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La libertad primera y última de Krishnamurti – Apuntes Breves

Posted by Raul Barral Tamayo en lunes, 17 de junio, 2013


Título original: The First and Last Freedom.
© 1954 by Krishnamurti Foundation of America.
Editorial: Kairós.

La libertad primera y última es considerado por muchos como el mejor libro de Krishnamurti. Aldous Huxley, en su esclarecedor prólogo, se pregunta: ¿qué es exactamente lo que nos propone el sabio hindú? Y la respuesta es que no se trata de un sistema de creencias, ni de un catálogo de dogmas, ni de un repertorio de ideas, ni de una clase de yoga; lo esencial es trascender los símbolos y alcanzar la libertad de cada instante.

Esta libertad surge con la superación del ego, pero también de los “sistemas” de pensamiento organizado. Una y otra vez enseña Krishnamurti que la esperanza está en el interior de cada ser humano, no en los sistemas filosóficos ni en los credos religiosos.

La verdad nunca puede ser la repetición de una doctrina: “Cuando la verdad se repite, deja de ser la verdad”. Por esto, incluso los libros sagrados tienen poca relevancia. Es a través del conocimiento propio y de la libertad interior como se llega a la realidad. “Los hombres de buena voluntad no deben tener fórmulas”. Lo que importa no son las ideas sino la experiencia. Hay una espontaneidad trascendente en la vida, una “realidad creadora”, como la llama Krishnamurti, que se revela cuando la mente se coloca en estado de “alerta pasividad”.

En La libertad primera y última se exponed una gran variedad de temas, como pueden ser el sufrimiento, el miedo, la sexualidad, la envidia, etc., pero siempre alrededor de un hilo conductor, y apuntando a la más radical liberación.

Jiddu Krishnamurti (1895-1986) ha sido uno de los filósofos más aclamados y carismáticos del siglo XX, cuyas conferencias y escritos han inspirado a miles de personas. Nacido en el sur de la India y educado en Inglaterra, dedicó toda su vida a conversar con seres humanos de todas las razas y condiciones, transmitiendo un mensaje tan claro como iluminador: cada cual ha de encontrar por sí mismo la raíz de su propia libertad. Rechazó con vehemencia el papel de gurú que muchos le querían asignar, afirmando que la verdad es “un país sin camino” ajeno a cualquier religión, filosofía o secta.

Algunas de las cosillas que aprendí leyendo este libro que no tienen porque ser ni ciertas ni falsas ni todo lo contrario:

  • Para escuchar de veras, habría que abandonar o rechazar todos los prejuicios, concepciones previas y formas cotidianas de vivir
  • La mayoría de nosotros escuchamos a través de un filtro de resistencia. Sólo escuchamos nuestro propio ruido, nuestro propio sonido, no lo que se dice.
  • La verdad no puede dárosla nadie. Tenéis que descubrirla. No hay percepción directa cuando hay una resistencia, una defensa, una protección. La comprensión llega dándose uno cuenta de lo que es. Lo real, lo efectivo, sin interpretarlo, sin condenarlo ni justificarlo, es, sin duda, el comienzo de la sabiduría.
  • Lo que es no es estático, se mueve constantemente. Y para seguirlo necesitáis una mente activa y un corazón flexible, algo imposible cuando la mente es estática, cuando está fija en una creencia, en un prejuicio, en una identificación.
  • Si citáis a Marx, la Bhagavad Gita o la Biblia, vuestra repetición se convierte en una mentira porque vosotros mismos estáis inseguros, confusos.
  • Leemos libros pero nunca escribimos libros.
  • Somos simples extraños que miran, y hemos perdido la capacidad creadora.
  • Cada vez hay más sectas y más “ismos” por todo el mundo, porque cuanto mayor es la confusión, más necesitáis de un líder.
  • En aras de la idea o de la ideología, estáis dispuestos a sacrificar a todo el género humano.
  • El hombre que busca la verdad nunca la encontrará. La verdad está en lo que es. En cuanto la imagináis o buscáis, empezáis a luchar; y el que lucha no puede comprender. Por eso debemos estar en silencio, en observación, pasivamente preceptivos.
  • La verdadera revolución sólo puede llevarse a efecto cuando vosotros os volvéis perceptivos en vuestra relación con los demás.
  • Un sistema no puede transformar al hombre; siempre es el hombre quien transforma al sistema, como lo demuestra la historia.
  • La comprensión es ahora, no mañana. Mañana es para la mente perezosa, la mente inactiva, la mente que no está interesada. Cuando estáis interesados en algo, lo hacéis inmediatamente; la comprensión y la transformación son inmediatas.
  • Tal vez podías hallar satisfacción; pero, ciertamente, no podréis encontrar la felicidad.
  • ¿Existe satisfacción permanente?¿Existe algo que perdure?
  • Sin ninguna duda conocernos a nosotros mismos es la única base sobre la cual podemos construir algo.
  • Si somos mezquinos, celosos, vanos, codiciosos, eso es lo que creamos en torno nuestro, esa será la sociedad en la que viviremos.
  • Conocerse a sí mismo es examinarse en la acción, en la convivencia.
  • El conocimiento de sí mismo no tiene fin, no se alcanza la realización, no se llega a una conclusión. Es un río sin fin. Conforme uno lo va examinando e investigando, uno encuentra la paz. Sólo cuando la mente está tranquila, en ese silencio, puede advenir la realidad. Es sólo entonces cuando puede existir la felicidad completa, cuando puede haber acción creadora.
  • Sin esa comprensión, el mero hecho de leer libros, de asistir a conferencias, de hacer propaganda, es del todo infantil; es simplemente una actividad carente de significado.
  • Una mente que desea comprender un problema, no sólo debe comprender el problema por completo, enteramente, sino que debe poder seguirlo rápidamente, porque el problema nunca es estático, siempre es nuevo.
  • Lo que sois, lo que pensáis y lo que sentís, lo que hacéis en vuestra existencia diaria, se proyecta hacia fuera, y eso es lo que constituye el mundo.
  • Éste es uno de los factores más destructivos en la relación, ya que la envidia revela deseo de poder, de posición, y al final conduce a la política.
  • Si la relación entre nosotros se basara en el amor habría orden, paz y felicidad entre nosotros.
  • La creencia no une a los hombres sino que los divide.
  • El pensamiento negativo es la forma más alta de comprensión; un enfoque positivo del problema será imitativo.
  • ¿Por qué se derrumba, se desploma la sociedad? Una de las razones fundamentales es que el individuo, vosotros, habéis dejado de ser creadores.
  • Hay que librarse de la autoridad para ser creador. Una de las causas fundamentales de la desintegración social es la imitación, que a su vez es el culto a la autoridad.
  • ¿No habéis notado que en los momentos de creación, en esos momentos relativamente felices de interés vital, no hay sensación alguna de repetición o de imitación?
  • El causante de estos daños, el creador de estos problemas, es el individuo, vosotros y yo, no el mundo, como creemos.
  • Pensamos que los problemas del mundo no son de nuestra incumbencia; creemos que deben ser resueltos por las Naciones Unidas o relevando a los viejos dirigentes por otros distintos. Para transformar el mundo debemos empezar por nosotros mismos, y lo importante en este empezar es la intención.
  • Para comprender lo que es se requiere un estado de la mente en el que no haya identificación ni condenación, lo cual significa una mente que está alerta y, sin embargo, pasiva.
  • Éste es el único estado en que hay comprensión; cuando la mente, basada en la experiencia, no guía la acción. La idea cesa tan sólo cuando hay amor.
  • No importa de quién sean las ideas, si de la izquierda o de la extrema derecha. Mientras nos aferremos a las ideas, permaneceremos en un estado en que no puede haber vivencia alguna. Sólo cuando la mente está libre de ideas puede haber vivencia.
  • La creencia y el conocimiento están muy íntimamente relacionados con el deseo.
  • No se trata de cambiar de creencias, sino de estar enteramente libres de todas las creencias, de forma que uno afronte la vida de un modo nuevo a cada minuto.
  • La verdad está en tener capacidad para afrontar todas las cosas de un modo nuevo, de instante en instante, sin la reacción condicionante del pasado, para que no surja ese efecto acumulativo que obra como barrera entre uno mismo y aquello que es.
  • Cuanto más intelectual, cuanto más culta, cuanto más espiritual, una persona, menor es su capacidad de comprender.
  • Los más reflexivos, los más despiertos, los más alerta, son tal vez los menos creyentes.
  • Si queremos vivir en paz unos con otros, la ambición debe terminar, también la ambición más sutil y perniciosa, la ambición espiritual, la de ser algo.
  • No somos capaces de enfrentarnos con la inseguridad interior. Queremos algo en qué apoyarnos, ya sea el Estado, la casta, el nacionalismo, un maestro, un salvador o lo que sea.
  • Una mente cargada de conocimientos no puede, de ninguna manera, comprender aquello que es real e inconmensurable.
  • Para la mayoría de nosotros, toda nuestra vida se basa en el esfuerzo, en algún acto de voluntad. Muy pocos de nosotros comprenden que la actividad egocéntrica del esfuerzo no disipa ninguno de nuestros problemas. Por el contrario, aumenta nuestra confusión, nuestro sufrimiento y nuestro dolor. ¿No significa el esfuerzo una lucha por cambiar lo que es en lo que no es, o en aquello que debiera ser o llegar a ser? El esfuerzo nos aparta de lo que es.
  • Hay en nosotros un estado constante de negación y afirmación: lo que queremos ser y lo que somos. Este estado de contradicción engendra conflicto, y el conflicto no nos trae la paz.
  • Todo deseo es transitorio, no en un sentido metafísico sino efectivamente.
  • Todas las formas de disciplina, creencias y conocimiento sólo fortalecen el “yo”.
  • Mi miedo existe siempre en relación con lo conocido, no con lo desconocido. Sólo puedo tener miedo de algo que conozco.
  • El miedo surge cuando deseo adecuarme a un determinado modelo. Vivir sin miedo significa vivir sin un modelo concreto.
  • El miedo es la no aceptación de lo que es.
  • Una mera expresión externa de sencillez en las cosas, en las posesiones, no significa en absoluto sencillez en el ser interior.
  • A la mayoría de  nosotros nos gusta estar sujetos a las personas, a las posesiones, a las ideas. Nos gusta ser prisioneros.
  • El saber no resolverá nuestros problemas.
  • Un problema sólo puede ser resuelto cuando lo abordamos de un modo nuevo, pero no podemos abordarlo de un modo nuevo si pensamos en función de una u otra norma de pensamiento, religioso, político o de otra índole.
  • El problema es siempre un problema de relación: con las cosas, con las personas, con las ideas. No existe otro problema.
  • La mente no puede experimentar nada nuevo, es incapaz de experimentarlo, porque sus sistema opera siempre a través de la memoria, a través del reconocimiento y aquello que es reconocido por medio de la memoria no es la verdad, no es una creación, no es la realidad.
  • La vida es relación, que se expresa mediante el contacto con cosas, personas e ideas. Sin relación no existís.
  • El hombre afectuoso y bondadoso no está atado a ninguna nacionalidad ni a ninguna bandera. Carece de bandera.
  • El pensamiento nunca ha resuelto nuestros problemas, ni creo que jamás los resuelva. Las ideas no resuelven ningún problema humano; ni lo han hecho, ni lo harán jamás.
  • El pensamiento no puede ver la totalidad y la plenitud del problema, sólo puede ver parcialmente, y una respuesta parcial no es una respuesta completa y, por lo tanto, no es una solución.
  • Si el centro del “yo” deja de existir en cada uno de nosotros, con su deseo de poder, de posición, de autoridad, de continuación, de conservación propia, ¡nuestros problemas habrán terminado!
  • Mientras exista la actividad de la mente, sin duda alguna no puede haber amor. Y el amor es lo único que puede resolver todos nuestros problemas.
  • Cuando están ahí vuestros intereses creados, no puede haber amor; sólo existe el proceso de explotación que nace del miedo. Así pues, el amor sólo puede surgir cuando la mente no interviene.
  • El factor fundamental del autoengaño es este constante deseo de ser algo en este mundo y en el otro.
  • Para comprender algo, cualquier problema humano o científico, ¿qué es lo importante o esencial? Una mente tranquila. Una mente que esté dispuesta a comprender.
  • Cuando queréis escuchar música o contemplar un cuadro que os gusta, que os emociona, ¿cuál es el estado de vuestra mente? Se queda inmediatamente en calma, ¿no es así?
  • Sólo lo nuevo puede transformar, no lo viejo. Si seguís el modelo de lo viejo, cualquier cambio es una continuidad modificado de lo viejo.
  • El experimentar es resultado del tiempo, de la memoria, del pasado; y mientras haya experimentador no puede haber realidad.
  • El hombre ya no importa; los sistemas, las ideas son lo importante. El hombre ya no importa. Podemos destruir millones de hombres mientras obtengamos un resultado, y el resultado queda justificado por las ideas.
  • ¿Es posible cambiar ahora mismo?¿Es posible que uno se transforme completamente en el presente, en el ahora? Yo digo que sí es posible.
  • Cuando hay inteligencia desaparece el nacionalismo y el patriotismo, los cuales son una tontería.
  • Para comprender, no es necesario ningún gurú.
  • Nadie puede conduciros a la verdad; y si alguien os conduce, sólo puede ser a lo conocido.
  • La mente que está repleta, rodeada de datos y conocimientos, ¡será capaz de recibir algo nuevo, imprevisto, espontáneo?
  • Cuando decimos que la erudición o el saber es un impedimiento, un estorbo, no hablamos del conocimiento técnico, tampoco hablamos de la eficacia derivada de este conocimiento.
  • El hombre que constantemente se protege a sí mismo por medio del saber, no es un buscador de la verdad.
  • La introspección es para mejorar uno mismo y, por lo tanto, es egocéntrica. La comprensión no es para ser mejor.
  • Lo que es jamás es viejo.
  • Vosotros y los que os rodean vivís aislados, y a esa vida en aislamiento lo llamáis “relación”. Tenéis vuestras propias actividades, vuestras ambiciones, y ella tiene las suyas. Vivís detrás del muro y de vez en cuando miráis por encima de él, y a eso lo llamáis relación.
  • La familia es un mero pretexto para continuar con vuestro nombre y tradición, para que os dé lo que deseáis, en lo sexual o en lo psicológico. Una clase de inmortalidad, de permanencia. La familia también se utiliza como medio de satisfacción.
  • La guerra es la proyección espectacular y sangrienta de nuestra vida diaria. La guerra es una mera expresión externa de nuestro estado interno.
  • No queremos encarar el hecho de que nosotros somos los responsables de las guerras.
  • Andamos buscando una seguridad psicológica que no existe y, si podemos, lo hacemos por medio de poder, de la posición, de los títulos, de los nombres, todo lo cual destruye la seguridad física.
  • Ningún dirigente, ni gobierno, ni ejército, ni patria, va a darnos la paz. Lo que traerá la paz es la transformación interna que conducirá a la acción externa.
  • No es posible vencer, sobreponerse a ningún problema; el problema puede ser comprendido, no vencido.
  • Si aceptamos lo que somos, entonces vemos que lo que nos aterraba, lo que llamábamos aburrimiento, desesperación, miedo, ha sufrido un cambio completo.
  • La mayoría de nosotros leemos la prensa diaria y nos saturamos de murmuraciones a nivel mundial. Todo esto es una evasión de nosotros mismos. Creemos que nos hacemos cada vez más sabios. En nuestro interior estamos totalmente vacíos. Tratamos de llenar este vacío interior con conocimientos, con innumerables medios de evasión.
  • La mayoría de nosotros tenemos posesiones porque, de otro modo, nos sentimos vacíos. Somos cascarones vacíos si nada poseemos. Y este cascarón hace mucho ruido, y a este ruido lo llamamos vivir.
  • Sólo el hombre que no conoce la realidad gusta de palabras sin sentido.
  • El hombre que dice que sabe, no sabe; el hombre que está viviendo la realidad de instante en instante, no tiene forma de comunicar esa realidad.
  • Cuando hay un reto, que siempre es nuevo, le hacéis frente con la respuesta de lo viejo. La vieja respuesta condiciona lo nuevo y, por lo tanto, lo tergiversa, lo deforma, por lo cual no hay una comprensión completa de lo nuevo.
  • Empleamos el presente como un medio para el futuro, y por lo tanto el presente carece de importancia. Dado que con el tiempo seré “algo”, nunca me comprendo por completo.
  • La memoria es un estorbo para la comprensión de lo que es. No sé si habéis notado que un nuevo pensamiento, una nueva sensación, sólo viene cuando la mente no está atrapada en la red de la memoria.
  • Cuando os sometéis a la voluntad de Dios, os sometéis a vuestra propias proyecciones; podrá brindar satisfacción y consuelo, pero no es la verdad.
  • la verdad debe venir a vosotros; no podéis ir a ella.
  • Sólo cuando la mente no da continuidad al pensamiento, cuando está en silencio, en un silencio no inducido y sin causalidad alguna, sólo entonces es cuando puede haber liberación del pasado.
  • ¿Por qué convertimos todo lo que tocamos en un problema? Hemos hecho un problema de Dios, del amor, de la relación, del vivir, y también hemos hecho un problema del sexo.
  • Los problema sólo cesan cuando olvidamos el “yo”, cuando el “yo” no existe; y ese estado de inexistencia del “yo” no es un acto de la voluntad, no es una mera reacción.
  • Nada nuevo, nada creador puede haber en aquello que tiene continuación.
  • Únicamente cuando morimos cada día para lo viejo, para lo pasado, es cuando puede surgir lo nuevo.
  • La mente es lo acumulado; la mente es el resultado del tiempo; la mente es el pasado, no el futuro.
  • Decimos “eso es una rosa”, la miramos rápidamente y continuamos nuestro camino. Al darle un nombre creemos haberla comprendido; la hemos clasificado y creemos que por eso hemos comprendido la belleza y el contenido total de esta flor. Pero si no le damos un nombre, nos vemos obligados a mirarla.
  • La necedad jamás podrá ser transformada en sabiduría; sólo cuando cesa la necedad hay sabiduría, inteligencia.
  • Una vez que habéis tenido una experiencia, ésta ha terminado, no puede repetirse. Lo que sí puede repetirse es la sensación, y la palabra correspondiente que da vida a esa sensación. La mayoría de nosotros somos propagandistas, caemos en la repetición de la palbra. Así que vivimos de palabras y rechazamos la realidad.
  • La verdad no es lo contrario de la mentira. Aquello que tiene opuesto no es la verdad.
  • El hombre que rinde culto a otro porque ese otro ha comprendido, en realidad rinde culto a la autoridad y por lo tanto, jamás podrá encontrar la verdad.
  • Hay muy pocas personas buenas, en el verdadero sentido de la palabra, personas que no anden en busca de algo, en pos de algo.
  • No debiéramos dejar que nuestra felicidad depende de las cosas, de la familia, de los ideales.
  • Mientras funciona la memoria, la mente no puede comprender lo que es.
  • La vida es una serie de retos y las respuestas que les damos; y si vuestra respuesta a un reto está condicionada, limitada, incompleta, entonces ese reto deja un residuo, una huella, la cual se fortalece cuando aparece otro nuevo reto.
  • Para comprender la realidad de un problema o de una relación, debéis abordarlos de un modo nuevo; no con una “mente abierta”, pues eso carece de sentido. Debéis abordarlos sin las cicatrices de los recuerdos de ayer.
  • El hombre que tiene muchas posesiones teme la revolución, tanto la interior como la exterior.
  • En primer lugar debemos darnos cuenta de que somos superficiales. ¿Qué significa ser superficial? Básicamente es depender de algo o de alguien.
  • ¿No es el vivir en sí mismo su propio objeto, su propio sentido?¿Por qué queremos más?
  • Un hombre cuya vida es muy rica, un hombre que ve las cosas como son y está contento con lo que tiene, no está confuso; tiene las cosas claras y, por lo tanto, no pregunta cuál es el objeto de la vida.
  • Es evidente que tiene que haber una revolución radical. La crisis mundial lo exige. Nuestras vidas lo exigen.  En torno nuestro todo se ha derrumbado. Aunque en apariencia haya orden, en realidad lo que hay es lenta descomposición. Pero no una revolución basada en una idea.
  • La verdad no se acumula; se da de instante en instante.
  • Donde hay amor hay revolución, porque el amor es transformación de instante en instante.

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raul

9 comentarios para “La libertad primera y última de Krishnamurti – Apuntes Breves”

  1. Enrique said

    :) Muchas gracias. Por la entrada y por enlazar al libro.

    Antes de nada, en el párrafo “La mente que está repleta, rodeada de datos y conocimientos, ¡será capaz de recibir algo nuevo, imprevisto, espontáneo?”, has cambiado el signo de introducción de interrogación ;)

    Tenía ganas de que realizaras una entrada sobre un libro de Jiddu. Lo que te voy a preguntar no estás obligado a responderlo, ya que es algo personal y no se trata de plasmarlo aquí. Tú, que has leído tanto, Jiddu, ¿ha supuesto un cambio en tu forma de leer, de vivir?

    Realizar un lectura seria de Jiddu supone esa revolución que muestras en tus apuntes. Y, mi vida, cambió con lo que Jiddu muestra en sus escritos. En contra de lo que aboga, considero a Jiddu mi Maestro. Pero esta Maestría no es porque siga la pauta que él marca, ya que Jiddu no marca pauta, sino porque nunca había vivido antes de leerle, y Jiddu me mostró la forma de vivir.

    Su vida y cómo renunció a la pompa que la Sociedad Teosófica quería atribuirle revela la verdad y profundidad de lo que Jiddu transmite.

    Yo no hago más que difundir a Jiddu en mi mundo. Gracias por ello. Un abrazo.

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    • Raul Barral Tamayo said

      hola enrique :)

      no te preocupes por las erratas, no estan hechas a proposito pero tampoco las quito si las descubro por si me cortan/pegan el post en algun sitio :), es como una marca de agua jeje.

      creo q es el primer libro que leo de jiddu, me resulto duro de leer la verdad, te lo quita todo y no te da apenas nada a cambio :), te quita el futuro, la disciplina, el esfuerzo, “acumular” cosas, bla bla y te lo cambia por el presente, q seguramente la cosa es asi y ya habia leido cosas q van en esa linea pero de una forma tan dura no :), tengo que insistir mas con tu maestro, a veces las cosas tardan en suceder, quizas aun no es el momento :).

      me alegro q a ti te haya venido tan bien!, eso anima a regresar a su mundo.

      salu2!

      raul

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      • Enrique said

        :D Muy bueno, lo de las erratas.

        Te agradezco tu respuesta. Y no es una expresión de cortesía. Verás porqué.

        Por las circunstancias de mi vida inicié un proceso que hasta aquel entonces poco había tenido que ver con lo que solía hacer. Yo, alguien racional, basaba todo en la razón, en la mente. Y esas circunstancias me llevaron a un punto límite en el que tuve que abrirme a ver más allá de lo que quería ver. Este proceso, en el que sigo actualmente, de alguna tuvo un punto de inflexión con Krishnamurti. Como ya te dije, Tolle supuso un gran descubrimiento, pero Krishnamurti, posteriormente, me permitió ver que Tolle se quedaba en lado “bonito”, mientras que Krishnamurti era más “radical”, llegaba a ese lado que tú has visto y al que Tolle no llega porque, como has visto, se hace duro para la sociedad en la que vivimos.

        Muchas veces intento transmitir lo que Krishnamurti transmite y me choco contra un muro que no comprendía, hasta ahora. Por ello mi agradecimiento, porque veo que esa “radicalidad” resulta dura para aquellos que se encuentran casi de sopetón con ella.

        No obstante, esto último también desvela que el choque que se tiene al leer lo que Krishnamurti presenta, creo que muestra que, precisamente por ese condicionamiento cultural, no se llega a ver la esencia. Esencia que Krishnamurti no puede mostrar porque es un proceso de cada uno.

        Yo, que he hecho meditación, fue una revelación Krishnamurti por cuanto me permitió ver por mi cuenta aquello que no veía por ponérmelo como objetivo. Sólo cuando se comprenda que no es un objetivo, que es la propia vida en sí, es cuando se ve, cuando se vive. Por eso es un proceso individual.

        Muchas gracias, Raul. Y, como me gusta decir, Namaste.

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