Raul Barral Tamayo's Blog

Pasen Y Vean [R]

La historia de los hombres de Josep Fontana – Apuntes Breves

Posted by Raul Barral Tamayo en Jueves, 18 de abril, 2013


Título original: La història dels homes.
© 2000: Josep Fontana.
Editorial: Editorial Crítica.

Josep Fontana analiza en este libro los usos y abusos de la historia, en un recorrido que va desde la antigüedad hasta nuestros días, y denuncia las falacias que se esconden tras la concepción historiográfica de un modelo único de evolución humana: el que nace de la idea de que todo se produce fatalmente, mecánicamente, en un ascenso ininterrumpido que lleva al hombre desde las cavernas prehistóricas hasta la incierta gloria de la postmodernidad.

Frente a esta concepción de la historia, que excluye como aberrante o utópico todo lo que no encaja en la mitología del progreso, el profesor Fontana nos recuerda la existencia de enormes fuerzas olvidadas que una historia no lineal nos permitiría recuperar, desde las aportaciones de los pueblos no europeos hasta la importancia de la cultura de las clases populares.

Si, como quiere Fontana, el historiador ha de ser la conciencia crítica de la sociedad en que vive, debería esforzarse en contruir una historia nueva que le permitiera “escuchar”, a la vez, todas las voces de la historia, con el fin de “recuperar unas bases teóricas y metodológicas sólidas, que hagan posible que nuestro trabajo nos vuelva a poner en contacto con los problemas reales de los hombres y las mujeres de nuestro mundo.

Ello nos conducirá, de paso, a retomar el proyecto, hasta ahora no realizado, de contruir una historia de todos, capaz de combatir con las armas de la razón los prejuicios y la irracionalidad que dominan nuestras sociedades”.

Josep Fontana (Barcelona, 1931) ha enseñado Historia contemporánea e Historia económica en las universidades de Barcelona, Valencia y Autónoma de Barcelona. En la actualidad dirige el Instituto Universitario de Historia “Jaume Vicens i Vives” de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona.

Algunas de las cosillas que aprendí leyendo este libro que no tienen porque ser ni ciertas ni falsas ni todo lo contrario:

  • Karl Marx y Friedrich Engels, La ideología alemana: “Tendremos que insistir en la historia de los hombres, porque casi toda la ideología se reduce o a una concepción falseada de esta historia, o a una abstracción de ella. La ideología misma no es más que una de las partes de esta historia”.
  • Comprendemos mal la naturaleza de nuestra memoria personal. Se acostumbra a considerarla como un simple depósito de imágenes de la realidad pasada, cuando los científicos han establecido que no se trata de una facultad unitaria sino de “una variedad de procesos psicológicos diversos” y que la producción de un recuerdo es un proceso muy complejo.
  • Desde sus inicios, e incluso en sus manifestaciones más elementales, la historia, ha tenido, como memoria colectiva, unas funciones sociales, la más importante de las cuales ha sido, por regla general, la de legitimar el orden político y social vigente, pero también ha cumplido la de preservar las esperanzas colectivas de los que eran oprimidos por el orden establecido.
  • La historia sigue asociada a las concepciones sociales y a los prejuicios de los historiadores y de su público, aunque unos y otros tiendan a creer, como lo hacían los hombres del pasado, que sus mitos y sus prejuicios son verdades indiscutibles.
  • En sus orígenes la historia tuvo en muchos casos la función de servir de testimonio de la alianza entre un pueblo y sus dioses, con la mediación de sus reyes y sacerdotes.
  • Eugenio Montale: “Que el futuro haya de ser, ineluctablemente, mejor que el pasado y el presente es una opinión que ha atravesado indemne la ilustración, el positivismo, el historicismo idealista y el marxismo (…). La historia no lo demuestra”.
  • Las legitimaciones históricas están tras una gran parte de los conflictos políticos actuales, y no sólo de los conflictos entre países, pueblos y etnias, sino de los que se producen en el interior mismo de las sociedades de cada país.
  • Todas las comunidades humanas que duran en el tiempo construyen una historia que rememora los hechos y las victorias de sus antepasados y que desempeña la función de una genealogía colectiva.
  • Los mitos históricos nacen justamente de las incertidumbres e inseguridades de los primeros estadios de esta historia.
  • Las primeras representaciones de intención histórica que conservamos son las que figuraban en los templos y monumentos de las civilizaciones del mundo antiguo.
  • Los inicios de la historia escrita están ligados a la justificación del estado monárquico por el doble camino de señalar su origen sagrado e identificarlo con el pasado de la comunidad.
  • Los textos históricos más antiguos que se conocen son las listas y las crónicas de los reyes.
  • El sistema de canales de riego de Egipto surgió más de la iniciativa local de los campesinos que de la gestión estatal, preocupada sobre todo por obras como las pirámides, cuyo objeto parece haber sido sobre todo la movilización de la fuerza de trabajo a fin de crear una disciplina colectiva.
  • Nuestra ignorancia de las tradiciones historiográficas orientales deriva en buena medida de la actitud de los colonizadores europeos, interesados en negar la existencia de una historia propia de estos pueblos, para justificar mejor su dominación, que era la que debía conducirlos a la corriente del progreso y, por lo tanto, a la historia propiamente dicha.
  • La evolución de la cultura griega y de la polis se había iniciado mil años antes del esplendor de la Atenas de Pericles.
  • Aquello que “acostumbramos” a llamar “el mundo griego” corresponde a menos de dos siglos, y los acontecimientos centrales que nos relatan Heródoto, Tucídides y Jenofonte (“la historia griega” por excelencia) abarcan poco más de 130 años.
  • Lo que da un carácter nuevo y original al tipo de historia que comenzará en Grecia en el siglo V a.C. es que no se trata meramente de una crónica de acontecimientos del pasado, sino de una investigación “histórica” de hechos que tienen que ver con el presente.
  • Entre la nueva historia cristiana y la vieja del mundo clásico hay una profunda ruptura de conceptos, más que de contenidos. Los escritores de las historias cristianas no creían hallarse en una nueva edad, sino que pretendían absorber y asimilar la vieja: cristianizar el conjunto de la historia humana, insertándola linealmente en la tradición bíblica y eclesiástica; “convertir la historia universal en historia de la salvación”.
  • Establecer la veracidad de los hechos, tal como lo entendemos hoy, era de un interés secundario para el historiador cristiano. Si el relato era “correcto” desde el punto de vista del discurso religioso, poco importaba que los hechos con los que estaba elaborado se hubieran verificado o no.
  • Sería sobre todo en Florencia, una ciudad rica y avanzada, con una sociedad diversificada, donde se desarrollarían las nuevas ideas, en un medio de abogados y de notarios que unían la doble condición de letrados y de participantes activos en la vida pública.
  • Maquiavelo es famoso, y difamado, por su reflexión política en El príncipe, un pequeño texto escrito en 1513: un tratado estinado a los Médicis, en espera de obtener de ellos algún trabajo para salir de la pobreza.
  • Desde comienzos del siglo XX empezaba a resultar visible en el terreno de la historia el agotamiento de los viejos métodos de la erudición académica profesionalizada del siglo XX, con sus pretensiones de objetividad científica, que enmascaraban el hecho de que su función real era la de servir, por un lado, para la educación de las clases dominantes y, por otro, para la producción de una visión de la historia nacional que se pudiera difundir al conjunto de la población a través de la escuela.
  • Keynes decía, a poco de acabarse la guerra, que el crecimiento capitalista se había basado hasta entonces en el engaño, pero que, una vez descubierto éste, “las clases trabajadoras puede que no quieran seguir más tiempo en esta amplia renuncia”.
  • Ortega y Gasset, La rebelión de las masas: “las masas, por definición, no deben ni pueden dirigir su propia existencia, y menos regentar la sociedad”.
  • La actitud más extrema en este terreno sería la del austro-británico Karl Popper que, confundiendo abusivamente la condición de ciencia con la capacidad de predecir, negaría a la historia todo valor científico, en un esfuerzo que tenía menos que ver con la epistemología que con sus preocupaciones políticas anticomunistas.
  • En Alemania la derrota en la Primera Guerra Mundial suscitó por parte de las autoridades de Weimar un intento de renovar la enseñanza de la historia, eliminando de él el ultranacionalismo conservador de la etapa imperial.
  • Al hablar de historia económica y social, en términos generales, nos referimos al conjunto de respuestas que se dieron a la insatisfacción por el viejo modelo de historia limitado a la actividad política, y de manera tangencial a la “alta cultura”, que se ocupaba sobre todo de la actuación de las minorías dirigentes.
  • Las clases dominantes no temen la historia sino que, en todo caso, temen a los historiadores que no pueden utilizar.
  • Los gobiernos se han  preocupado siempre por controlar la producción historiográfica, nombrando cronistas e historiógrafos oficiales o estableciendo academias, como la que Felipe V fundó en España en 1738 y que durante más de doscientos cincuenta años ha pretendido fijar la verdad histórica políticamente correcta.
  • Napoleón controlaba cuidadosamente incluso las representaciones pictóricas de sus batallas.
  • En la mayor parte del mundo “occidental” las guerras de la historia se agravaron notablemente con motivo de la guerra fría.
  • En los años treinta, cuando los libros de texto de historia americana que no fuesen de un patrioterismo conservador eran denunciados, prohibidos o quemados.
  • Uno de los mayores retos que se nos presentan hoy a los historiadores es el de volver a implicarnos en los problemas de nuestro tiempo como lo hicieron en el pasado aquellos de nuestros antecesores que ayudaron con su trabajo a mejorar, poco o mucho, el mundo en que vivían.
  • A nosotros nos corresponde el gran desafío de encontrar las causas de los dos grandes fracasos del siglo XX: explicar la barbarie que lo ha caracterizado, con el fin de evitar que se reproduzca en el futuro, y la naturaleza de los mecanismos que han engendrado una mayor desigualdad, desmintiendo las promesas del proyecto de desarrollo que pretendía extender los beneficios del progreso económico a todos los países subdesarrollados del mundo.
  • En la medida en que el historiador es quien conoce mejor el mapa de la evolución de las sociedades humanas, quien sabe la mentira de los signos indicadores que marcan una dirección única y quien puede descubrir el rastro de los otros caminos que llevaban a destinos diferentes, y tal vez mejores, es a él a quien corresponde, más que a nadie, la tarea de denunciar los engaños y reavivar las esperanzas de “volver a empezar el mundo de nuevo”.
  • La historia en malas manos, lo hemos visto repetidamente, puede convertirse en una temible arma destructiva.
  • La historia está presente hoy, por regla general, en la base misma de los prejuicios que se usan para justificar las más diversas formas de opresión y de exterminio, con el pretexto de superioridades raciales o de civilización, laicas o religiosas.
  • Aún hay una falsificación más grave: la que nos pide que aceptemos las cosas como son, sin hacer ningún esfuerzo por cambiarlas, en nombre de las “leyes de la historia” que han conducido al triunfo anunciado e inevitable del liberalismo y de la globalización.
  • William Morris, 1887: “la Commune de París no es otra cosa que un eslabón en la lucha que ha tenido lugar a lo largo de la historia de los oprimidos contra los opresores; y sin todas las derrotas del pasado no tendríamos la esperanza de una victoria final”.
  • Paul Eluard: “Aunque no hubiese tenido en toda mi vida más que un solo momento de esperanza, hubiese librado este combate. incluso si he de perderlo, porque otros lo ganarán. Todos los otros”.

Enlaces relacionados:

  • Blogs: 1.

Otros libros relacionados:

raul

2 comentarios to “La historia de los hombres de Josep Fontana – Apuntes Breves”

  1. […] La historia de los hombres de Josep Fontana. […]

  2. […] La historia de los hombres de Josep Fontana. […]

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: