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Hombres solos de Horacio Vázquez-Rial – Apuntes Breves

Posted by Raul Barral Tamayo en Jueves, 27 de junio, 2013


© Horacio Vázquez-Rial, 2004.
Editorial: Ediciones B.

¿Qué imagen tienen las mujeres de los hombres? ¿Quién es realmente el sexo débil? ¿Se ha producido un cambio en la sexualidad o en realidad sólo han variado los roles?

Hombres solos aborda el estudio de la condición masculina a partir de la revolución sexual de la segunda mitad del siglo XX que, en opinión de Horacio Vázquez-Rial ha llevado del apogeo a la posterior aniquilación del hombre duro.

Para ello realiza un apasionante recorrido por el cine, la literatura y el periodismo de mediados y finales del siglo pasado que da como resultado una obra valiente y polémica que a buen seguro no dejará a nadie indiferente.

“El hombre duro es una especie en extinción. Yo lloro por él. Pero, ¿necesitan las mujeres hombres así? El hombre duro tenla miedo, pero sabía manejarlo: el coraje del hombre duro consistía precisamente en hacer lo que tenía que hacer a pesar del miedo, contra el miedo. Hoy, sim­plemente, tenemos miedo. Los hombres y las mujeres. Y no lo podemos manejar porque no sabemos qué es lo que tenemos que hacer, por nosotros mismos o por los demás, ni qué es exactamente lo que tememos.”

Horacio Vázquez-Rial (Buenos Aires, 1947) se dio a conocer con la novela Segundas personas en 1983. Doctor en Geografía e Historia por la Universidad de Barcelona es asimismo autor de diversos ensayos.

Algunas de las cosillas que aprendí leyendo este libro que no tienen porque ser ni ciertas ni falsas ni todo lo contrario:

  • El siglo XX, de manera notable en su segunda mitad, fue testigo de la mayor revolución conocida en el ámbito de la sexualidad.
  • ¿Puede un hombre ejercer como madre, además de ejercer como padre? O, en los términos de la sociología vulgar al uso, ¿puede un varón ser cabeza de una familia monoparental? La respuesta es que sí, desde luego, aunque la literatura al respecto sea, en términos comparativos, escasísima.
  • Kramer contra Kramer ponía el dedo en la llaga de un asunto que sigue siento tabú: las madres que no quieren serlo.
  • Vivimos en un mundo lleno de estúpidos lugares comunes: los hombres ensucian los baños cuando orinan, las mujeres conducen mejor, o peor, según quién lo diga, los negros llevan el ritmo en la sangre y los judíos, o los escoceses, o los catalanes, son especialmente avaros.
  • Así funciona la guerra de sexos: los contrincantes se temen, y por eso son contrincantes. Los varones actúan como príncipes porque es lo que suponen que se espera de ellos, y las mujeres actúan como víctimas potenciales, cosa que resulta desconcertante para cualquier príncipe.
  • La inmensa mayoría de las mujeres occidentales, como la inmensa mayoría de los hombres, muere en la cama, de enfermedad o de vejez. Pero eso no es un titular, es algo que, se da por sentado, sabe todo el mundo.
  • Creo que la conclusión más importante que se puede sacar de la relación entre muertes violentas infligidas y suicidios (785.000 contra 815.000) es que los seres humanos siguen tendiendo a volcar su agresividad hacia si mismo, antes que hacia los demás.
  • El veredicto sobre el colectivo masculino es inapelable. El hombre duro ha muerto o se ha reconvertido: lo que queda es un montón de asesinos potenciales y probablemente impotentes.
  • Los embarazos de nueve meses y los apellidos fueron en los dos últimos siglos de Occidente instrumentos idóneos para asegurar la transmisión de bienes, es decir, para garantizar la paternidad. Ahora, el hijo empieza a ser hijo de quien lo engrendró, estén o no casadas las partes responsables, y tan pronto como demuestra su filiación, vía laboratorio, deviene heredero.
  • De todos los nuevos modelos de familia el más cuestionado ha sido y es el de la pareja homosexual, asunto del que se habla menos de lo que se debería, excepto para poner en tela de juicio sus virtudes. Digámoslo de una vez por todas y con mayúsculas. Todos Nos Hemos Criado En Familias Con Gays Y Lesbianas Que Ocultaban Su Condición (O No), Con Padres Homosexuales Que Ejercían Fuera De Casa (O Dentro) Y Muchos Nos Hemos Criado En Familias Con Sádicos, Masoquistas, Paidófilos, Violadores, Incestuosos De Toda Clase, Amos Y Amas Con Látigo, Gerontófilos, Zoófilos Y Tal Vez Necrófilos y Caníbales, Porque Existen Y En Alguna Familia Están.
  • Ninguna sexualidad ha estado jamás fuera de la familia y, para colmo de males, en ella han estado todas reprimidas.
  • Si la que acabo de escribir fuera firmado por una mujer, iría a misa sin el menor reparto; y si fuera firmado por un gay militante, formaría parte de un panfleto para consumo interno del colectivo; pero como lo firma un varón heterosexual blanco judeocristiano liberal, estará bajo sospecha.
  • El siglo XX, el siglo del equívoco, como definiera Jaime Naifleisch. El siglo de los mitos. El siglo de las mentiras universales, en cuya trampa nos debatimos aún, y de la que nos costará mucho liberarnos.
  • Dice Alain Finkielfraut que dos mitos dominaron el siglo XX: el de la raza aria y el del proletariado universal. Sólo le falta un mito para acabar de definir la tragedia. El mito de la mujer.
  • La idea de que todo varón es un violador lleva indefectiblemente a la idea de que todo varón es un cliente al que hay que poner límites legales.
  • Todo mito genera su opuesto, su contrapartida, su reverso.
  • Cada gesto, cada deseo, cada proyecto, de los incontables que forman parte del individuo, tiene una historia, es hijo de millones de experiencias precedentes, de normas, hábitos y costumbres seculares que nos componen sin que seamos siquiera conscientes de su existencia, y que determinan conductas e identidades en un plano no racional. La historia se encarna en todos y cada uno de nosotros.
  • La opción sexual no existe. Nadie elige ser el que es sexualmente. Nadie elige su deseo, ni su objeto de deseo, ni en un sentido amplio, ni en un sentido limitado.
  • Sólo un sector de las mujeres se ha liberado mediante el trabajo: las de la clase, de media-media hacia arriba, a la que pertenecen aquellas que alcanzan a ejercer una profesión liberal o reunir el currículum universitario que hace falta para competir por altos cargos en la empresa, en el funcionariado o en la política.
  • No comprendo cómo se puede gozar de autoestima cuando se carece de formación y de empleo.
  • El trabajo por sí mismo no libera a nadie, ni a hombres ni a mujeres. Sólo el saber libera, a hombres y a mujeres, uno a uno, una a una.
  • No hay diferencia sostenible sin igualdad ante la ley: o se es diferente en la individualidad del ciudadano, o entramos en la carnicería generalizada. Pero tampoco hay igualdad sostenible sin diferencia: o se es individuo, o no se es ciudadano, sino zombie. Por eso no hay utopía que no sea totalitaria.
  • Doctor Rojas Marcos: “El problema no son las diferencias, sino el uso perverso que hacemos de ellas”.
  • Noción judía de la justicia: “Quien esté libre de pecado, que arroje la primera piedra”.

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raul

Una respuesta to “Hombres solos de Horacio Vázquez-Rial – Apuntes Breves”

  1. […] Hombres solos de Horacio Vázquez-Rial. […]

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