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Para comprender la crisis de Gabriel Tortella y Clara Eugenia Nuñez – Apuntes Breves

Posted by Raul Barral Tamayo en Jueves, 22 de noviembre, 2012


© Gabriel Tortella y Clara Eugenia Nuñez.
Editorial: Gadir.

Para comprender la crisis es un análisis breve, conciso y riguroso de la grave crisis económica que afecta al mundo desde 2007. Se trata de un ensayo dirigido tanto a los profesionales como a todas aquellas personas interesadas en conocer el porqué de esta crisis y sus posibles consecuencias y soluciones.

Para ello, los autores comienzan por ofrecer una perspectiva sobre episodios históricos comparables y sobre las teorías que han tratado de explicarlos, analizando crisis como las que dieron lugar a las revoluciones de 1789 y 1848 y, especialmente, la Gran Depresión de 1929, la más próxima a la actual por sus dimensiones.

Los autores se centran después en la crisis actual, analizando el fenómeno en primer lugar en Estados Unidos y después en países como Irlanda, Reino Unido o Islandia, para centrarse finalmente en España.

El diagnóstico que llevan a cabo se sintetiza en el estallido de una burbuja bancaria e inmobiliaria de enormes dimensiones. Y los fallos que lo produjeron deben atribuirse más a las actuaciones seguidas por políticos y supervisores que a fallos intrínsecos del sistema.

Los autores defienden la necesidad de implantar políticas adecuadas de tipo preventivo, y especialmente, de una regulación y supervisión correctas, que no pueden dejarse en manos del mercado, como han defendido algunas líneas de pensamiento, especialmente en Estados Unidos.

El análisis del caso de España establece las similitudes y diferencias con el de Estados Unidos, y profundiza sobre las áreas que requieren reformas estructurales, como la fiscal, el mercado de trabajo, la educación o el modelo de Estado.

Gabriel Tortella es catedrático de la Universidad de Alcalá de Henares. Ha sido profesor en diversas universidades norteamericanas (Chicago, California, Harvard, Columbia) y sudamericanas (El Colegio de México, Buenos Aires). Tiene una dilatada trayectoria académica y ha sido Presidente de la Asociación Internacional de Historia Económica. En 1994 obtuvo el Premio de Economía Rey Juan Carlos.

Clara Eugenia Nuñez, doctora en Historia por la Universidad de Nueva York y en Economía por la de Alcalá, es profesora titular de Historia Económica en la UNED, y ha sido Directora General de Universidades e Investigación de la Comunidad de Madrid.

Algunas de las cosillas que aprendí leyendo este libro que no tienen porque ser ni ciertas ni falsas ni todo lo contrario:

  • Estamos seguros de que una minoría de individuos ya gentes supieron prever la catástrofe que se avecinaba y pusieron a tiempo los medios de defenderse: éstos consistieron, en esencia, en vender oportunamente los activos (acciones, inmuebles) cuyos precios se iban a ver más afectados por la inminente recesión y adquirir, bien activos líquidos, bien títulos de renta fija, mucho menos sujetos a los vaivenes del mercado.
  • Los que conserven liquidez en lo más hondo de la depresión pueden comprar a buen precio bienes que sin duda, más pronto o más tarde, terminarán por subir, tales como inmuebles rebajados o acciones de empresas solventes que se han visto arrastradas a una caída de cotizaciones por debajo de su valor real.
  • Los errores de los Estados están entre las principales causas de la crisis y sus futuros errores o aciertos determinarán la velocidad de recuperación de unas y otras naciones.
  • Desde siempre se ha sabido que los años buenos eran seguidos por años malos, que a los periodos de abundancia han seguido años de escasez.
  • Si la economía se mueve con altibajos, con ciclos de prosperidad y depresión, más que explicar las crisis lo interesante será explicar el ciclo económico en su conjunto, es decir, tanto las crisis, las recesiones y las depresiones subsiguientes como las recuperaciones, las alzas y las consiguientes épocas de prosperidad.
  • Más que una teoría de la crisis lo inteesante será una  teoría o explicación de los ciclos económicos, de por qué las grandes magnitudes económicas como la renta, los precios o el empleo, en lugar de crecer de manera continua, lo hacen cíclicamente, como una serpiente dentro de un túnel.
  • Las crisis, para Karl Marx, se debían al desequilibrio entre producción y consumo. Marx podía explicar las depresiones, pero no las recuperaciones porque si los trabajadores eran sistemáticamente explotados, era difícil ver cómo podía producirse el crecimiento de la demanda que era necesario para que la depresión concluyera y volviera la prosperidad.
  • Clément Juglar: “La causa de la depresión es la prosperidad”. Lo cual a nuestro entender significa que el exceso de confianza y optimismo que se produce en las épocas de prosperidad es la causa del exceso de inversión que acaba conduciendo a la crisis.
  • Es muy altamente probable que los cambios climáticos tengan influencia en la actividad económica. Esta influencia tiene lugar principalmente a través de la actividad agrícola.
  • Para Joseph A. Schumpeter los ciclos se deben al impacto de innovaciones técnicas, inventos en el habla corriente. La introducción de un invento va seguida de un período de crecimiento, cuando los empresarios innovadores introducen el nuevo producto por medio de un fuerte aumento de la inversión y el mercado lo absorbe ávidamente.
  • Lo que Schumpeter llamaba “creación destructora” o “destrucción creadora”: se producen cierres, despidos, quiebras, desempleo; pero todas estas dificultades aguzan la inteligencia de empresarios e inventores a la vez que abaratan los costes de producción, de modo que, aunque penosa y traumáticamente, la economía se prepara para introducir nuevas innovaciones.
  • Los grandes inventos, como el ferrocarril o el automóvil producirían ciclos muy largos, porque sus efectos serían muy duraderos; otros inventos de menor trascendencia producirían ciclos menores.
  • En 1936 se publicó la famosa Teoría general del empleo, del interés y el dinero de John M. Keynes, que revolucionó la teoría económica y dio lugar al nacimiento de la macroeconomía.
  • Un exceso de inversión provoca un descenso de los beneficios y la aparición de excedentes invendidos. El fin de la depresión no llegará hasta que el agotamiento de los stocks y d ela vida útil del equipo capital exija un nuevo esfuerzo inversor.
  • Keynes sostiene que se puede forzar el fin de la depresión inyectando inversión en la economía, aunque sea artificialmente.
  • George Santayana: “Los que no aprenden historia están condenados a repetirla”.
  • Las crisis económicas son casi tan antiguas como la sociedad humana.
  • En 1932, tras ganar las elecciones, el presidente Franklin D. Roosevelt decretó una moratoria bancaria en marzo de 1933 y suspendió la convertibilidad oro del dólar para el público; de hecho, los Estados Unidos habían abandonado el patrón oro.
  • Hasta 1991, podemos considerar que duraron las secuelas de la Gran Depresión.
  • La cura de la inflación es muy dolorosa. Se la ha comparado frecuentemente a la cura contra la adicción a las drogas, el síndrome de abstinencia es dramático.
  • Milton Friedman se había convertido, desde el fin de la guerra, en el gran crítico de la economía keynesiana.
  • La crisis actual es en parte una consecuencia del abuso de la doctrina friedmaniana.
  • Hay ciertos mercados que necesitan regulación, y nadie la discute. Para evitar que puedan venderse productos en mal estado o nocivos para la salud. La regulación y la inspección tiene como fin proteger la salud, incluso la vida, de los compradores y usuarios.
  • Uno de los mayores problemas para el buen funcionamiento de una economía libre es la escasez de información.
  • Con muchísima frecuencia es imposible distinguir entre la mala fe y la temeridad irresponsable.
  • El problema de la llamada “información asimétrica” podrá ser paliado, pero es virtualmente imposible hacerlo desaparecer.
  • La Ley Glass-Steagall fue abolida en 1999 dizque con objeto de dar mayor flexibilidad a los mercados financieros, en la creencia errónea de que los agentes se autorregularían y se comportarían con prudencia.
  • Aquí existen dos grandes culpables, que son, de una parte, los “chiringuitos financieros”, y, de otra, los “activos derivados”.
  • Se da “riesgo moral” (moral hazard) cuando un individuo o empresa comete acciones muy arriesgadas en la confianza de que, si fracasa, alguien le sacará del apuro.
  • El crédito es a la economía como el aceite lubricante es a un motor.
  • Los efectos perniciosos del sistema de selección del profesorado repercuten en, y explican en parte, la debilidad de nuestra ciencia y su baja rentabilidad económica.
  • Las economías crecen de manera cíclica, no lineal.
  • Por razones políticas, el juego de intereses de los gobiernos, en especial los de Estados Unidos y China, impidieron que funcionaran las alarmas automáticas del mercado: no se permitió que los tipos de interés y de cambio se ajustaran a las abundancias y escasesces en el mercado internacional.
  • Por razones políticas en parte, los supervisores norteamericanos hicieron la vista gorda ante la serie de anomalías crediticias que se desarrollaban delante de sus ojos.
  • Hay otro tipo de fallo, y en este caso parte de la responsabilidad corresponde a la arrogancia y el fundamentalismo de cierta corriente de opinión académica, muy difundida en Estados Unidos, que afirmaba que los mercados, prácticamente todos los mercados, se regulan por sí mismos.
  • Joan Violet Robinson, gran economista a quien se debió conceder el premio Nobel, la mejor discípula de Keynes: “La mano invisible de Adam Smith siempre funciona, pero a veces lo hace por estrangulación”.
  • Las grandes crisis de la historia han tenido consecuencias duraderas, en general mezclas de horrores a corto plazo y soluciones a largo plazo.
  • Se dice que la gran crisis del siglo XIV dio lugar a una epidemia atroz, pero también al Renacimiento.
  • De la crisis del XVII, en medio de guerras civiles, nació el parlamentarismo en Inglaterra.
  • De la crisis del XVIII, la revolución francesa, la difusión del parlamentarismo y los primeros balbuceos de la democracia.
  • De la Gran Depresión del siglo XX, la Segunda Guerra Mundial y el triunfo del sistema socialdemócrata.
  • La historia del mañana no está escrita; ni siquiera la determina el entorno geográfico, por más que tenga un peso considerable. La voluntad colectiva cuenta mucho.

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raul

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