Raul Barral Tamayo's Blog

Pasen Y Vean [R]

Walden dos de B. F. Skinner – Apuntes Breves

Posted by Raul Barral Tamayo en Jueves, 6 de marzo, 2014


Título original: Walden Two.
© 1948, 1976, B. F. Skinner.
© Santiago Lorente Arenas, por la traduccion.
Editorial: Ediciones Martínez Roca.

Walden Dos toma su nombre de la experiencia del filósofo H. D. Thoreau, que se retiró durante dos años a un lugar del bosque de Concord (Massachussets) llamado Walden para vivir en aislamiento, apartado de una civilización industrial que, según su propia experiencia, “convierte al hombre en instrumento de sus propios instrumentos”.

Walden Dos, la comunidad de Skinner, es “una comunidad de unas mil personas que gozan de un placentero ambiente rural y trabajan sólo unas cuantas horas al día sin ser obligadas a hacerlo. Sus niños son cuidados y educados por especialistas, la comida es buena y la atención médica y sanitaria, excelentes. Hay mucho tiempo libre. Florecen el arte, la música y la literatura, y se fomenta la investigación científica.”

Es, en definitiva, una utopía construida de acuerdo con los últimos adelantos científicos, especialmente en el campo de la psicología social.

Esta obra polémica, publicada en 1948 y traducida a numerosos idiomas, se ha convertido en un clásico y referente para millones de personas, que encuentran en ella un texto de plena actualidad en el que se plantea, a fondo y sin prejuicios, temas tan candentes y cruciales como la crisis de la familia, el problema de la libertad, la viabilidad de la democracia y tantos otros, adoptando, en la mayoría de las ocasiones, posturas revolucionarias.

Mundialmente conocido por su descubrimiento del condicionamiento operante (la famosa “caja de Skinner”) y sus importantísimos trabajos en el campo de la enseñanza programada, Skinner (1904-1990) fue un hombre de una honestidad científica a toda prueba. El rigor de sus métodos de observación y experimentación fue realmente impresionante. Nunca aceptó soluciones fáciles, siempre mostró gran prudencia en el uso de conceptos y sólo generalizó los resultados de sus observaciones cuando existían suficientes garantías para ello.

Se podrá estar o no de acuerdo con su enfoque conductista radical de la psicología, pero de lo que no cabe duda es de que Skinner fue uno de los grandes de la psicología científica moderna.

Walden Dos es la única novela de Skinner dentro de una extensa producción de libros, artículos y comunicaciones, cuyas referencias bibliográficas figuran en todos los tratados de psicología del mundo.

Algunas de las cosillas que aprendí leyendo este libro que no tienen porque ser ni ciertas ni falsas ni todo lo contrario:

  • ¿Qué tiene de bueno lo grande? Se ha dicho muchas veces que el mundo padece la calamidad de lo grande, y de ello nos ofrecen ejemplos clínicos nuestras grandes ciudades.
  • ¿Para qué necesitamos las ciudades? Gracias a los sistemas modernos de transporte y de comunicación, ya no es preciso que las empresas se encuentren a una distancia que pueda cubrirse andando o tomando un taxi.
  • La gente que acude en rebaño a las ciudades en busca de trabajo y de una vida más interesante volvería de nuevo a aquellos lugares de donde procede si encontrara en ellos aquel trabajo y aquella vida.
  • El análisis experimental de la conducta ha venido a demostrar de forma meridiana que lo que cuenta no es la cantidad de bienes de consumo sino la relación contingente entre los bienes y la conducta. He aquí la razón que explica que en el mundo haya gente más feliz que nosotros poseyendo mucho menos.
  • En cuanto a contaminación, las comunidades pequeñas son óptimas en lo que toca a la circulación de materiales y a evitación de unos métodos ruinosos de distribución.
  • Las dimensiones de una gran ciudad nos resultan inquietantes precisamente porque en ella encontramos a mucha gente a la que no volveremos a ver nunca y cuyo encomio o censura no significan, por tanto, absolutamente nada para nosotros.
  • Solventaríamos muchos de los problemas que nos plantes el crimen y la delincuencia si nos fuera dado modificar el ambiente primero donde vivieron los ofensores.
  • Los transgesores raras veces mejoran al ser recluidos en la cárcel.
  • Las grandes revoluciones culturales no partieron de la política. Los grandes hombres que dieron un viraje a los asuntos humanos no eran líderes políticos.
  • Lo que se necesita no es un nuevo líder político ni un nuevo tipo de gobierno sino un mayor conocimiento de la conducta humana y unas nuevas formas de aplicar este conocimiento a la planificación de unas prácticas culturales.
  • La acción política no es buena para construir un mundo mejor; los hombres de buena voluntad saldrían ganando usando medios que no fueran políticos; cualquier agrupación de personas podría asegurarse la autosuficiencia con ayuda de la tecnología moderna, y los problemas psicológicos resultantes de la vida en comunidad podrían resolverse aplicando los principios suministrados por la “ingeniería de la conducta”.
  • Nuestra comunidad tiene ahora cerca de mil miembros. Si no viviéramos en los edificios que ven delante, estaríamos ahora ocupando doscientas cincuenta casas y trabajando en cien oficinas, talleres y almacenes y depósitos. Supone una enorme simplificación y gran ahorro de tiempo y dinero.
  • Una ventaja de la vivienda comunitaria es que podemos controlar el clima.
  • Lo importante es animar a nuestra gente a considerar cada hábito y costumbre como susceptible de mejora. Una constante actitud experimental hacia todo…, eso es lo que necesitamos. Surgen así soluciones a problemas de todo tipo casi milagrosamente.
  • Pasar de moda no es un proceso natural, sino un cambio premeditado que destruye la belleza del vestido del año pasado y lo deja sin valor. Cambiamos de estilos más despacio, lo suficiente para no tener que tirar la ropa que está todavía en buen uso.
  • No nos hemos separado del resto del mundo y tampoco lo deseamos. Una ruptura total nos daría más disgusto que ventajas.
  • Nuestro teatro tiene capacidad para doscientas personas aproximadamente. Esta es nuestra mayor muchedumbre. Cuando una obra de teatro o una película nos interesa a todos, y esto es raro, se repite sencillamente hasta que todos la hemos visto.
  • La conferencia es un medio ineficacísimo de difundir cultura. pasó de moda con la invención de la imprenta. Subsiste sólo en nuestras universidades, en sus imitadores y en alguna que otra institución retrógrada.
  • Las muchedumbres son desagradables e insanas. Son innecesarias para las formas más valiosas de relaciones personales y sociales, y son peligrosas. La masa corre hacia donde los individuos temen pisar, y los Führers se engañan a sí mismos al creer en el apoyo que se les brinda.
  • Alternamos los horarios de nuestros miembros. Todo nuestro material está, en muchos casos, siempre en uso. Podemos hacerlo porque no estamos sometidos a horarios de tiendas, negocios y escuelas. Nos encontrarán desayunando en cualquier momento entre las cinco y las diez de la mañana. La comida empieza inmediatamente después y dura hasta media tarde. Los adultos cenan entre cinco y media y nueve. No existen salas grandes y nunca están llenas. Con un horario flexible, nos arreglamos bien con pocas instalaciones. Nuestras instalaciones se usan quince o dieciséis horas diarias sin molestias indebidas para los de los primeros o los últimos turnos.
  • Los créditos de trabajo son una especia de dinero. No son monedas ni billetes; sólo entradas en un libro de cuentas. Todos los productos y servicios son gratis. Cada uno paga lo que usa con mil doscientos créditos al año, unos cuatro por cada día laborable. En el momento presente es aproximadamente de una hora de trabajo por crédito. Asignamos diferentes cantidades de créditos a las diversas clases de trabajo, y las ajustamos de vez en cuando de acuerdo con la demanda.
  • Hay seis Planificadores, normalmente tres hombres y tres mujeres. Los Planificadores son responsables del éxito de Walden Dos. Dictan normas, revisan el trabajo de los Administradores y vigilan el estado de la comunidad, en general. También desempeñan ciertas funciones judiciales. Al menos un crédito deben ganarlo con trabajo estrictamente físico.
  • ¿Los miembros de la comunidad no votan? No. ¿Cómo podrían los miembros medir su habilidad? No. Los aspirantes a Administradores ocupan previamente puestos intermedios que implican mucha responsabilidad y proporcionan la experiencia necesaria. Los miembros no tienen voz ni voto ni desean tenerlo.
  • Algunos seríamos lo suficientemente inteligentes para sobrevivir sin trabajo físico, pero somos también lo suficientemente inteligentes para darnos cuenta de que, a la larga, esto significaría un peligro. La clase privilegiada crecería como un cáncer hasta que su presión sobre el resto de la comunidad llegaría a ser intolerable. Al hombre inteligente le molesta sentir que su trabajo es realizado por cualquier otro.
  • Nunca encontré felicidad alguna en ser servido por otros.
  • Una sociedad  bien organizada es tan eficiente y productiva que un pequeño sector de la población desperdiciado no tiene importancia.
  • Cerebros y músculos no son nunca exclusivos. Nadie es todo cerebro o todo músculo, y nuestras vidas deben ajustarse a esta realidad. Una o dos horas de trabajo físico diario es una buena medida de salud. No debemos dejar atrofiar nuestros músculos más grandes solamente porque hemos encontrado mejores medios de usar los músculos más pequeños.
  • A nuestro Planificadores, Administradores y Científicos se les obliga a ganarse sus créditos de trabajo en tareas manuales. Esto constituye nuestra garantía constitucional de que no se olvidarán de los problemas que aquejan a los que usan los músculos grandes.
  • Trabajamos con más habilidad y más rápidamente durante las cuatro primeras horas del día. El posible efecto de una jornada laboral de cuatro horas es enorme.
  • Tenemos la motivación que nace cuando un hombre trabaja para sí mismo en lugar de hacerlo para un jefe que se queda con todo el beneficio. Se trata de un verdadero “salario con incentivo” y su efecto es prodigioso. Se evitan los desperdicios, la calidad del trabajo es superior, y la lentitud deliberada se convierte en inconcebible.
  • No tenemos clase ociosa, ni ancianos prematuros, imposibilitados, borrachos, criminales, ni mucho menos enfermos. No tenemos paro obrero debido a mala planificación. Tampoco se paga a nadie para que no haga nada y puedan, de este modo, mantenerse los standards laborales.
  • Practicamos el principio de Thoreau de evitar la propiedad innecesaria.
  • Tenemos poco o ningún desperdicio en la distribución de alimentos y almacenaje, y nada en absoluto de pérdidas debido a necesidades mal calculadas.
  • Nos esforzamos por alcanzar la libertad económica combinando un altísimo nivel de vida con un consumo de bienes muy bajo.
  • Todo dinero ganado por los miembros pertenece a la comunidad.
  • Rehuimos la tentación de volver a métodos primitivos de cultivo e industria. Las comunidades son normalmente más ricas en mano de obra que en materia prima y en capital, y esto ha conducido frecuentemente a la fatal creencia de que no era necesario economizar la mano de obra. Nunca hay trabajo de sobra, porque éste ha de mantenerse en un nivel mínimo por razones psicológicas.
  • Nadie se interesa más que nosotros por disminuir la mano de obra. Ningún industrial se ha esforzado tanto por desprenderse de un puesto de trabajo innecesario. La diferencia es que nosotros nos desprendemos del trabajo, no del trabajador.
  • No hay nada de malo en el trabajo duro, ni nos preocupamos por evitarlo. Simplemente tratamos de evitar el trabajo no creador y carente de interés. Si pudiéramos satisfacer nuestras necesidades sin trabajar en absoluto de esa forma, lo haríamos. Pero esto nunca ha sido posible excepto mediante alguna forma de esclavitud. Lo que sí exigimos es que el trabajo de un hombre no coarte su espíritu o amenace su felicidad.
  • Nos queda tiempo para dedicar nuestras energías al arte, la ciencia, el juego, la práctica de habilidades, la satisfacción de curiosidades, la conquista de la naturaleza, la conquista del hombre… la conquista de sí mismo, nunca la de los demás.
  • Nadie puede dudar seriamente de que una comunidad bien llevada es capaz de defenderse con éxito como agrupación económica. Los problemas auténticos son los psicológicos.
  • Tenemos el suficiente enfant terrible dentro de nosotros para desear violar lo inviolable.
  • ¿Por qué nuestra civilización no puede producir el arte en la misma abundancia que ciencia y tecnología? Simplemente porque faltan las debidas condiciones. En nuestra comunidad se dan estas condiciones. Cuando los artistas y compositores no reciben ayuda, generalmente logran un poco de ocio mediante el descuido irresponsable de su trabajo. De aquí su reputación entre el público. Irresponsabilidad o seguridad…
  • Los premios son pan para hoy y hambre para mañana. No se puede estimular el arte únicamente con dinero. Lo que se necesita es cultura. Una oportunidad efectiva para artistas jóvenes. Debemos ayudar al artista antes de que haya probado su valor. Una cultura altamente productiva debe estimular grandes cantidades de jóvenes sin discriminación.
  • En cuanto a las emociones, no estamos libres de ellas, ni quisiéramos estarlo. Pero las más ruines y molestas, las emociones que dan pábulo a la infelicidad, son aquí tan desconocidas como, por ejemplo, la infelicidad.
  • Seamos realistas. Todos y cada uno tenemos intereses que están en conflicto con los intereses de los demás. Es nuestro pecado original, y no se puede remediar.
  • No se puede esperar que la gente cumpla un código útil con la misma perfección de un engranaje mecánico.
  • La prueba más dolorosa que sufren los oprimidos es la rabia constante que sienten al pensar en el opresor. Lo que Jesús descubrió fue cómo evitar esta destrucción interior. Su técnica fue practicar la emoción opuesta. Si un hombre llega a conseguir “amar a sus enemigos”, y “olvidarse del mañana”, no se verá acosado por el odio al opresor, o por la ira causada por la pérdida de su libertad o de sus propiedades.
  • El optimista y el pesimista, el alegre y el malhumorado, el amado y el despreciado, el ambicioso y el desanimado… Todos ellos no son más que productos extremos de un sistema desdichado.
  • Libertad, libertad… La libertad es un problema.
  • Walden Dos ha suprimido la familia, no sólo como unidad económica, sino hasta cierto punto también como unidad social y psicológica.
  • La conveniencia de cuartos separados para marido y mujer. No es obligatorio, pero cuando se practica, a la larga se conservan relaciones conyugales más satisfactorias que si se utiliza una sola habitación común.
  • El hogar no es el lugar más adecuado para educar niños.
  • Otra regla es: “Explica tu trabajo a cualquier miembro que se interese por él”. Una más: “No murmures sobre las relaciones personales de los miembros”.
  • La mayoría de la gente no quiere hacer planes; quiere sentirse libre de la responsabilidad de planificar. Lo único que quiere es alguna seguridad de que podrá vivir decentemente. El resto es un diario disfrutar de la vida.
  • No se puede forzar a nadie a ser feliz; nadie será feliz si se ve obligado a seguir una hipotética norma de felicidad.
  • El defecto de los anarquistas es que confiaban demasiado en la naturaleza humana. Su doctrina fue un derivado de la filosofía del perfeccionismo.
  • Niego rotundamente que exista la libertad. Debo negarla…, pues de lo contrario mi programa sería totalmente absurdo. No puede existir una ciencia que se ocupe de algo que varíe caprichosamente.
  • Si queremos que una persona se comporte de una forma determinada, nos bastará con crear una situación que le agrade, o con eliminar una situación que le desagrade.
  • Ésta es la fuente del inmenso poder del refuerzo positivo. No hay coacción ni rebeldía. Mediante un cuidadoso esquema cultural, lo que controlamos no es la conducta final, sino la inclinación a comportarse de una forma determinada… Los motivos, los deseos, los anhelos. Lo curioso es que, en este caso, el problema de la libertad nunca surge.
  • La mayoría es una élite. Y es déspota. Yo quiero eliminarlas todas y conseguir un gobierno que actúe en beneficio de todos los ciudadanos sin excepción.
  • En Walden Dos nadie se preocupa por el gobierno a no ser aquellos a los que se les ha asignado tal preocupación.
  • La usurpación del poder supone una amenaza sólo en una cultura competitiva.
  • La democracia no es una garantía contra el despotismo.
  • Sólo veo cuatro cosas equivocadas en Rusia. Tal como fue concebida originalmente, era una buena tentativa. Surgió de impulsos humanitarios que son corrientes en Walden Dos. Pero pronto aparecieron debilidades: una disminución del espíritu experimental; ha abusado de la propaganda; la utilización de héroes; se basa en el poder.
  • Tengo el presentimiento de que algún día encontraremos no sólo la causa que produce el talento matemático de un niño ¡sino el sistema para hacer mejores matemáticos!
  • “No digo que John o Jonathan se den cuenta de todo; ese es el carácter de una aurora que nunca conoceremos por el simple discurrir del tiempo. La luz que nos ciega es para nosotros oscuridad. Sólo amanece el día en que estamos despiertos. Aún quedan días por amanecer. El sol no es sino una estrella del alba”.

Enlaces relacionados:

Otros libros relacionados:

raul

3 comentarios to “Walden dos de B. F. Skinner – Apuntes Breves”

  1. […] Walden dos de B. F. Skinner – Apuntes Breves […]

  2. […] Walden dos de B. F. Skinner. […]

  3. […] Walden dos de B. F. Skinner. […]

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: