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Sobre la libertad de John Stuart Mill – Apuntes Breves

Posted by Raul Barral Tamayo en Jueves, 24 de enero, 2013


Título original: On Liberty.
© Ed. cast.: Alianza Editorial, S. A., Madrid.
Editorial: Alianza Editorial.

SOBRE LA LIBERTAD es una vibrante defensa de la libertad de pensamiento y expresión, una apasionada apología de la tolerancia y el respeto debido a las creencias o minorías disidentes, una audaz reivindicación de la espontaneidad y singularidad humana frente a la opresión ejercida por las autoridades, la costumbre o la opinión.

Precedido por un esclarecedor prólogo de ISAIAH BERLIN, el presente ensayo de JOHN STUART MILL (1806-1873) pertenece a la breve galería de obras de combate político que, aun décadas o siglos después de ser escritas, siguen determinando los comportamientos de los hombres.

John Stuart Mill (Londres, 20 de mayo de 1806 — Aviñón, Francia, 8 de mayo de 1873) fue un filósofo, político y economista inglés representante de la escuela económica clásica y teórico del utilitarismo, planteamiento ético propuesto por su padrino Jeremy Bentham, que sería recogido y difundido con profusión por Stuart Mill.

Algunas de las cosillas que aprendí leyendo este libro que no tienen porque ser ni ciertas ni falsas ni todo lo contrario:

  • El objeto de este ensayo no es el llamado libre arbitrio, sino la libertad social o civil, es decir, la naturaleza y los límites del poder que puede ejercer legítimamente la sociedad sobre el individuo.
  • Todo lo que da algún valor a nuestra existencia depende de la restricción impuesta a las acciones de los demás.
  • No hay dos siglos, ni escasamente dos países, que hayan llegado, respecto a esto, a la misma conclusión.
  • Nadie confiesa que el regulador de su juicio es su propio gusto.
  • En dondequiera que hay una clase dominante, una gran parte de la moralidad del país emana de sus intereses y de sus sentimientos de clase superior.
  • El caso de la fe religiosa es el único en el que por parte de todos, dejando fuera el caso de individualidades aisladas, se ha adoptado premeditadamente un criterio elevado y se le ha mantenido con constancia.
  • Los que primero se libertaron del yugo de lo que se llamó Iglesia Universal estuvieron, en general, tan poco dispuestos como la misma iglesia a permitir la diferencia de opiniones religiosas.
  • El único fin por el cual es justificable que la humanidad, individual o colectivamente, se entremeta en la libertad de acción de uno cualquiera de sus miembros, es la propia protección. La única finalidad por la cual el poder puede, con pleno derecho, ser ejercido sobre un miembro de una comunidad civilizada contra su voluntad, es evitar que perjudique a los demás.
  • La única parte de la conducta de cada uno por la que él es responsable ante la sociedad es la que se refiere a los demás. En la parte que le concierne meramente a él, su independencia es, de derecho, absoluta. Sobre sí mismo, sobre su propio cuerpo y espíritu, el individuo es soberano. Esta doctrina es sólo aplicable a seres humanos en la madurez de sus facultades.
  • El despotismo es un modo legítimo de gobierno tratándose de bárbaros, siempre que su fin sea su mejoramiento, y que los medios se justifiquen por estar actualmente encaminados a este fin.
  • La libertad humana exige libertad en nuestros gustos y en la determinación de nuestros propios fines.
  • Esta disposición del hombre, sea como gobernante o como ciudadano, a imponer sus propias opiniones o inclinaciones como regla de conducta para los demás, está tan enérgicamente sostenida por algunos de los mejores y algunos de los peores sentimientos inherentes a la naturaleza humana que casi nunca se contiene si no es por falta de poder.
  • La peculiaridad del mal que consiste en impedir la expresión de una opinión es que se comete un robo a la raza humana; a la posterioridad tanto como a la generación actual; a aquellos que disienten de esa opinión, más todavía que a aquellos que participan en ella.
  • Negarse a oír una opinión, porque se está seguro de que es falsa, equivale a afirmar que la verdad que se posee es la verdad absoluta.
  • Mientras todo el mundo se reconoce como falible, pocos piensan que se necesario tomar toda clase de precauciones contra su propia falibilidad.
  • No existe cosa absolutamente cierta, pero sí con bastante seguridad para los fines de la vida.
  • La libertad completa de contradecir y desaprobar una opinión es la condición misma que nos justifica cuando la suponemos verdadera a los fines de la acción; y por ningún otro procedimiento puede el hombre llegar a tener la seguridad racional de estar en lo cierto.
  • En cualquier materia no evidente por sí misma hay noventa y nueve personas totalmente incapaces de juzgarla por una capaz.
  • El hombre es capaz de rectificar sus equivocaciones por medio de la discusión y la experiencia. No sólo por la experiencia; es necesaria la discusión para mostrar cómo debe ser interpretada la experiencia.
  • La única manera que tiene el hombre de acercarse al total conocimiento de un objeto es oyendo lo que pueda ser dicho de él por personas de todas las opiniones y estudiando todos los modos de que puede ser considerado por los diferentes caracteres de espíritu.
  • La más intolerante de las iglesias, la Iglesia Católica romana, hasta en la canonización de un santo admite y oye pacientemente a un “abogado del diablo”.
  • Es extraño que los hombres admitan la validez de los argumentos en pro de la libertad de discusión y les repugne llevarlos a sus últimas consecuencias, sin advertir que las razones, si no son buenas para un caso extremo, no lo son para ninguno.
  • Si algún poderoso tuvo motivos para creerse el mejor y más inteligente entre sus contempráneos fue el emperador Marco Aurelio. Monarca absoluto de todo el mundo civilizado, conservó a través de toda su vida no sólo la más intachable justicia, sino lo que era menos de esperar dada su educación estoica, el más tierno corazón.
  • La historia nos ofrece ejemplos de verdades arrolladas por la persecución; que si no suprimidas para siempre, han sido, al menos, retardadas durante siglos.
  • Es un vano sentimentalismo decir que la verdad goza, como tal verdad, de un poder inherente, de que el error carece, para prevalecer contra las prisiones y la hoguera.
  • La ventaja real que la verdad tiene consiste en esto: que cuando una opinión es verdadera, puede ser extinguida una, dos o muchas veces, pero en el curso de las edades se encontrarán personas que la vuelvan a descubrir.
  • Nadie puede ser un gran pensador sin reconocer que su primer deber como tal consiste en seguir a su inteligencia cualesquiera que sean las conclusiones a que se vea conducido.
  • Hay una clase de personas que se conforman con que otra asienta sin vacilación a lo que ellas consideran verdadero, aun cuando desconozcan por completo los fundamentos de tal opinión y no pueda hacer una defensa aceptable de ella contra la más superficial de las objeciones.
  • Es sabido que el orador más grande la Antigüedad (con una sola excepción) estudiaba siempre el caso de su adversario con tanta o mayor atención que el suyo propio. Lo que Cicerón practicaba con vista a los éxitos forenses debe ser imitado por todos los que estudien un asunto con el fin de llegar a la verdad. Quien sólo conozca un aspeto de la cuestión no conoce gran cosa de ella.
  • La Iglesia Católica trata, a su modo, este enojo problema. Hace una separación bien marcada entre aquellos que pueden ser admitidos a recibir sus doctrinas por convicción y los que han de aceptarlas como materia de fe.
  • Cuando se ha convertido en un credo hereditario, que es recibido pasiva, no activamente, se produce una tendencia progresiva a olvidar de la creencia todo, excepto los formulismos,o a darle un torpe y estúpido asentimiento, como si aceptarla como materia de fe dispensara de la necesidad de realizarla en la conciencia, o de comprobarla por medio de la experiencia personal, hasta que llega a perder toda relación con la vida interior del ser humano.
  • Examinando cómo profesan el cristianismo la mayoría de los creyentes se ve hasta qué punto doctrinas intrínsecamente aptas para producir la más profunda impresión sobre el espíritu pueden permanecer en él como creencias muertas, sin ser nunca comprendidas por la imaginación, el sentimiento o la inteligencia.
  • Hay muchas verdades cuyo sentido total no puede comprenderse hasta que la experiencia personal nos lo enseña.
  • En nuestros días está de moda despreciar la lógica negativa que es la que descubre los puntos débiles en la teoría o los errores en la práctica, sin establecer verdades positivas.
  • la verdad, en los grandes intereses prácticos de la vida, es tanto una cuestión de conciliar y combinar contrarios, que muy pocos tienen inteligencia suficientemente correcto, y tiene que ser conseguido por el duro procedimiento de una lucha entre combatientes peleando bajo banderas hostiles.
  • La moral cristiana, por ejemplo, contiene toda la verdad sobre moralidad, y si alguien enseña una moral que se diferencia de ella incurre totalmente en error.
  • La llamada moral cristiana tiene todos los caracteres de una reacción; es, en gran parte, una protesta contra el paganismo. Su ideal es negativo más que positivo; pasivo más que activo; inocencia más que nobleza; abstinencia del mal más que enérgica persecución del bien; en sus preceptos el “no harás” perdomina indebidamente sobre el “harás”. Es, esencialmente, una doctrina de obediencia pasiva.
  • En el Corán, no en el Nuevo Testamento, es donde leemos la máxima: “Un gobernante que designa un hombre para un cargo público, cuando en sus dominios existe otro hombre mejor cualificado para él, peca contra Dios y contra el Estado”.
  • Debe protestarse contra la pretensión exclusiva de una parte de la verdad a ser toda la verdad.
  • La tendencia de todas las opiniones a hacerse sectarias no se cura por la más libre discusión, sino que frecuentemente crece y se exacerba con ella, porque la verdad que debió ser, pero no fue vista, es rechazada con la mayor violencia porque se la ve proclamada por personas consideradas como adversarios.
  • El mal realmente temible no es la lucha violenta entre las diferentes partes de la verdad, sino la tranquila supresión de una mitad de la verdad; siempre hay esperanza cuando las gentes están forzadas a oír las dos partes, cuando tan sólo oyen una es cuando los errores se convierten en prejuicios y la misma verdad, exagerada hasta la falsedad, cesa de tener los efectos de la verdad.
  • Una opinión, aunque reducida al silencio, puede ser verdadera. Negar esto es aceptar nuestra propia infalibilidad.
  • Aunque la opinión reducida a silencio sea un error, puede contener, y con frecuencia contiene, una porción de verdad.
  • Hasta las opiniones pierden su inmunidad cuando las circusntancias en las cuales son expresadas hacen de esta expresión una instigación positiva a alguna acción perjudicial.
  • De igual modo que es útil, en tanto la humanidad sea imperfecta, que existan diferentes opiniones, lo es que existan diferentes maneras de vivir.
  • Las facultades humanas de percepción, juicio, discernimiento, actividad mental y hasta preferencia moral, sólo se ejercitan cuando se hace una elección. El que hace una cosa cualquiera porque ésa es la costumbre, no hace elección alguna.
  • La naturaleza humana no es una máquina que se construye según un modelo y dispuesta a hacer exactamente el trabajo que le sea prescrito, sino un árbol que necesita crecer y desarrollarse por todos lados, según las tendencias de sus fuerzas interiores, que hacen de él una cosa viva.
  • El que carece de deseos e impulsos propios no tiene más carácter que una máquina de vapor.
  • Según la teoría calvinista, el mayor defecto del hombre es tener una voluntad propia. Todo el bien de que la humanidad es capaz está comprendido en la obediencia. El hombre no necesita ninguna capacidad sino la de someterse a la voluntad de Dios.
  • La originalidad es la única cosa cuya utilidad no pueden comprender los espíritus vulgares.
  • El poder de obligar a los demás a seguirle no sólo es incompatible con su libertad y desenvolvimiento sino que corrompe al hombre fuerte mismo.
  • El mayor peligro de nuestro tiempo se muestra bien en el escaso número de personas que se deciden a ser excéntricas.
  • Con tal de que una persona posea una razonable cantidad de sentido común y de experiencia, su propio modo de arreglar su existencia es el mejor, no porque sea el mejor en sí, sino por ser el suyo.
  • El despotismo de la costumbre es en todas partes el eterno obstáculo al desenvolvimiento humano.
  • Aunque la sociedad no esté fundada sobre un contrato, y aunque nada bueno se consiga inventando un contrato a fin de deducir obligaciones sociales de él, todo el que recibe la protección de la sociedad debe una compensación por este beneficio.
  • Siempre que existe un perjuicio definido o un riesgo definido de perjuicio, sea para un individuo o para el público, el caso se sustrae al campo de la libertad y entra en el de la moralidad o la ley.
  • Lo que más envenena el odio de los mahometanos contra el credo o las prácticas de los cristianos es que éstos comen cerdo.
  • El principio de libertad no puede exigir que una persona sea libre de no ser libre. No es libertad el poder de renunciar a la libertad.
  • Uno de los más sagrados deberes de los padres, después de traer al mundo un nuevo ser humano, es darle una educación que le capacited para cumplir sus obligaciones en la vida, tanto respecto de sí mismo, como respecto de los demás.
  • Me opondré tanto como el que más a que toda o una gran parte de la educación del pueblo se ponga en manos del Estado.
  • Todos los esfuerzos del Estado para influir en las conclusiones de sus ciudadanos sobre cuestiones discutibles, son un mal.
  • El hecho mismo de dar existencia a un ser humano es una de las acciones de más grande responsabilidad en el curso de la vida.
  • En un país superpoblado o amenazado de estarlo, el hecho de tener muchos hijos, dando lugar a que por la competencia se rebaje la remuneración del trabajo, constituye un grave crimen contra todos los que viven de él.
  • Lo que son los franceses en asuntos militares son los americanos en toda clase de asuntos civiles; dejadles sin gobierno, y todo corporación de americanos será capaz de improvisar uno, y de dirigir este o aquel asunto público con un grado suficiente de inteligencia, orden y decisión. Esto es lo que todo pueblo libre debe ser; nunca se dejará esclavizar por un hombre o corporación porque sean capaces de empuñar las riendas de la Administración central.
  • Ninguna burocracia puede abrigar la esperanza de obligar a un tal pueblo a hacer o dejar de hacer lo que le plazca.
  • Los gobernantes son tan esclavos de su propia organización y disciplina como los gobernados lo son de los gobernantes. Tan instrumento y esclavo del despotismo es un mandarín chino como el más humilde cultivador.
  • Si queremos que nuestra burocracia no degenere en una pedantocracia, este cuerpo no debe absorber todas las ocupaciones que forman y cultivan las facultades necesarias para el gobierno de la humanidad.
  • Criterio con el que todos los arreglos propuestos deben ser juzgados, puede expresarse en las siguientes palabras: la mayor dispersión de poder compatible con la eficacia; pero la mayor centralización posible de información, y su difusión desde el centro.
  • El mal comienza cuando, un Gobierno en lugar de fomentar la actividad y fuerzas de los individuos y grupos, los sustituye con su propia actividad; cuando en vez de informar, aconsejar y, en ocasiones, denunciar les hace trabajar encadenados, o les ordena que se mantengan apartados y hace su trabajo por ellos.
  • El valor de un Estado, a la larga, es el valor de los individuos que lo componene.
  • Un Estado que empequeñece a sus hombres, a fin de que puedan ser más dóciles instrumentos en sus manos, aun cuando sea para fines beneficiosos, hallará que con hombres pequeños ninguna cosa grande puede ser realizada.

Enlaces relacionados:

Otros libros relacionados:

raul

5 comentarios to “Sobre la libertad de John Stuart Mill – Apuntes Breves”

  1. Teresa said

    Raúl están geniales tus resúmenes de libros y comentarios. Me encantaría que los difundieras y compartieras con un proyecto nuevo con el que colaboro http://www.biblioeteca.com en el puedes promocionar tu blog y unirte a una red de lectores como tú y escritores consagrados y noveles. ¿ te acuerdas cuándo charlábamos sobre los libros que leíamos en el tren de camino al trabajo? Pues lo mismo, pero a lo grande.. Ponte en contacto conmigo y hablamos. :)

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