercado de valores estadounidense de obrar fraudulentamente en la comercialización de hipotecas subprime, se ha convertido en El Banco el organismo, que para el autor de esta obra, representa la metáfora más exacta de un modelo de especulación sin escrúpulos que colocó la economía capitalista al borde del colapso.

Marc Roche analiza la trayectoria de Goldman Sachs, desde su fundación hasta la actualidad, describiendo algunos de los escándalos más sonados que ha protagonizado. Sus operaciones fi­nancieras, su organización interna y la tupida red de contac­tos con el poder político y los líderes de las instituciones internacionales, están protegidas por un impenetrable secretismo. La obra se inmiscuye en los despachos del banco y rescata personajes que ilustran el perfil de miembro de la conocida como “hermandad Goldman”.

El Banco queda representado en dos planos: en el institu­cional aparece como un supermercado económico enre­dado en innumerables conflictos de intereses; y en el social, como un club de adictos a la conspiración po­co proclives a obedecer las instituciones democráticas.

Ganador del prestigioso Prix du Livre d’Économie de 2010, El Banco es una obra esencial que se introduce en los entresijos de Goldman Sachs, el banco de inversión más grande del mundo, y desenmascara las prácticas perniciosas y perversas que lleva a cabo.

Marc Roche, (Bruselas, 1951), corresponsal en Londres de Le Monde, también escribe para el diario belga Le Soir y el suizo La Tribune de Gèneve, y colabora ocasionalmente en periódicos británicos como The Independent.

Algunas de las cosillas que aprendí leyendo este libro que no tienen porque ser ni ciertas ni falsas ni todo lo contrario:

  • Lloyd Blankfein, director general de GS: “Hago el trabajo de Dios”.
  • Estudiar la biografía de GS es hablar de especulación en el precio del petróleo, de la creación de monopolios industriales, el reciclaje de las informaciones en el sistema financiero, la ceguera de las autoridades de control o las peligrosas relaciones de los bancos con los depredadores de las finanzas conocidos como raiders.
  • GS mueve sus peones en el tablero mundial mediante una red de influencias sin parangón que le permite contar con representación incluso en los grandes organismos internacionales.
  • La firma dirige un imperio en el que nunca se pone el sol.
  • Obsesionada con el poder, ha dejado atrás todo tipo de escrúpulos.
  • Sus enemigos le acusan de despreciar la ética más elemental del mundo de los negocios y de traicionar a sus propios clientes.
  • Ningún obstáculo parece impedir que El Banco juegue y siempre gane.
  • La regla del “circulen, no hay nada que ver” se demostró eficaz hasta la crisis de 2008.
  • La opinión pública ignoraba hasta la existencia misma de la firma GS.
  • El poder de GS y los escándalos que rodean a la firma son carnaza para los adeptos a las teorías de la conspiración. El Banco no es ni la encarnación del bien sobre la Tierra ni la potencia diabólica que muchos describen.
  • A pesar de las dificultades de las relaciones con la esfera de la política, a menudo imprevisibles, la ayuda a los Estados está en la base misma del oficio de banquero de inversión.
  • El Banco se embolsó comisiones millonarias por la ayuda aportada al Gobierno griego a la vez que especulaba de manera descarada con las dificultades del país y contra el euro: una victoria en todos los frentes.
  • La tan criticada especulación es un elemento importante en el buen funcionamiento de los merados, mejorando su liquidez y su fluidez, facilitando las transacciones y asegurando una mayor transparencia de los precios. Esta actividad contribuye a repartir mejor el capital. El especulador es el ojeador del inversor.
  • En Estados Unidos el círculo mágico de decisores lo constituyen antiguos responsables de la institución que se han pasado con armas y bagajes al más alto nivel de la función pública.
  • En Europa GS se ha convertido en el apóstol del capitalismo de relaciones, o del capitalismo de acceso, por utilizar la expresión de los interesados.
  • Los banqueros de inversión de Nueva York trabajan la mayoría de las veces en equipos de dos; en Europa, el equipo se compondrá de un financiero y de una personalidad proveniente del alto mundo de los negocios, familiarizada con los engranajes del poder.
  • Vencer sin peligro es triunfar sin gloria. Su divisa.
  • En Bruselas, GS mantiene alrededor de las instituciones comunitarias un ejército de lobbystas encargado de defender sus intereses. Sus representantes ocupan puestos en los grupos de reflexión o en los círculos más importantes del sector.
  • La firma considera a los diplomáticos jubilados como amables jarrones chinos, sin verdaderos contactos al más alto nivel y que no comprenden nada del mundo de los negocios. Por lo tanto, casi inutilizables.
  • La red de contactos ya no basta en un planeta financiero cada vez más complejo y técnico, y frente a una nueva generación de industriales menos imbuidos de respecto hacia el establisment.
  • Se entra en GS como se entra en una religión. El atuendo es importante. Traje oscuro, camisa blanca de cuello amplio con corbata neutra, pelo corto, buen afeitado. Calcetines grises en zapatos negros que crujen discretamente a cada paso. Erguidos como un palo, serenos, dueños de sus emociones. Mirada que se endurece cuando les plantean una respuesta negativa. Excelente forma física y músculos bien entrenados.
  • En GS está mal visto hacerse notar tanto en los despachos como en el curso de las múltiples reuniones.
  • El trabajo en equipo y el diálogo interno son la norma; el egocentrismo está desterrado.
  • Hay que ser clean, pulcro hasta la punta de las uñas. No se permite ninguna excentricidad vestimentaria. La pajarita es el súmmum de la audacia.
  • Lo que manda es la austeridad.
  • La tradición del binomio, en la cúspide como en la base, permite un marcaja hombre a hombre permanente. Ni siquiera en la última planta del edificio está bien visto ir por libre.
  • Nada de primeras figuras, sino un continuo raudal de gente a la que se invita a marcharse.
  • La presión es máxima y constante. Una vez al año, una docena de personas (pares, superiores jerárquicos y subalternos) someten a cada empleado a un juicio en profundidad.
  • Después de cada Navidad, GS reemplaza sistemáticamente hasta un 10% de sus efectivos menos capaces. La inseguridad del empleo es total.
  • A diferencia de sus competidores, la empresa raramente contrata equipos enteros para reforzar su fuerza de choque.
  • La norma es el reclutamiento individual.
  • Los licenciados más ambiciosos del mundo sueñan con entrar en GS.
  • No sólo se espera de los seleccionados que sean los mejores y los más inteligentes, sino que también se privilegia su capacidad de dirigir, de concentrarse y el gusto por el deporte.
  • Los candidatos deben tener todo a favor: ambición, titulaciones, estilo directo y, por encima de todo, ganas de hacerse muy ricos. No deben necesitar muchas horas de sueño y tienen que  demostrar prisa por hacerse un lugar bajo el sol.
  • Ivan boesky, estafador de Wall Street: “El hambre bajo todas sus formas, sea por la vida, el dinero, el amor o el saber ha marcado el desarrollo de la humanidad”.
  • El Banco dedica mucho tiempo y dinero a la formación continua.
  • Predipuestos a trabajar hasta el agotamiento, los banqueros están expuestos a que les exploten a placer. La Blackberry no está nunca apagada, incluso durante las cenas íntimas o familiares. El empleado debe escuchar constantemente en su contestador los innumerables mensajes de motivación que le llegan de la dirección.
  • Está bien visto despreciar las verdaderas vacaciones, aquellas en las que uno se olvida de sus correos electrónicos y teléfonos.
  • Si un empleado se desmorona, que no cuente con los psiquiatras para volver a ponerle como nuevo: los que no pueden soportar este ritmo infernal no echan raíces en la firma. La inmovilidad significa la muerte.
  • Intercambiar la información es una virtud exigida.
  • Los banqueros de GS sonsacan sistemáticamente a sus clientes datos que puedan ser útiles a sus colegas de otros departamentos y, por lo tanto, a la firma en su conjunto. En el mundo confidencial de los montajes financieros y las operaciones de fusión o adquisición de empresas, la información es oro.
  • La entidad puede jactarse de una estructura bastante horizontal que facilita la toma de decisiones por consenso.
  • Los antiguos miembros de GS son gente que sabe arbitrar, reconciliar puntos de vista diferentes, dirigir a la chita callando.
  • La política es el arte de lo posible, como las finanzas.
  • En la actualidad, unos cuatrocientos socios (sobre las de treinta mil empleados) disfrutan de la condición privilegiada de partner. El título no figura nunca en su tarjeta de visita de color beige, que lleva sólo la mención: managin director, director operacional. Los socios forman una corporación, una francmasonería respetable que ni arma ruido ni hace proselitismo.
  • Cada dos años, después de una competición implacable, el comité ejecutivo que dirige la institución escoge nuevos partners. A cada candidato debe apadrinarlo un socio. Los criterios más importantes para determinar la elección final son la asiduidad en el trabajo, el éxito en operaciones complejas y arriesgadas, el don de liderazgo y el activismo filantrópico. Intentar manipular al jurado o conseguir un enchufe no tiene ninguna posibilidad de éxito.
  • El Banco sigue impregnado de la herencia puritana estadounidense según la cual la actitud privada de un empleado, sus costumbres y sus manías influyen en su comportamiento en el trabajo.
  • Aquel cuya moralidad en la vida privada deja que desear no puede ocupar una posición relevante. Lo mismo vale para la selección de los socios.
  • Con el objetivo de dejar vía libre a los recién llegados, a la mayoría de los socios gerentes se les invita a abandonar la firma después de haberse beneficiado de su estatus privilegiado durante una media de diez años. A los otros, una minoría, se les integra en el Estado Mayor. Esta llegada de aire nuevo permite evitar la fosilización.
  • A fuerza de permanecer demasiado tiempo en su puesto los banqueros se apoltronan y cometen errores.
  • Después de haber trabajado duro, los ex socios gerentes, ya financieramente independientes, pueden finalmente culminar sus ambiciones personales lanzándose a la política, la enseñanza universitaria, el mundo de los negocios, la filantropía. Este grupo de veteranos constituye una red temible en los negocios.
  • GS, leitmotiv de la actividad comercial: “Sobre todo, nada de sorpresas”.
  • Las ganancias y las pérdidas de cada miembro se verifican cotidianamente.
  • Los controladores de riesgos tienen derecho de veto sobre toda transacción dudosa. Estos deontólogos tienen acceso directo a los dirigentes para impedir que alguien se salte las reglas por mediación de las filiales.
  • Se vigila a los empleados en sus más mínimos gestos y acciones.
  • El culto al secreto es de larga tradición, heredado sin duda del sistema del partneriado.
  • Está prohibido hablar de un expediente a la propia esposa.
  • El Banco nunca hace publicidad. Nada debe filtrarse de una institución que cuenta con un único portavoz cuya tarea es hablar lo menos posible.
  • A la bolsa le encantan las batallas protagonizadas por grandes lobos en busca de corderos a los que esquilar.
  • La opa es una guerra sin cuartel en el curso de la cual los dos campos se pelean a golpe de argumentos políticos, mediáticos y económicos.
  • Fabrice Tourre: “En ningún momento hemos engañado a nuestros clientes. Estamos a su servicio pero no somos sus consejeros”.
  • Gekko en la película Wall Street: “Si quieres un amigo en una sala de mercados, cómprate un perro”.
  • Al término de una reunión al más alto nivel en diciembre de 2006, GS toma la decisión de deshacerse progresivamente de sus haberes en créditos inmobiliarios.
  • ¿Qué ha ocurrido para que en apenas dos décadas GS haya pasado del venerable estatus de banco de inversión tradicional, reconocido por los impecables servicios rendidos a sus clientes, a la condición de inmenso casino especulativo en el que se permiten todas las jugadas? Tras la jubilación del prudente John Weinberg en 1990, las actividades de trading acaban imponiéndose a las demás.
  • Mandamiento de Wall Street: “Los que poseen el oro dictan las reglas”.
  • Lloyd Blankfein, ex corredor en materias primas, derriba las últimas barreras. La firma ya no es más que un gran supermercado de las finanzas. Y al igual que en Las Vegas, algunos jugadores pueden llevarse el premio gordo y la mayoría perder mucho, pero el propietario siempre sale ganando.
  • En 1999, el trading representaba el 43% de los ingresos netos, las actividades del banco de inversión el 33% y las de gestión de patrimonio el 24%. En 2006, estas actividades corresponden respectivamente al 68%, 15% y 17%. En 2009, 77%, 10% y 13%.
  • Gracias a su red de influencia única en los círculos de poder del planeta, hasta la crisis financiera del otoño de 2008 el mastodonte se beneficia de la ausencia de una regulación financiera digna de este nombre.
  • A la vez juez y parte, el banco juega en todas las partidas para sacar provecho en el momento oportuno.
  • Los analistas petroleros de GS, los más reputados de la profesión, no son en absoluto propensos a perder la calma. La sangre fría que muestran en toda circunstancia es legendaria.
  • Abby Cohen: “Desde un punto de vista económico no ha habido sorpresas. GS previó una recesión moderada y una crisis muy dura en el sector inmobiliario”.
  • En Wall Street como en la City, el poder es de quien lo quiere y desea más.
  • Lloyd the Knife es un trabajador inquebrantable como sólo los goldmanianos saben serlo: trabajando dieciocho horas al día y haciendo caso omiso del sueño, de las mundanidades, de la familia.
  • Lloyd Blankfein, respuesta a las acusaciones de autoritarismo: “No se gobierna sin ingratitud o mala fe”.
  • Por Wall Street comienza a correr como la pólvora un juego de palabras: “Ya no diga más GS, diga Goldman Sacks”. El verbo inglés sack significa “saquear”. GS despoja a sus víctimas, roba a sus clientes como los piratas.
  • Varios directores generales, entre ellos Blankfein, intentan disuadirle (a Obama) utilizando el argumento habitual: si los bancos se ven privados del sistema de las bonificaciones, no estarán en condiciones de atraer a los mejores ejecutivos.
  • Obama está ya convencido de que “los banqueros son incurables”. Se creen invulnerables gracias a su poder. Son incapaces de elevarse por encima de su codicia. Compara a los grandes banqueros a “señores de la guerra afganos”.
  • Célebre cita de Raymond Aron a propósito de la guerra fría: “Paz imposible, guerra improbable”.
  • El dinero es la clave del sistema Goldman. A cambio de emolumentos considerables, estos profesionales cierran un acuerdo de naturaleza faustiana con la compañía. La firma se convierte en una familia sustitutiva. Los sacrificios, en todo caso, son enormes. El dinero es el motor de una profesión extremadamente estresante.
  • La bonificación es diez, veinte veces superior al salario anual, incluso más. Para los ganadores, el premio gordo y la zanahoria del ascenso; para los perdedores, un destierro que precede al despido.
  • La ostentación de la riqueza está mal vista.
  • GS asegura que no se entra en la casa para hacer fortuna rápidamente.
  • No basta con contratar a los mejores: falta todavía conservarlos. Por eso la bonificación sigue siendo el mejor medio para vincular al empleado con el empleador, afirman sus defensores.
  • En GS la remuneración total anual de un socio gerente puede llegar a los 5 millones de dólares.
  • La suma total dedicada a la caridad por El Banco no es más que el equivalente de una jornada media de trading.
  • Hacer que el gran público comprenda el funcionamiento de las ventajas colectivas de un banco de negocios tan complejo resulta una misión imposible.
  • Wall Street no es el reino de la paciencia sino de la instantaneidad.
  • La fuerza histórica. de El Banco ha sido saberse renovar a lo largo de los años. Ha conseguido ser más creativo que sus competidores.
  • Kerry Killinger, director de la caja de ahorros WaMu: “Son tipos inteligentes pero hacer negocios con ellos viene a ser como nadar entre tiburones”.
  • La preeminencia del trading, cuya cultura consiste en realizar una operación lo más rápidamente posible para pasar a la siguiente, no deja demasiado espacio para consideraciones.
  • La desaparición de Washington Mutual (WaMu), de Lehman Brothers, de Bear Stearns o de Countrywide, y las nacionalizaciones muy controvertidas de la mayor aseguradora del mundo, AIG, o del banco británico Royal Bank of Scotland, obligan a plantearse una cuestión: ¿cuál ha sido el papel de GS en la eliminación o neutralización de sus competidores?
  • Al darse a un doble juego a lo largo de toda la crisis financiera, GS ha agravado la situación de empresas en dificultades que eran sus clientes.
  • GS no hace que sea ilegal porque el riesgo no vale la pena. Pero eso no quiere decir que la firma, aguzada por la codicia, guiada también por su arrogancia, no cruce alegremente la línea roja.
  • Por un lado, GS está al servicio de su cliente: fleta la nave, llena sus bodegas, contrata la tripulación, financia el viaje …; por el otro, en alta mar son sus propios filibusteros quienes atacan aquel mismo barco, lo saquean y lo hunden.
  • Los conflictos de intereses no son siempre detestables. La tensión entre el banco de negocios y su cliente se ve como una buena cosa. Es una señal de agresividad, de virilidad. En lugar de evitar estas situaciones conflictivas, administrémoslas a nuestro favor: ésa es la idea.
  • Manual de buen gobierno del departamento de créditos inmobiliarios: “La lealtad al cliente no siempre es fácil debido a nuestras múltiples funciones”.
  • GS, que ha decuplicado sus activos entre 1997 y 2007, es el líder indiscutible de los gigantes.
  • La garantía financiera de estatus de holding bancario permite a GS y a Morgan Stanley obtener fondos por medio de préstamos a tipos de interés cero (cero absoluto) para comprar bonos del Tesoro estadounidense de 3 a 4 por ciento de rendimiento.
  • Lloyd Blankfein: “No deberíamos haber participado nunca en transacciones condenables y lo lamentamos”. Todos los que esperaban del big Boss un arrepentimiento más marcado habrán quedado decepcionados.
  • The New York Times: “¿Qué otra empresa sabe que no será nunca declarada en quiebra, haga lo que haga?”.
  • Morgan Stanley, el otro banco de negocios superviviente, ha abandonado sus ambiciones. Merrill Lynch ha sido tragado por Bank of America, una sociedad con una cultura más conservadora. Sólo queda JP Morgan como verdadero competidor. Es poco, muy poco.
  • La herencia del puritanismo que impregna la cultura financiera estadounidense pesa mucho: las conquistas se hacen en pareja. Un dirigente debe estar casado si quiere tener verdaderas posbilidades de alcanzar la cúspide. La esposa acompaña al esposo en toda su ascensión. Y cuando los roles se presentan invertidos, lo que se muy infrecuente, el marido está obligado a quedarse en casa. Los cónyuges desempeñan un papel de apoyo sumiso a un estricto protocolo.
  • Los bancos como GS llevan mal lo de las bajas por maternidad.
  • Las cajas de pensión y los fondos de pensión que controlan las empresas que cotizan en bolsa son reticentes a la hora de invertir en empresas sectarias. El mundo cambia, las altas finanzas también.
  • Ron Chernow en The House of Morgan: “J. Pierpont Morgan ha representado para Estados Unidos en el siglo XX lo que la familia Rotchschild fue para Europa en el XIX”.
  • J. Pierpont Morgan es también un antisemita reconocido. Se enorgullece de formar parte de los diecinueve clubes de gentlemen más reservados de Estados Unidos, en ninguno de los cuales se acepta a judíos.
  • Los católicos tampoco están demasiado bien considerados dentro de esta nobleza financiera. Confrontados al mismo ostracismo, se regugian en la banca comercial.
  • El único banco papista es Merrill Lynch, fundado por un irlandés católico.
  • Cuando estalla la primera guerra mundial, los clanes Goldman y Sachs se pelean. Los primeros apoyan a Alemania y al Imperio austrohúngaro, los segundos a los Aliados.
  • Jack Morgan no perdona a Franklin Roosevelt haber promulgado la Glass-Steagall Act de 1934, la cual separa las funciones de banca comercial y banca de inversión. El imperio Morgan tiene que dividirse entonces en tres partes distintas: un banco de detalle, JP Morgan, y dos bancos de negocio: Morgan Stanley en Nueva York y Morgan Grenfell en Londres. Jack Morgan vomita desde entonces sobre “la panda de judíos” que está ndetrás del New Deal (bautizado como Jew Deal por sus críticos conservadores).
  • Sidney Weinberg llevará una existencia simple. Todos los días coge el metro para ir al trabajo. “Se aprende un montón de cosas observando a los pasajeros del convoy y los anuncios. Mucho más que con la mirada fija en la nunca del chófer de una limusina”, dirá.
  • Hubo una época en la que la religión dominaba la vida de los negocios, tanto en Estados Unidos como en Europa.
  • Una sala de mercados es una torre de Babel. El asunto se reduce a la sagrada trinidad: buy, sell, hold.
  • Desde hace mucho tiempo ya no es necesario ser protestante para hacer carrera en JP Morgan o judío para medrar en GS.
  • El único sitio en el que seguirá estando claramente presente la distinción entre bancos judíos y protestantes es Ginebra.
  • El gusto por el riesgo hace mucho tiempo que está asociado a un fenómeno que los mercados conocen bien en la actualidad. Lleva el nombre bárbaro de hedge funds: son los fondos de inversión que animan la especulación internacional.
  • Los hedge funds buscan inversores a largo plazo e imponen, en general, una duración mínima de inversión. Manejan miles de millones pero apenas representan el 2% de la capitalización total mundial. Lo tienen fácil para dejar claro que no pueden ser considerados en ningún caso como responsables de la crisis actual.
  • Los hedge funds proporcionarían hasta la mitad de los ingresos de las operaciones de trading y de los beneficios de los bancos de negocios tanto de la City como de Wall Street.
  • ¡No es hasta que su propia cotización en bolsa empieza a caer cuando GS reclama la prohibición de las ventas a descubierto!
  • Protagonista de esta aventura: “A pesar de su arrogancia y de sus múltiples conflictos de intereses, utilizo siempre sus servicios, no por gusto sino porque no tengo elección si quiero a los mejores”.
  • GS puede tomar disposiciones hiperespeculativas en todos los sectores del mercado con la única perspectiva de una ganancia rápida, pero siempre corriendo riesgos. Es el abc del oficio de trader.
  • En actualidad ya no son más que tres: GS, JP Morgan y Barclays. Tres máquinas descomunales que han salido reforzadas de la crisis y que dominan las finanzas mundiales.
  • Los sueños imperiales acaban siempre mal.
  • Progresivamente se está instaurando un nuevo orden mundial de las finanzas. De la crisis ha salido una superliga, más vigorosa que nunca. Un club de cabecillas más que correosos: GS, JP Morgan, Barclays, Crédit Suisse y Deutsche Bank. Verdaderos supermercados del dinero que ofrecen toda la gama de servicios 24 horas al día en los cinco continentes.
  • La oligarquía bancaria opera en manada cuando se trata de defender sus intereses.
  • La vuelta a un Glass-Steagall Act de nuevo cuño es un tema de actualidad.
  • En la actualidad GS es un banco holding que dispone de la red de seguridad que le proporciona el Estado.
  • Después de haber dejado el Templo, se comprometen con nobles causas: función pública, obras humanitarias, organizaciones internacionales o, a menudo, la universidad.
  • Los detractores de GS le acusan de funcionar como una francmasonería.
  • Su presidente no ha sido en ningún momento capaz de dirigir unas palabras de agradecimiento al Estado y a los contribuyentes del otro lado del Atlántico por haberle socorrido.
  • En nuestros días, GS ya no es realmente un banco judío, de la misma manera que JP Morgan ya no cultiva sus raíces protestantes.
  • El culto a la meritocracia, la formidable capacidad de trabajo de los equipos y la cultura colectiva que permite controlar los egos sobredimensionados son otras tantas bazas que explican el increíble éxito de GS.
  • GS: Nuestros principios.
    1. El interés de nuestros clientes es primordial.
    2. Nuestras bazas son nuestra clientela, nuestro capital y nuestra reputación.
    3. Estamos orgullosos de la calidad profesional de nuestro trabajo. Preferimos ser mejores a ser más grandes.
    4. Ponemos el acento en la creatividad y en la imaginación en todo lo que hacemos.
    5. Hacemos un esfuerzo particular para identificar y reclutar a la persona más adecuada para cada empleo. Sin los mejores, no podríamos ser la mejor compañía.
    6. Ofrecemos a nuestros empleados la posibilidad de ascender más rápidamente que en cualquier otra parte. El ascenso depende sólo de la capacidad, del rendimiento y de la contribución al éxito de la empresa, sin consideración de la raza, la creencia, el sexo o el origen.
    7. Ponemos el acento en el trabajo en equipo en todo lo que hacemos. No hay sitio entre nosotros para los que anteponen sus propios intereses a los de la firma y los clientes.
    8. Nuestros beneficios son una de las claves del éxito. Acostumbramos a compartir los beneficios generosamente con todos los que han ayudado a crearlos. El lucro es importante para nuestro porvenir.
    9. La implicación de nuestros empleados en la compañía y la intensidad de sus esfuerzos profesionales son más importantes que las que habitualmente se exigen en el seno de otras organizaciones. Creemos que es uno de los componentes principales de nuestro éxito.
    10. Consideramos que nuestro tamaño es una ventaja que intentamos preservar contra viento y marea.
    11. Intentamos constantemente anticipar las necesidades cambiantes de nuestros clientes y desarrollar nuevos servicios que respondan a esas necesidades.
    12. Nos llegan regularmente informaciones confidenciales como resultado de nuestras relaciones con la clientela. Violar la confianza o utilizar informaciones confidenciales de manera inapropiada o alocada es impensable.
    13. Nuestro sector de actividad es extremedamente competitivo, y buscamos en todo momento la manera de ampliar las relaciones con nuestros clientes. Sin embargo, somos competidores leales y no denigramos nunca a las otras compañías.
    14. La integridad y la honestidad están en la base de nuestra empresa. Esperamos de nuestros empleados que mantengan una  ética irreprochable en todo lo que hacen, sea en la vida profesional o en la vida personal.

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raul

7 comentarios to “El Banco. Cómo Goldman Sachs dirige el mundo de Marc Roche – Apuntes Breves”

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