Raul Barral Tamayo's Blog

Pasen Y Vean [R]

Cabeza de turco de Günter Wallraff – Apuntes Breves

Posted by Raul Barral Tamayo en Jueves, 9 de enero, 2014


Título original: Ganz unten.
© 1985, Verlag Kiepenheuer & Witsch, Colonia.
Traducción: Pablo Sorozábal.
Editorial: Editorial Anagrama.

Una constante de épocas de crisis como la actual es que “las cosas son lo que parecen”, es decir, se valoran por lo que aparentan. Lo que cuenta es la fachada. La máscara ya no oculta a la persona sino que es la persona. Para ver lo que hay detrás, habría que levantar la careta. Pero no es fácil.

Günter Wallraff lo viene intentando desde hace tiempo. Y parece que ha encontrado una fórmula: “hay que enmascararse para desenmascarar”. La máscara elegida por Wallraff no es la que luce la sociedad acomodada. Es la de los marginados. La de los oprimidos. De este modo, convertido él mismo en marginado, en oprimido, en virtud de una careta que dice que él lo es, ha captado en sus propias carnes la verdad, o la falsedad, de los opulentos y los poderosos.

Todo empezó durante el servicio militar. Nacido en la FRA, en 1942, hijo de un empleado y de una mujer de la alta burguesía, Günter Wallraff iniciaría más tarde su bachillerato, que pronto abandonó. Después de un período (1957-61) de aprendizaje, se hizo librero. En 1963 intentó obviar su paso por el ejército declarándose objetor de conciencia. No lo consiguió. Su negativa a empuñar las armas le condujo al psiquiátrico. En esta época empezó a escribir algunos diarios, de los que más tarde publicaría fragmentos. Durante los años siguientes, sumergido en el mundo laboral y decidido a volver públicos y transparentes los ámbitos más oscuros y desconocidos de la sociedad occidental, inició su trayectoria como periodista comprometido.

Tras unos reportajes sobre el ejército (Desobediencia al mando, 1966) y la industria alemanes (Informe desde el centro del mundo, 1967), sus obras empezaron a agitar la opinión pública, levantar polémicas y procurarle no pocos quebraderos de cabeza ante los tribunales. Es es el suyo un periodismo de alto riesgo. Como él mismo dice en El periodista indeseable (1977) (obra en la que denuncia la manipulación informativa, tras su empleo en la redacción del rotativo alemán Bild), jamás trabaja de oídas, de segunda mano: se introduce en los lugares conflictivos y luego explica (con apoyo documental) lo que ha vivido.

Su última experiencia, su metamorfosis en el obrero turco Alí por espacio de dos años, queda ampliamente reflejada en Cabeza de turco (Abajo del todo). Los efectos de este libro-denuncia se extendieron a partir de la zona obrera del Ruhr. Tan sólo cuatro meses después de su publicación (1985), se habían vendido más de dos millones de ejemplares, había veintidós traducciones en marcha (incluída la turca), dos obras teatrales, un espectáculo satírico… y un importante movimiento de opinión en favor de los inmigrantes turcos de la RFA.

“Dejad de experimentar con animales… para eso están los turcos.” Pintada en no importa qué ciudad alemana. Günter Wallraff, transformado en el turco Alí, sufre en su propia carne todo el submundo de explotación, desprecio y humillaciones que rezuma la agresiva frase. Y, después de llegar “abajo del todo”, emerge de la ciénaga para golpear conciencias y cultivar solidaridades.

Algunas de las cosillas que aprendí leyendo este libro que no tienen porque ser ni ciertas ni falsas ni todo lo contrario:

  • Me he pasado diez años considerando la representación de este papel, acaso porque presentía lo que me aguardaba. Lisa y llanamente: tenía miedo.
  • Casi la mitad de los extranjeros adolescentes padecen trastornos psíquicos al no poder digerir tantas y tan desproporcionadas exigencias como se les imponen. Apenas tienen oportunidades en el mercado de trabajo y para los que se han criado aquí no hay retorno posible a su país de origen. No tienen patria.
  • El endurecimiento del derecho de asilo, la xenofobia, la creciente reclusión en ghettos eran todas las realidades de las que tenía noticia, aunque nunca las había visto.
  • No hizo falta gran cosa para ponerme a trabajar, para formar parte de una minoría marginada, para estar abajo del todo. Encargué a un especialista que me fabricara dos finas lentillas de contacto, de color muy oscuro, que pudiera llevar puestas día y noche. Me encasqueté una peluca negra sobre mis propios cabellos. Me convertí en un marginado, en la más ínfima de las basuras.
  • Mi transformación hizo que los demás me dieran a entender directa y francamente lo que pensaban de mí. La escenificación de mi insensatez y la gélida frialdad de una sociedad que se considera a sí misma tan sensata, tan superior, tan definitiva y tan justa.
  • Hay que enmascararse para desenmascarar a la sociedad, hay que engañar y fingir para averiguar la verdad.
  • Aún no he llegado a saber cómo asimila un extranjero las humillaciones cotidianas, los actos de hostilidad y odio, pero sí sé ya lo que tiene que soportar y hasta qué extremos puede llegar en este país el desprecio humano.
  • Mis vivencias han superado, en un sentido negativo, todas mis expectativas.
  • Cuanto más asqueroso y agotador era el trabajo, cuanto más exigía la puesta en juego de mis últimas reservas, tanto mayor fue el desprecio y la humillación que sentí: es algo que no sólo me ha hecho daño sino que, incluso psíquicamente, me ha conformado de modo distinto.
  • El odio cotidiano al extranjero ya no es noticia.
  • Resulta doloroso comprobar cómo en el autobús repleto permanece vacío el asiento contiguo al que uno ocupa.
  • La dulce fast-food cataboliza las reservas de “tiamina” en el cuerpo, lo que lleva consigo una carencia de vitamina B-1 por la que se deteriora el sistema nervioso. Es una alimentación deficiente, susceptible de acarrear graves prejuicios para la salud.
  • Sólo en la industria de la construcción se hallan ocupados 200.000 turcos, paquistaníes, yugoslavos y griegos ilegalmente empleados.
  • “Tú aquí no tienes por qué plantear ninguna cuestión, sino hacer lo que se te diga que hagas. Los pensamientos se los dejas mejor a los burros, que tienen la cabeza más grande”.
  • Alí, rechazado y despachado sin contemplaciones por los funcionarios de Dios; criticado y escarnecido por los monomaníacos de la secta Bhagwan, intenta integrarse en alguna parte y ser aceptado.
  • Intento directamente obtener un puesto en las fábricas Jurid (elaboración del amiento, revestimientos para frenos) en Glinde, cerca de Hamburgo. Mis amigos turcos me informan de que los puestos de trabajo más perjudiciales para la salud se los dan preferentemente a los turcos.
  • Me doy cuenta de que los demás compañeros extranjeros se dan también por aludidos por el comentario del alemán. Lo percibo en sus miradas humilladas y de resignación. Ninguno se atreve a replicar nada. Una vez más soy testigo presencial de cómo estas gentes, ante las más graves ofensas, disimulan y hacen como si no las hubieran recibido. Prefieren tolerar los agravios cotidianos y hacer oídos sordos para no dar pie a ningún pretexto.
  • Tú aquí no tienes ningún derecho. Oficialmente no estás aquí. No tienes papeles ni contrato de trabajo ni nada.
  • hay compañeros que trabajan durante meses sin un solo día libre. Se los trata como si fueran bestias de carga. Se les permite marcharse a su casa porque a la empresa le resulta más barato que pagarles un sitio para dormir.
  • Sólo rara vez alguien llega a resistir ese trabajo más allá de uno o dos años. Con frecuencia bastan uno o dos meses para contraer una enfermedad de por vida, sobre todo cuando te obligan a cumplir turnos dobles o triples. Los capataces de Thyssen lo saben, la factoría se beneficia de ello, de lo que además constancia impresa y almacenada en los relojes de fichar de Thyssen.
  • El record de resistencia en el trabajo lo reclama el compañero turco Sezer O. (44 años). durante la construcción del “Metro” de Munich tuvieron que trabajar un turno de 72 horas bajo tierra y, en sus breves intervalos de descanso, se desplomaban media hora. Hubo muchos accidentes en esos trabajos maratonianos.
  • El trabajo a destajo es el nivel más bajo y degradado de la presunta autosuficiencia, sin ninguna de las ventajas reales que cabría asociar con la misma.
  • Son necesarios enormes esfuerzos para percibir, al menos, una parte de nuestro salario.
  • Una vez enfermo, enfermo para siempre.
  • Debería aprobarse una ley que obligara a quienes obtienen mayores ganancias en la industria farmacéutica a prestarse a que los ensayos se realicen en sus propias personas. Ello haría que el número de ensayos disminuyera drásticamente y quedara restringido a un mínimo razonable. hace sesenta años eran los propios investigadores de medicamentos quienes, para empezar, probaban en sí mismos las nuevas sustancias activas.
  • Pueden hacer con nosotros lo que quieren. Me presionaron: o haces turno doble, o mañana no vengas.
  • La mayoría de los extranjeros que, integrados en las cuadrillas de reparación o limpieza, son enviados a la zona caliente, donde la radiación es especialmente intensa, no aparecen en las estadísticas si al cabo de años o decenios enferman, o mueren, de cáncer de testículos, próstata o glándula tiroides. Entonces viven en otras ciudades o en alguna remota región de su patria, a la que han regresado, y nadie pregunta si hace mucho tiempo realizaron algún trabajo relativamente ligero y limpio durante unos días, semanas o meses en cualquier central nuclear alemana.
  • Thomas Joseph Dunning: “El capital se vuelve audaz si la ganancia es adecuada. Con el 10% asegurado, se lo puede colocar por doquier; con el 20% se torna vivaz; con el 50%, positivamente temerario; por un 100% se pisotea todas las leyes humanas y por un 300% no existe ya crimen al que no se arriesgue, aun bajo peligro del patíbulo. Si el tumulto y la reyerta aportan ganancias, el capital los avivará. La prueba: el contrabando y el comercio de esclavos”.

Enlaces relacionados:

Otros libros relacionados:

raul

Una respuesta to “Cabeza de turco de Günter Wallraff – Apuntes Breves”

  1. […] Cabeza de turco de Günter Wallraff. […]

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: