Raul Barral Tamayo's Blog

Pasen Y Vean [R]

¿Es conveniente engañar al pueblo? de Nicolas de Condorcet – Apuntes Breves

Posted by Raul Barral Tamayo en Lunes, 25 de marzo, 2013


© Diario Público, 2010.
Editorial: Público.

Este volumen recoge dos opúsculos deliciosos sobre la mentira y sus proverbiales vínculos con la política y los políticos.

Pese a que fueron escritos en el siglo XVIII, en plena época de “las luces”, lo que Swift y Condorcet exponen en sus respectivos escritos no ha perdido un ápice de su vigencia, tal como lo demuestra la práctica de la política contemporánea.

Descendiente de una familia de rancio abolengo, el marqués de Condorcet (1743-1794) fue un humanista en sentido estricto. Filósofo, matemático, historiador y politólogo, este noble francés pensaba que la sociedad debía basarse en criterios liberales y racionalistas.

Algunas de las cosillas que aprendí leyendo este libro que no tienen porque ser ni ciertas ni falsas ni todo lo contrario:

  • Se pregunta si puede ser útil al pueblo ser engañado, bien por medio de proporcionarle nuevos errores, bien por mantenerle en los que ya tiene.
  • Una vez que la razón ha establecido verdades destinadas a servir de regla moral a nuestras acciones, ¿es útil para el pueblo apoyar estas verdades con errores, so pretexto de que es más fácil hacerle adoptar un error absurdo que hacerle entender las pruebas de una verdad?
  • ¿Es, al menos, útil inspirar errores a los pueblos únicamente con vistas a extraer de ellos motivos sensibles y a su alcance para conformar su conducta a las reglas de la moral?
  • ¿No será necesario el error para cierta clase de hombres?
  • Si consideramos a los hombres entregados a sus errores, ¿podría ser útil dejarles así, destruir una parte de los errores para dejar subsistir el resto o combatir un error mediante otros menos perjudiciales?
  • Si los errores no son de utilidad general, ¿podrían ser de utilidad momentánea para un pueblo en particular?
  • ¿Hay algún inconveniente en decir por completo la verdad al pueblo?
  • ¿Qué medios es útil y lícito usar para atacar los errores populares?
  • ¿Acaso no hay verdades que se harían perjudiciales para el pueblo porque éste no las entendería e instruirían a quienes quieren proporcionarle los medios que le impiden ilustrarse?
  • Se nos pregunta, en general, si una opinión falsa puede ser útil o, más claramente aún, si del hecho mismo de que una opinión sea falsa se debe concluir que no puede ser útil cuando tal opinión, cualquiera que sea, se convierte en una opinión nacional.
  • La voluntad de la mayoría estará siempre de acuerdo con la razón, esto es, con la utilidad general, como la fuerza con la justicia y el interés común: esa reunión es el verdadero motivo, el fin y la perfección de toda constitución social.
  • La verdad es de por sí útil, aunque no se la conozca sino a medias.
  • Para que la opresión pueda ser útil para el opresor, es necesario que el oprimido sea presa de la superstición o esté privado de la razón: esa es la razón por la que la sumisión imbécil de algunos pueblos era muy cómoda para sus sacerdotes, y por lo que la sumisión de las bestias de carga proporciona tanta utilidad a los hombres.
  • Los errores necesarios para mantener a un pueblo o a una clase como esclavos, en tranquila opresión, son contagiosos: esa mezcla de verdades conocidas por un parte de la nación y errores adoptados por la otra, no puede durar, y o bien el pueblo esclavo se ilustra, o el pueblo dominador se embrutece con aquél, o bien se producirán problemas más molestos para la clase opresora, o bien, en fin, una y otra clase serán igualmente presas de algún tirano.
  • Es muy difícil que razone bien sobre estas verdades el hombre que se cree obligado a conformar su conducta según lo que considera verdades útiles para los hombres, pero que lo cree por motivos erróneos. Cuanto más atento esté a estos motivos, les concederá más importancia y estará más expuesto a equivocarse.
  • Para un hombre (salvo los perjuicios, el hábito o la educación le hayan desnaturalizado) es tan imposible cometer una acción que cause dolor a otro sin experimentar una sensación dolorosa, como cortarse un dedo sin hacerse daño, salvo que se sea paralítico.
  • Una moral útil para la felicidad de un pueblo no trata tan sólo de impedir crímenes secretos reservados a los grandes criminales, sino de impedir sobre todo los grandes crímenes públicos.
  • El error no puede ser sino nocivo.
  • No nacemos en absoluto con un espíritu falso, pero es fácil hacer adoptar como verdades bien errores, bien máximas que tengan apariencia de verdad.
  • El gusto por la sutileza, la vanidad, los prejuicios ligados a nuestros intereses y pasiones, multiplican la falsedad de espíritu, y si en casi todas partes el pueblo tiene ese espíritu erróneo no es porque sea ignorante, sino porque en casi todas partes se ha hecho todo lo posible por volver estúpidos y locos a los hombres.
  • Es culpa de las leyes si el pueblo no tiene nada que ganar con ser honrado y si está demasiado frecuentemente expuesto a cometer crímenes para poder proveerse de lo necesario.
  • El número de culpables entre los hombres de prejuicios es mayor que entre quienes no los tienen.
  • Los hombres no nacen estúpidos ni locos: se convierten en tales.
  • Sólo en la medida en que son malvadas las instituciones es por lo que el pueblo es, con tanta frecuencia, un poco ladrón por principio.
  • Usualmente se escoge siempre a mujeres y niños entre las clases de seres humanos que se cree que deben ser entregados al error.
  • Esta costumbre de las ayas de llenar la cabeza a los niños con terrores pueriles para guiarles más cómodamente debe ser excluida de toda educación razonable.
  • Si el error no puede ser nunca útil, hay que tratar de destruirlo allí donde se encuentre.
  • ¿Acaso es mejor esa moral que la de Platón, Epicteto, Marco Aurelio, Cicerón o Séneca?
  • Las religiones se fundan en libros, en usos antiguos, en la autoridad de los sacerdotes.
  • El desprecio de la muerte es un sentimiento menos extraordinario de lo que se cree. Se teme a la muerte porque se ha ocultado sus consecuencias en una terrible oscuridad.
  • Los hombres se han hecho tímidos porque se les ha convertido en supersticiosos.
  • Aun en el siglo más ilustrado y en los países en los que las luces han hecho mayores progresos, los errores religiosos son compartidos por casi todos los hombres, y que entre quienes se escapan a ello las nueve décimas partes son no menos presa de errores políticos casi tan groseros.
  • Los únicos errores que hay que destruir con precaución son aquellos que pueden influir en la conducta privada o pública de los hombres.
  • Un pueblo apoya su moral sobre una falsa creencia religiosa; ¿cómo hay que destruir sus prejuicios sin que el vicio quede sin freno?
  • Un pueblo ignora sus derechos políticos y el medio de recuperarlos; ¿cómo hacérselos conocer sin exponerlo a turbar su paz?
  • No hay más que tres medios generales para influir en el espíritu de los hombres: las obras impresas, la legislación y la educación.
  • Toda religión sacerdotal es un estímulo para el crimen, por cuanto todos los crímenes son perdonados a los poderosos que mantienen a los sacerdotes siempre y cuando éstos no hallen más beneficio en perseguir a los príncipes que en adularles.
  • ¿Hasta qué punto puede enajenar el pueblo su soberanía y confiarla a un hombre o a un cuerpo de forma que tal hombre o tal cuerpo tengan un verdadero derecho a ella?
  • Siempre es útil conocer los derechos propios, pero no siempre es de sabios hacerlos valer, ni es legítima cualquier forma de hacerlo.
  • El defensor de la humanidad debe considerarse frente a los opresores como un general que no debe publicar sus planes de ataque.
  • ¿Acaso es posible esperar hallar la verdad en otro lugar que no sea en los libros y en el libre juicio de hombres ilustrados?
  • Podemos concluir aquí, en general, que la verdad siempre es útil para el pueblo y que si el pueblo tiene errores es útil para él librarle de los mismos.
  • No se debe discutir el derecho de resistencia del ciudadano a la fuerza pública.
  • Hay muy pocos casos en los que sea útil callar la verdad y alguno en que se pueda ser útil disfrazarla.
  • Sostener los errores es hacer traición a la causa de la humanidad, porque el error no puede ser útil.
  • No es lícito disimular la verdad más que cuando se crea que el silencio acerca de errores particulares pueda ser útil para facilitar la destrucción de otros errores, o para evitar males que pudiera llevar consigo una verdad anunciada en voz alta y reconocida por un número demasiado pequeño como para tener a su favor la fuerza.
  • No hagías nada que un hombre sensato pueda tomar como prueba de que creéis lo que no creéis.
  • La línea que separa la prudencia de la hipocresía es aquí muy fácil de traspasar, pero es mejor quedarse más allá y ser imprudente que no hipócrita.
  • ¿Por qué se sostienen tales absurdos? Sin duda, porque hay hombres poderosos interesados en que así sea.
  • En Grecia, en Roma, los que gobernaban lo hacían para sí, y por esa razón, con pocas luces y pequeños medios se hacían grandes cosas, mientras que con luces y grandes medios nosotros sólo hacemos cosas muy pequeñas.
  • Para que una nación esté bien gobernada es preciso o bien que el jefe del gobierno cumpla por sí mismo sus funciones o que confíe sus intereses a hombres ilustrados y virtuosos que acepten el encargo de un ministerio no para hacerse ricos o tener fama y halagos, sino para hacer el bien a su país y conseguir la gloria.
  • De todos los errores perjudiciales, la opinión que asegura que hay errores útiles para los hombres es la más peligrosa y compendia a todas las demás.

Enlaces relacionados:

Otros libros relacionados:

raul

4 comentarios to “¿Es conveniente engañar al pueblo? de Nicolas de Condorcet – Apuntes Breves”

  1. […] ¿Es conveniente engañar al pueblo? de Nicolas de Condorcet. […]

  2. […] ¿Es conveniente engañar al pueblo? de Nicolas de Condorcet. […]

  3. […] ¿Es conveniente engañar al pueblo? de Nicolas de Condorcet. […]

  4. […] ¿Es conveniente engañar al pueblo? de Nicolas de Condorcet. […]

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: