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Rafa, mi historia de Rafael Nadal con John Carlin – Apuntes Breves

Posted by Raul Barral Tamayo en Lunes, 9 de diciembre, 2013


Título original: Rafa.
Copyright © 2011 by Rafael Nadal and John Carlin.
Copyright © de la traducción 2011 by Antonio-Prometeo Moya.
Editorial: Ediciones Urano.

La hazaña de Rafael Nadal de convertirse en el jugador más joven de la era de los abiertos de tenis en conquistar los cuatro torneos de Grand Slam es un hito de la escena deportiva contemporánea.

Nadal es un individuo tan intenso como brillante, cuya naturaleza guerrera en la pista contrasta con su vulnerabilidad humana fuera de ella. Y se caracteriza por una extraordinaria disciplina y capacidad de sacrificio

Estas memorias, escritas en colaboración con el galardonado periodista John Carlin, nos revelan los entresijos de la infancia del mejor tenista español de la historia, la centralidad de la familia en su vida, su evolución como tenista y los altibajos profesionales y personales de su increíble trayectoria.

Nadal nos relata golpe por golpe cómo se forjaron triunfos memorables: la victoria en la final de Wimbledon de 2008 contra Roger Federer (“El mejor partido de tenis jamás visto”, según John McEnroe), y la del US Open de 2010 en la que venció a Novak Djokovic. Y vemos cómo ha afrontado lesiones que han llegado a amenazar su futuro profesional.

Viajamos con el tenista desde su hogar de toda la vida en la isla de Mallorca hasta el vestidor de la pista central de Wimbledon, mientras nos describe la presión de competir en el torneo más importante del mundo.

Rafa, mi historia, nos permite vislumbrar quién es el hombre que empuña la raqueta y conocer de primera mano qué es lo que realmente hace vibrar a este atleta tan celoso de su privacidad, y que nunca antes ha hablado de su vida familiar. Un relato personal, revelador y tan apasionante como Nadal mismo.

Rafael Nadal (Manacor, Mallorca, 1986) ha conseguido en total diez títulos de Grand Slam y un oro olímpico (Beijing, 2008) a lo largo de su trayectoria. También recibió el Premio Príncipe de Asturias de los Deportes 2008.

John Carlin (Londres, 1956), de madre española y padre británico, vive en la actualidad en Barcelona. Es un veterano periodista que escribe sobre política y deporte en El País y otros medios.

Algunas de las cosillas que aprendí leyendo este libro que no tienen porque ser ni ciertas ni falsas ni todo lo contrario:

  • Lo que llama la atención cuando juegas en la pista central de Wimbledon es el silencio. Todo se combina para encerrarte y aislarte del mundo exterior. Esta sensación me viene bien; ese silencio de catedral que reina en la Centre Court le conviene a mi juego.
  • En un partido de tenis la batalla más encarnizada que libro es con las voces que resuenan dentro de mi cabeza: quieres silenciarlo todo dentro de la mente, eliminarlo todo menos la competición, quieres concentrar cada átomo de tu ser en el punto que estás jugando. Si he cometido un error en el punto anterior, lo olvido; si se insinúa en el fondo de mi cabeza la idea de la victoria, la reprimo.
  • Perder siempre duele, pero duele mucho más cuando sabes que tenías posibilidades y las has desaprovechado.
  • Soy muy consciente de lo breve que es la vida de un deportista profesional y no aguanto la idea de desperdiciar una ocasión que a lo mejor no vuelve a presentarse nunca más. Sé que cuando acabe no seré un hombre feliz y quiero aprovecharla al máximo mientras dure. Cada momento cuenta, por eso me entreno siempre con tanto rigor.
  • Para mí es importante ganar en todo. No me tomo las derrotas con buen humor.
  • El tenis depende mucho de cómo te siente ese día.
  • Cuando te mides frente a un rival con el que estás más o menos en igualdad de condiciones, o que sabes que tienes la posibilidad de vencer, todo depende de tu capacidad de elevar tu nivel de juego cuando el momento lo exige.
  • Un campeón no da lo mejor de sí en los primeros encuentros de un torneo, sino en las semifinales y las finales, cuando tiene delante los rivales más difíciles, y cuando mejor juega un gran campeón de tenis es en la final de un Grand Slam.
  • Podría pensarse que, después de golpear millones y millones de pelotas, me debo saber de memoria los golpes básicos y que dar un golpe certero, limpio y seguro, está chupado, pero no es así. No sólo porque cada día te levantas con un ánimo diferente, sino porque cada golpe es distinto; cada uno es único. Ninguna pelota llega igual que otra.
  • Si hay algo de lo que no tengo la menor duda es de que cuanto más entrenas, mejor son tus sensaciones. El tenis es un ejercicio mental. El jugador que tiene esas buenas sensaciones casi todos los días, el que consigue aislarse mejor de sus miedos y de los altibajos psicológicos que genera inevitablemente una competición, es el que termina siendo número uno del mundo.
  • Durante un partido estamos en lucha permanente por mantener a raya las debilidades de la vida cotidiana, por contener las emociones humanas.
  • Hay que encerrarse tras una armadura protectora, convertirse en un guerrero sin emociones. Es una especie de autosugestión, un juego al que juega uno solo, con seriedad absoluta, para disimular las propias debilidades ante uno mismo y ante el rival.
  • Hacer deporte es saludable para las personas normales, pero el deporte a nivel profesional no es bueno para la salud. Hace que tu cuerpo alcance límites para los que los seres no están, de forma natural, preparados. Ese es el motivo por el que casi todos los grandes deportistas profesionales sufren lesiones. A todos menos a Federer. Su anatomía y su fisiología, su adn, parecen estar totalmente adaptadas al deporte, lo vuelven inmune a las lesiones que los demás mortales estamos condenados a padecer.
  • Tengo que estar centrado, sin distracciones, hacer lo que tengo que hacer en cada momento.
  • Hay que estar alerta, ser paciente, no precipitarse.
  • Disciplina, contenerte cuando surge la tentación de jugártela. Luchar contra esa tentación significa tener la impaciencia o la frustración bajo control.
  • Yo he de jugar al golpe que me resulte más fácil y el otro, al que más le cueste, o sea, mi golpe de derecha con la zurda contra su revés. Es cuestión de ceñirse a eso. Y cuando le pega bien a la bola, lo que es muy probable que suceda, puesto que no puedes estar poniéndolo en problemas todo el tiempo, neutraliza cualquier intento suyo de golpe ganador, devuélvele la bola en profundidad, hazle sentir que tiene que ganar el punto dos, tres, cuatro veces para conseguir el 15-0.
  • Me gusta que mi rival saque al comienzo del partido. Si estoy bien de cabeza, si a él le asaltan los nervios, sé que tengo una buena oportunidad de romperle el servicio. Me crezco con la presión. No me hundo; me vuelvo más fuerte. Cuanto más cerca estoy del precipicio, más exaltado me siento.
  • Rafael Maymó: “Nunca se insistirá lo suficiente en la importancia que tiene la familia en su vida, ni en lo unidos que están todos. Cada triunfo de Rafa es indiscutiblemente un triunfo de toda la familia”.
  • El primer punto siempre es importante.
  • No soy un modelo de alimentación sana, no al menos para ser un deportista profesional. Como lo mismo que la gente corriente. Si algo me gusta, me lo llevo a la boca.
  • Lo que me salió de manera natural fue jugar con la mano izquierda. Por qué, no sabría decirlo. Escribo con la derecha, y cuando juego a baloncesto o golf, o a los dardos, también soy diestro. Pero juego al fútbol con la pierna izquierda. La gente dice que eso me da ventaja sobre el revés con ambas manos y puede que tenga razón.
  • Mi tío siempre hacia hincapié en la importancia de aguantar. “Aguantar, aprender a superar la debilidad y el dolor, esforzarte hasta el límite sin derrumbarte nunca. Si no aprendes eso, nunca serás un deportista de élite”.
  • Soy muy consciente de que todo lo que me ha sucedido no se debe a quien soy, sino a lo que hago. Hay una diferencia.
  • Creo que no hay nada, en ninguna otra esfera de la vida, que produzca la euforia que se siente cuando se gana en el deporte, sea cual sea el nivel a que se juegue. No hay ninguna emoción tan intensa ni tan satisfactoria.
  • Toni decía que el tenis era un deporte en el que había que procesar mucha información con mucha rapidez; para ganar a un rival, tenías que pensar mejor que él, y para pensar correctamente, tenías que mantener la calma.
  • Ahí es donde interviene la fortaleza mental, lo que distingue a los campeones de los subcampeones. Has de olvidar inmediatamente ese fallo, quitártelo de la cabeza. No debes permitir que tu cabeza se entretenga pensando en él.
  • Cuando Federer tiene esas rachas de genialidad, lo único que cabe hacer es conservar la calma y esperar a que pase la tormenta. Son cosas que ocurren y hay que estar preparado para encajarlas. No puedes desmoralizarte; tienes que acordarte de que probablemente no podrá mantener ese nivel juego tras juego, de que también él es humano.
  • Yo jugué con aquel dolor incesante hasta el extremo de que casi lo olvidé. Es cuestión de concentrarse, de borrar todo lo que tienes en la mente excepto el juego. Cuando quieres algo con mucha intensidad, ningún sacrificio es demasiado grande.
  • No me gusta opinar sobre nada hasta que no conozco todos los datos.
  • No lamenté haber renunciado a la posibilidad de ir a la universidad, porque no creo en lamentaciones y punto.
  • No regalar ni un solo punto, nunca jamás.
  • Todo el mundo procura aprender de las derrotas, pero yo procuro aprender también de mis victorias.
  • En tenis se gana a menudo por un margen reducidísimo, hay cierta injusticia matemática. En tenis, el resultado no suele depender tanto de ser el mejor jugador en general como de ganar puntos en los momentos críticos. Por eso el tenis es un juego tan psicológico.
  • Si le concedes más mérito al contrario, si admites que te ha metido una bola ante la que no podías hacer nada, ganas equilibrio y serenidad interior. Te quitas la presión de encima.
  • La diferencia que hay entre la capacidad de un cabeza de serie y la de otro es insignificante, prácticamente nula, y lo que decide los partidos que disputan es un puñado de puntos.
  • Creo que tengo la capacidad para aceptar las dificultades y para sobreponerme a ellas ligeramente mayor que la de muchos de mis rivales.
  • Si hay un deportista al que admiro fuera del mundo del tenis es Tiger Woods. Cuando está en plena forma, veo en él lo que me gustaría ser a mí. Su lucidez, su determinación, su actitud. Me encanta.
  • Algunos jugadores son como monjes; yo, no. No es mi forma de entender la vida. El tenis es mi pasión, pero también lo veo como un trabajo, como un empleo en el que procuro trabajar bien y con honradez. Negarte a ti mismo los placeres básicos sería contraproducente. Acabarías por amargarte, por detestar los entrenamientos e incluso el tenis.
  • La ATP me calificó de “Revelación del Año” de 2003.
  • Aquella primera lesión seria me había abierto los ojos a una edad temprana, haciendo que me diese cuenta de lo rápido que pasa el tiempo para un deportista profesional.
  • La diferencia entre la victoria y la derrota no radica en la fuerza física ni en la capacidad innata, sino en tener un plus psicológico.
  • Carlos Moyá: “Lo que distingue a Rafa de los demás es su cabeza. Naturalmente que tiene talento. Pero desde el punto de vista psicológico, es de otro mundo. En los puntos cruciales es un asesino. Rafa necesita ganar muchas veces y nunca será suficiente”.
  • ¿Qué significa el miedo a ganar? Significa que, aunque sabes qué golpe tienes que jugar, las piernas y la cabeza no te responden. Los nervios se apoderan de ellas y no puedes esperar; no puedes aguantar.
  • Olvidé la regla de oro que hay que obedecer en tenis más que en cualquier otro deporte: que nada termina hasta que se acaba.
  • Muchas veces, los jugadores, por desánimo o agotamiento, no presentan la batalla que exigen las circunstancias, pero si hay una posibilidad, sólo una, lucha por ella hasta que todo esté perdido.
  • Equivocarse es parte del juego, pero a veces es más productivo perder un punto por un error propio que por un golpe ganador del rival.
  • Tengo una cualidad obligatoria para los campeones: la presión me pone eufórico. Sí, a veces me dobla, pero con más frecuencia me sirve para mejorar mi juego.
  • Siempre he tenido el mismo equipo y espero seguir teniéndolo hasta que termine mi carrera. Hagamos lo que hagamos, siempre estamos juntos.
  • Desde la adolescencia había fantaseado con ganar Wimbledon; en cambio, ganar el US Open había sido siempre un sueño demasiado lejano.
  • Toni: “Cualquiera que cave con profundidad suficiente siempre acaba por encontrar la motivación que necesita para hacer lo que sea. En la guerra se hacen cosas que parecen imposibles”.
  • Hay que perseverar siempre, por muy remotas que parezcan las probabilidades de ganar, hay que pujar hasta el límite de las propias fuerzas y probar suerte.
  • Llega un momento en que no puedes seguir entregándote en cuerpo y alma al cien por cien, día tras día, de modo que lo más aconsejable es hacer una pausa y esperar a que vuelva el deseo.
  • Carlos Costa dice que soy como un motor diesel: no siempre arranco rápido, pero en cuanto cojo marcha, soy imparable.
  • La gente dice que el instinto de volver al hogar es particularmente fuerte entre la gente que vive en islas. En mi caso es una verdad como una catedral.
  • Como todo el mundo que realiza un trabajo, de vez en cuando necesito unas vacaciones. En mi forma de ganarme la vida se corre un gran riesgo de quedar quemado.
  • A veces es preferible no llegar a un Grand Slam como un bólido, porque se corre el riesgo de no mantener el mejor nivel en los partidos iniciales, y si se pierde alguno, se sufre una desilusión y la moral puede hacerse añicos contra el suelo.
  • El secreto radica en ser capaz de hacer lo que puedes hacer cuando más lo necesitas.
  • Hay jugadores que estallan encolerizados cuando el oponente los domina, pero no tiene sentido. Lo único que consigues es perjudicarte a ti mismo.
  • Para nada exteriorizo que aprecio los buenos golpes de mi rival.
  • Me suele entrar un ataque de vértigo cuando la victoria parece despuntar en el horizonte.
  • En los deportes de élite no se puede engañar: el talento solo no basta. Es el primer ladrillo, pero encima de él tienes que amontonar el trabajo incesante y reiterado.
  • Una lección que he aprendido es que si el trabajo que hago fuera fácil, no me generaría tanta satisfacción. La emoción de ganar es directamente proporcional al esfuerzo que hago por lograrlo.
  • También sé, gracias a una larga experiencia, que si en el entrenamiento me esfuerzo aunque no tenga ganas, la recompensa será que ganaré partidos aunque no esté en mi mejor momento. Así es como se ganan los campeonatos y es lo que diferencia al gran jugador del que sólo es un buen jugador.
  • Cuando voy por delante, tengo tendencia a jugar a la defensiva.
  • Una regla no escrita del tenis dice que si estás cansado, debes esforzarte para que no se note.
  • Los nervios siempre están ahí. Son tan difíciles de controlar como el oponente que tienes al otro lado de la red y, al igual que éste, unas veces bullen y otras están apagados.

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raul

2 comentarios to “Rafa, mi historia de Rafael Nadal con John Carlin – Apuntes Breves”

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