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La sabiduría de la tortuga de Jose Luis Trechera – Apuntes Breves

Posted by Raul Barral Tamayo en Jueves, 5 de septiembre, 2013


© José Luis Trechera Herreros, 2007.
Editorial: Almuzara.

¿Sabe cómo gestionar el tiempo?

En nuestra cultura la lentitud es sinónimo de torpeza. Se impone la rapidez a la reflexión, pero en ocasiones merece la pena cambiar el reloj por la brújula para tener el norte claro. Este libro le dará las claves para gestionar el tiempo de una forma eficaz, reflexiva e inteligente.

Utilizamos el símil de la tortuga para interrogarnos sobre los estilos de vida actuales. En la cultura del “primer mundo” ser lento es sinónimo de torpe, ineficaz, “tonto” o inútil. Se impone la rapidez y la impaciencia, todo debe estar disponible “al momento”. Así, una espera de quince segundos ante el ascensor se hace insoportable o por mucha alta velocidad de la que se disponga, nos enerva que no aparezca rápidamente una página en internet.

Cualquiera que observe el ritmo de nuestras ciudades verá una vorágine de sujetos corriendo desesperadamente de un lugar para otro. Muchas personas desearían que el día tuviera el doble de horas o incluso la posibilidad de no dormir, ya que supone un “tiempo desaprovechado”. Da la sensación que no sabemos a dónde vamos, pero que avanzamos a pasos agigantados.

Frente a una cultura infectada por el virus de la prisa, hay que resaltar que desenvolverse con lentitud no tiene por qué asociarse a pensar o vivir con desidia o apatía. Lo importante y fundamental es hacer buen uso de esa lentitud. Quizás lo básico no sea ser tan lento, sino actuar con talento. He ahí la sabiduría de la tortuga: sin prisa pero sin pausa.

José Luís Trechera (Cádiz, 1958). Estudios en Sevilla (Filosofía y Ciencias de la Educación: Psicología), Granada (Teología) y Madrid (Licenciatura en Teología Moral y Doctorado en Psicología, Universidad Comillas). Máster en Dirección de Recursos Humanos y Organización (DRHO-ESIC). Profesor del área de Recursos Humanos de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales (ETEA), adscrita a la Universidad de Córdoba. Su investigación se centra en el estudio de las relaciones humanas en los entornos grupales y en las variables que facilitan el crecimiento humano. Desarrolla su labor a través de la coordinación de cursos y seminarios sobre estas disciplinas en distintos centros nacionales y extranjeros, así como en el asesoramiento psicológico más personalizado.

Algunas de las cosillas que aprendí leyendo este libro que no tienen porque ser ni ciertas ni falsas ni todo lo contrario:

  • Robert Stevenson: “Tanta prisa tenemos por hacer, escribir y dejar oír nuestra voz en el silencio de la eternidad que olvidamos lo único importante: vivir”.
  • Proverbio árabe: “Los occidentales tienen el reloj, los orientales el tiempo”.
  • Síndrome de Tántalo, lo tienen todo a su alcance y no puede disfrutar de las posibilidades que están a su disposición.
  • Ortega y Gasset: “Prisa sólo tienen los enfermos y los ambiciosos”.
  • Albert Camus: “En el ser humano hay siempre más cosas dignas de admiración que de desprecio”.
  • Frente a una cultura infectada por el virus de la prisa, hay que resaltar que desenvolverse con lentitud no tiene por qué asociarse a pensar o vivir con desidia o apatía. Quizás lo básico no sea ser tan lento, sino actuar con talento. He ahí la sabiduría de la tortuga: sin prisa pero sin pausa.
  • Jose Saramago: “Las tres enfermedades de la actual civilización son la progresiva incomunicación, una revolución tecnológica que no tenemos tiempo para asimilar ni sabemos a dónde nos lleva y una concepción de la vida que únicamente pasa por el triunfo personal, individual”.
  • La urgencia precipita un modo de proceder en el que casi todo tiene que estar terminado para ayer. Así, no se vive en el presente, porque el presente “ya es pasado” y en consecuencia, difícilmente se proyectará un futuro, porque nunca podrá llegar.
  • Funcionamos como unos “hamsters” que son colocados en un entorno social (jaula) y que no paran de correr a toda velocidad día y noche dentro de una rueda que se mueve pero que no se desplaza a ningún sitio y cuyo único objetivo es mantenerla en continuo movimiento.
  • El cuerpo es muy chivato y funciona como caja de resonancia que nos lanza llamadas de atención para que nos interpelemos y cambiemos el registro. Determinadas alteraciones, somatizaciones, estrés, cansancio, pueden ser signos de tal desgaste.
  • El anhelo generalizado de todos es poder disponer de más tiempo. Pero tiempo, ¿para qué? ¿Para intentar realizar más actividades? ¿Para poder trabajar más? Si se entra en esa dinámica difícilmente se podrá romper el círculo vicioso.
  • Albert Einstein: “Siéntese sobre una estufa durante un minuto y este le parecerá un siglo. Tenga una hermosa joven sobre sus rodillas y una hora le parecerá un minuto”.
  • Para los niños el tiempo es eterno y transcurre lentamente.
  • Imanol Zubero: “La inmensa mayoría de los ciudadanos somos lo que trabajamos, más aún, somos porque trabajamos”.
  • Alexandre Koyré: “No es del trabajo de lo que nace la civilización, sino de los ocios y el juego”.
  • Etimológicamente el término trabajo proviene del vocablo latino tripalium que se refería al instrumento construido por tres palos que se empleaba para inmovilizar a los animales de carga con el objetivo de poder colocarles las herraduras. Al mismo tiempo, ese yugo era utilizado para torturar a los esclavos que no querían trabajar y servía para inmovilizarlos en una postura muy forzada.
  • El trabajo no tenía la misma importancia que hoy día, puesto que se consideraba degradante y por esta razón se reservaba a los esclavos. Cualquier forma de trabajo se oponía a la condición de ciudadano griego o romano.
  • En la Europa Medieval se distinguían tres categorías de trabajo: el trabajo noble, caballeros y clero; actividades intermedias, artesanos, maestros, etc; el trabajo servil y manual, labradores y jornaleros.
  • Hay que destacar la rígida disciplina que regía la vida monástica benedictina, la cual se plantea como el verdadero punto de arranque de la contabilización del tiempo moderno. Ora et labora, incidirá en la estructuración del horario.
  • Se suele afirmar que el tiempo industrial aparece en la primera mitad del siglo XIV, cuando el 24 de abril de 1355 el monarca Felipe VI concedió a la Alcaldía de Amiens la facultad de señalar por medio del toque de una campana las distintas horas que marcaban las ocupaciones del día.
  • Bajo el taylorismo “el cronómetro es el equivalente del látigo”.
  • Los alemanes han creado una nueva palabra, freizeitstress, que se traduce como “estrés del tiempo libre”.
  • Lewis Carroll: “En mi mundo cuando se corre, se cambia de lugar -explica Alicia, a lo cual la Reina exclama- ¡Vuestro país es muy lento! Aquí, como ves, hay que correr lo más rápido posible para permanecer en el mismo lugar”.
  • El único cambio que aceptamos es el de los pañaes, y es porque no podemos protestar.
  • Vivimos en una situación de cambio acelerado sin precedentes en la historia de la humanidad. Esa prisa nos inunda y fomenta la impaciencia y la inmanencia o instantaneidad.
  • Albert Einstein: “¿Por qué esta magnífica tecnología científica, que ahorra trabajo y nos hace la vida más fácil nos aporta tan poca felicidad? La respuesta es esta, simplemente: porque aún no hemos aprendido a usarla con tino”.
  • En la mitología griega Cronos (Saturno en versión latina) se come a sus propios hijos para evitar que lo destronasen como rey de los dioses y de esa manera intenta asegurar su poder intemporal. Curiosamente, Cronos simboliza el tiempo, cruel e insensible que en su deseo insaciable de evolución devora la vida.
  • Jose Antonio Marina: “Los bancos de información sólo son útiles a los que saben leer la información. Un burro conectado a internet sigue siendo un burro”.
  • Ya no comemos según nuestro apetito o necesidades, sino sólo cuando lo indica el reloj.
  • Lo fundamentales añadir vida (calidad) a los años y no sólo años a la vida.
  • La excesiva rapidez crea una dinámica de impaciencia.
  • Cada instante se vive como una carrera contra el reloj y rozamos la superficie de las cosas en vez de profundizar y disfrutarlas.
  • ¿Quién se toma el “trabajo de vivir”? El que valora algo, busca y encuentra el tiempo.
  • Tenemos hasta prisa para consumir vorazmente y sobre todo para “fagocitar” lo último o más novedoso.
  • A medida que la estimulación desaparece,  el placer se torna en simple comodidad y se necesitan nuevos estímulos para seguir “obteniendo placer”. De esa manera, estamos “permanentemente insatisfechos”.
  • Milan Kundera: “Cuando las cosas suceden con tal rapidez, nadie puede estar seguro de nada. De nada en absoluto, ni siquiera de sí mismo”.
  • En tanto que un ser vivo crece no envejece. He ahí la importancia de mantenerse vivo, creativo y con ganas de llevar adelante distintos proyectos.
  • Si se tiene un porqué es más fácil poner los medios para conseguirlo.
  • Karl Menninger: “Lo que no decimos con palabras, lo decimos con síntomas”.
  • Las personas tienen cada vez menos recursos psicológicos, se sienten frágiles e incapaces para afrontar las situaciones desagradables de la vida y ante cualquier síntoma de ansiedad o estrés, se bloquean y traumatizan.
  • Los nuevos ritmos de vida están fomentando distintas patologías: desequilibrios metabólicos, obesidad, trastornos digestivos, insomnio, trastornos del sueño, etc.
  • Nos convertimos en hombres orquesta que al mismo tiempo queremos realizar diferentes actividades. En Japón va en aumento una patología laboral que se denomina karoshi o muerte por agotamiento laboral.
  • Bertrand Russell: “Creer que nuestro trabajo es terriblemente importante, es uno de los síntomas que nos muestra que el colapso nervioso es inminente”.
  • No se piensa, se actúa como robots, ya que no hay tiempo para pararse y reflexionar. Se funciona con recetas.
  • Cuando se va tan deprisa, se pierde la capacidad de sentir y “saborear” las experiencias.
  • Se potencia la sociedad del contrato temporal. Se sacraliza lo provisional y relativo, con lo cual ya no hay compromiso ni proyectos a largo plazo.
  • La situación actual se podría sintetizar en los siguientes trastornos: la enfermedad de la prisa; la adicción al trabajo; el estrés; el síndrome “burnout” o estar quemado; el narcisismo.
  • Gregorio Marañón: “El trabajo sin prisa es el mayor descanso para el organismo”.
  • Carl Jung: “Toda forma de adicción es mala, sea al alcohol, a la morfina o al idealismo”.
  • Oscar Wilde: “El trabajo es el refugio de los que no tienen nada que hacer”.
  • Ortega y Gasset: “Mientras que el tigre no puede dejar de ser tigre, el hombre vive en riesgo permanente de deshumanizarse”.
  • Sin estrés no habría vida, sólo se deja de estar estresado cuando se muere. Un cierto nivel de estrés es inevitable y beneficioso ya que empuja al sujeto a realizar un reto y a salir de su “zona de comodidad”.
  • Mario Moreno “Cantinflas”: “Algo malo debe tener el trabajo, o los ricos ya lo habrían acaparado”.
  • La ausencia de empatía es típica de la patología narcisista.
  • El narcisismo se define no tanto por la falta de expresión libre de las emociones cuanto por el repliegue sobre sí mismo: nada de excesos, de desbordamientos, de tensión que lleve a perder los estribos. Su objetivo es no depender de nadie, no atarse a nada.
  • No te agobies y tomes la vida demasiado en serio: no saldrás vivo de ella.
  • Los logros en cualquier proyecto se consiguen con cuidado, diligencia, constancia y paciencia.
  • La soberbia, la prepotencia y el exceso de confianza puede provocar que no se alcancen los objetivos.
  • Marcel Proust: “El secreto de la vida no está en el descubrimiento de nuevas tierras, sino en ver el mundo con ojos nuevos”.
  • John Keynes: “La mayor dificultad del mundo no es el lograr que la gente acepte las nuevas ideas, sino conseguir que se olvide de las antiguas”.
  • El trabajo es lo que nos identifica, por lo que se convierte en nuestra sociedad en un expendedor de identidad. En consecuencia, el no desarrollar una profesión es sinónimo de no significar nada, ser un cero a la izquierda en el sistema.
  • La “máquina de la prisa” provoca que vivamos al “borde de la extenuación”.
  • Viejo proberbio italiano: “Quien va despacio, va sano y llega lejos. Quien va rápido va hacia la muerte”.
  • George Bernard Shaw: “La gente siempre culpa a sus circunstancias por ser lo que son. Las personas que progresan en este mundo son aquellas que buscan las circunstancias que quieren y, si no son capaces de encontrarlas, las crean”.
  • Marvin Harris: “Las empresas de hoy no son buenos lugares para trabajar y las sociedades de hoy no son necesariamente lugares placenteros para vivir”.
  • Séneca: “Ningún viento es favorable para el hombre que no sabe a dónde va”.
  • S. Bayne: “Me siento como un mosquito en una playa nudista: sé lo que quiero, pero no por dónde empezar”.
  • Mahatma Gandhi: “Sé tú el cambio que deseas ver en el mundo”.
  • Lao Tse: “Conocer a los demás es Inteligencia, conocerse a sí mismo es Sabiduría. Dominar a los demás es Fuerza, dominarse a sí mismo es Poder”.
  • Antonio Machado: “Todo necio confunde valor y precio”.
  • Según el principio de Pareto el 80% del tiempo se consume en tareas de escasa importancia y productividad y viceversa.
  • Proverbio árabe: “Quien quiere hacer algo encuentra un medio. Quien no quiere hacer nada encuentra una excusa”.
  • Muchas personas se pierden las pequeñas alegrías, mientras aguardan la gran felicidad.
  • Proverbio zen: “El tiempo y la marea no esperan a nadie”.
  • León Tolstoi: “El secreto de la felicidad no está en hacer siempre lo que se quiere, sino en querer siempre lo que se hace2.
  • Antoine Saint-Exúpery: “Es el tiempo que has perdido por tu rosa, lo que ha hecho de tu rosa algo tan importante”.
  • Proverbio zen: “Una taza es útil por estar vacía”.
  • Georges Bernanos: “Dan la impresión de correr en pos de la fortuna, pero lo que hacen no es correr en pos de la fortuna, sino huir de sí mismos”.
  • Friedrich Nietzsche: “Los grandes acontecimientos no corresponden a nuestros momentos bulliciosos, sino a nuestros momentos de tranquilidad”.
  • Baltasar Gracián: “Los sabios suelen pecar de lentos, pues una mirada atenta obliga a detenerse”.
  • Winston Churchill: “Los hombres tropiezan con la verdad de vez en cuando pero la mayoría se levanta como si nada hubiera pasado”.
  • El temor a realizar una tarea consume más tiempo y energía que hacer la tarea en sí.
  • En la práctica, se suele confirmar que de aquello de lo que nos preocupamos: el 40% no llega a suceder nunca; el 30% ha “ocurrido” ya; el 12% se relaciona con problemas de salud y “empeora” si nos preocupamos; el 10% se refiere a preocupaciones diversas cuyos efectos se anulan entre sí; el 8% son preocupaciones legítimas y merecen nuestra atención, las anteriores son un desgaste que no aportan nada.
  • Mark Twain: “He vivido una vida muy larga y he tenido muchos problemas, la mayoría de los cuales nunca ocurrieron”.
  • La virtud de la paciencia posibilita que la persona tome las riendas de su vida, que se planifique y actúe de manera constante.
  • Lo fundamental no es la administración del tiempo sino su dominio. Dominar el tiempo significa disponer de él para vivir mejor y no sólo para ganar tiempo.
  • Ralph Emerson: “La medida de la salud mental es la predisposición de hallar lo bueno en todas partes”.
  • El problema no es el problema, sino la solución que le demos. El pesimista se “preocupa”, mientras que el optimista se “ocupa” y busca alternativas.
  • Heráclito: “Todo fluye. Todo cambia. Nada permanece”.
  • Albert Einstein: “En los momentos de crisis la imaginación es más efectiva que el intelecto”.
  • Viktor Frankl: “Decir hola a la vida en todas las circunstancias, pase lo que pase”.

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Una respuesta to “La sabiduría de la tortuga de Jose Luis Trechera – Apuntes Breves”

  1. […] La sabiduría de la tortuga de Jose Luis Trechera. […]

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