Raul Barral Tamayo's Blog

Pasen Y Vean [R]

Las buenas ideas de Steven Johnson – Apuntes Breves

Posted by Raul Barral Tamayo en Jueves, 6 de febrero, 2014


Título original: Where Good Ideas Come From. The Natural History of Innovation.
© Steven Johnson, 2010.
De la traducción: © María Sierra, 2011.
Editorial: Turner Publicaciones.

El tópico dice que es de madrugada, que el genio está solo en su despacho o en su laboratorio, inclinado sobre un trabajo absorbente que le aparta del mundo, cuando… ¡flash!: le llega la idea como por milagro, como un chispazo repentino que le hace gritar “eureka”. Pero Steven Johnson argumenta en este libro que ese tópico es la excepción y no la regla.

Según esta fascinante, accesible, entretenidísima “historia natural de la innovación”, las ideas llegan a los cafés antes que a los laboratorios, a los barrios céntricos antes que a las casas aisladas y a las salas de reunión antes que a los despachos del último piso.

En este libro se narra la aparición de la contabilidad de doble entrada, la imprenta o YouTube con un mismo espíritu: el ansia de averiguar cómo se abre paso una idea revolucionaria, cómo funciona la creatividad y cómo afectan el mercado, las patentes y los derechos de autor a la salud de las ideas. Y esa narración nos permite entender dónde están las raíces de la innovación, y a la vez nos brinda muchas estrategias útiles para cultivar nuestras propias buenas ideas.

Steven Johnson ha sido fundador y colaborador de varios prestigiosas publicaciones y páginas web de divulgación científica, como FEED o Plastic, y actualmente se le puede leer en outside.in y en su propio blog stevenberlinjohnson.com.

Algunas de las cosillas que aprendí leyendo este libro que no tienen porque ser ni ciertas ni falsas ni todo lo contrario:

  • George Johnson, divulgador científico, hizo en cierto momento la observación de que una de las conclusiones más hermosas que se sacan de la ley de Kleiber es que el número de latidos de una vida tiene a ser el mismo en todas las especies, lo que sucede es que los animales de más tamaño se toman más tiempo en agotar los suyos.
  • Geoffrey West y su equipo descubrieron con gran placer que la escala de la cuarta potencia negativa regía la energía y el crecimiento del transporte en la vida de la ciudad.
  • La ley de la cuarta potencia que rige la innovación es positiva, no negativa. una ciudad diez veces mayor que su vecina no es diez veces más innovadora, sino que lo es diecisiete veces más.
  • La ley de Kleiber demuestra que, a medida que la vida se va haciendo mayor en tamaño, se vuelve más lenta.
  • Si uno contempla el siglo XX en conjunto, los principales descubrimientos en la comunicación de masas se vienen dando con una regularidad pasmosa, siguiendo un mismo ritmo de innovación social. Podemos llamarlo la regla de los 10 y 10: una década para construir la plataforma nueva, y otra para que llegue al público masivo.
  • Hay ambientes que aplastan las nuevas ideas, mientras que en otros parecen florecer sin esfuerzo.
  • El tema central de este libro es que hay una serie de propiedades y de pautas comunes que aparecen de forma recurrente en los entornos inusualmente fértiles: lo posible adyacente, redes líquidas, la corazonada lenta, serendipia, error, exaptación y plataformas.
  • Hace mucho que la ciencia se dio cuenta de que las cosas se entienden mejor si se estudian en contexto diferentes.
  • Si hubiera una sola máxima que resumiera todos los argumentos de este libro, sería la de que muchas veces nos merece más la pena conectar las ideas que protegerlas.
  • Cuando uno analiza la innovación, tanto en la naturaleza como en la cultura, ve que los entornos que construyen muros alrededor de la buenas ideas tienden a ser menos innovadores, a largo plazo, que los que las dejan a su aire. Las ideas quieren conectarse, vincularse, recombinarse. Quieren reinventarse a sí mismas y cruzar las barreras conceptuales. Quieren competir entre ellas, pero también quieren completarse entre ellas.
  • La incubadora de Stéphane Tarnier. Se podía reducir a la mitad la tasa de mortalidad entre los bebés prematuros si se les trataba como a los pollitos del zoo.
  • Hay estudios que apuntan a que hasta un 95% del equipamiento médico donado a los países en vías de desarrollo queda fuera de servicio durante los primeros cinco años.
  • Tenemos cierta tendencia a ver de forma romántica las ideas rompedoras. Pero las ideas son como un trabajo de bricolaje: se construyen a partir de restos. Tomamos lo que hemos heredado, o nos hemos encontrado por casualidad, y las reorganizamos dándoles nueva forma.
  • En la naturaleza, la innovación también se basa en las partes sueltas. La evolución avanza haciéndose con los recursos disponibles y reorganizándolos para crear aplicaciones nuevas.
  • El científico Stuart Kauffman ha dado con una expresión muy sugerente para esta serie de combinaciones de primer orden: “lo posible adyacente”.
  • Lo posible adyacente nos dice que, en cualquier momento dado, el mundo es capaz de experimentar cambios extraordinarios, pero que solo pueden suceder ciertos cambios. La extraña y hermosa verdad de lo posible adyacente es que sus límites crecen a medida que los exploramos.
  • El proceso evolutivo puede contemplarse como una exploración continua de lo posible adyacente.
  • Los adelantos técnicos (y científicos) muy pocas veces rompen con lo posible adyacente. Tales ideas suelen acabar en fracaso a corto plazo, precisamente porque se habían precipitado. Por eso las definismo como “ideas que se adelantan a su tiempo”.
  • La cuestión es inventarse formas de explorar los límites posibles de lo que te rodea.
  • Los entornos innovadores permiten mejor que sus habitantes exploren lo posible adyacente, porque les ponen delante una gama más amplia y diversa de componentes y porque fomentan que haya ideas originales sobre la forma de recombinar esos componentes.
  • Gran parte del proceso de tener una idea pasa por descubrir qué componentes tenemos disponibles, y por fijarnos en que no nos estamos limitando a reciclar los ingredientes de siempre.
  • El truco de tener buenas ideas no está en sentarse ante una mesa en glorioso aislamiento, tratando de pensar grandes cosas. El truco está en poner más elementos encima de la mesa.
  • Los átomos de carbono son solo el 0,03 por ciento de la composición total de la corteza terrestre, y sin embargo suponen el veinte por ciento de nuestra masa corporal, y esa desproporción ilumina la propiedad más distintiva del átomo de carbono: su poder combinatorio. El carbono es un conector.
  • Allí donde los seres humanos se organizaron por primera vez en asentamientos que se parecían a las redes líquidas, se habría producido inmediatamente un gran brote de innovación. En algún momento de los primeros mil años que siguieron a la aparición de las ciudades, los seres humanos inventaron una forma nueva de inventar.
  • El entorno de grupo ayuda a recontextualizar los problemas, porque las preguntas de los colegas obligan a cada científico a pensar en su experimento a una escala o un nivel distintos.
  • La forma más rápida de congelar una red líquida es meter a la gente en despachos privados, con la puerta cerrada.
  • Las interconexiones alimentan las buenas ideas, porque la mayor parte de las grandes ideas llegan al mundo a medio cocer, más en forma de corazonada que de revelación.
  • Los juicios inmediatos de la intuición siempre han sido un caso raro en la historia de las ideas que cambiaron el mundo.
  • El papel de los sueños en los descubrimientos científicos no tiene nada de paranormal. Los recuerdos y las asociaciones aparecen de forma caótica, semialeatoria, dando pie a esa cualidad alucinatoria de los sueños. La noción de Freud sobre la actividad onírica lo explicaba al revés: no es que el sueño desvele verdades reprimidas; lo que hace es explorar, intentado hallar verdades nuevas a base de experimentar con combinaciones neuronales novedosas. El trabajo onírico resulta un modo particularmente caótico, pero muy productivo, de explorar lo posible adyacente.
  • Este estudio de Robert Thatcher apunta a un concepto que nos parece contrario a la lógica: cuanto más desorganizado sea un cerebro, más listo es su dueño.
  • Cuando la naturaleza se ve necesitada de ideas nuevas, intenta conectar, no proteger.
  • La serendipia no se reduce a dejarse sorprender ante los encuentros del azar por mero disfrute. Se basa en los accidentes afortunados, por supuesto, pero si son afortunados es porque lo que se descubre de esta forma tiene un sentido para quien lo encuentra.
  • La historia de la innovación está repleta de buenas ideas que se le ocurrieron a alguien mientras se daba una vuelta.
  • En los últimos dos siglos, tanto legal como popularmente, se ha aceptado un criterio sobre la innovación que se asienta exactamente en lo contrario: en poner barreras entre las ideas, en evitarles conexiones azarosas y casuales. Lo irónico es que esas barreras se hayan erigido con el objetivo explícito de fomentar la innovación. Aparecen con nombres variados: patentes, gestión de derechos digitales, propiedad intelectual, secretos comerciales o tecnología propietaria.
  • Los entornos cerrados inhiben la serendipia y hacen disminuir la red de cerebros que podrían ocuparse de un problema.
  • Si se protegen las ideas de los espías y los imitadores, se las está protegiendo también de otras ideas que podrían mejorarlas o transformarlas, haciéndolas pasar de pistas o corazonadas a verdaderas innovaciones.
  • Hay estudios nuevos que afirman que las tormentas de ideas no son tan efectivas como quieren creer los que las practican.
  • En muchas ocasiones, el error abre un sendero que le saca a uno del camino de las verdades cómodas y aceptadas.
  • El problema con los errores es que tenemos una tendencia natural a quitarles importancia.
  • Los mejores laboratorios de innovación siempre han estado un poco contaminados. Es más probable que surjan buenas ideas en un entorno con algo de ruido y de error.
  • Si no hubiera ruido, la evolución se estancaría, fabricando sin cesar copias perfectas, incapaces de cambiar.
  • Los entornos innovadores son muy fértiles en errores útiles, y sufren cuando los mecanismos de control de calidad les presionan en exceso.
  • Los fallos son un paso inevitable en el camino que lleva a la verdadera innovación.
  • Una parte importante de la genialidad de Gutenberg no consistió en concebir una tecnología completamente nueva desde cero, sino en tomar prestada una tecnología ya madura de un campo totalmente distinto (prensa del vino) y aplicarla a resolver un problema sin relación alguna con el original.
  • Exaptación, un organismo desarrolla un rasgo destinado a un uso específico, pero luego ese rasgo acaba capitalizándose para una función completamente distinta.
  • Los individuos buscan camaradas que compartan sus pasiones. El apoyo no siempre conduce a la creatividad, para eso hacen falta las colisiones. Esas colisiones tienen lugar cuando convergen diversos campos especializados en un espacio intelectual o físico compartido. Ahí es donde de verdad saltan chispas.
  • La extensión laberíntica e irregular de un arrecife está formada por millones de esqueletos unidos.
  • Los constructores de plataformas y los ingenieros de ecosistemas no se limitan a abrir una puerta a lo posible adyacente: crean una planta entera.
  • El efecto Doppler lo percibimos cada vez que una ambulancia nos adelanta con la sirena a todo volumen: cuando pasa a nuestro lado, el sonido de la sirena parece menos agudo.
  • La mayoría de los focos de innovación disponen de un espacio físico parecido, asociado a ellos: el Homebrew Computing Club de Silicon Valley, la tertulia de los miércoles de Freud en el número 19 de la calle Bergasse, o el café inglés del siglo XVIII.
  • La tradición nos cuenta que Edison inventó la bombilla, pero la verdad es que la bombilla surgió a través de una red compleja de interacciones entre Edison y sus rivales, y que cada uno de ellos contribuyó con diferentes elementos clave durante el proceso.
  • Todos los patrones de la innovación se manifiestan mejor en entornos abiertos donde las ideas fluyen a través de canales no regulados.
  • La creación de entornos innovadores es, como cualquier otra realidad social compleja, una cuestión de equilibrios.
  • El estado natural de las ideas es el flujo, el derrame y la conexión: es la sociedad la que las encadena.
  • Dese un paseo. Cultive sus corazonadas. Escríbalo todo, pero mezcle las carpetas. Celebre la serendipia. Cometa errores fértiles. Disfrute de aficiones variadas. Frecuente los cafés y las demás redes líquidas. Siga los vínculos. Deje que otros construyan encima de sus ideas. Tome prestado, recicle, reinvente. Construya un enmarañado ribazo.

Enlaces relacionados:

Otros libros relacionados:

raul

Una respuesta to “Las buenas ideas de Steven Johnson – Apuntes Breves”

  1. […] Yo puta de Isabel Pisano – Apuntes Breves Las buenas ideas de Steven Johnson – Apuntes Breves […]

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: