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Nacida inocente de Lesly Kiss – Apuntes Breves

Posted by Raul Barral Tamayo en Lunes, 19 de agosto, 2013


© 2009, Kira Quintana Bordallo y David Escamilla Imparato.
Editorial: Robin Book.

Huérfana a causa de una terrible tragedia familiar y habiendo sufrido desde la infancia el desamor y las agresiones en el seno de su propia familia, Lesly Kiss nos cuenta su historia como quien pide una oportunidad para ser escuchado.

También la escuela fue para ella un calvario de humillaciones y desprecio, incluyendo abusos lésbicos y una iniciación sexual inmadura y frustrante.

Su intento de independizarse chocó con la dureza de un mundo que no tiene un sitio decente para una joven sola y desamparada. Después de una corriente de fracasos acabó durmiendo en la calle y en la más absoluta miseria. Recogida y alojada por amistades casuales y novios sin escrúpulos, soportó la explotación y el maltrato con la firme voluntad de salir adelante.

Impulsada siempre por un ingenuo romanticismo, buscó el amor y la comprensión en sucesivas relaciones sentimentales desafortunadas y destructivas. Sus parejas la maltrataron y se aprovecharon de ella, desde el que la obligó a hacer tríos y sexo en grupo con sus amigos, hasta el psicópata que quiso matarla y acabó en un juicio por malos tratos. No es de extrañar que Lesly cometiera varios intentos de suicidio, cuya ineficacia ella relata con amarga ironía.

Sin duda las escenas más crudas e impresionantes de esta narración son las que se relacionan con el mundo de los espectáculos, festivales y películas X. Lesly se inició en esta profesión animada por uno de sus novios, en procura de una ayuda económica.

Su padrino fue el astro masculino del sector, Nacho Vidal, con el que realizó un casting de prueba que la autora describe de forma tan excitante como divertida. Nacho Vidal la recomendó a la sala porno Bagdad, de Barcelona, donde Lesly inició definitivamente su carrera.

Su relato culmina con la descripción de algunos rodajes en los que participó, con abundancia de escenas sexuales, presentándonos su experiencia personal de las luces y sombras de ese oficio tan mal conocido.

Lesly Kiss, el nombre artístico de Kira, es una joven española nacida en Barcelona. En 2005 se inició en el mundo del porno, desarrollando una carrera ascendente que le ha hecho ganarse un puesto destacado entre las artistas del sector.

Algunas de las cosillas que aprendí leyendo este libro que no tienen porque ser ni ciertas ni falsas ni todo lo contrario:

  • He escrito este libro para que la gente deje de señalarme y juzgarme sin conocer mi verdadera historia, y sin saber el dolor que puede causar.
  • Yo no soy sólo un pedazo de carne, no soy una guarra, ni soy una prostituta sin escrúpulos… Soy una mujer que necesita ternura y comprensión, como cualquier otra.
  • Estaba acostumbrada a ser el centro de todo, y el que la contrariaba se convertía en un enemigo a destruir.
  • No puedo decir que tuviera una infancia feliz, o siquiera algún momento de alegría.
  • A veces, por la calle, la gente del vecindario me preguntaba: ¿Cómo están tu iaios, nena? Y yo tenía que explicarles que no eran mis abuelos, sino mis padres. ¿Pero lo eran realmente?
  • No podía soportar la idea de que mi madre natural hubiera tenido la maldad de entregarme a una madre adoptiva que había convertido mi niñez en un infierno.
  • Yo observaba aquel espectáculo desde la barrera, con mi ropa de nenita recatada, gorda y de pecho plano. Estaba definitivamente fuera del mercado. “¿Quién va a querer estar con una vaca como tú?”, me decían.
  • Comprendí que la excitación sexual está gobernada por la mente, algo que me vendría muy bien en el futuro.
  • La Bruja me insultaba y me llamaba “golfa” con la misma naturalidad que otras madres llaman “cielo” a sus hijas.
  • Mis oídos y mi subconsciente retuvieron el recuerdo de aquellos cuatro ensordecedores disparos. Los tres que le pegó mi padre a mi madre; y el cuarto, con el que se quitó la vida.
  • Al final de ese curso me puse a trabajar. Al principio hice de todo. Descargaba camiones, limpiaba casas, reponía latas en el super… Todo me daba igual; lo que quería era trabajar y ahorrar un poco. No me daba miedo el esfuerzo, el sacrificio o el cansancio. En cualquier momento podía dejar un trabajo para irme a otra más conveniente. Me sentía fuerte física y mentalmente.
  • Me fui de aquella casa sumida en la incertidumbre. Me preguntaba si podría sobrevivir dignamente y cuál sería mi destino; con miedo, pero también con esperanza.
  • Empecé a preguntarme si él no tendría razón. ¿Realmente yo era todavía una niña? ¿Sería el hazmerreír del grupito si me negaba a hacerlo? ¿me verían como una estrecha? ¿Estaría equivocada y hacer un trío sería lo más normal del mundo? ¿me dejaría realmente por otra si no aceptaba hacer eso?
  • Más que un novio, Óscar era para mí un chulo. Y yo, más que su novia, era el juguete sexual de sus colegas. Me sumí en una depresión de caballo.
  • Nunca hubiera pensado que me haría tanto bien estar en mi trabajo. Allí me sentía protegida y sin miedo, como si fuera una chica normal que no tenía problemas.
  • No me veía capaz de empezar de nuevo de cero, otra vez en la puta calle y siempre por culpa de los otros. Me dije que prefería morir a tener que arrastrarme como una indigente, y me dispuse a cumplir ese mandato como fuera. Después de darle mil vueltas al asunto, la única solución que encontré fue tomarme las cuatro pastillas de éxtasis que quedaban en casa, mezcladas con una botella de vino. No sentía nada especial hasta que empecé a entrar en un estado de delirio y locura; pero no me moría. En medio de la niebla que giraba en mi mente, comprendí que si no quería perder más tiempo, tendría que suicidarme a lo bestia, con dolor y con sangre.
  • Estaba decidida a quitarme la vida, y sólo disponía de tres días para planificar un nuevo intento que no fracasara.
  • La obsesión del suicidio quedó atrás para siempre. Había comprendido que si amaba vivir, la vida me daría una nueva oportunidad. Me preparé mentalmente para salir adelante, por difícil que fuera y sin la ayuda de nadie.
  • La opción que tomé no fue nada fácil. No podía tener el bebé, por muchas razones. Javi no estaba preparado para ser padre de nuevo, y yo no quería afrontar el futuro como una madre soltera. Por otra parte, mi salud todavía era delicada y tenía mucho números para no superar el parto. Gracias a mi suegro, que nos dio el dinero, pasé por una experiencia que no le deseo a ninguna mujer que realmente quiera ser madre algún día: el aborto.
  • Perdí los veinticinco kilos que la cortisona me había hecho acumular, y volví a tener un cuerpo normal, algo fundamental para que pudiera sentirme bien.
  • La pornografía fue mi escuela para descubrir mi sexualidad y la de la persona que pudiera compartirla conmigo.
  • Si no hubiera vivido con tan malas parejas no me habría arruinado tantas veces y habría podido tener mi propia casa sin problemas.
  • “A partir de ahora voy a ser la dueña de mi vida”, me prometí. “¡Ya no pienso arruinarme por nadie más! Y si tengo que usar mi cuerpo para salir adelante… ¡pues lo usaré!”.
  • Conocí a buenos compañeros y, desde el primer momento, me tomé las escenas de sexo como puro trabajo, sin sentirme violentada ni nada parecido.
  • En ese tipo de planificación no hay placer, sino faena y paciencia.
  • Mientras Pedro fingía unos bramidos cabalgando sobre mí, yo pensaba en que ese día me tocaba organizar la comida, y repasaba mentalmente la lista de las provisiones.
  • Tuve que tomar una decisión importante: decidir mi nombre artístico. Leslie era un nombre que siempre me había gustado. Pensé que si lo escribía de otra manera, “Lesly”, me podría diferenciar de otras actrices. Y como apellido que sonara bien…, pues “Kiss”, ya que siempre estoy dando besos a todo el mundo, porque creo que un besoes algo que a todos nos alegra.
  • A veces la necesidad te lleva a hacer cosas que nunca te imaginarías.
  • Cuando una es novata y no sabe cómo van las cosas, se agarra a un clavo ardiendo por una pequeña oportunidad. Si alguien me dice que le gustaría meterse en este sector, le recomiendo que no haga nunca castings por internet. Además ,debería pedirle datos personales bien precisos a cualquier persona que le ofrezca algo, así como una muestra de sus producciones.
  • Había cogido el teléfono de Nacho Vidal porque estaba realmente desesperada. Había sólo unas películas X que no soportaba… ¡Y eran las de Nacho! Me daba mucho miedo, y también me causaba un gran respeto por la fama que tenía.
  • Nacho me causaba respeto por otras dos razones: por su propia planta y por lo que lleva entre las piernas.
  • En esta profesión hay que soltarse y desconectar para hacer bien el trabajo.
  • Nacho Vidal: “Si quieres meterte de lleno en nuestro sector, no es bueno que tengas otro curro”.
  • Desde aquel día ya no he vuelto a tenerle miedo a Nacho Vidal. ¡Hasta me pico con él en las escenas que rodamos juntos, para ver quién puede más! Pero, lógicamente, siempre acabo perdiendo.
  • Al principio, el Bagdad fue realmente duro, ya que mi cuerpo no estaba acostumbrado a follar tres veces al día sin estar excitada.
  • En este oficio se aprenden con rapidez trucos prácticos para sentirse mejor, como el de respirar al ritmo de los empujones de tu compañero para no sufrir esos dolores. Aprendí también a colocarme unas toallitas de bebé en la vagina, para poder trabajar cuando estaba con la regla.
  • En esos festivales, siempre nos ponen personal de seguridad, ya que algunos visitantes se piensan que por el hecho de que somos actrices X tienen derecho a meternos mano y cosas por el estilo.
  • nadie puede pasarse todo el tiempo fingiendo, y tarde o temprano siempre acaba aflorando el verdadero carácter de cada uno.
  • Decidí dejar el Bagdad y me metí en el mundo de las webcams, que me permitía currar desde casa y con un horario más flexible.
  • Borja también ha conseguido que yo pueda practicar con total naturalidad algo que jamás creí lograr… ¡El sexo anal!
  • Si he aprendido algo en esta vida es que nadie es de una para siempre, de manera totalmente segura.
  • Quiero decirles a muchas otras personas que, por el hecho de tener este trabajo, no tienen derecho a juzgarme y mucho menos a insultarme por la calle, ni tampoco a atentar contra mis pertenencias. Les pido que abandonen su doble moral. Ya los conozco: primero me insultan y luego se ponen calientes con mis películas.
  • Es muy triste tener que dejar mi propio barrio, porque gente que no me conoce de nada piense que puede condenarme con sus prejuicios. Es muy injusto colgarme etiquetas que en realidad ni siquiera me corresponden. No soporto que pretendan anularme como mujer, como ser humano.
  • Soy Lesly Kiss cuando me subo a un escenario o me pongo delante de una cámara; el resto del día… ¡tan sólo soy una chica normal, que quiere ser feliz y necesita que la quieran y le den ternura!

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raul

Una respuesta to “Nacida inocente de Lesly Kiss – Apuntes Breves”

  1. […] Nacida inocente de Lesly Kiss. […]

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