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Las hijas del Yang-tsê de Xinran – Apuntes Breves

Posted by Raul Barral Tamayo en Martes, 25 de marzo, 2014


Título original: Message from an Unknown Chinese Mother.
© The Good Women of China, 2010.
© por la traducción, Claudia Conde, 2011.
Editorial: Planeta.

Xinran, la autora china más reconocida por la crítica en todo el mundo occidental, ha reunido en este libro historias reales jamás contadas de madres chinas que se vieron obligadas a separarse de sus hijas.

La autora intenta así enviar un mensaje que ayude a las niñas chinas que fueron adoptadas a entender por qué sus madres las abandonaron.

En Las hijas del Yang-Tse, Xinran nos sumerge en las vidas de diez mujeres chinas que, aunque tienen distintos orígenes, edades y condiciones (estudiantes, mujeres de éxito, comadronas, humildes campesinas…), todas comparten terribles recuerdos que han marcado sus vidas.

Por distintos motivos, como la política del hijo único, las destructivas creencias ancestrales o las situaciones económicas extremas en las que sobreviven, muchas de ellas tuvieron que separarse de sus hijas para siempre.

Diez capítulos. Diez mujeres. Diez testimonios desgarradores que muestran las terribles e inhumanas condiciones en las que viven millones de mujeres en un país anclado en el pasado. Diez historias. Diez mensajes de amor de unas madres que nunca olvidaron, ni olvidarán jamás, a sus hijas.

Xinran (Pekín, 1958) trabajó como periodista y locutora de radio en China antes de trasladarse a Londres en 1997.

Algunas de las cosillas que aprendí leyendo este libro que no tienen porque ser ni ciertas ni falsas ni todo lo contrario:

  • A finales de 2007, el número de huérfanos chinos adoptados en todo el mundo ascendía a 120.000. Distribuidos en 27 países, casi todos son niñas. Personalmente, creo que las razones son tres: la primera es la práctica de abandonar a las niñas recién nacidas, bastante extendida desde épocas antiguas en las culturas agrícolas de Oriente; la segunda, la ignorancia sexual (que sigue imperando) combinada con el auge económico, y por último, la política del hijo único.
  • Las dinastías han llegado y han pasado a lo largo de la historia china, pero la manera de repartir las tierras nunca ha cambiado de verdad, y la desigualdad básica entre hombres y mujeres ha llegado a ser una tradición profundamente arraigada. Cada hombre mayor de quince años recibía 40 mu (dieciseisavo de hectárea) de suelo arable, mientras que las mujeres recibían sólo la mitad.
  • Para ser “buena”, una mujer debe tener un hijo varón, y todas las mujeres casadas de las aldeas lo saben. En algunas de las aldeas más pobres, cuando el primer bebé es una niña, la pobre criatura es abandonada, o bien asfixiada nada más nacer.
  • En el pasado, si el bebé que la familia no podía criar era un niño, entonces podía entregarlo en adopción a otra familia o venderlo; si era una niña, la muerte era casi inevitable.
  • La política de hijo único en China fue formulada durante el Segundo simposio Nacional de la Población, celebrado en la ciudad de Chengdu, en la provincia de Sichuan, los días 11 al 14 de diciembre de 1979.
  • Las familias de campesinos analfabetos fueron los que lucharon más encarnizadamente con los gobiernos locales para conseguir tener un descendiente varón.
  • Un proverbio chino dice que “el cielo está muy alto y el emperador, muy lejos”, lo que significa que cuanto más se aleja uno del centro del gobierno, es más probable que las normas locales prevalezcan sobre los edictos de la capital.
  • En las zonas montañosas más apartadas del oeste de China, la vigencia de la política del hijo único es sólo nominal.
  • usar el mismo conjunto de normas para juzgar a todo el mundo es propio de personas ignorantes y autoritarias.
  • Sólo soy una mujer que anhela el abrazo de una madre y el vínculo perdurable de amor y confianza entre madre e hija.
  • Xinran, ¿tú sabes por qué no me quiso mi madre china?
  • Una mujer es como un canto rodado, que el agua y el tiempo han vuelto redondeado y liso. Nuestra apariencia exterior depende del destino que nos ha reservado la vida, pero no hay agua que nos pueda alterar el corazón, ni cambiar el instinto maternal.
  • Ahora soy dos personas diferentes. De día, soy como cualquier otra mujer de mi edad: trabajo mucho y busco reconocimiento por todo lo que hago, desde la forma en que me visto, hasta por mi inteligencia y mi trabajo. Anhelo ser amada y adoro a mi novio. Pero por la noche vuelvo a ser la mujer solitaria en que me he convertido, abrumada por la culpa de haber abandonado a mi hija. El dolor de su ausencia me desgarra el corazón, hasta el punto de que a veces siento que voy a padecer un auténtico fallo cardíaco.
  • Los “mandamientos” que gobernaban la vida de muchas de esas personas les habían adormecido los instintos humanos normales, de tal manera que no sabían reconocer el amor.
  • Los ancianos chinos dicen que uno nunca sabe cuánto lo quisieron sus padres hasta que se convierte a su vez en padre o madre.
  • “Pero hay una cosa que me gustaría preguntarle: ¿puede decirme cómo se hace para tener un hijo varón?”.
  • ¿Es mujer y no sabe arreglar a un bebé? ¿Qué hace entonces, si le nace una niña? ¿Busca a alguien que lo haga por usted? “Arreglar” a una recién nacida es deshacerse de ella inmediatamente después del parto. Ninguna mujer pueda evitarlo, a menos que sólo dé a luz varones. La familia del marido no se lo perdonaría.
  • La gente podrá decir que la mujer que abandona a su bebé tiene el corazón de piedra, pero todo lo que yo vi y oí me convenció de que casi nunca era así. Aquellas mujeres querían a sus bebés tanto como cualquier madre.
  • “Toda mujer que ha parido sabe lo que es el dolor, pero a las madres de niñas les duele el corazón”.
  • En la mayoría de las regiones pobres del norte de China, la gente no suele sentarse a la mesa. Simplemente se ponen en cuclillas y sujetan con una sola mano un cuenco de sopa aguada, un panecillo sin levadura y una pieza de verdura en vinagre; por lo general, no hay más platos que poner sobre la mesa.
  • ¡La matrona había arrojado al bebé vivo al cubo de las sobras!
  • Por estos parajes, nadie puede salir adelante sin un hijo varón. Sin un hijo varón no te dan la parcela extra de tierra. Si los hijos comen, pero no producen, y no tienes tierra, ni grano, entonces pasas hambre.
  • Mis hijas valían más que el oro. La mayor se quedó conmigo durante todo el primer mes. A la segunda se la llevaron cuanto tenía menos de tres semanas, para que pudiera irse con unos extranjeros que estaban a la espera de un bebé. ¿cree que los extranjeros sabrán acunar a mi bebé? No puedo hacer nada por la niña que “arreglaron” y murió, pero las otras dos vivieron, y me preocupo mucho por ellas. Me duele el corazón cada vez que las recuerdo. Mi marido dice que lo tengo enfermo.
  • La habían criado con la idea de que nunca llegaría a ser una verdadera persona a menos que tuviera un hijo varón.
  • “Mi suegra dice que si una mujer ha estudiado un poco y se casa con un hombre de ciudad que también sepa leer y escribir, entonces ya no importa si tiene un hijo varón o no”.
  • Muchas madres, sobre todo en las zonas rurales y en los barrios pobres de las ciudades, siguen en la misma situación, como si fuera algo inherente al hecho de ser mujer y madre.
  • No había mucho entretenimiento en China por aquella época, ya que los medios estaban estrictamente controlados y la mayoría de la gente no tenía televisor propio, ni teléfono, ni dinero para ir al teatro o al cine (de hecho, no había casi para ver, ni sitios adonde ir, incluso teniendo dinero). Por eso, para la mayor parte de la gente, el único entretenimiento y la única manera de participar en “la actualidad” era que pasara algo fuera de lo corriente en la calle y poder quedarse a mirarlo con la boca abierta.
  • Las recién nacidas nunca han tenido mucho porvenir en una sociedad que sólo valora a los varones.
  • Aunque le parezca raro, es bastante fácil: si el vientre sobresale en punta, normalmente es un niño; si la mujer lleva al bebé más retirado hacia atrás, por lo general es una niña. Si el ombligo está salido, es niño; si no, es niña. Además, en mi pueblo decimos que los niños se comen a la madre, mientras que las niñas le iluminan la cara.
  • A la gente del campo nos espanta que el primer hijo sea una niña, porque si lo es, la familia pierde el respeto de la aldea durante toda una generación, o incluso durante varias generaciones. Además, cuando nace una niña, a la familia no le asignan más tierra, pese a tener una boca más que alimentar. Es un desastre, de principio a fin.
  • Algunas recién nacidas tenían suerte si alguien me había encargado un bebé de antemano. A veces, cuando una mujer de la ciudad no podía tener hijos, su familia compraba el bebé a una comadrona. Otras veces, si no tenía que desviarme mucho de mi ruta, dejaba a la niña en un orfanato, o simplemente la abandonaba en la puerta de un hospital local, para que alguien la recogiera y se la llevara.
  • La vida es difícil para las mujeres; no hay dinastía ni gobierno que las valore.
  • La gente de la ciudad siempre dice que los hombres y las mujeres son iguales, pero en el campo nadie lo cree.
  • “¿Por qué tenían que morir mis hijas?”.
  • En un informe de 2002 de la Organización de las Naciones Unidas, China ocupaba el primer puesto en suicidios femeninos, y la ingestión de pesticidas era el método más corriente. China es uno de los pocos países donde se suicidan más mujeres que hombres.
  • Como reza el viejo proverbio, para ganarle al diablo, hay que jugar su juego.
  • “Una mujer que no ha tenido un hijo no tiene ninguna razón para vivir”.
  • Por lo que he podido averiguar, los primeros orfanatos de China datan de comienzos del siglo XX y fueron fundados tras la tercera llegada de misioneros occidentales al país. He oído decir que, mucho antes de eso, hubo orfanatos establecidos por el Estado chino, pero no he conseguido encontrar pruebas de que los hubiera.
  • Es muy difícil encontrar pruebas documentales para estudiar cualquier aspecto del siglo XX en China.
  • Si he de ser totalmente honesta, nunca hasta ahora he visitado un orfanato chino donde haya visto que los niños reciban el tratamiento correcto y justo que merecen.
  • Si las familias no tenían corazón para matar a los bebés no deseados, entonces los trabajadores los llevaban a la ciudad, con la esperanza de que allí los recogieran y los cuidaran.
  • Otra razón para el desarrollo de los orfanatos fue la liberalización que hizo posible las adopciones internacionales. El dinero que pagaban las familias extranjeras a los orfanatos permitió mejorarlos.
  • He visto orfanatos convertidos en empresas, pero incluso eso es mejor que tener a los niños acostados en fila en el suelo.
  • “Por favor, publique lo que acabo de contarle para que esas niñas puedan leerlo y no se olviden nunca de sus madres chinas”.
  • Como cualquier que ha nacido y se ha criado en China, y se ha empapado en su cultura, sé muy bien que cuando no es posible entrar por la puerta delantera hay que intentarlo por la trasera.
  • Uno de los defectos de la educación y la civilización “modernas” es que sólo nos enseñan a “sentir” la vida a través de la experiencia de los que se fueron antes que nosotros. No tenemos forma de comunicarnos con otras culturas naturalmente, del modo en que los animales experimentan con su entorno y sus semejantes…
  • La gente de las aldeas es mucho más cálida que los habitantes de las ciudades. La gente de la ciudad está demasiado preocupada por competir por la posición social, el poder y la influencia.
  • Siempre digo a la gente que trabaja en adopciones que las madres chinas nunca deberían pensar que sus hijas les pertenecen sólo a ellas. ¡Los padres biológicos trajeron a esas niñas al mundo, pero los padres adoptivos les han dado la vida que tienen ahora!
  • En todo el mundo, las mujeres son más propensas a autolesionarse que los hombres..

Enlaces relacionados:

  • Blogs: 1, 2, 3 y 4.

Otros libros relacionados:

raul

Una respuesta to “Las hijas del Yang-tsê de Xinran – Apuntes Breves”

  1. […] Las hijas del Yang-tsê de Xinran. […]

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