Raul Barral Tamayo's Blog

Pasen Y Vean [R]

Hacia la sobriedad feliz de Pierre Rabhi – Apuntes Breves

Posted by Raul Barral Tamayo en Lunes, 20 de mayo, 2013


Título original: Vers la sobriété heureuse.
© Actes Sud, 2010.
Editorial: Errata naturae editores.

Éste es un libro escrito con la urgencia del manifiesto y la reflexividad del ensayo, con la cercanía sincera de las mejores autobiografías y con la distancia necesaria del pensamiento crítico.

Es un libro escrito por un agricultor y filósofo autodidacta que se ha convertido en uno de los referentes del pensamiento más lúcido, consecuente y libre de nuestros difíciles y agitados tiempos. Un libro que huele a vida y a ideas, a palabras y a acción entremezcladas verdaderamente con la tierra.

Durante su infancia en Argelia, Rabhi asiste a la vertiginosa transformación de una austeridad antigua, que dejaba espacio a la vida, el ocio y la sonrisa, en la desesperante miseria que impone el capital globalizado. A finales de los años cincuenta, durante su juventud como inmigrante en Francia, se ve forzado a aceptar una forma de aniquilación personal cuyo único objetivo es hacer que siga girando la maquinaria económica del crecimiento ilimitado, pero siempre en beneficio de unos pocos.

Entonces toma la decisión, tanto vital como intelectual, magistralmente descrita en estas páginas, de abandonar la civilización sin raíces y la sociedad de consumo que se imponía ya con contundencia en aquellos años: abandonar ese camino de devastación individual, que sólo beneficia a una minoría privilegiada, para buscar otro camino posible, que demuestra perfectamente realizable.

A través de las experiencias que a lo largo de las décadas sustentan este libro, y ante la emergencia provocada por la crisis actual, una evidencia se le impone a Pierre Rabhi: sólo la sabia y gozosa moderación de nuestras necesidades y deseos, casi todos ellos falsos o poco satisfactorios, permitirá romper con el orden antropófago de la “globalización”, devolverle al mundo su ligereza y al hombre lo que es suyo: una vida feliz en esta tierra.

Pierre Rabhi (Kenadsa, Argelia, 1938). Agricultor, escritor y pensador francés de origen argelino, es uno de los defensores más lúcidos y consecuentes de un modelo de sociedad verdaderamente respetuoso con el hombre y la naturaleza. Fue uno de los pioneros de la agricultura ecológica y creador del concepto “Oasis en todas partes”. A través de diversos centros de formación y estudio en todo el mundo ha generado múltiples iniciativas y programas de desarrollo agrícola respetuosos con el medio y que preservan los recursos naturales, principalmente en los países áridos, con el objetivo de contribuir a la autonomía, seguridad y salubridad alimenticias de sus poblaciones

Algunas de las cosillas que aprendí leyendo este libro que no tienen porque ser ni ciertas ni falsas ni todo lo contrario:

  • Cultivar un huerto o entregrarse a cualquier actividad creadora de autonomía será considerado un acto político, un acto de legítima resistencia a la dependencia y la esclavitud del ser humano.
  • El principio de “hacer lo que se dice y decir lo que se hace” dará un poco de coherencia y, espero, de credibilidad, a mi modesto testimonio.
  • Los límites que impone el planeta Tierra hacen irreal y absurdo el principio del crecimiento económico infinito.
  • Parece que ha llegado el momento de instaurar una política de civilización fundada en el poder de la sobriedad. Satisfacer nuestras necesidades vitales con los medios más simples y sanos.
  • Bajo el pretexto del progreso, se arruina el planeta y se aliena al ser humano.
  • Como en un último arranque de libertad, tan pronto como recibieron su primer salario, algunos mineros no volvieron al trabajo. Cuando volvieron a aparecer tras un mes o dos, los empleadores, descontentos, les preguntaron por qué no habían vuelto antes al trabajo. Ellos respondieron entonces con inocencia que si no habían terminado de gastar su dinero, ¿por qué habrían de trabajar?
  • Al herrero la modernidad arrogante y totalitaria le había causado, como a innumerables seres humanos tanto del Norte como del Sur, una especie de obliteración por negación de su identidad y su persona. Peor aún: había reducido, con el pretexto de mejorarla, la condición de todos a una forma moderna de esclavitud, no sólo produciendo capital financiero sin tener en consideración alguna la equidad, sino también instaurando, con el simple hecho de tomar el dinero como medida de riqueza, la peor desigualdad planetaria posible.
  • Los intentos más obstinados de instaurar un orden igualitario han fracasado debido a la naturaleza profunda del ser humano.
  • La sobreabundancia y la felicidad no van forzosamente de la mano. A veces, incluso, se vuelven antinómicas.
  • La vida sólo es una bella aventura cuando está jalonada de pequeños o grandes desafíos que debemos superar, que nos mantienen vigilantes, suscitan nuestra creatividad, estimulan la imaginación y despiertan el entusiasmo, es decir, lo divino que hay en nosotros.
  • La humanidad sigue ávida de rituales arcaicos en el seno mismo de sociedades que pretenden haber sido liberadas por la razón.
  • Hoy en día, un creciente número de ciudadanos de las naciones llamadas prósperas vive el desencanto, el fin de las ilusiones. Este largo proceso de alienación desemboca en un doble exilio: el ser humano ya no está ligado a un verdadero cuerpo social ni arraigado a un territorio.
  • Todo es cada vez más provisional y efímero en el corazón de un frenesí en evolución exponencial que transforma a los humanos en electrones hiperactivos, que producen y sufren un estrés que, como sabemos, es el origen de graves patologías.
  • El mundo rural no ha escapado a las ilusiones y a los daños de la modernidad. El adoctrinamiento había sido tan fuerte que mis jóvenes camaradas de la casa rural familiar se encontraban en un trance irreprimible. Casi todas sus conversaciones giraban en torno a las proezas de la agroquímica que les habían enseñado, al milagroso tonelaje de productos que estos logros permitían arrancarle al suelo.
  • Lo más trágico es que este administrador manipulado, condicionado por la ideología del lucro omnipotente, ha destruido y sigue destruyendo el bien común y vital que siempre tuvo como misión mantener y transmitir hasta la posteridad. Esto implicaba una gestión de “buen padre de familia”, según la expresión tradicional que figura en los arrendamientos rurales.
  • La competencia internacional y la ley del mercado hicieron que se destruyeran económicamente entre ellos hasta los campesinos más pobres.
  • Sería injusto y absurdo negar ciertos avances de la modernidad en el mundo político, tecnológico, médico, etc. Pero estas experiencias positivas, en lugar de haber enriquecido las experiencias anteriores, han hecho tabla rasa, como si el genio de la humanidad que nos precedió no hubiera sido más que oscurantismo, ignorancia y superstición. A esta arrogancia totalitaria debemos la uniformización y la estandarización del mundo de un Polo al otro.
  • Tras las seductoras apariencias de una era que debía liberar a la especie humana, principalmente descubrimos una ideología que se funda en la celebración de un demiurgo occidental autoproclamado, un ser que ha querido ser igual a los dioses del Olimpo con el solo poder de la razón, cuya supremacía ya declaraba y cantaba la Grecia Antigua. Este postulado, respaldado por teoría materialistas perentorias, ha reducido a la mínima expresión, e incluso ha eliminado del nuevo pensamiento nacido en tierra occidental, eso que llamamos “la espiritualidad”.
  • Para no reprochárselo todo a la modernidad, hay que recordad que el saqueo y el destrozo de nuestro goblo terrestre y de la “melena vital” que representan los bosques ya era una consecuencia mayor del paso de las llamadas civilizaciones primitivas a las conocidas como civilizaciones desarrolladas.
  • El integrismo de la razón pura ha edificado y estructurado un mundo paralelo que hoy en día se encuentra en estado de colapso.
  • Desde hace dos o tres siglos, la modernidad ha negado y erradicado todo lo que no se adaptaba al modo de pensamiento de inspiración mineral que ha instaurado. Entiendo por “pensamiento mineral” aquel que ha producido el positivismo radical y que excluye toda referencia a la subjetividad, la sensibilidad, la intuición. Parece percibir la realidad de manera fragmentada y mecanicista, llamando a la proliferación de especialistas, lo que es contrario a la visión unitaria e interdependiente de la ecología.
  • Se ha encargado, sin conseguirlo del todo, de desvalijar a los pueblos de las convicciones y experiencias adquiridas por vías subjetivas que, desde el punto de vista de un cientificismo tiránico, sólo son oscurantismo y superstición.
  • El mundo actual se ha construido bajo la inspiración de una racionalidad sin alma.
  • El itinerario de los seres humanos en el seno de la modernidad: desde la guardería a la universidad, vivimos encerrados. El entorno en el que nos movemos a diario es, sin que lo sepamos, representativo de este encierro: algunos trabajan acuartelados mientras otros trabajan encasillados en pequeñas o grandes empresas. Incluso para divertirnos salimos a enlatarnos en discotecas.
  • Este universo casi carcelario alcanza su apoteosis con la proliferación de las llaves, las cerraduras, los códigos de acceso, las cámaras de vigilancia, etc. Tal clima de prevención, de sospecha, sólo puede producir toxinas sociales que exacerban el sentimiento de inseguridad, creando verdaderas barricadas, tanto interiores como exteriores.
  • La información que se puede llegar a tomar por absolutamente incontestable también puede en realidad constituir la peor desinformación.
  • La moderación es uno de los medios que pueden permitir al genio humano ponerse verdaderamente al servicio de lo humano y lo vivo.
  • Todo lo que no tiene precio no tiene valor.
  • El dinero, invento destinado a racionalizar el trueque, noble representación del esfuerzo, de la imaginación, de la creatividad, de la materia útil de la vida, ha sido desnaturalizado por aquel que “se gana mientras se duerme”.
  • Viendo desfilar las hordas de conquistadores europeos en una frenética búsqueda de oro, fuente de violencias y asesinatos, algunos pieles rojas creían que el metal volvía locas a las personas y se cuidaban de no tocarlo, para que no les alcanzar la demencia que provocaba. A menudo quedo maravillado por la poderosa capacidad que tiene la inocencia de poner en evidencia verdades profundas.
  • Comparación y mimetismo son los constructores del sufrimiento.
  • El hombre demiurgo se ve nublado por el poder de la razón pura, lo que le permite transgredir las reglas y los límites naturales establecidos desde los orígenes.
  • Es evidente que la modernidad, con el tiempo-dinero, ha roto con las cadencias milenarias que el ser humano había impreso al tiempo.
  • Los ritmos son frenéticos, la falta de tiempo es permanente. Se trata de una maquinaria que hostiga al ciudadano y destila en él una ansiedad insidiosa, paralizándolo, infligiendo rigidez y dolor en un cuerpo maltratado sin cesar por sus desideratas cotidianas.
  • Un tiempo psicológico que se siente reducible o extensible hasta el infinito, escapando a las referencias habituales. Estamos atolondrados, como dirían los campesinos de Ardèche.
  • “Los occidentales inventan herramientas para ganar tiempo y están obligados a trabajar día y noche”, me decían unos amigos del Tercer Mundo.
  • Hoy en día, ¿quién puede comprender y repara un ordenador, un teléfono móvil o un televisor? Incluso los coches, que en el pasado estaban constituidos por mecanismos bastante simples con los que podíamos hacer algo, se han vuelto inaccesibles incluso para el buen mecánico aficionado.
  • Fundado por herramientas por completo dependientes de las energías convencionales, el mundo moderno es el más vulnerable que jamás haya existido. La desaparición de las energías fósiles y eléctricas, que paralizaría todo el sistema y lo volvería obsoleto en un instante, ni siquiera se concibe.
  • No se podrán comprender nunca los movimientos del mundo sin tener en cuenta la irracionalidad humana. Las peores violencias, como las guerras, han tenido como móvil las creencias, los nacionalismos, las ideologías, los mitos y los símbolos, más que las ganancias tangibles.
  • Sólo a través del cambio positivo de los individuos cambiará el mundo de forma positiva. No existe otro camino.
  • A menudo lamento impotencia para escapar a una contradicción que me hace contaminar la atmósfera con mi coche y los aviones que estoy obligado a coger para promover la ecología, la agroecología, etc.
  • Hay que aprovechar todas las ocasiones para actuar con coherencia.
  • Pueblos, que eran autónomos, se verán obligados a trabajar para producir bienes exportables en detrimento de su propia supervivencia alimentaria. Para ser rentables deben utilizar suplementos químicos, pero esos suplementos se fabrican con petróleo, una materia que ellos no producen y que les cuesta cara. Ahí los tenemos, sometidos a las leyes del mercado: ellos siempre saldrán perdiendo. Aparece la miseria y obliga a la emigración.
  • Eso que llamamos “economía” es precisamente la negación de la economía. La humanidad nunca había despilfarrado tanto como cuando alega ese pretexto de los recursos y los bienes necesarios para la supervivencia.
  • La naturaleza no tiene basureros.
  • Nunca he visto, ni en el Norte ni el Sur, a un auténtico campesino apresurarse, y si se ve obligado a hacerlo, lo hace torpemente.
  • La tierra ya no debía producir comida, sino escupir dinero.
  • El callejón sin salida al que se dirige cada vez más el mundo contemporáneo nos obligará a rehabilitar un buen número de prácticas del pasado.
  • Hay que apresurarse a preservar todo lo que se encuentra aún en la escala del ser humano en nuestro planeta, antes de que acabe la era “petrolítica”.
  • El pueblo sioux durante las grandes cacerías de los abundantes búfalos no tomaba de los más que el número que le permitía vivir. Ninguna parte de los animales sacrificados debía ser dilapidada, todo malgasto estaba prohibido por la moral sagrada, pues se consideraba una ofensa a la naturaleza y a los principios que la animaban.
  • La casi totalidad de los primeros pueblos no mataba si no tenía una necesidad vital. En cuanto a hacerlo para divertirse, era algo inconcebible.
  • Muy a menudo, lamenté no haber sido un pastor libre en el desierto, ¿pero cómo descifrar lo que la vida espera de nosotros? Mektub, estaba escrito.
  • Muchos visitantes, al volver de algunos países llamados “pobres”, son testigos de la hospitalidad que les han reservado sus habitantes. Tienen como principio que la abundancia que se le otorga a una persona o una familia está ahí para ser compartida. “Dios nos da para que demos”.
  • Soy consciente de que hay que evitar magnificar el pasado o caer en el mito del “buen salvaje”. En cualquier lugar en que se encuentra el ser humano se encuentra también el tormento, con sus corolarios: violencias, celos, etc. Las tradiciones esconden igualmente prácticas y comportamientos que nos pueden herir.
  • Con tranquilidad y levedad se puede siempre, en todo lugar y en todo tiempo, si se desea realmente, elaborar un arte de vivir.
  • Ni las religiones, ni el arte, la ciencia, la política o la filosofía han tranquilizado al mundo, ni nuestro corazones o nuestras conciencias. Podemos suponer que sin todo esto el mundo sería más bárbaro de lo que es, pero no puedo evitar pensar que también han sido factores de disensiones y de violencia.
  • La verdad no se puede extraer de ningún lugar. Ninguna filosofía, ningún dogma o precepto, ninguna ideología pueden capturarla, y menos aún enjaularla. Sólo podemos recibir su visita en la inmovilidad y el silencio. Y en este estado no hay lugar para ningún punto de vista, ninguna opinión sobre aquello de lo que no hay nada que decir.
  • Tras unos estudios escolares mediocres, me convertí en un autodidacta empedernido. Quería comprender, encontrar respuestas. leía a los filósofos, los humanistas, los místicos, y me interesaba por la historia.
  • Los pesticidas afectan a todas las ramificaciones del sistema vivo, hasta alcanzar al ser humano con su alimentación desnaturalizada.
  • Contrariamente a lo que ocurre en una empresa ordinaria, para la cual “expansión” es sinónimo de “éxito”, por lo general optamos por la autolimitación.
  • Estoy obligado a admitir, a pesar de que la huella ecológica que dejo es muy moderada, soy un capitalista.
  • El sistema está hecho de tal manera que, si tomamos como referencia las necesidades vitales más legítimas en la jerarquía del haber, hay muchos capitalistas que no saben que lo son.
  • Tan pronto como hayamos satisfecho las necesidades vitales básicas (comida, agua potable, refugio, ropa, cuidados médicos) que están lejos de verse cubiertas en el planeta, pasamos al dominio de lo superfluo y de la acumulación sin equidad ni límites.
  • Mientras que un solo niño nazca desprovisto de lo que le pertenece legítimamente como ser vivo, hay usurpación, ya que los bienes que proceden de la tierra, que aún son abundantes, son para todos los seres vivos que alberga y no para los que, por el poder político, las leyes del mercado, las finanzas o las armas, se atribuyen esta legitimidad.
  • Sólo cuando se haya talado el último árbol, envenenado el último río, pescaod el último pez, sólo entonces descubriréis que el dinero no se come.
  • Que sepamos ninguno de los dominios de innovación sobre los que se funda el paradigma de la modernidad técnico-científica se ha visto históricamente marcado por las aportaciones femeninas. Esta realidad, lejos de ser anodina, pone en evidencia las características de un género masculino entregado al culto excesivo de la potencia, que da lugar a un mundo tan violento, y que el género femenino, protector de la vida, probablemente habría podido moderar.
  • Es urgente tener en cuenta la necesidad absoluta de un reequilibrio masculino / femenino desde la fase de educación de los niños. No se trata, a nuestro parecer, de la sacrosanta paridad, sino de una aproximación a la armonización dinámica de los valores, las sensibilidades y los talentos, cuya complementariedad puede salvar el mundo.
  • Existe un machismo casi indestructible, enquistado en la psique profunda del mundo masculino.
  • En el seno de la pobreza, en multitud de países, se observa una elegancia femenina y masculina en todas las edades, de muy bajo coste. Así, elegancia, encanto y belleza no son incompatibles con la sobriedad, y no se ven subordinados al nivel de gastos que podamos consagrar a ellos.
  • Lo que hoy prevalece está determinada e inspirada por las prioridades de la ideología mercantil y financiera y por el abandono pasivo a una clase enseñante.
  • Dejando de lado la hipocresía: eso que todo el mundo llama “educación” es una máquina de fabricar soldados de la pseudo-economía, y no a futuros seres humanos realizados, capaces de pensar, de criticar, de crear, de dominar y hacer frente a sus emociones, así como capaces de eso que llamamos espiritualidad. “Educar” puede entonces reducirse a deformar para formatear y hacer conforme.
  • La preponderancia que se le da al intelecto en perjuicio de la inteligencia de las manos, a las que debemos, sin embargo, nuestra evolución, es una catástrofe que nos vuelve inválidos sin que seamos conscientes de ello.
  • No basta con preguntarse: ¿Qué planeta dejaremos a nuestros hijos? También hay que preguntarse: ¿Qué hijos dejaremos a nuestro planeta?
  • Bernanos escribió que el optimista es un imbécil feliz y el pesimista un imbécil triste.
  • Toda crisis humana es cuestión de lo humano y, poniendo aparte factores que no podemos controlar, el porvenir será lo que los humanos quieran hacer de él.
  • Si bien mi naturaleza profunda, a pesar de una rebelión precoz y que permanece viva, nunca me ha empujado a la protesta violenta, esto no quiere decir que preconice la pasividad.
  • Sólo podremos liberarnos de la tiranía de las finanzas organizándonos para no depender más de ellas totalmente. Y para conseguir esto, la sobriedad es una necesidad absoluta.
  • “Sabed que la creación no os pertenece, sino que somos sus hijos. Evitad toda arrogancia, porque los árboles y todas las criaturas son igualmente hijos de la creación. Si quitáis la vida para vuestra vida, sed agradecidos. No hagáis ruido inútil, no matéis sin necesidad o por diversión. Estad muy atentos cuando el cielo ilumine vuestros senderos y, cuando la noche os reúna, tened confianza en ella, ya que si no tenéis odio ni enemigo, os conducirá sin daño en sus piraguas de silencio hasta la orilla de la aurora. Que el tiempo y la edad no os agobien.”
  • Al no poder producir sin destruir, la humanidad se expone a hambrunas sin precedentes.
  • Es en las utopías de hoy donde están las soluciones del mañana.
  • El modelo dominante no se puede reparar y es indispensable un cambio de paradigma. Es urgente situar al ser humano y la naturaleza en el corazón de nuestros intereses.
  • La subordinación de lo femenino a un mundo masculino a ultranza y violento sigue siendo una de las grandes desventajas de la evolución positiva del género humano.
  • De todas las actividades humanas, la agricultura es la más indispensable, ya que ningún ser humano puede pasar sin comer.
  • Producir y consumir localmente se impone como necesidad absoluta para la seguridad de las poblaciones en cuanto a sus necesidades elementales y legítimas.
  • Para que los árboles y las plantas puedan florecer, para que los animales que se alimentan de ellos crezcan, para que los hombres vivan, hay que honrar la tierra.

Enlaces relacionados:

Otros libros relacionados:

raul

4 comentarios to “Hacia la sobriedad feliz de Pierre Rabhi – Apuntes Breves”

  1. Maicro said

    Con diferencia la entrada que más me ha gustado. Gracias.

  2. […] Hacia la sobriedad feliz de Pierre Rabhi. […]

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: