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La cultura de la no violencia de Domenico Losurdo – Apuntes Breves

Posted by Raul Barral Tamayo en Jueves, 13 de febrero, 2014


Título original: La non-violenza.
© Gius, 2010. Laterza & Figli
© de esta traducción: Helena Aguilà Ruzola, 2011
Editorial: Península.

“El siglo XX está lleno de guerras y revoluciones que, de distintas formas, prometen conseguir la paz perpetua, es decir, está lleno de violencias que afirman querer erradicar de una vez por todas el azote de la violencia”.

“¿Lo que debemos cuestionarnos es, pues, un determinado sistema político-social? Aquí topamos de nuevo con una problemática que ha sido el centro de la reflexión y la lucha política de la edad contemporánea y que sigue siendo ineludible, aunque es necesario afrontarla en términos radicalmente nuevos para dejar atrás su concepción utópica. Con todo, sigue en pie una cuestión: hasta que no se arranquen de cuajo las raíces de la política de “conquista”, “usurpación” y dominio, una institución como la ONU podrá contener y limitar el azote de la guerra, pero no se harán realidad las confiadas esperanzas de Tolstói y de otros grandes intérpretes de la no violencia, quienes creían que el fenómeno de la guerra y del duelo entre Estados abandonaría la escena de la historia, del mismo modo en que lo había hecho el fenómeno del duelo entre individuos”.

Domenico Losurdo (Sannicandro de Bari, Italia, 1941) es Profesor Ordinario de Historia de la Filosofía en la Universidad de Urbino. Reconocido como uno de los intelectuales italianos más destacados, ha publicado numerosos libros, conferencias y artículos.

Algunas de las cosillas que aprendí leyendo este libro que no tienen porque ser ni ciertas ni falsas ni todo lo contrario:

  • En la actualidad, sigue teniendo consecuencias nefastas la “gran narración” según la cual la difusión universal de la democracia, incluso mediante la fuerza de las armas, sesgaría de una vez por todas las raíces de la guerra, allanándole así el camino a la paz perpetua.
  • En vez de posponer la no violencia hasta un futuro político-social tan problemático, ¿no sería mejor practicarla en el presente?
  • ¿Qué sabemos de los dilemas, “traiciones”, decepciones y auténticas tragedias con que ha tropezado el movimiento inspirado en el ideal de la no violencia?
  • El respeto por la ahimsa es indiscutible, pero ello no significa que las posturas de Gandhi frente a los conflictos armados del tiempo histórico que le tocó vivir se caractericen por condenar la violencia de forma coherente, sino todo lo contrario.
  • ¿No resulta demasiado contradictorio proclamar la ahimsa y, al mismo tiempo, participar activamente en las guerras del Imperio británico y ensalzar sus efectos beneficiosos?
  • Fredrickson: “Gandhi se ocupaba exclusivamente de los derechos humanos de los indios como comunidad de inmigrantes. No prestaba atención a la suerte de los africanos, y procuraba manifiestamente que los indios entrasen a formar parte de la minoría civilizada y privilegiada de los colonos”.
  • Gandhi pretende universalizar el método de lucha empleado en la Marcha de la Sal, e incita a las víctimas del Tercer Reich a seguirlo. No se da cuenta que de provocar indignación moral solo es posible y solo resulta eficaz cuando se dan tres condiciones: una gran proyección pública, para llamar la atención respecto a las víctimas; una situación general no demasiado catastrófica, para poder suscitar un sentimiento de compasión; un conflicto que no genere un odio profundo y generalizado, para que no neutralice el sentimiento de compasión.
  • Es difícil considerar que la independencia de la India sea producto de la agitación no violenta de Gandhi. Indudablemente, hay que reconocerle a dicha agitación el mérito histórico de haber rescatado de su letargo y su reclusión social a las grandes masas populares para inducirlas a la acción política.
  • Sabemos que las tradiciones se inventan o construyen dilatando o relativizando ciertos aspectos de la cultura de un país región.
  • La violencia invadía todos los sectores de la sociedad tibetana tradicional. Lo primero que llama la atención es la fuerte presencia de esclavitud y servidumbre. Los esclavos propiamente dichos era un porcentaje reducido, pero los siervos constituían la amplia mayoría de la población. A la violencia que ejercen los señores sobre los esclavos y semiesclavos debe añadirse la violencia que origina un régimen de tipo fundamentalista.
  • Al igual que la ahimsa, la no violencia y la pureza espiritual, la pureza medio ambiental que se le atribuye al Tíbet lamaísta es una creación de la guerra psicológica.
  • Cuando dejamos el plano de la ética de la convicción para trasladarnos al de la ética de la responsabilidad, la violencia acaba manifestándose incluso en la práctica cotidiana de la no violencia, a veces con independencia de las grandes crisis históricas.
  • El problema es que si poder, dominio y violencia anidan hasta en la organización de una manifestación, o en los discursos pronunciados durante la misma contra la esclavitud o contra la guerra, en definitiva, si todo es violencia, resulta muy difícil, casi diría imposible, luchar de forma concreta contra determinada formas de violencia.
  • La “gran narración” en la cual la paz perpetua deriva de la democracia universal, además de carecer de fundamento histórico, amenaza con ser una utopía transformada en distopía.
  • El dogmatismo consiste precisamente en esto, en la incapacidad de aplicarse uno mismo las reglas que son válidas para los demás.
  • No olvidemos que Gandhi siempre apoyó y se mostró dispuesto a apoyar las guerras del Imperio británico, ni que, durante el primer conflicto mundial, fue “jefe reclutador” al servicio del ejército británico.
  • Para ser creíble, la condena a la violencia debe poner en el punto de mira, antes de nada, la carrera armamentista y la política de guerra y de preparación para la guerra.
  • El movimiento antimilitarista debe incluir en su punto de mira el uso de esa gran arma de destrucción masiva que es el embargo.
  • Tras las dos catastróficas guerras mundiales, vieron la luz primero la Sociedad de Naciones y luego la ONU.
  • El artículo XXI consagraba la legitimidad de la doctrina Monroe, que, según la reinterpretación de Theodore Roosevelt, efectuada años antes, otorgaba a Estados Unidos un “poder de policía internacional” en Sudamérica, reduciéndola así al rango de colonia o semicolonia.
  • El movimiento antimilitarista ha unido, históricamente, la lucha contra los peligros de guerra a la lucha contra el chovinismo y por la democracia en las relaciones internacionales.
  • Es posible la convivencia entre autoconciencias orgullosas; defender la dignidad de la individualidad nacional siempre es universalizable, aun cuando esta adquiera, en ocasiones, una forma enfática. Muy distinto es el caso del “espíritu de conquista y de usurpación”, que implica en sí mismo el enfrentamiento y la guerra.
  • Hasta que no se arranquen de cuajo las raíces de la política de “conquista”, “usurpación” y dominio, una institución como la ONU podrá contener y limitar el azote de la guerra, pero no se harán realidad las confiadas esperanzas de Tolstói y de otros grandes intérpretes de la no violencia.

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raul

2 comentarios to “La cultura de la no violencia de Domenico Losurdo – Apuntes Breves”

  1. Hola Raúl, al habla tu viejo compañero de curro. Espero todo te vaya de maravilla, aunque ya veo que en el plano intelectual no tengo nada de qué preocuparme :)

    También leí este libro, y tengo que decir que sobresale con creces de toda la tanda de ensayos socio-políticos-históricos que me he zampado últimamente. Los ejemplos de Gandhi, que ya citas, las llamadas “primaveras” (que aún se siguen sufriendo en el antiguo bloque soviético y en oriente medio), la gran farsa del Tibet, son casos de extremo interés y muy bien documentados.

    Losurdo es especialista en poner el dedo en la llaga, una voz muy incómoda, no sólo por su incontestable rigor, sino por su muy necesaria tendencia a tomar partido y alejarse de esa acomplejada neutralidad/equidistancia que tanto ha hecho el periodismo de la (agonizante) sociedad bienpensante en la que vivimos. También recomiendo en ese sentido: http://pascualserrano.net/noticias/resena-201ccontra-la-neutralidad-tras-los-pasos-de-john-reed-ryszard-kapuscinski-rodolfo-walsh-edgar-snow-y-robert-capa201d-de-pascual-serrano

    Por otro lado, y si has salido satisfecho de esta experiencia, Losurdo fue aún más polémico con esta referencia: http://www.elviejotopo.com/web/libros_detalle.php?idLibro=282 ¿Te atreves o ya es demasiada desmitifación en tan poco tiempo? :)

    Un abrazo desde la otra punta del Mundo.

    • Raul Barral Tamayo said

      q pasa joaquin!!

      si no te has vuelto aun supongo q la cosa va muy bien por alli, de lo cual me alegro :).

      el libro esta bien y es duro “ver” como se caen algunos mitos delante de tus ojos, aunque es muy arido para mi la verdad, se me hizo pesados algunos tramos.

      encantado q me recomiendes todos los libros q consideres :), los pongo en la lista y ya los voy pillando segun disponibilidad de la biblioteca.

      me encanto tener noticias tuyos tio :).

      abrazos back!!

      raul

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