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El elemento de Sir Ken Robinson – Apuntes Breves

Posted by Raul Barral Tamayo en Jueves, 8 de agosto, 2013


Título original: The Element.
© 2009, Sir Ken Robinson y Lou Aronica.
Editorial: Grijalbo.

Todos nacemos con extraordinarias capacidades de imaginación e intuición. En la mayoría de los casos solo utilizamos una fracción de estas facultades y, a veces, ninguna. Al crecer, vamos olvidándolas para ser iguales que los demás.

Sin embargo, siguen estando dentro de nosotros. Cuando disfrutamos haciendo aquello que más nos apasiona, el tiempo transcurre de manera distinta y desarrollamos toda nuestra creatividad. Nos sumergimos en el Elemento, el lugar donde hacemos aquello que realmente queremos hacer y donde somos quienes siempre hemos querido ser.

Este libro recoge las historias de personas que encontraron su Elemento, y con ello la plenitud y la felicidad en sus vidas. Sus experiencias nos dan la clave para que también nosotros podamos descubrir el nuestro.

El mundo cambia a una velocidad vertiginosa. Es imposible adivinar cómo viviremos en el futuro. Lo único que sabemos es que hará falta mucha imaginación y creatividad para transformarnos y afrontar los nuevos retos.

Descubrir nuestro Elemento significa recuperar capacidades sorprendentes en nuestro interior. Desarrollar estos talentos dará un giro radical a nuestro entorno laboral, a nuestras relaciones y, en definitiva, a nuestra vida

Sir Ken Robinson es un experto internacional en el desarrollo de la creatividad, la innovación y los recursos humanos. Ha colaborado con múltiples gobiernos europeos y asiáticos, organizaciones internacionales, las empresas más importantes, sistemas educativos y algunas de las organizaciones culturales de mayor proyección en el mundo. Es británico de nacimiento, aunque actualmente reside en Los Ángeles con su esposa, Terry y sus dos hijos.

Lou Aronica es autor de dos novelas y coautor de varias obras de no ficción. Vive en Connecticut con su esposa Kelly y sus cuatro hijos

Algunas de las cosillas que aprendí leyendo este libro que no tienen porque ser ni ciertas ni falsas ni todo lo contrario:

  • Los niños tienen una confianza asombrosa en su imaginación. La mayoría perdemos esta confianza a medida que crecemos.
  • Estoy convencido que todos nacemos con grandes talentos naturales , y que a medida que pasamos más tiempo en el mundo perdemos el contacto con muchos de ellos. Irónicamente, la educación es una de las principales razones por las que esto ocurre.
  • Hay demasiada gente que nunca conecta con sus verdaderos talentos naturales y, por tanto, no es consciente de lo que en realidad es capaz de hacer.
  • Este libro contiene una amplia muestra de historias que cuentan las trayectorias creativas de personas muy diferentes. Sus trayectorias no son lineales. Están llenas de imprevistos, giros y sorpresas.
  • Utilizo el término “Elemento” para el lugar donde convergen las cosas que nos gusta hacer y las cosas que se nos dan especialmente bien. Creo que es imprescindible que cada uno de nosotros encuentre su propio Elemento.
  • Este libro también pretende analizar las condiciones en que las habilidades humanas florecen o se desvanecen.
  • Matt Groening, creador de Los Simpson, encontró su verdadero inspiración en la obra de otras artistas cuyos dibujos no tenían mucha calidad técnica pero que sabían combinar su estilo personal con una narración ingeniosa. “Lo que me dio esperanzas fue saber que había otras personas que no sabían dibujar y que vivían de ello, como James Thurber“. Nada de esto habría ocurrido si hubiera seguido los consejos de aquellos que le decían que tenía que dedicarse a una carrera “de verdad”.
  • La mayoría de la gente tiene una percepción muy limitada de sus propias capacidades. La primera limitación está en nuestra comprensión del alcance de nuestras posibilidades. La segunda está en nuestra comprensión de cómo todas estas capacidades se relacionan entre sí de forma integral. La tercera está en nuestra escasa comprensión del potencial que tenemos para crecer y cambiar.
  • Paul McCartney siempre había amado la música, pero que en el colegio nunca disfrutó de las clases de esta materia. Durante toda su educación nadie reparó en que tenía  talento para la música. Incluso llegó a solicitar su ingreso en el coro de la catedral de Liverpool y no lo aceptaron. Le dijeron que no cantaba suficientemente bien.
  • A Elvis Presley no le dejaron formar parte del coro de su colegio. Dijeron que su voz estropearía el sonido.
  • La mayoría de los sistemas educativos de masas se crearon hace relativamente poco, en los siglos XVIII y XIX, y se diseñaron para responder a los intereses económicos de aquellos tiempos, marcados por la Revolución Industrial. Las competencias en matemáticas, ciencias y lenguas eran imprescindibles en las economías industriales.
  • En todas partes los sistemas escolares nos inculcan una visión muy reduccionista de lo que es la inteligencia y la capacidad personal, y sobrevaloran determinadas clases de talentos y habilidades. Esta aproximación a la educación margina a aquellas personas que no están preparadas por naturaleza para aprender en ese marco.
  • Los sistemas actuales fijan límites estrictos sobre cómo han de enseñar los profesores y cómo tienen que aprender los alumnos.
  • A las personas que piensan visualmente tal vez les encante determinado tema o asignatura, pero no se darán cuenta de ello si sus profesores solo los presentan de forma no visual.
  • Este planteamiento de la educación coarta asimismo una de las habilidades que necesitan más los jóvenes para abrirse paso en el cada vez más exigente mundo del siglo XXI: el pensamiento creativo. Nuestros sistemas educativos valoran mucho conocer la respuesta a una pregunta.
  • Todos los niños empiezan el colegio con una imaginación brillante, una mente fértil y buena disposición a correr el riesgo de expresar lo que piensan.
  • A los críos no les preocupa demasiado si se equivocan o no. Si no están demasiado seguros sobre qué hacer en una situación determinada, simplemente inventan algo a ver qué pasa.
  • Si no estás preparado para equivocarte, nunca se te ocurrirá nada original.
  • Damos una importancia enorme a los exámenes estandarizados, recortamos la financiación de aquellos programas que consideramos “secundarios”, y luego nos preguntamos por qué nuestros hijos parecen poco imaginativos y faltos de inspiración.
  • A muchas de las personas que han triunfado en la vida no les fue bien en el colegio.
  • ¿Cómo encontraremos el Elemento dentro de nosotros mismos y en los demás? No existe una fórmula rígida. El Elemento es distinto en cada persona. Esa es la cuestión. Y no estamos limitados a un solo Elemento. Algunas personas sienten la misma inclinación por una o más actividades y todas se les dan igual de bien.
  • El Elemento tiene dos características principales, y ha dos condiciones para estar en él. Las características son: capacidad y vocación. Las condiciones son: actitud y oportunidad. La secuencia es más o menos así: lo entiendo, me encanta; lo quiero; ¿dónde está?
  • Uno de los enemigos de la creatividad y la innovación, es el sentido común. El dramaturgo Bertolt Brecht dijo que cuando algo nos parece lo más evidente del mundo no hacemos ningún esfuerzo por entenderlo.
  • Estoy convencido de que dar por sabida la definición de inteligencia es una de las razones principales por la que muchas personas infravaloran sus verdaderas habilidades intelectuales y fracasan a la hora de encontrar su Elemento.
  • Irónicamente, Alfred Binet, uno de los creadores del test de coeficiente intelectual, pretendía que el test sirviera precisamente para todo lo contrario. En un principio lo diseñó (por encargo del gobierno francés) para identificar a niños con necesidades especiales. No lo proyectó para identificar grados de inteligencia a “valores mentales”. Tampoco pretendió insinuar que una persona no podía llegar a ser más inteligente con el paso del tiempo.
  • Nuestra fascinación por el coeficiente intelectual se deriva de nuestra fascinación y dependencia por los exámenes estandarizados de nuestras escuelas.
  • A menudo, Einstein recurría al violín en busca de ayuda cuando su trabajo le planteaba algún reto. Entonces, de repente y mientras tocaba, anunciaba entusiasmado: “¡Lo tengo!”. Como si, por inspiración, la solución al problema le hubiera llegado en medio de la música.
  • La inteligencia de cada persona es tan singular como una huella dactilar. Puede que haya siete, diez o cien formas distintas de inteligencia, pero cada uno de nosotros las utilizamos de forma diferente.
  • Estoy convencido de que no se puede ser creativo y no actuar inteligentemente. La forma más elevada de inteligencia consiste en pensar de forma creativa.
  • Hay mitos en torno a la creatividad. Uno de ellos es que solo la gente especial es creativa. Esto no es cierto. Todo el mundo nace con tremendas capacidades creativas; la cuestión está en desarrollarlas.
  • Si bien aceptamos plenamente los datos de nuestros sentidos, somos muy reticentes a aceptar los de nuestra imaginación.
  • La imaginación sustenta todo logro singularmente humano.
  • La imaginación y la creatividad no son la misma cosa. Para ser creativo tienes que hacer algo. Eso implica poner a trabajar tu imaginación para realizar algo nuevo.
  • Se puede ser creativo en cualquier cosa que suponga utilizar la inteligencia.
  • Hay algunas habilidades y técnicas generales del pensamiento creativo que todo el mundo puede aprender y poner en práctica en casi cualquier situación.
  • A menudo el proceso creativo comienza con un presentimiento que requiere un desarrollo adicional.
  • Normalmente, las personas que utilizan la creatividad en el trabajo tienen algo en común: aman el medio en el que trabajan.
  • Para la mayoría de la gente, conectar con otras personas que compartan la misma pasión y el mismo deseo de sacar el máximo partido de sí mismos es parte fundamental de encontrarse en su Elemento.
  • Sentir en lo más profundo del alma que uno está con la tribu equivocada es probablemente un buen signo de que hay que buscar en alguna otra parte.
  • Las barreras para encontrar el Elemento son como tres “círculos de restricción” concéntricos. Estos círculos son personales, sociales y culturales.
  • La razón por la que los padres de Coelho le ingresaron en un manicomio fue que de adolescente le apasionaba la idea de llegar a ser escritor. Pedro y Lygia Coelho creían que así malgastaría su vida. Le aconsejaron que escribiera en su tiempo libre si necesitaba hacerlo, pero su verdadero futuro estaba en la abogacía.
  • Si romper las reglas es una forma segura de encontrarnos fuera del grupo, tal vez reprimiremos nuestras pasiones más profundas para seguir vinculándonos a él.
  • Solomon Asch, psicólogo: “La tendencia a la conformidad en nuestra sociedad es tan fuerte, que jóvenes razonablemente inteligentes y bienintencionados están dispuestos a llamar blanco al negro”.
  • El pensamiento grupal puede reducir el grupo a un todo.
  • Los mayores obstáculos para encontrar el Elemento aparecen en la escuela.
  • El poder de los grupos estriba en que dan validez a los intereses comunes de sus miembros. El peligro del pensamiento grupal consiste en que entorpece el juicio individual. El grupo piensa al unísono y actúa en masa.
  • Lo bueno es que los grupos pueden ser enormemente solidarios. Lo malo, que promueven la uniformidad de pensamiento y comportamiento.
  • El Elemento consiste en descubrirte a ti mismo, algo que no podrá hacer si estás atrapado dentro de una obligación a la que debes amoldarte. No puedes ser tú mismo dentro de un enjambre.
  • En las culturas asiáticas se pone menos énfasis en lo individual y más en lo colectivo.
  • Todas las culturas personifican sistemas de represión que pueden impedir que cualquier alcance su Elemento si su pasión está en conflicto con su entorno.
  • Cuando buscas el Elemento tienes buenas posibilidades de enfrentarte a uno o más de los tres niveles de restricción: el persona, el social y el cultural.
  • Ser bueno en algo y que te apasione es imprescindible para encontrar el Elemento. Pero no es suficiente. También es una cuestión de actitud.
  • Lo que determina nuestra vida no es lo que nos pasa sino lo que hacemos con lo que sucede.
  • Richard Wiseman ha identificado cuatro principios que caracterizan a las personas afortunadas. Tienden a maximizar las oportunidades. Suelen ser muy efectivas a la hora de prestar atención a su intuición. Las personas con suerte esperan serlo, se internan en el mundo previendo un resultado positivo. La actitud les permite convertir la mala suerte en buena. No consienten que la mala suerte les doblegue.
  • Una buena tutela eleva la autoestima y la motivación. Pero un mentor tiene un papel fundamental cuando implica la dirección o inspiración en la búsqueda del Elemento.
  • Algunos sueños son realmente “sueños imposible”. Pero otros muchos no lo son. A menudo, entender la diferencia es uno de los primeros pasos para encontrar el Elemento.
  • No son pocas las personas que consiguen cosas importantes durante los últimos años de su vida. Benjamin Franklin inventó las lentes bifocales cuando tenía setenta y ocho años.
  • Ejercita tu mente y tu cuerpo con regularidad, come bien y mantén un entusiasmo general por la vida.
  • Doctor Henry Lodge: “En Estados Unidos el 70% de los procesos de envejecimiento no es auténtico envejecimiento. Simplemente es descomposición. Es podredumbre por las cosas que hacemos. Todas las enfermedades causadas por nuestro estilo de vida (diabetes, obesidad, enfemedades cardíacas, muchos tipos de Alzheimer y de cáncer, casi todas las osteoporosis) son una forma de descomposición. La naturaleza no nos reservaba ninguna de estas cosas. Salimos y las compramos”.
  • Todo se reduce a nuestra capacidad de continuar desarrollando nuestra creatividad y nuestra inteligencia a medida que entramos en nuevas etapas de la vida.
  • Los niños pequeños tienden a aprender todas las lenguas a las que están expuestos y a pasar de una a otra sin ningún esfuerzo.
  • Pueden pasar cosas extraordinarias que mejoren nuestra vida cuando dedicamos tiempo a salir de nuestra rutina, a reconsiderar nuestra trayectoria y a recuperar las pasiones que dejamos atrás por una cosa o por otra.
  • Sophia Loren: “Existe la fuente de la juventud: se trata de tu mente, de tus talentos, de la creatividad que lleves a tu vida y a la de aquellos a los que amas. Cuando aprendas a conectar con esa fuente, habrás vencido realmente a la edad”.
  • Estar en tu Elemento no quiere decir necesariamente dejar todo lo demás y dedicarte a ello a tiempo completo todos los días.
  • A muchos de nosotros nuestro trabajo nos define incluso ante nosotros mismos e incluso si el trabajo que hacemos no expresa quiénes sentimos que somos en realidad.
  • Con el tiempo, Sir Richard Branson supo que una de las razones por las que no le fue bien en la escuela fue que tenía dislexia.
  • Las escuelas públicas no se crearon solo en interés del industrialismo: se crearon a imagen del industrialismo. En muchos sentidos, se las diseñó para respaldar a la cultura de fábrica, y es lo que reflejan.
  • Un título universitario no tiene el mismo valor que tuvo antaño. Hoy día, en el mejor de los casos, es un visado. En el presente, cuando hay tantas personas con título universitario, una carrera de cuatro años se parece más al papel brillante que envuelve las tabletas de chocolate.
  • Tenemos que cuestionar la idea de las “asignaturas”. Durante generaciones hemos fomentado la creencia de que el arte, las ciencias, las humanidades y el resto son totalmente diferentes entre sí.
  • Jonas Salk, científico: “Es interesante pensar que si desaparecieran todos los insectos de la faz de la Tierra, todas las demás formas de vida acabarían al cabo de cincuenta años. Pero si todos los seres humanos desapareciésemos de la Tierra, todas las demás formas de vida florecerían al cabo de cincuenta años”.
  • Miguel Ángel: “El mayor peligro para la mayoría de nosotros no es que nuestras aspiraciones sean muy altas y las desaprovechemos, sino que son demasiado humildes y las alcanzamos”.

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raul

8 comentarios to “El elemento de Sir Ken Robinson – Apuntes Breves”

  1. […] El elemento de Ken Robinson. […]

  2. Maicro said

    Lo veo en mis sobrinas. Mantenemos a los niños en el sueño alegre de la inocencia para meterles en el ámbito de la competitividad de sopetón, sin avisar. Les arrancamos esa inocencia para exigirles responsabilidad plena. Este sistema educativo, esta cultura, es despiadada con el Ser. Y lo más terrible es que encima recriminamos a los niños su falta de adaptación a dicho sistema. Este sistema que destruye esa inocencia y transforma al Ser en un autómata productivo. Es así cómo se frustra la creatividad del Ser. Y asisto escandalizado a esta alineación a la que obligamos a lo que más queremos, nuestros propios hijos. Somos los responsables de la destrucción de nuestros hijos.

    Lo peor, y mira que lo observo, es que no tengo imaginación para esta situación.

    Todo esto que aquí describes de este libro ya lo conocía de la mano de quien ya sabes, ya te aconsejé y ya conociste ;) ¿Recuerdas?

    Gracias.

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